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Marcha universitaria: una renuncia a disposición y reacomodamientos de cara a una reunión para reencauzar el conflicto

Marcha universitaria federal 23A - Drone bomba chata

Alejandro Álvarez puso su renuncia a disposición. Antes y después de la masiva movilización del martes, el subsecretario de Políticas Universitarias le avisó primero a Santiago Caputo, después a Eduardo “Lule” Menem, dos colaboradores muy cercanos de Javier y Karina Milei, que estaba dispuesto a dar un paso al costado. Según fuentes de Casa Rosada, dijo que, de ser necesario, se tiraría “encima de la granada” si eso ayudaba a descomprimir el conflicto.

Álvarez no conoce al presidente, nunca lo vio en persona y tampoco habló con él. Pero no le hizo falta: mimetizado con el proyecto libertario, el funcionario se enfrentó puertas adentro con los rectores por los recursos y la auditoría del presupuesto que el Estado dedica al funcionamiento de las universidades públicas, una política de conflicto permanente que Milei propone a diario como base de sustentación social de su programa de ajuste fiscal.

Anoche, cerca del presidente, confirmaron a este medio la continuidad del funcionario. “Tenemos que cuidar a los que piensan como nosotros”, explicaron. Ayer por la mañana, “Lule” Menem, que trabaja a metros de la influyente secretaria General de la Presidencia, se lo ratificó al subsecretario.

Sin embargo, después de la multitudinaria convocatoria del martes, que tuvo su epicentro en la Ciudad, pero réplicas en todo el país, Álvarez fue corrido de la mesa de negociaciones, un gesto de buena voluntad con los rectores que, en su mayoría, estaban fastidiados con su estilo provocador. Y reemplazado por Carlos Torrendell, el secretario de Educación del Ministerio de Capital Humano, a cargo de Sandra Pettovello, que la semana próxima -el martes- prevé recibir a una comitiva del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) para empezar a desandar un conflicto que, en las últimas semanas, le propinó a Milei su primer gran dolor de cabeza público.

Sandra Pettovello

“La aparición del ‘tren fantasma’ nos salvó de un golpe fuerte. Si se guardaban todos y dejaban solo a una chica hablando de educación nos podrían haber hecho mucho daño”, aseguraron anoche muy cerca del presidente, aún aturdidos por la enorme manifestación del martes que, según la lógica del gobierno, no fue más desconcertante por la participación de funcionarios y dirigentes del kirchnerismo y la CGT.

Anoche, en la cúpula del Ejecutivo resaltaron que, antes de la movilización del martes, el conflicto presupuestario ya estaba saldado, y que el ministerio de Capital Humano había anunciado un aumento del 140% de los fondos para el funcionamiento de las universidades y ejecutado el desembolso correspondiente a este mes.

En paralelo, Caputo, el asesor más decisivo de la Casa Rosada, que suele supervisar todos los rubros de la administración, ya se había interiorizado en el tema. Hacia afuera, intentó gestiones a contrarreloj con Emiliano Yacobitti, vicerrector de la Universidad de Buenos Aires, para explorar alternativas de acercamiento y algún tipo de distensión en la relación entre los rectores y el gobierno. Álvarez, por su parte, también ensayó alguna diligencia. No hubo éxito.

Sí se abrió un canal de diálogo que tendrá el martes próximo su primer capítulo bajo la interlocución de Torrendell por parte de Capital Humano, a pesar de que, en estas horas, los rectores buscaban forzar, según pudo reconstruir este medio, la presencia de Pettovello en el encuentro de la próxima semana. Desde el CIN confiaron además en que pedirían unificar en una sola reunión a los rectores con la conducción de la UBA.

Hasta ayer, por caso, todavía no había acuerdo en torno a las auditorías que el gobierno intentará propiciar de ahora en más en torno al destino del presupuesto universitario, más allá de los controles habituales que realiza la Auditoría General de la Nación (AGN). Fuentes cercanas a los rectores y del Ejecutivo abundaron en la posibilidad de verificaciones mucho más puntuales por parte del organismo que asiste al Congreso, o incluso de la Sindicatura.

Marcha universitaria federal 23A
Una multitud se concentró el pasado martes en el centro porteño y en diferentes puntos del país por las universidades públicas

Más allá de las negociaciones a futuro, el conflicto universitario exhibió, según fuentes oficiales, la descoordinación de la gestión en un ministerio, el de Capital Humano, que absorbió múltiples funciones de la anterior administración y que Pettovello no está dispuesta a resignar en pos de un sistema de toma de decisiones más eficiente.

“No evaluamos achicar el ministerio en tanto y en cuanto Sandra no nos lo pida. Y no lo hace porque ella desconfía de los políticos, como Milei”, resaltaron ayer desde Casa Rosada en medio de los cuestionamientos a la ministra por la gestión de un conflicto que escaló a niveles de máxima tensión y que dejó al presidente en una situación por demás incómoda, enfrentado a una multitudinaria movilización que, más allá de la participación de dirigentes del sistema político tradicional, estuvo signada por una abrumadora mayoría espontánea y genuina.

Desde que asumió, Pettovello, de extremísima confianza de Milei, sufrió una incesante sangría de funcionarios. El último, en medio de la movilización universitaria, fue, por ejemplo, de parte del colaborador que estaba a cargo de la parte legal. Una pieza central para la ministra.

En el caso de los fondos destinados a las universidades, desde el gobierno dijeron que, más allá de su posicionamiento público y privado, Álvarez había pedido liberar el presupuesto un mes atrás de que se efectivizara. Y que, si no se concretó, no fue por cuestiones ideológicas, o al menos no solo por eso, sino por una razón mucho más sencilla: “desconocimiento” de la gestión. Así lo explicaron puertas adentro. En Capital Humano es vox populi la notoria interna que Pettovello arrastra con el jefe de Gabinete, Nicolás Posse.

Con Álvarez corrido de la mesa formal de negociaciones, según fuentes oficiales, Pettovello designó a su secretario de Educación como el interlocutor entre ella y el subsecretario-, los rectores agrupados en el CIN le dieron ayer por la tarde la bienvenida a Torrendell en su nuevo rol: en un comunicado, repudiaron “profundamente” declaraciones televisivas del funcionario con “calificaciones infundadas”. “Aspiramos que desde esa Secretaría se actúe con la responsabilidad, la madurez y la seriedad que ese mandato (por la marcha del martes) impone”, escribieron.

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