Yanina Latorre reveló el traumático episodio que la alejó para siempre de sus suegros: “No saben todo lo que les dije…”

El relato de Yanina Latorre sobre el hecho que la distanció de los padres de Diego (Video: "LAM", El Trece) (Damián Rodríguez/El trece)Ante la mirada atónita de Ángel de Brito y el resto de las panelistas de Los ángeles de la mañana, Yanina Latorre sorprendió al recordar la pésima relación que mantenía con sus suegros, los padres de Diego Latorre, y reveló el traumático episodio que la alejó para siempre de ellos. “La pasé muy mal”, aseguró.Para comenzar con su relato, Yanina viajó en el tiempo hasta 1993, cuando comenzaba con Gambetita, como se lo conocía a quien por entonces era delantero del club Tenerife de España, al que llegó tras un exitoso paso por Boca. “En ese momento, si el padre del futbolista tenía un cierto nivel intelectual, como era el caso de mi suegro, que era un tipo bien, empresario, le manejaban la carrera al hijo. Y en el manejo de la carrera estaba el gasto. Entonces, era difícil gastar un mango sin que se enteraran”, dijo la mamá de Lola Latorre.En ese año, Yanina y Diego vivían juntos en Europa. Ella tenía 25, y la distancia de su familia no le hacía las cosas sencillas en una época en la cual las comunicaciones (sin Internet y a años luz del WhastApp) eran problemáticas. “Yo era una nena de mamá. Dora (por su madre) me malcrió como yo malcrío a Lola. Y una o dos veces por semana hablaba una hora y pico con mi vieja, la extrañaba. Si no hablaba una vez por semana no tenía conexión con mi familia", explicó la panelista.Hasta que un día, fue ella quien recibió una comunicación. "Mi suegro me llamó por teléfono para decirme que estaba gastando mucho de teléfono. ‘¿Pero lo pagás vos o este (en referencia a su marido) corriendo la pelota? ¿Quién sos vos para decirme si me viene mil, dos mil o tres mil de teléfono?’, le dije. Una cosa es si Diego viene y me dice: ‘Mirá, flaca, está viniendo mucho en la cuenta del teléfono’, que igual lo mando a la mier… ¡Pero que me lo diga mi suegro me parece mucho peor!”.Yanina y Diego Latorre, en su casamientoInterrumpió por un momento su relato para aclarar que contaba todo esto con una sola razón: evidenciar el supuesto maltrato al que son sometidas las novias de los jugadores de fútbol por parte de su familia política. “Cuento esto como ejemplo para otras chicas porque la pasé muy mal". Por caso, sostuvo que su aparición en la vida de Diego provocó una “división” en los Latorre, aunque no era algo personal con ella: “El problema es que era la mujer que se llevó la gallina de los huevos de oro”, dijo para graficar que cualquier otra joven, de haber estado en su lugar, tendría que haber lidiado con la misma situación."Cuando volví, tenía 15 kilos menos. Tenía miedo de contarle a mi mamá lo que me estaba pasando porque me iba a decir: '¡Volvete!’. Tuve un año de padecimientos y un día me harté. Me apersoné a la casa de mis suegros y no saben todo lo que les dije... Me tenía que defender: me decían que era una put…, que era una ladrona, que le mentía con la edad, que le mentí con mi título y que no era contadora, que conocían al del puesto de diario de enfrente de la casa de mi mamá y que les contó que tenía el documento cambiado, que iba a tener un hijo y me iba a escapar… Y mirá, acá, cornuda, y sigo cuidándolo y lo amo, por más que nos matemos”.Luego sí dio detalles sobre aquel episodio que terminó con la presencia de Yanina en la casa de sus suegros, y la ruptura para siempre en su relación. “Un día me apareció mi auto chocado. Mi suegro me había chocado el auto para decirle a Diego que había salido a bailar borracha. Me rompieron el auto ellos y lo tuvimos que pagar. Era un auto descapotable blanco: abrí la puerta y se cayó al piso. Estaba destrozado, lo tuvimos que tirar”.“Para eso momento ya estábamos juntos con Diego desde hacía un año y medio, dos. Él estaba enamorado y sabía qué tipo de mujer era yo. Pero me quedé muda porque al jugador no se le cuenta nada hasta que termina el partido, porque parece que el jugador sale al partido con una preocupación le duelen los tobillos. Yo he perdido embarazos y me quedé (sin contárselo) hasta que volvió…”, reveló.La explicación de Yanina Latorre sobre por qué las familias de los futbolistas no aceptarían a sus parejas (Video: "LAM", El Trece) (Damián Rodríguez/El trece)Volviendo al relato del auto destrozado, continuó: “Me desesperé, llamé a las mujeres de los otros jugadores. En Tenerife no había barra bravas; si acá te pasa eso es un barra brava, pero en Tenerife no. Las mujeres de los jugadores se quedaron todas mirando el auto y yo me preguntaba cómo le decía a Diego. Mis suegros vivían a 10 cuadras…”.Así cerró la historia: “Enloquecí. Caminé las 10 cuadras enloquecida, con el perro. Entré y les dije: ‘Hola. Yo no soy puta, ¡soy muy puta! Y me dedico a ser puta'. Se lo dije a los dos. Estoy con él para sacarle guita y cada noche le hago hummm por guita. Mucho peor es tener 60 años y pelear con una puta de 20 por la guita del hijo. Laburen, sean dignos’".“Nunca más los vi. ¿Estuve bien?", concluyó Yanina, frente a una audiencia que seguía atónita en el estudio de El Trece.Yanina y Diego Latorre hoy, unidosSEGUÍ LEYENDOEl misterio Cabré: romances breves, perfil bajo e infidelidades repetidasJane Seymour, la actriz que fue la Dra Quinn y no sabe lo que significa la palabra vejez

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La historia de vida del actor que encarna a Arturito en “La Casa de Papel”: “Me estaba haciendo daño con el alcohol y las drogas; toqué fondo”

Entrevista exclusiva con Enrique Arce, "Arturito" en La casa de papel (Infobae)“Tuve un momento de clarividencia y pensé ¿this is all the rest? ¿esto es todo lo que hay? ¿Esto es todo lo que le pido a la vida? Estaba haciéndome mucho daño, con tendencias autodestructivas con alcohol, drogas y decidí parar. Porque la vida tenía que ser otra cosa”.En mayo de 2018, Enrique Arce visitó a la Argentina, en medio del éxito mundial de La Casa de Papel, la serie española en la cual se destaca como uno de sus villanos. En aquel entonces, el actor que interpreta a Arturito en la ficción recibió a Teleshow en el Hotel Boca y contó cómo, luego de su primer protagónico en una serie, se sintió “el rey del mambo” y se perdió como artista.“Hay que tener la cabeza muy fría porque si se te va la olla, te equivocas. A mí me pasó. Se me fue un poco la mano y no supe llevarlo. Me dediqué a salir de noche, a beber y a utilizar mi fama para conquistar mujeres, y todas esas cosas que son horribles de decir, pero que son parte de mí y eran muy legítimas porque tenía 27 años. Era muy bebito”, contó el actor español que tuvo un rol clave en La Casa de Papel 4.Arturito, el personaje más "odiado" de La casa de papel Quique -como lo llama su familia y sus amigos, aquellos que lo acompañan desde los cinco años- reveló que cuando tenía 32 años, se dio cuenta de que quería seguir viviendo y para ello, tenía que poner un freno a sus adicciones.“En abril de 2004 decidí que había tocado fondo, que tenía que levantarme y que, pasito a pasito, iba a intentar que mi vida fuera otra cosa. Fue tras una experiencia muy devastadora de una mala fiesta. Tuve un click y salí a buscar ayuda, les dije a mis amigos que los necesitaba, que quería volver a encauzar mi vida y a encontrarme”, indicó el actor que años más tarde, logró alcanzar "un momento extremadamente dulce”: “No quiero decir que ya me encontré del todo, pero estos años fueron absolutamente mucho mejores. Aunque tuve altibajos, me encuentro sereno, muy estable y con certeza de que la vida te da malos golpes pero lo tengo todo bajo control”.—¿Qué siente Arturito del éxito mundial y la fama repentina en otros países en los que es furor La casa de papel?—Mucha risa. Es difícil. El ser humano no está preparado para somatizar todo esto de una manera natural. Hay una parte de pudor. Nos da un poquito de vergüenza porque pienso 'Si hay final yo sé quién soy. Soy el mismo tío que se ha levantado de la misma manera hace 45 años'.—¿Quién es Enrique Arce?—Un chaval de Valencia que tuvo una infancia muy feliz, que viene de una de familia que se consideraría de alta burguesía, muy acomodada, que empezó a estudiar en el Colegio Marianistas, donde conoció a sus compañeros y se sacaba muy buenas notas. En un momento recibió una llamada para irse a estudiar afuera, hizo cuatro años de derecho empresarial y económico, pero dejó y el teatro entró en su vida para no irse nunca. Ahora, es una persona con bastante éxito en lo que hace, que también escribe, vive en Los Ángeles porque la vida lo ha llevado allí, y está en un momento muy dulce de su carrera.Enrique Arce: "Lucho mucho contra el ego" (Infobae)—¿Es cierto que tus padres no vieron La casa de papel?—¡Sí! Mi madre no la entendió y no le gustaba mi personaje. Ella es muy mayor y para las personas como ella, es muy difícil seguir la serie. Me llamaba para preguntarme por qué un muchacho de anteojos estaba del otro lado del teléfono y daba indicaciones desde allí. Además, mis padres me han visto tanto en la pantalla… Hice 13 series, algunas largas en el tiempo. Entonces, están cansados de verme, y como no fue un éxito en España, no lo vivieron como tal. Si hubiera sido una madre argentina seguro que sí la hubiera visto.—¿Se sorprenden cuando les contás que en Buenos Aires la gente te pide fotos en la calle?—Ellos no se imaginan lo que pasa acá. No lo entienden. 'Pero, ¿te paran y te piden una foto?', 'No, mamá. No es una sola. No puedo hacer dos pasos en la calle. Es de lo que más se habla'.—¿Ahora piensan que sos una estrella internacional?—Yo no querría que ellos creyeran eso porque yo soy Quique y quiero seguir siéndolo. Quiero mantener mi pequeña burbuja de cordura alrededor de mi profesión.—Además de tu familia, ¿quiénes forman parte de esa burbuja de cordura?—La mantengo con mis cinco amigos del colegio, con quienes tenemos un grupo de WhatsApp en el que no se permite hablar de trabajo y mucho menos de que yo soy famoso. Nos conocemos desde los cinco años y somos un conserje de edificio, un panadero, un empresario, un neurocirujano, que es una eminencia mundial, y yo. Así que a ellos no les interesa nada del Enrique actor. La vida nos llevó para otro lado y somos muy conscientes en no hablar de trabajo ni del dinero que, lógicamente, varía entre unos y otros, porque seguimos siendo aquellos chavales que jugaban en el patio. No importa que uno gane mil pesos y el otro, 50.Enrique Arce: "Si no hubiese sido Arturito, me hubiera gustado hacer a Berlín" (Infobae)—¿Qué tiene Enrique de Arturito?—La visceralidad, la espontaneidad y la temeridad. A lo mejor, Arturito para ciertas cosas, es más valiente que Enrique. Yo, en un atraco así, me hubiera quedado congelado y Arturito la liga. Creo que la personalidad es lo más parecido, porque es un personaje que está a un nivel muy energético todo el tiempo, con muchas emociones y muy intenso.—¿Así sos vos?—Sí, pero, con respecto a lo demás, nunca estuve enamorado de dos personas a la vez, no tengo hijos, ni mucho dinero, ni me han gustado las cosas pijas, qué acá le dicen cheto. Arturito es un personaje que me ha dejado muchas alegrías porque me ha permitido transitar por muchos estados. Desde la miserabilidad humana hasta la valentía, el heroísmo, la mediocridad… Me ha permitido buscar dentro de mí cosas que no sabía que tenía. No me reconozco ni las caras. Veo a Arturito en determinadas secuencias y pienso que estaba poseído de verdad por el personaje porque no me reconozco. No me veo.—¿Costó mucho componer a tu personaje?—Más que nada, fue el cambio físico. Tuve que engordar -de 65 a 72kg-, parecer más mayor, más demacrado. Pero la preparación no costó porque confié en el director y entendí que lo que buscaba era el humor dentro del patetismo. Un personaje tragicómico. Arturito es uno de los personajes en el que menos me veo a mí, por lo tanto lo puedo juzgar como actor. Creo que está bien construido para lo que necesita ser. Es alguien que te despierta algo: diversión, que lo quieras matar, que te da risa, que te lo quieras llevar a casa. Es un personaje que no te deja indiferencia.—¿Qué le dejó Arturito a Enrique?—La sensación de un éxito internacional, que te reciban en otros sitios. Eso nunca lo había vivido a nivel internacional. Siempre había sido en mi país. En Los Ángeles voy con un perfil mucho más bajo. Es verdad que me abrió muchas puertas, pero camino normal por las calles. Igual que en España.Arturito tuvo un rol clave en "La Casa de Papel 4"—¿Qué rescatas de la experiencia que viviste entre tus 27 y 34 años?—Aprendí a no darme tanta importancia a mí mismo ni a nada de lo que pasa en mi vida. Le doy la importancia justa. Mi único propósito en la vida es crecer espiritualmente y mejorar. Todo lo demás es un juego que juego y a veces me dan mejor las cartas y otras, peor. Pero eso no me interesa. Mi propósito es crecer como ser humano. Se trata de expandir la consciencia de la manera que sea, y de derrotar al peor enemigo que tenemos, que es el ego.—¿Luchás mucho contra el ego?—Sí, yo vengo muy atrás. Mi ego era bastante grande. Pero no en la sensación de superioridad con respecto a otra cosa. El ego es lo mismo para el que se cree mucho como para el que se cree nada. Había momentos en que si me iba bien, me sentía el rey del mambo y, si me iba mal, me sentía la última mierda. Es una polarización del mismo fenómeno. Era como dos mitades y a mí siempre me ganaba el ego.—¿Ahora quien está ganando? ¿El ego o Enrique?—Ahora empecé a hacerle frente y lo reconozco. Cuando el ego me habla y se intenta manifestar, yo decido dejarlo pasar o no. Yo decido si entra o no. Lo reconozco y sé lo que está pasando.—Si no hubieras hecho a Arturito, ¿a qué personaje de La casa de papel te hubiera gustado interpretar?—Me hubiera encantado hacer el personaje de Berlín y lo hubiera hecho completamente distinto a lo que hace Pedro (Alonso), que no es ni mejor ni peor. Yo lo hubiera hecho mucho más odioso, maquiavélico y oscuro.—Dijiste que buscás dentro tuyo las herramientas para componer a los personajes. ¿Cómo hubieras hecho a Berlín?—No me lo planteé. A mí me encanta lo de Pedro, pero en los primeros ensayos lo hubiera matado. Lo veía y pensaba ¿qué está haciendo? ¿por qué tan lento? ¿por qué esas pausas? Yo hubiera hecho todo lo contrario. Me hubiera gustado ponerme a prueba y hacerlo. Ahora, dudo que lo hubiera hecho tan maravilloso como Pedro. Todos pensábamos que se iba a pegar la leche, pero al final acertó mucho.SEGUÍ LEYENDOTiene 32 años, hace cinco que vive en Berlín y recorre el mundo con su música: la argentina que se destaca en “Poco ortodoxa”Cuando nació pensaron que no podría caminar, la operaron siete veces y tuvo los pies enyesados durante tres años: la historia de la actriz española Mafalda CarbonellLucha de clases en un barrio porteño, canciones inolvidables y una relación inclusiva: a 16 años de “Los Roldán”A 15 años de “Amor Mío”, Damián De Santo revela cómo “planearon” con Romina Yan el nacimiento de sus hijos, con solo una semana de diferencia

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De la adolescente que se subió a la moda Britney Spears a la madre luchadora de “This is Us”: el curioso recorrido de Mandy Moore

Mandy Moore en su adolescencia y en su papel de Rebecca en This is UsNo todos los espectadores conocen el pasado de la actriz que interpreta a la matriarca del drama familiar This is Us. Mandy Moore es su nombre y tal vez algún memorioso le suene de las épocas en las que todas las incipientes cantantes querían parecerse a Britney Spears, que había llegado al mundo de la música para cambiarlo por completo. Ese fue el caso de esta actriz antes de ser la sacrificada Rebecca Pearson en la serie de Fox Premium.Mandy Moore, la cantante pop teenAntes de ser una mamá dulce y una esposa ideal en This is Us, Mandy fue un emblema de la música pop de los 90. Formó parte de ese grupo de adolescentes sensuales que hacían vistosos videos con coreografías, bailarines y en los que brillaban tal como lo hacía por ese entonces Britney, “La Princesa del pop”, como se la llamaba por ese entonces. Todas querían ser como la chica que surgió en Disney y cumplió su sueño de sacar discos, llenar estadios, triunfar dentro y fuera de los Estados Unidos y entrar de lleno al mundo del show business.Mandy Moore - I Wanna Be With You (Infobae)Admiradora de Bette Midler y de Madonna, la entonces teen tenía el pelo rubio y platinado soñaba con triunfar. En esos tiempos se subían al tren del éxito Christina Aguilera y su “Genio en la botella”, Jessica Simpson con “Irresistible” y la chica nacida en 1986 en New Hampshire, Mandy Moore, que cantaba sus éxitos “Candy” y “I wanna be with you”. Fue esta adolescente, con su voz de soprano y sus apenas 15 años, que nacía para le mostraba al mundo su talento para la música. Esa voz perfecta la llevó años más tarde a interpretar la voz de Rapunzel en “Enredados” y cantar todas sus canciones.La carrera de Mandy Moore se disparó y no paró de crecer. Pero hubo un gran camino desde esta chica con una voz dulce y sensual hasta la adorada Rebecca Pearson de la serie de Dan Fogelman.Mandy Moore - Candy (Infobae)Luego de alcanzar el éxito en la música, que no fue el mismo de Britney, llegó con paso firme a Hollywood, con una pequeña participación en Diario de una princesa, donde se presentaba como la antagonista de una jovencísima Anne Hathaway. Allí comenzó una carrera que opacaría su propia carrera musical.A la incipiente actriz le llegó un protagónico en A walk to remember (Un amor para recordar), más adelante Porque yo lo digo, junto a Diane Keaton, y Licencia para casarse donde compartió cartel junto a Robin Williams. Así se convirtió en la chica de la sonrisa perfecta que alternaba la música con el cine aunque este arte acaparó los flashes.Mandy Moore & Zachary Levi (Ost.Tangled/Rapunzel) - I See The Light (Infobae)This is Us: la esposa y madre perfectaUna chica con una voz dulce y melódica canta en un bar. Es hija de padres adinerados y tiene el sueño de dedicarse a la música. Allí entra en escena un joven de origen humilde, con una historia familiar difícil, que se rinde al hechizo de esa voz y el cuerpo de la mujer que se va a convertir en la chica de sus sueños. La historia de amor entre Rebeca y Jack parece salida de un cuento de hadas. Ellos son el alma de This is Us.Así somos o esto es lo que somos. Tal vez esas sean las dos traducciones literales al castellano de esta serie que rompió esquemas y que, durante esta cuarentena, logró que miles se acercaran a ella por primera vez. No hay episodio en el que no se llore, ni tampoco en el que sientas que alguna fibra de tu interior se ve tocada.This is Us conmueve, sensibiliza, emociona. Y encontró un elenco perfecto para esta misión: Mandy Moore y Milo Ventimiglia, el matrimonio de Rebecca y Jack Pearson. Y si a esta pareja le faltaba algo para llegar a la perfección eran los hijos. Ella queda embarazada de trillizos y uno de sus hijos nace sin vida. Sobreviven los bebés Kevin (Justin Hartley) y Kate (Chrissy Metz) y en ese mismo día del nacimiento es abandonado un bebé en la puerta del Hospital que los Pearson adoptan y lo nombran Randall (Sterling K. Brown). Jack los reagrupa bajo el lema de “The Big Three”, a estos tres niños que vienen a cerrar a la perfección la vida que armó junto a Bec.Mandy Moore en This is Us (Infobae)Mandy Moore -que nunca había protagonizado una serie de televisión- le otorga a su Rebecca todo lo necesario para que vaya evolucionando a lo largo de los años, desde aquella inocente de unos 20 hasta la abuela de los niños de sus hijos. Más allá del maquillaje, Moore se pone en la piel de cada etapa de Mrs. Pearson con soltura y le permite al espectador disfrutar de todas ellas.El personaje de Moore es el de una equilibrista entre los cinco que componen este grupo familiar. Intenta ser buena madre, presente en cada etapa de sus hijos tan distintos entre sí, y seguir siendo la mujer de la que Jack se enamoró en aquel bar donde ella cantaba. Otra vez la música dice presente en la vida de Moore aunque sea a través de un personajeSerie "This is US"La llegada de Mandy a This is Us fue como un toque de varita mágica para su vida. Con su carrera musical en suspenso y los papeles que no la entusiasmaban para volver a hacer cine, llegó a sus manos el guión de esta serie. Audicionó y se fue a su casa. Deseaba ser la elegida, sin imaginar quizás que los productores la llamarían a los pocos días para confirmarle que el papel de Rebecca era finalmente para ella .Los Amores de MandyUno de sus primeros romances fue con el actor de la serie hit de los años 90, That´s 70 Show, Wilmer Valderrama. Solo tenían 16 años y la relación duró dos años. Luego en 2004 llegó a su vida Zach Braff, intérprete de “Scrubs, y se separaron en 2006. Sin embargo con él mantiene un vínculo como amigos. Luego llegaría la historia de amor con el tenista número uno del mundo, Andy Roddick, que según rumores, engañó a la chica de la sonrisa perfecta.Mandy Moore y Wilmer Valderrama en 2006 (Crédito: Shutterstock) (Sara Jaye/Shutterstock/)Más tarde se casó con el músico Ryan Adams. Estuvieron juntos hasta su divorcio, en 2016. El cantante fue denunciado por varias parejas anteriores a Moore por su carácter violento y abusivo. Esta relación tóxica hizo que Mandy se alejara de la música, porque -según contó la actriz- le decía permanentemente que carecía de talento.Por suerte el amor volvió a llegar a su corazón y en 2018, en pleno éxito de This is Us, se volvió a casar, esta vez con Taylor Goldsmith. Y ahora sí su vida parece que está encauzada, tanto en su trabajo como en su vida personal.Mandy Moore y su marido, Taylor Goldsmith (Crédito: Shutterstock) (Matt Baron/Shutterstock/)Increíble y curiosa es la vida de Mandy Moore que logró vincular sus dos pasiones y encontrar un equilibrio en su vida emocional. Una chica dulce y a la vez sensual que supo conquistar en sus años de adultez a un público que desconocía su pasado y que ama a la Rebecca Pearson de la serie.SEGUÍ LEYENDOLas razones de un suceso: por qué “This is Us” es la serie furor en Estados Unidos“This is Us”, la serie que no le esquiva a los dramas familiares

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Marley: “Está bueno que la gente pueda prender la tele y reírse un rato, y que no todo sea fin del mundo y preocupación”

Marley en su casa de Don Torcuato, donde cumple con el aislamiento obligatorio. Desde allí saldrá al aire en "Por el mundo" (Fotos: Instagram)El año pasado Alejandro Wiebe fue previsor. Notó que en cada viaje que realizaba junto a Mirko con su programa Por el mundo le sobraba material para poner al aire. Entonces fue guardando momentos compartidos con Susana Giménez, Wanda Nara, Araceli González y todas aquellas figuras que lo acompañaron a los distintos destinos. Podría decirse que hizo acopio, porque en aquel 2019 Marley pensó en este 2020: la idea era usar aquel backup en la nueva temporada, en caso de que surgiera una contingencia en sus salidas en vivo desde el país en el cual se encontrara. “Podía pasar que se nos cortara la conexión en algún vivo -fue el razonamiento-, o que viniera un tornado y nos quedáramos en el medio de la nada sin poder salir al aire. No sé, cualquier imprevisto”.Y sí, ese imprevisto ocurrió en este 2020. Pero no como Marley lo hubiera pensado. Ni él, ni nadie. Hablamos de una pandemia generada por un virus con un poder de propagación enorme que llevó al confinamiento de medio planeta. Aislados, sin contacto social, apenas pudiendo salir al sol. Así dicho -y aún dicho hasta el hartazgo- suena increíble.Eso cambió los planes de Marley, por supuesto. Pero no lo detuvo. Elaboró una alternativa y se la acercó a Telefe para que Por el mundo pudiera continuar al aire: recurrir a aquel material inédito de archivo y que la estrella de turno saliera al aire desde su casa, para compartir -a la distancias, pero juntos- las experiencias de aquel viaje realizado meses atrás.Susana, Marley y Mirko, de viajeLa primera emisión se verá este domingo a las 21, con Susana desde Barrio Parque, Marley en su casa de Don Torcuato, y los dos rememorando su periplo por Australia. Siempre con Mirko, claro.—¿Cuál es la expectativa de un estreno más, que no es justamente uno más...?—Particular... (dice, casi con resignación). Lo vivo con la alegría de que al canal le haya gustado la idea. En este momento nadie en el mundo puede viajar, y surge esa cosa de: “Qué lindo estar ahí... ¡Cómo lo disfrutamos!”.Por suerte la pandemia me agarró acá... ¡Imaginate si me encontraba en Japón haciendo ‘Por el mundo’ y con Mirko nos quedábamos varados allá!—Serán viajes más nostálgicos. Un poco lo que nos pasa a todos nosotros: acordarnos de nuestra vida en libertad.—Sí, es un poco eso. Y un poco también es lo que me pasa cuando prendo la tele y veo que todos los programas están hablando del coronavirus, las 24 horas. Si bien está bueno estar informado, me parece que el exceso también lleva a un hartazgo. Ya todos sabemos bastante del coronavirus, de cómo debemos aislarnos, del distanciamiento social. Me pasó que ayer tuve que ir a la farmacia a comprar una crema para Mirko y vi que la gente, por sí sola, ya se ubica a dos metros tuyos. Es más: me pedían una selfie, y se sacaban la foto a dos metros de distancia, haciendo malabares para que encajemos los dos en el mismo plano. El tema ya está inculcado. Y está bueno que la gente tenga un poco de esparcimiento, que pueda prender la tele y reírse un rato, y que no todo sea fin del mundo y preocupación.—Le encontraste una vuelta de tuerca a Por el mundo cuando uno creía que un programa así ya no era posible. ¿La televisión debe reinventarse? ¿Es eso posible?—No sé si reinventarse pero sí adecuarse a las nuevas reglas. Lo vengo hablando con el canal, porque si esto sigue así varios meses más y hacemos un programa de juegos, ¿cómo lo haríamos? Algunos tienen mucha gente en el estudio, juegos de contacto y demás. Tenés que adaptarte hasta que aparezca una vacuna y todos podamos volver a la normalidad. Esto nos agarró de manera inesperada, y en mi caso en particular, por suerte me agarró acá... ¡Imaginate si me encontraba en Japón haciendo Por el mundo y nos quedábamos varados allá! Siempre íbamos a lugares extremos y distantes. Nos hubiéramos encontrado con un bebé, en la otra punta del mundo, varados... Hubiera sido una complicación.—¿Qué vamos a ver este domingo con Susana?—Lo que más quiero en el vivo con Susana, ya que estamos con una cámara en su casa, es lograr que cocine. Viste que no te la imaginás a Susana en la cocina, haciendo algo... Mi idea es proponerle eso: que nos muestre cómo conoce su casa, ahora que está en cuarentena.—¿Estás seguro? Mirá que el otro día tuvo problemas para prender el horno al hacer un pollo...—¡Sí, puede pasar cualquier cosa! Por las dudas, vamos a llamar a los Bomberos (risas). También hay material del viaje que no mostramos, como la visita a un restaurante de Australia donde sirven canguro y platos típicos de allá. Y vamos a recordar cosas que hicimos juntos.—¿Cómo es la logística? ¿Una cámara del canal va a tu casa, y otra, a la de Susana?—Sí. Todo está súper cuidado. El otro día vinieron a grabar las promociones y (los camarógrafos y productores) tienen un traje como si fuere la NASA, de pies a cabeza, que se lo ponen encima de la ropa cuando entran a una casa, con otro calzado. Es casi como si fueran cirujanos que entran a tu casa para hacer un programa de televisión. ¡Es rarísimo! Cuando los vio, Mirko se asustó porque pensó que eran médicos. El otro día había venido una doctora a darle la vacuna antigripal, con el barbijo, todo. Yo le dije: “Es buena”. Y Mirko repetía: “La doctora es buena, la doctora es buena...”. Y cuando lo pinchó, dijo: “¡La doctora es mala!" (risas). Y ahora, cuando vio a los técnicos con todo ese traje, pensó que eran médicos: “No, doctores no, doctores no...”, decía.En su propio mundoDe fondo, al otro lado del teléfono, se escucha ladrar a un perro con insistencia. Y también un chasquido de dedos. El dueño -se intuye- estará haciendo malabares para que la mascota repare en el silencio. De este lado, ocurre lo mismo; pequeñas delicias de la vida y el trabajo en pleno aislamiento. Pero la charla con Marley no se interrumpe.—¡Mirko está muy grande! Hasta dice malas palabras...—(Risas) Sí, como todos los chicos, que escuchan algo y lo repiten. Y como uno se ríe piensan que es gracioso, y lo vuelven a decir. Creo que tanto viaje lo avivó mucho y viene hablando un montón para la edad que tiene, dos años y seis meses. Es como Tato Bores en miniatura. ¡Hace monólogos como los de Tato! (Risas).—Después de haber viajado tanto desde que era bebé, Mirko ahora debe quedarse en su casa. ¿Le costó el cambio?—Sí, estábamos acostumbrados a viajar muchísimo. Y cuando estábamos en casa, todos los días a una determinada hora se subía a un triciclo que le encanta, que se lo regalaron La China Suárez y Benjamín Vicuña, y se va a dar una vuelta a una velocidad... ¡que lo tengo que correr! Como ya sabe adónde vive un amigo suyo, Salvador, baja del triciclo y entra directamente a la casa, y a mí me da una vergüenza... “Perdón, perdón”. Y después vamos a la plaza. Estaba muy acostumbrado a todas esas actividades, pero de un día para el otro todo eso se cortó. Y hubo que explicarle. Lo único con lo que Mirko relaciona a la maldad son los mosquitos, porque en el verano alguno llega a picarlo. “Mosquito malo, mosquito malo”, dice. Entonces le expliqué: “Al igual que el mosquito, hay otro bichito que es malo y que está allá afuera. Entonces, tenemos que esperar a que se vaya para ir a jugar con Salvador”. Pienso que no hay que mentirles a los chicos, sino contarles las verdad, pero adecuándola a las edades. Y se lo dije de una manera no muy dramática. No quiero generarle un miedo que le produzca pesadillas.Marley y Mirko, cumpliendo la cuarentena—Y vos, ¿cómo estás pasando la cuarentena?—Con Florencia Peña, la Negra Vernaci, (Humberto) Tortonese, Lizy (Tagliani), Susana, hacemos salidas todas las semanas. Solemos juntarnos y hacer comidas, y eso se extraña: aunque hablamos mucho por WhastApp y Zoom, nos falta esa cosa de juntarnos todos a tomar un vino. Vi que en un país de Europa a partir de ahora van a hacer un aislamiento en el que vos podés nombrar hasta 10 amigos y quedan autorizados a encontrarse, mientras mantengan el distanciamiento. Y pensé: “Ay, ojalá se aplique eso acá...". Una reunión semanal, en un living grande, sabiendo que ninguno tiene nada, haciéndolo de manera responsable, ¡sería genial! Así esparcís un poco la mente, porque yo no sabés el horario en el que estás, ni el día. Comés como un lechón, tomás alcohol... ¡Es como vivir en Las Vegas! Y no hacés plata (risas).Marley, en una de esas cenas con sus amigos famosos que tanto añora—Y justo vos, que habías hecho un esfuerzo tan grande con la dieta. ¿Cómo te venís llevando con eso?—Dentro de todo bastante bien, porque bajé 10 kilos y después de todo esto subí solo uno. Hasta ahora lo vengo manejando. Estoy comiendo carbohidratos, volví a las pastas, pero porque estoy en mi casa y a la noche, cuando ya se durmió Mirko, pongo una película o una serie, y algún chocolate... no puedo evitarlo. Pero lo tengo controlado. No me desbandé mal, por suerte.—¿Con qué serie te enganchaste?—Acabo de terminar Homeland, que me fascina: la última temporada es genial y me encanta Claire Danes. Y había terminado de ver Ozark. Ahora estoy buscando: se me está acabando, ya vi todo... Siempre miraba mucho a la noche, pero como Mirko había empezado el jardín y yo me levantaba a las 7 para llevarlo, eso de quedarme hasta las 2 de la mañana mirando series se me había empezado a acabar...Necesitás esparcir un poco la mente porque yo no sabés el horario en el que estás, ni el día. Comés como un lechón, tomás alcohol... ¡Es como vivir en Las Vegas! Y no hacés plata—Me imagino que estarás cruzando los dedos para ver si el 1 de junio podés celebrar tu cumpleaños de alguna manera.—Huy, no sé... Para colmo cumplo 50. ¡Este año iba a ser una gran fiesta! Y bueh, me parece que la fiesta no va a ser tan grande. No creo que para el 1 de junio estemos liberados, ni con reuniones de poca gente. Creo que esto va a continuar medio parecido todo el tiempo. Pero la economía la van a tener que abrir porque sino es muy difícil. Escribí un libro infantil y se iba a lanzar el 1 de abril, con (Editorial) Planeta. Ahora, como vuelvo a la televisión, lo vuelven a lanzar, pero en supermercados y por pedido online, te lo mandan a tu casa. Todo cambió y hay que adaptarse a las nuevas maneras. Pero es raro: es la primera vez que publico un libro y se iba a hacer un gran lanzamiento, y al final termina siendo una cosa bastante... particular.Mirko lee "Kisse", el libro de su papá. En alemán, kisse es almohada. Y así se llamaba precisamente la almohada que de niño Marley llevaba a todos lados. "Sentía que me transportaba a mundos mágicos", cuenta el flamante escritor—Hablame del libro.—Siempre me gustó escribir. Empecé a los 15, 16, y para los 20 ya había escrito tres libros de ficción, pero nunca se los entregué a nadie porque era algo que me gustaba a mí, un hobby. Una vez lo conté en una nota, y desde la editorial me propusieron que hiciera uno para chicos. Mi abuela vivía en Lomas de Zamora y todos los veranos lo pasábamos allá con mi familia. Y me llevaba mi almohada, a la que llamaba Kisse. Si no la tenía, no dormía. A partir de ahí creé este cuento, que es la historia de un nene y la relación con su abuela, y su almohada. Hasta aparece el pájaro de mi infancia. Es un libro con bastante texto para ser infantil, pero tiene muchas ilustraciones muy buenas de Pilar Centeno y lleva un mensaje copado, esperanzador.—Hablabas de abrir la economía. ¿Te preocupa?—Yo estoy bien, pero sí, me preocupa la economía en general. Esta decisión de no permitir que se vendan pasajes hasta el 1 de septiembre..., porque las aerolíneas, para salvarse, están vendiendo paquetes a futuro. En todo el mundo están comprando, menos en la Argentina, por esta ley. Ese tipo de cosas tendrían que reverlas porque cerrás un montón de oportunidades: a la gente de comprar más barato, y a muchísimos puestos de trabajo que dependen de que haya una actividad. Y la construcción es otra. Entiendo que tiene que haber un distanciamiento, pero si se enseña cómo se tiene que trabajar... Nos tenemos que adaptar a que tenemos que vivir de esta manera. Las pocas veces que fui a Telefe, te toman la fiebre en la entrada, te dan un barbijo, alcohol en gel, y cuando te cruzás con gente, todos estamos a dos metros de distancia. Lo mismo tiene que pasar en la construcción. Si nos adecuamos a trabajar de esa manera, podemos reiniciar el país. Porque Argentina no es un país que tenga tanto margen para hacer las cosas tan estrictas...SEGUÍ LEYENDORomances breves, perfil bajo e infidelidades repetidas: el misterio CabréSiete sagas imperdibles para ver en cuarentena y dónde encontrarlas

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