El dolor de los famosos en las redes sociales por la muerte de Goldy, la hermana de Mirtha Legrand

Silvia Legrand, Goldy (Crédito: Teleshow)Actores, conductores, periodistas, políticos y figuras del mundo del arte despidieron con dolor a María Aurelia Paula Martínez, conocida cariñosamente como Goldy, y que era hermana gemela de Mirtha Legrand. La actriz, cuyo nombre artístico era Silvia Legrand y estaba retirada de la escena artística desde hace varias décadas, falleció en la tarde el viernes a los 93 años en su casa de Martínez.A través de las redes sociales, las personalidades manifestaron su dolor por la triste noticia y le dejaron palabras de aliento a Mirtha Legrand y a su famiila.Ese fue el caso de Marcelo Tinelli, quien escribió un sentido mensaje en su cuenta en Twitter: “Mi enorme cariño para @mirthalegrand en este duro momento. Se fue su hermana, Goldy, una mujer maravillosa, generosa y atenta como pocas. mi amor para toda la familia @nachoviale @vialejuani y @matinayre”.Susana Roccasalvo fue otra de las reconocidas figuras que se expresaron. La conductora publicó una vieja foto de la ex actriz y escribió: “Falleció Silvia Goldy Legrand, la hermana melliza de Mirtha Legrand. ¡Una gran pena! Abrazo enorme a Chiquita y a toda su familia”.Asimismo, Graciela Alfano escribió: “Mis condolencias a @mirthalegrand y a su familia por la pérdida de su querídisma hermana melliza Goldy. #QEPD”.Si bien no utilizó sus redes sociales, Susana Giménez habló con un profundo dolor sobre la muerte de Goldy. "Estoy muy triste. Goldy era muy importante en mi vida. Hablábamos mucho y siempre me decía ‘acordate que desde que no está Lucy -que era mi madre-, estoy yo. Siempre te voy a mirar”, comenzó con su relato, muy conmovida, la diva en diálogo con Telefe Noticias.“Me lo contó Chiquita. Me dejó peor porque yo quería gritar como loca y ella también, pero tenía miedo de que le hiciera mal, entonces le dije ‘no, te va a hacer mal’. Me dijo ‘sí, me va a hacer mal’, y cortó. Sé que está con Marcela (Tinayre) pero es muy duro. Imaginate, eran una sola persona. Hablaba todos los días con ella, terminaba el programa y le decía de la ropa, de lo que había dicho”, contó.Desde la cuenta en Twitter de la Casa del Teatro manifestaron su dolor por la noticia. Y la Asociación Argentina de Actores escribió: “Goldy tuvo una exitosa trayectoria cinematográfica y televisiva durante treinta años. Se encontraba retirada de la actividad desde la década del ’70. Nuestras sentidas condolencias a sus familiares -entre ellos su hermana, la actriz Mirtha Legrand, y su sobrina-nieta, la actriz Juana Viale-, y a sus amistades, acompañándolas/ok en este triste momento”.Goldy Legrand, actriz y hermana gemela de Mirtha, murió este viernes a los 93 años en su casa en Martínez, provincia de Buenos Aires, según confirmó a Teleshow Marcela Tinayre, la hija de la diva.Todavía no trascendieron las causas del fallecimiento, pero fuentes cercanas a la familia contaron a este medio que María Aurelia Paula Martínez Suárez, tal era su verdadero nombre, se fue a dormir la siesta y no volvió a despertarse. Se encontraba bien de salud y se descarta que tuviera coronavirus.Las hermanas comenzaron juntas su carrera en el mundo de la actuación. Grabaron varias películas en las décadas del ’40, ’50 y ’60. Pero casi de un día para el otro Goldy decidió dar un paso al costado y nunca más volvió a pisar un escenario ni un estudio de grabación, convirtiéndose en la primera de los tres hermanos en alejarse del mundo del espectáculo.Mirtha Legrand ya había atravesado un momento de profundo dolor recientemente con la muerte de su hermano, José Martínez Suárez. El cineasta falleció el 17 de agosto pasado a raíz de una neumonía.SEGUÍ LEYENDOMurió Goldy, la hermana gemela de Mirtha LegrandLas fotos de Mirtha Legrand, su gemela Goldy y su hermano José en un hoemaje en Villa Cañás

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Murió Goldy, la hermana gemela de Mirtha Legrand

Una de las últimas fotos de Goldy LegrandGoldy Legrand, actriz y hermana gemela de Mirtha, murió este viernes a los 93 años en su casa en Martínez, provincia de Buenos Aires, según confirmó a Teleshow Marcela Tinayre, la hija de la diva.Todavía no trascendieron las causas del fallecimiento, pero fuentes cercanas a la familia contaron a este medio que María Aurelia Paula Martínez Suárez, tal era su verdadero nombre, se fue a dormir la siesta y no volvió a despertarse. Se encontraba bien de salud y se descarta que tuviera coronavirus.Las hermanas comenzaron juntas su carrera en el mundo de la actuación. Grabaron varias películas en las décadas del ’40, ’50 y ’60. Pero casi de un día para el otro Goldy decidió dar un paso al costado y nunca más volvió a pisar un escenario ni un estudio de grabación, convirtiéndose en la primera de los tres hermanos en alejarse del mundo del espectáculo.Mirtha, José y GoldyMirtha Legrand ya había atravesado un momento de profundo dolor recientemente con la muerte de su hermano, José Martínez Suárez. El cineasta falleció el 17 de agosto pasado a raíz de una neumonía.Goldy y Mirtha nacieron el 23 de febrero de 1927, hijas del matrimonio integrado por José Martínez y Rosa Suárez, docente en Villa Cañas. Ellos no eran papás primerizos, 16 meses antes había nacido José, el varón primogénito, pero la llegada de gemelas fue todo un acontecimiento. Eran tiempos donde no existían ecografías que anticiparan sexo de niños y mucho menos partos múltiples. La madre siempre les contaba a sus hijas que supo que tendría gemelas el mismo día del parto cuando la partera le dijo: ‘Otro esfuerzo, doña Rosa, que viene otro’ y que el padre al enterarse casi se desmayó.Las bebas eran hermosas y casi idénticas excepto porque una pesaba notoriamente más que la otra. La más robusta recibió el nombre de María Aurelia Paula y a la más pequeña la llamaron Rosa María Juana. Sin embargo, todos las identificarían por sus apodos. Por su tamaño, la beba que nació con mayor peso se convirtió en Gordi, ella al crecer lo transformaría en Goldy. La más pequeña recibió el sobrenombre de Chiquita o Chiqui. Aunque sus tamaños eran distintos sus facciones eran idénticas. Don José solía sentarlas sobre sus rodillas y preguntarles: “¿Quién es, mi chiquita o mi gordita?” Porque no lograba distinguirlas. La madre además las vestía iguales, lo que sumaba confusión. Chiquita solía plantarse para exigir que el moño o algún detalle de la vestimenta fuera diferente y así distinguirse de su hermana. En cambio, Goldy aceptaba el vestuario sin problemas.Cuando las gemelas cumplieron siete años, con su mamá se mudaron a Rosario para recibir cursos de teatro y baile. Pero la vida les tenía reservado un mal trago: en 1937 falleció el padre y la mamá con sus tres hijos decidió instalarse en Buenos Aires. El cambio de ciudad no implicó alterar la rutina de estudios artísticos y las hermanas comenzaron a estudiar en el Conservatorio de Arte Escénico. Las chicas empezaban a distinguirse por su belleza pero también por su talento, así que la mamá decidió contratar al representante, Ricardo Cerebello. En el primer encuentro les dijo que Martínez era un apellido común y había que modificarlo. “Mire, señor, el primer dramaturgo rioplatense se llama Florencio Sánchez”, respondió doña Rosa pero el representante insistió. Como Cerebello tenía una secretaria que se llamaba Silvia y otra Mirtha, revolearon una moneda y dejaron que el azar decidiera. Rosa María Juana o Chiquita se transformó en Mirtha y María Aurelia Paula, Goldy, en Silvia. Ese día las hermanas Martínez se convirtieron en Mirtha y Silvia Legrand.Una escena de "Hay que educar a Niní", con Goldy y Mirtha Legand y Niní MarshallEl primer peldaño del camino que las llevaría a la fama y el éxito fue una pequeña escena en la película Hay que educar a Niní, junto a Niní Marshall. Luego un papel en Novios para las muchachas. Su belleza y encanto trasciende la pantalla y al año siguiente protagonizan Soñar no cuesta nada. El éxito las acompaña. Las hermanas son las heroínas ideales para representar las historias que reinaban en el año 40, la de chicas buenas y cándidas que sufren pero siempre logran un final feliz. Las hermanas también animaron un programa por radio Splendid: El club de la alegría. El público las amaba, los directores las requerían, pero esas gemelas idénticas no soñaban ni querían lo mismo.En el año 1944, Silvia conoció a Eduardo Lopina, un subteniente del Ejército Argentino y decidió abandonar su carrera artística. A partir de su matrimonio cambió fama por anonimato, trocó el bullicio de los sets por la paz de su casa y abandonó a Silvia Legrand para volver a ser Goldy. Tuvo dos hijas, diez nietos y diez bisnietos.En 1962 por pedido de su hermana filmó Bajo un mismo rostro y en 1972 actuó en la película Juan Manuel de Rosas. Desde ese momento, nunca más volvió a pisar escenarios ni estudios de grabación.Dicen que Silvia era la más talentosa pero que Mirtha era la más decidida, quizás por eso aunque eran iguales fueron tan distintas. Mirtha se convirtió en la diva de los almuerzos; Silvia eligió un camino diferente pero no menos feliz. Se aquerenció en Olivos, donde disfrutó de la vida haciendo sus actividades favoritas: leer, escribir, ir al cine, salir con amigas y sobre todo acompañar a sus hijas y nietos.Mirtha que logró que todos los presidentes argentinos y la mayoría de las estrellas de la farándula nacional participaran de sus famosos almuerzos, solo logró dos veces que su hermana aceptara ser su invitada.Las gemelas Mirtha y Silvia Legrand, durante su juventud“No iría a la mesa de Mirtha. Me lo propusieron, pero no, yo ya estoy retirada. Sería lindo un programa con los tres hermanos, pero yo no voy a ir. Una cosa es una fotografía cuando vas al cumpleaños de Mirtha y otra cosa es estar sentada en una mesa tres horas”, aclaró una de las escasas veces que dio una nota al aire. Esa vez el conductor Carlos Monti le preguntó: “¿Vos le tenés miedo a Mirtha, le tenés miedo a tu propia hermana?”. Pero ella respondió: “No me hagas reír, Carlitos. No, no le tengo miedo a Mirtha. Ella conoce tanto de mi vida como yo de la suya”.Es que las hermanas mantenían un gran vínculo y aunque no se visitaban con frecuencia hablaban todos los días. “Es parte de mi vida, ella es mi hermana, mi madre, mi todo”, afirmaba Mirtha. Silvia también le dedicaba palabras de amor: “Es una mujer que siempre tiene ganas de salir, de cambiarse tres veces, va al teatro, después va a comer afuera. A veces me invita y yo le digo basta, y ella me dice ‘pero mirá, Goldy, que la obra es buena, no dejemos de ir’. Es incansable. Todo le interesa y todo le da curiosidad. Tal vez ese es el secreto de la larga vida. Tiene una mente brillante”. Goldy solía hacerle sugerencias para su programa, “siempre con cariño y respeto”. Una de las frases más conocidas de Mirtha, “lo que no es puede llegar a ser; como te ven te tratan, y, si te ven mal te maltratan”, fue creación de su hermana, lo mismo que la calificación de “Mesaza” con que la diva se refería a sus almuerzos.Cuando Mirtha cumplió 50 años en la televisión, Goldy dejó por un rato su anonimato y le escribió una emotiva carta que terminaba con el poema favorito de ambas. Un texto que hoy se convierte en una maravillosa despedida para Goldy, una mujer que fue mucho más que “la hermana de Mirtha Legrand”:“Mi vida fue de día y en enero, al aire libre, bajo un sol redondo, encendido en la sombra de un macondo, feliz santafesino y chacarero.El murmullo era el sonido de aquel piano y un pequeño carnaval como trasfondo y andábamos corriendo por el fondo con una mandarina en cada mano.¿Qué más puedo pedirle a la alegría, si la vida era una vuelta a la manzana y nadie... estaba muerto todavía?”SEGUÍ LEYENDOMurió José Martínez Suárez, el hermano de Mirtha LegrandJuana Viale reveló la angustia de Mirtha Legrand durante la cuarentena: “A veces llora”El emotivo recuerdo de Mirtha Legrand de su hijo, a 21 años de su muerte: “Nunca te voy a olvidar”

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Jane Seymour, la actriz que fue la “Dra Quinn” y no sabe lo que significa la palabra vejez

Jane Seymour brilla en "El método Kominsky" (REUTERS/Danny Moloshok) (REUTERS/)Por lo general solemos leer noticias y ver imágenes de distintos artistas que intentan ganarle al inexorable paso del tiempo. Cirugías estéticas, tratamientos rejuvenecedores, todo parece ser poco para detener el reloj biológico. Pero los que tuvimos el placer de descubrir esa joyita de serie que es El método Kominsky, protagonizada por los colosales Michael Douglas y Alan Arkin, comprobamos que no siempre es así. Disfrazada de comedia narra ese tiempo entre fatal y esperanzador que es la vejez. En la segunda temporada (y no es spoiler) el tierno cabrón que encarna Arkin se enamora de una mujer elegante, bella, vital y –gran milagro gran- de su misma edad y no varias décadas menor. La actriz elegida no solo aceptó el desafío, además exigió que la avejentaran y trajo una peluca canosa. Se trata de Jane Seymour, la actriz que en los 90 se hizo famosa como la Dra Quinn, en los 70 fue chica Bond y a los 67 años posó para Playboy.Jane nació el 15 de febrero de 1951 en Inglaterra. Su padre obstetra y su madre enfermera la bautizaron Joyce Penelope Wilhelmina Frankenberg. Pero cuando decidió que la actuación era lo suyo decidió llamarse Jane Seymour como la tercera mujer de Enrique VIII. Su primer trabajo lo consiguió en la película en la película, Oh, What a lovely war. Su papel era pequeño y no cambió su vida laboral pero sí afectiva. Es que en el rodaje conoció a Michael Attenborough, el hijo del director y se convirtió en su primer marido.La década del 70 comenzó muy bien. Se puso en la piel Lillian Stein, una mujer judía buscando asilo de los nazis en el filme The only way en lo que fue su primer gran trabajo. Parecía que habría más oportunidades en la pantalla grande y sin embargo llegaron para la pantalla chica. Entre 1972 y 1973, su rostro empezó a ser conocido como el de Emma Callon, en la serie The Onedin LIne, también como la figura femenina principal de la miniserie Frankenstein: the true story.Fue en esa época que la actriz soportó una dura situación de acoso que casi la hizo dejar su carrera y que recién se animó a contar hace unos años. Con la excusa de mostrarle una prueba de cámara, un importante productor la invitó a su casa. Al terminar se sentó junto a ella. “Bueno, le dije a todos que sos perfecta para mi película y que no puedo esperar. Sos perfecta”, pero lo que parecía un halago mutó en amenaza: 'Hice mi parte y ahora es el turno de que hagas tu parte. Ya sabes lo que tienes que hacer’”. Jane solo atinó a responder “No, no lo sé’. Entonces él puso su mano en su muslo, muy arriba. ¿Cómo reaccionó la actriz? “Siendo muy británica, crucé las piernas y me moví por el sofá hasta que no me quedó sofá. No tuve más remedio que levantarme y decir: "Por favor, ayúdeme a volver a casa”. Su acosador llamó a un taxi pero le reservó una última amenaza, si lo contaba jamás volvería a trabajar.Jane Seymour en sus comienzos (Kobal/Shutterstock/)Pero el horror no terminó ahí. “Yo ya era famosa, pero él quería demostrar que tenía el poder y someterme. Y mi agente y otro productor dejaron que pasara. Sabían que me iba a reunir con este hombre y no me advirtieron sobre su reputación. Y cuando él me pidió que mintiera al día siguiente y dijera que nunca había ido a su casa, cosa que hice, los otros dos me respondieron: ‘Menos mal que no fuiste, porque tu vida habría sido diferente’. Lo sabían, fueron cómplices. Eso es lo inquietante. Que la gente que se suponía que me representaba y protegía no me avisó. Eran parte de la misma enfermedad", contó todavía con rabia e impotencia.El acoso dejó secuelas. Ante la imposibilidad de denunciar al victimario se castigó ella. “Engordé. Horneaba pan y me comía una barra cada mañana y después me ponía a coser. Decidí que ya no iba a hacer esto. No estaba preparada para hacer lo que tenía que hacer”, explicó. Pero en un momento decidió que una basura no transformaría su vida en una basura, así que volvió al ruedo y aceptó la convocatoria de su suegro para ser la amante de Winston Churchill en la película El joven Winston.En 1973 le llegó una oportunidad imposible de rechazar. Es cierto que no implicaba un gran desafío actoral ni siquiera explorar un costado dramático, pero el rol era halagador, se pagaba bien y garantizaba el éxito. Aceptó ser una chica Bond, en la película Vive y deja morir, protagonizada por Roger Moore. Con el estreno pasó lo que solía pasarle a todas las chicas Bond, se convirtió en sex- simbol. Lejos de creérsela tomaba esto con humor, es más aseguraba que no entendía qué veían en ella. “Pedí unas piernas largas, pero nunca me llegaron. . Tengo una sonrisa torcida y mi nariz es como una pista de esquí. Mis ojos son muy raros, uno es gris y el otro es verde ”, y justamente esa característica de sus ojos, llamada heterocromía, sumada a su porte natural del que se sabe más que se cree bello, la hacían irresistible. Ese año también protagonizó su primera pero no última tapa en la revista Playboy.Jane Seymour en "Live and let die" (Crédito: Grosby)Jane decidió que era momento de dar un volantazo en su vida. Inglaterra le quedaba chica y decidió probar suerte en los Estados Unidos. Se divorció de su marido y cruzó el océano. En los Estados Unidos participó en la película En algún lugar del tiempo, con Christopher Reeve.Siguió actuando en distintas series televisivas y se volvió a enamorar. Esta vez el elegido fue Geoffrey Planer, pero el matrimonio duró muy poco, de 1977 a 1978. Al conocerlo no pudo evitar recordar con una sonrisa y algo de inquietud una experiencia vivida durante el rodaje de la saga Bond. Aburrida visitó a un vidente que le predijo que se casaría tres veces más. La idea en ese momento le resulto ridícula, con el tiempo se transformaría en un augurio preciso.Porque después de Planer, en 1981 llegó David Flynn, tuvieron dos hijos, Katherine Flynn y Sean Flynn y se divorciaron en 1992. Al año siguiente, Seymour se casó James Keach y con 44 años fue madre de los mellizos, John Stacy y Kristopher Steven, llamados así en honor a Johnny Cash y Cristhopher Reeve, amigos íntimos de la pareja. De hecho el actor de Superman fue padrino de Kristopher.La década del 90, no solo le trajo una nueva boda y mellizos, también un gran éxito. En tiempos donde las mujeres protagonistas eran la excepción y no la regla, Seymour marcó un quiebre con su “Dra Quinn”. La serie se le ocurrió a Beth Sullivan una de las primeras mujeres guionitas que logró controlar sus producciones y decidir sobre sus creaciones. A Sullivan le pidieron que creara un show familiar. Sabía que no podía hacer un personaje muy rupturista, pero también que su pluma le permitiría crear un ser que rompiera los moldes. Y qué mejor que una mujer viviendo en el Lejano Oeste en 1849 que lejos del rol de esposa abnegada o novia sumista es médica y madre soltera de tres niños adoptados. Es cierto que lograba mantenerse impoluta en medio del polvoriento Colorado Springs y que hasta la transpiración le quedaba bien, pero es no por culpa del guión sino cortesía de su adn.Jane Seymour y Joe Lando en "Doctora Quinn"Con el tamiz del tiempo, la serie hoy parece un poco ingenua. Hay toques de aventura, algo de drama, romance y los mensajes siempre son positivos. No obstante rompe con ciertos parámetros de la época. No hay una familia feliz como los Ingalls, tampoco es el reino de los machotes rudos como Bonanza, pero los indígenas son los perseguidos e incluso se insinúan críticas al racismo, la homofobia y las diferencias sociales. La serie pronto prendió y lo que estaba pensado para cinco capítulos terminó durando seis temporadas. En la última, para tratar de enganchar al público masculina se pidieron cambios en el guión para hacerla más oscura y violenta. Y pasó lo que nadie quería que pasara. Por atraer a nuevos espectadores se ahuyentó al público de siempre. La serie se levantó. Pero miles de cartas –no eran tiempos de mail- inundaron la emisora CBS clamando por un final acorde. De apuro se filmó Dr Quinn Revolutions, pero era tan mala que otra vez las cartas de protestas llenaron los buzones. Se grabó Dr Quinn, The Heart Within, con un final más acorde y todos contentos.Dos décadas después de ese gran éxito, Seymour no disimula su orgullo por ese papel: “Me garantizaron que no duraría. Dijeron que no iba a triunfar porque estaba protagonizada por una mujer y eso nunca iba a funcionar en televisión. Todo les parecía mal. Me decían: ‘¿Un show de médicos? Eso no funciona. ¿Drama histórico? Nunca. ¿Wéstern? Una idea terrible. ¿Valores de moralidad y humanidad? No’. Fui la primera. Rompí todas las reglas". Empeñada en recuperar la serie, le gustaría producir en un remake: "Hablaba de la condición humana, de culturas diferentes, racismo, inmigración, elecciones, ignorancia, los derechos de la mujer. Los mismos temas que preocupan hoy”, declaró en El País.En 2018, a los 67 años, causó otra mini revolución cuando se convirtió en la mujer de mayor edad en posar para Playboy. “Nunca salí desnuda. Soy la única persona que lo hizo a su manera. Les dije que vestida iba a estar más sensual”. ¿Por qué lo hizo? Su respuesta no deja dudas; “Me pareció sorprendente que le pidieran eso a alguien de mi edad y pensé que quizá serviría para empoderar a otras mujeres que estén en este momento”.Jane Seymour ´posí a los 22 años, a los 31 y a los 67 para la revista PlayboyEn la misma publicación confesó que “No me he hecho ninguna cirugía o inyecciones, por lo que todavía me veo como yo misma” y aclaró que “Todos los días me siento tentada, pero luego miro a quienes lo hicieron y no los reconozco. Estoy siendo auténtica al ser yo misma y eso es muy importante para mi”Si como dicen por ahí si “los 50 son la vejez de la juventud y los 60 la juventud de la vejez”. Después de El método Kominsky se prepara para interpretar en una serie española a Leonor de Aquitania. “Soy como ella, hago las cosas a mi manera” dice de su personaje. A los 59 años, demostró sus dotes como bailarina en el concurso en Dancing with de stars.Jayne Seymour a los 59 años, asombró como bailarina en el concurso Dancing with the Stars (Infobae)Pero lejos de los set, desarrolla otra faceta menos conocida, la de escritora de libros de autoayuda, y es que después de un total de cuatro matrimonios y cuatro hijos , es considerada una auténtica experta en la lides del amor. Es la autora de “Guía Seymour para la vida romántica”, “Dos a la vez: tener gemelos”, “Cambios notables” y “Entre los ángeles”.En el 2015 su matrimonio con James Keach se derrumbó. Algo que ella no esperaba. “Tenía un matrimonio largo y nunca pensé que acabaría. No fue mi decisión”. Pero cuando menos lo buscaba se volvió a enamorar. En un almuerzo se encontró con David Green alguien a quien había conocido 38 años antes. “Estamos muy bien juntos. A los dos nos gusta trabajar duro, tenemos nuestras propias carreras, hijos y ex, a quienes queremos enormemente”.Espléndida afirma “Me siento más sexy hoy que cuando era más joven. El haber vivido todo lo que viví me ha dado una enorme libertad. Me siento cómoda en mi propia piel”. Y se anima a compartir el secreto de su belleza “No trato de probarle nada a nadie. Cuándo sos joven todo se trata de lograr que te miren, hoy no intento que nadie lo haga”. Será cuestión de intentarlo. No será una crema anti age pero al menos es mucho más barato.Jane Seymour se mantiene espléndida y sin cirugías. REUTERS/David McNew (DAVID MCNEW/)SEGUÍ LEYENDOMeryl Streep, cuando una muerte destruyó el corazón de la actrizSusan Sarandon, la estrella incómoda para Hollywood que quiere arreglar el mundo

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