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“Estoy preocupado, enojado, molesto”, dijo Fernández tras las largas filas de ayer en los bancos

El Presidente se refirió a las largas filas que se registraron ayer, lo que motivó que el Gobierno decidiera que las entidades bancarias trabajen durante el fin de semana y con horario ampliado para el pago de jubilaciones, pensiones y asignaciones sociales.

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¡De caracoles hasta asado! El hobby de un ex Beverly Hills 90210 en plena cuarentena

Beverly Hills 90210 El asilamiento total y obligatorio hizo que auqellos que se tuvieron que quedar en casa y no tiene que salir a trabajar buscaran cosas para hacer y entretenerse. Una vez limpio y desinfectado el hogar, ya ordenados los placares y sin más series para mirar, muchos famosos optaron por incursionar en la cocina. Así fue el caso también del ex protagonista de Beverly Hills 90219, Jason Priestley, Brandon en la recordada ficción de los ’90, que deslumbró en sus redes sociales con sus exquisitos platos, en los que incluyó hasta ¡asado!. Al igual que en la Argentina, en Los Ángeles donde reside el actor, la cuarentena es obligatoria desde el 20 de marzo y por eso desde ese momento, el artista se dedica a la gastronomía y cada día comparte fotos con sus seguidores de sus creaciones. @Jason_Priestley“Día once de distancia social... lo siento, hice caracoles”, escribió en Insatagam junto con la foto del exclusivo plato. También amasó fideos para el almuerzo: “Pasta casera con salsa de limón y jamón". Esa misma noche, redobló la apuesta: “Cordero con hierbas y pulpo para mi hija”.@Jason_Priestley@Jason_Priestley@Jason_PriestleyTambién usó la parrilla e hizo alitas de pollo y carne asada. Otro día hizo un guiso de costillas y verduras que dejó cocinar durante cuatro horas y media y que acompañó con vino tinto y trufas blancas y hasta preparó ostras con salsa picante. Menú más que variado y tentador para pasar la cuarentena. @Jason_Priestley@Jason_Priestley@Jason_Priestley@Jason_PriestleyDesde hace tiempo él comparte fotos con sus seguidores de los platos que realiza, pero claro que con el aislamiento y el tiempo libre, pudo cocinar mucho más en los últimos días.El año pasado el actor fue parte del regreso de la exitosa ficción de los noventa, Beverly Hills 90210. La serie regresó en agosto en un especial impulsado por la misma Tori Spelling, hija de Aaron el mítico productor de televisión y Donna Martin en la novela.@Jason_PriestleyEl elenco lo completaron Gabrielle Carteris (Andrea), Shannen Doherty (Brenda), Jennie Garth (Kelly), Brian Austin Green (David) e Ian Ziering (Steve) y en esta reversión se interpretaron a sí mismo, en lo que fue una mezcla entre realidad y ficción. El regreso incluyó por supuesto un sentido homenaje a Luke Perry. El actor que interpretó a Dylan en la serie juvenil falleció el 4 de marzo de abril del año pasado a los 52 años tras sufrir un derrame cerebral.Jason no fue el único famoso que gracias a la cuarentena se puso a cocinar. En la Argentina, muchas figuras redescubrieron viejas actividades a partir del encierro. Soledad Silveyra fue una de ellas, que se fue a pasar el aislamiento a la casa de su hijo mayor con su nuera y sus nietas y volvió a hacer muchas de las tareas del hogar que hacía tiempo no hacía.Anamá Ferreira encontró en su casa una olla a presión y aprovechó para hacer comida brasileña y cocinó porotos. Algo similar fue el caso de Susana Giménez y por primera vez en años prendió el horno para disfrutar de un pollo.SEGUÍ LEYENDOUn poco de Play, mucha cocina y algo de cine clásico: los hobbys que re descubrieron los famosos en cuarentenaLa cuarentena de Thelma Fardín, entre la cocina, la lectura y el rol social: “Me empezaron a llover mensajes de mujeres que viven situaciones de violencia”Ramiro Blas, el doctor Sandoval de “Vis a Vis”, desde España: “Tengo conocidos con coronavirus”

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Una actriz de ATAV quedó varada en una pequeña isla de Indonesia: vive un amor con su instructor de buceo

A la izquierda: Luli Torn en la piel de Dina en "ATAV"; a la derecha: la actriz en Indonesia (Fotos: Instagram)“Si alguien me hubiese dicho que hoy cumpliría tres meses de viaje, me hubiese sorprendido. Ahora, si alguien me hubiese dicho hace tres meses que hoy estaría alojada y acostada en la cama de un instructor de buceo belga, en una isla muy chiquita en el medio del océano de Indonesia, a casi un planisferio de mi casa, con las fronteras de mi país completamente cerradas para volver y en el medio de una pandemia universal, creo que hubiera estallado de risa del delirio”.Luli Torn atiende su celular después de haberle cargado crédito en un quiosco de Gili Trawangan, una pequeña isla en la costa noroeste de Lombok, Indonesia. “El wifi no anda acá, así que solo puedo hablar con datos. Tampoco hay muy buena señal, pero ahora debo ser la única que está despierta, así que podemos hablar tranquilas”, indica en una entrevista exclusiva con Teleshow.La actriz, que se destacó por su personaje de Dina en Argentina Tierra de Amor y Venganza en 2019, está varada en la pequeña isla que tiene menos de 300 habitantes. Llegó allí en medio de la pandemia del coronavirus con el objetivo de hacer un curso de buceo. Su idea original era quedarse cinco días, por eso llevó cuatro bombachas, dos vestidos, un short y dos tops -"literal, los tengo contados porque es lo único que uso y lavo todos los días"- pero las autoridades cerraron la isla y no puede regresar a Bali, en donde dejó su mochila de viajera.A lo largo de su viaje, Luli compartió fotos en su cuenta de InstagramUna experiencia inolvidable“Cuando terminé de grabar ATAV dije que quería hacer un viaje largo, de entre tres y cuatro meses”, cuenta Luli sobre la aventura que emprendió el 1 de enero junto a cinco amigos (tres hombres, una chica y ella). El primer mes recorrieron Tailandia, Vietnam y Camboya, luego los hombres regresaron a la Argentina y la actriz y su amiga Juli continuaron el itinerario: Malasia, Singapur y Filipinas. “Sabíamos que hasta ahí lo hacíamos juntas y cuando llegáramos a Bali, el último destino del viaje, nos separábamos porque ella quería hacer un retiro de yoga y yo, un curso de buceo”.La actriz estaba en pleno viaje cuando surgieron los primeros infectados en el mundo por el coronavirus en el continente en el que ella estaba. “Yo me enteraba por lo que me contaba mi familia y mis amigos por WhatsApp, porque allá el wifi no anda. Te dicen que funciona, pero no es así. Entonces, hay días en los que estás en una nube porque no te enterás de nada”, cuenta sobre cómo fue evolucionando la pandemia.La actriz comenzó el viaje junto a cuatro personas, y fue conociendo otras en el caminoLuli no tenía pasaje de regreso: sabía que su viaje duraría entre tres y cuatro mesesDurante su estadía en Singapur notó que algo pasaba. “Es una ciudad enorme, y había muy poca gente en la calle”. “Y en Kuala lumpur -capital de Malasia- empecé a entender lo que estaba pasando”, recuerda la joven de 26 años, cuyos padres son médicos y siguieron de cerca el viaje de su hija para prevenirla y que tomara los recaudos necesarios.Pero, según el itinerario que había planeado con su amiga, debía viajar a Filipinas durante un mes. “Allá me perdí y me olvidé de todo porque me llegaban mensajes cada tres días. Es pura isla, una naturaleza espectacular, pero estás completamente aislado. Cuando llegué a Bali me encontré con la situación a flor de piel. Mis papás me informaron de toda la situación y siempre me transmitieron tranquilidad, porque me llegaban otros mensajes de mucha gente que estaba en pánico y yo no quería entrar en esa”.Según su relato, en ese momento cayó en la cuenta de que era una pandemia “y que estaba pasando algo grave”. “El coronavirus se gestó en el continente en el que estoy, me pude haber contagiado porque conviví todo el tiempo con turismo chino", destaca mientras de lejos se escuchan los pajaritos y el viento del mar. A su regreso, la actriz tenía algunas propuestas laborales, pero con la situación que está atravesando el país por el coronavirus la industria se paróCuando llegó a Bali también se enteró de lo que estaba sucediendo con los turistas que intentaban regresar a la Argentina. Personas a las que les cancelaron los pasajes, “me topé con otra realidad”. Sin embargo, en dicha isla de Indonesia las autoridades no habían tomado ninguna medida preventiva. “Estaba todo abierto, podías salir a comer a los restaurantes, a un bar a tomar algo. Y me empecé a alarmar”, reconoce la actriz que intentó no perder nunca la calma.“¿Cómo puede ser que estemos haciendo esta vida de joda y que circule el canal de información por otro lado?”, se preguntó mientras su amiga Juli ya estaba planeando adelantar su regreso a la Argentina. Luli, por su parte, sabía que todavía tenía un mes más de viaje y realmente quería hacer el curso de buceo que tanto deseaba. “Era la razón por la que había ido a Bali". Su amiga se quería volver al día siguiente y ella debía tomar una decisión. “O me volvía a mi casa para estar encerrada en mi departamento sola y pasar la cuarentena o me quedo acá y voy viendo lo que sucede”, pensó y luego de analizar las posibilidades decidió quedarse y continuar con su aventura.La actriz interpretó a Dina en "Argentina tierra de amor y venganza"En Halong Bay, VietnamSabiendo que en Bali no habían tomando ninguna medida de prevención, la actriz decidió irse a Gili Trawangan para evitar la propagación del coronavirus. Desde allí, explica su realidad. “Acá hace muchísimo calor, no podía llegar el virus”, destaca quien le dejó su mochila de viajera a un grupo de amigos en Bali y armó un bolso para irse a la isla. “De verdad agarré tan poca ropa porque pensé ‘me escapo unos días y cuando se acomode todo, vuelvo’”.Llegó allí junto a tres amigas que conoció en un hostel, hizo el curso de buceo y después de cuatro días, cuando el viaje estaba llegando a su fin, una de las jóvenes regresó y ella decidió quedarse con otra chica. “Quiero aprovechar la isla”. Entonces, debió buscar otra habitación en donde hospedarse. “Ahí aparece el belga”, adelanta sobre la romántica historia de amor que está viviendo.El amor en tiempos de coronavirusCarla, su instructora de buceo española, le comentó que “uno de los chicos de la escuela” alquilaba habitaciones de su casa. “Ah, ¿el rubio? Ahora voy y le hablo", dijo. ”Cuando me dijo quién era ya lo había identificado porque en el barco ya habíamos cruzado algunas miradas", cuenta sobre Tom.“Esa misma noche fuimos a tomar algo y desde entonces no nos separamos un solo día”, comenta entre risas y feliz por la historia que está viviendo.Al poco tiempo las autoridades empezaron a cerrar la isla y las distintas actividades turísticas. Lógicamente, la escuela de buceo también dejó de funcionar. “Pero las playas no las pueden cerrar, y no hay riesgo de contagio porque hay tan poca gente que la distancia de prevención se da de manera natural”."Podría estar todo el día comiendo en Vietnam", escribió Luli junto a la foto No dejaron entrar más turismo a la isla, cerraron los restaurantes y los lugares de entretenimiento. Entonces, llegó la hora de tomar una nueva decisión: “Me vuelvo a Bali -en donde también estaba todo cerrado- y me quedo encerrada en el hostel, o me quedó acá y voy a la playa”, recuerda y destaca que en donde está no hay ningún caso de coronavirus, es por eso que se siente muy segura.“El agua es turquesa, está llena de tortugas de mar. Es un clima divino tropical”. No le costó mucho definir quedarse con ese paisaje. “Además, con lo de Tom, mi argumento fue más fuerte. Quería quedarme con él".Luli y Tom, disfrutando de la playa: "Probó el mate pero no le gustó"“Acá estaba cuidada, y con él”, continúa y reproduce su pensamiento en aquel entonces: “No tendré ropa, pero tengo felicidad”.Mientras tanto, Luli no se olvidó de la realidad y siguió de cerca las noticias. “Cuando me enteré que habían cerrado las fronteras un poco me asusté. Me dio pánico porque una cosa era que yo había querido quedarme y otra saber que ahora no podía volver cuando yo quisiera”, admite desde la isla en la que no hay autos ni motos, “solo algunas bicicletas destartaladas”.Al mismo tiempo está conforme con la decisión que tomó. “Yo en Buenos Aires vivo sola, y si volvía sabía que tenía que estar en mi departamento. Por otro lado, si empezaba a volver, cerraban las fronteras en el camino y me quedaba varada en un aeropuerto de Londres, por ejemplo, me fundía. Acá como por medio centavo de dólar”."Que alguien me pellizque", escribió en su cuenta de Instagram junto a esta romántica foto De todas maneras, Luli está expectante a las novedades y forma parte de un grupo que está en contacto con el consulado. “Son muchos los argentinos varados y sabemos que en algún momento se reabrirá el corredor aéreo, el mundo no puede estar aislado”, se tranquiliza. “Sé que no estoy dentro de las prioridades, porque hay personas mayores que deben regresar antes, pero también sé que en algún momento voy a volver. No tengo apuro y no estoy desesperada. Entiendo que otras personas sí".El amor después del amor¿Qué pasará con Tom? “No quiero ni pensar cuando te tengas que ir”, lamentó el belga. “No pienses. Vivamos el día a día. En el medio de un Apocalipsis, es mejor tener metas cortas a largos plazos”, intentó tranquilizarlo la actriz.“Mi vida y mi carrera están en Argentina. ¿Qué le voy a decir? Él quiere ir para Buenos Aires, pero ¿dónde va a bucear? ¿En el Río de la Plata?”, explica la actriz y se conforma con la promesa que Tom le hizo de viajar para verla actuar. “Pero hasta que reabran los teatros...”, lamenta Luli, quien tenía propuestas laborales a su regreso, pero con la situación que está atravesando la industria no sabe lo que pasará.La actriz, buceando y limpiando el océano: "Volvimos con bolsas llenas de cosas con la porquería que la gente tira al agua" (Fotos: Instagram)“De repente tengo la posibilidad de vivir una experiencia en una isla. Con una historia de amor, si se quiere. Yo soy de aprovechar las oportunidades y que me quede una gran anécdota. Ya voy a tener tiempo para volver y estar en mi casa. Hay gente que realmente la está pasando mal y necesita regresar. A mí si me dicen que me tomo un avión en dos semanas o un mes, está bien. No sé qué pasará, pero tampoco me preocupa”.La actriz asegura que el aire del mar la ayuda a pensar en positivo y a relajarse frente a esta pandemia. “Elegí quedarme en un lugar lindo y con una linda historia. Me muero por actuar, pero esta anéctoda es hermosa”, concluye Luli Torn que disfruta de cada momento del viaje que comenzó hace tres meses y en el cual conoció a personas que le dejarán un recuerdo inolvidable.SEGUÍ LEYENDOLa angustia de Silvia Süller durante la cuarentena total: “Estoy sola, no paro de llorar y mi hija no me responde los mensajes”El drama de los actores que viven en la Casa del Teatro: integran el grupo de riesgo y necesitan insumos para mantener la cuarentenaDenunciaron a Laurita Fernández por romper la cuarentena para ir a la casa de Nicolás Cabré: “Si alarmé a alguien, pido perdón”Tiene 33 años, es cantante y vivió en Europa y Estados Unidos: Niko Evans, el instagramer detrás del video viral durante la cuarentena por el coronavirus

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Fin del misterio: Jorge Rial reveló por qué cambia todos los días la decoración de su casa al salir al aire en “Intrusos”

Desde hace varios días Jorge Rial hace su programa, Intrusos, desde su casa, vía Skype, debido a las precauciones que hay que tomar para frenar el avance del coronavirus. Desde su living, el conductor encontró una forma de entretenerse y también de divertir a los tuiteros, que fueron los primeros en percatarse de lo que pasaba.Resulta que como si se tratara del juego de las siete diferencia en el que a partir de dos dibujos prácticamente idénticos el participante tiene que encontrar en qué cosas difieren, el periodista cada día se encarga de modificar algo, tal vez casi imperceptible para el televidente desprevenido, de la decoración de su hogar, que comparte con su mujer Romina Pereiro y con las hijas de ella, Emma y Violeta.En la esquina del living Jorge Rial tiene una mesa con botellasEn una de sus primeras salidas al aire desde su casa, se lo podía ver a él sentado en una silla y de fondo su living compuesto por dos sillones color manteca de dos cuerpos, otro más pequeño que no se veía en detalle ya que él lo tapaba y dos puf individuales hacia un costado, mientras que un una esquina, una mesa de madera con varias botellas completaba el cuadro.Ahora, el lugar de la mesa de botellas en el living de Jorge Rial lo ocupan dos pufMinutos mas tarde.... la mesa salió de escena y los dos puf individuales abandonaron el centro del living para estar en la esquina que antes ocupaba el otro mueble.Finalmente, en el living de Rial hay una mesa con cuadritosPero los cambios no terminaron ahí. Al día siguiente, ni mesa con botellas ni puf ocuparon la esquina. En su lugar había una nueva mesa, esta vez redonda, con varios porta retratos familiares que no llegaban de verse en detalle.El juego de las diferencias se puso aún más complejo cuando el conductor, de manera casi imperceptible, comenzó a mover de lugar también los muebles que estaban en el fondo del living. Resulta que al lado del sillón que está ubicado debajo de la ventana, durante los primeros días tenía un parlante negro alto y finito y una mesa redonda también con cuadros familiares, por delante. A los pocos días, la mesa cambió de lugar para estar al costado del parlante.Delante del parlante de fondo del living de Jorge Rial ya no hay mesa redondaSin embargo, era solo el comienzo. Además de los muebles, el conductor comenzó a cambiar de lugar los cuadros que había en la pared, desorientando a los espectadores y haciendo aún más difícil la incógnita de cada tarde.Jorge Rial también cambió de lugar los cuadros de la paredPrimero cambió solo un cuadro cuadrado que estaba en el medio de otros pero en la emisión del jueves de Intrusos, ya se veían al menos tres cuadros nuevos, dispuestos de manera similar, pero de muchos más colores. ¿A qué se deben los cambios? “Es una joda interna. Todos los días va a aparecer algo. Para no aburrirnos. Cambio las cosas de lugar. La cuarentena te hace creativo”, dijo a Teleshow el papá de Morena y Rocío.El juego ya quedó abierto y cada tarde desde las 13.00 y desde su casa Rial deberá sorprender con un nuevo cambio, poniéndose cada vez él más ingenioso y desafiando cada día un poco más al espectador.Los primeros días después de que el presidente Alberto Fernández decretara la cuarentena total y obligatoria el conductor siguió yendo al piso de América, pero luego, desde el miércoles 25, decidió llevar adelante el ciclo desde su hogar.“La decisión me la obligaron a tomar. Yo soy cabeza dura, y tenía más ganas de ir que de quedarme. Yo estoy dentro del grupo de riesgo, no por edad sino por los riesgos preexistentes. Tengo un stent, problemas cardíacos e hipertensión. Eso me pone en la zona de riesgo”, detalló el conductor, y continuó: “Hasta ahora lo que hice fue nada más ir hasta el programa y de ahí a mi casa. Y pensaba que con eso más o menos estaba bien. Hasta que hoy vimos que la gente salía masivamente a la calle, más de lo que se esperaba, porque creíamos que habíamos tomado conciencia, y no lo tomamos. Y a la presión de casa, de Romina y de mis hijas, se sumó mi médico”.SEGUÍ LEYENDOUna actriz de ATAV quedó varada en una pequeña isla de Indonesia: vive un amor con su instructor de buceoTamara Bella, creadora de la versión nacional de “Imagine”, va por más: hará una segunda parte y respondió a las críticasJean Pierre Noher y la situación de sus colegas brasileños ante el coronavirus: “Ellos quieren a un Alberto”Un poco de Play, mucha cocina y algo de cine clásico: los hobbys que re descubrieron los famosos en cuarentena

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El inesperado comentario en vivo de Maju Lozano, tras presentar una nota sin saber que tenía el micrófono prendido

El llamativo comentario en vivo de Maju Lozano, tras presentar una nota (Infobae)La televisión se adaptó rápidamente a las medidas de seguridad que diariamente aconsejan los profesionales para prevenir el coronavirus, una de las más importantes es la de mantener los dos metros de distancia con otras personas para evitar el contagio.Esta precaución fue cumplida al pie de la letra por la cronista que se desempeña en el ciclo Todas las tardes (El Nueve), que provocó un comentario de Maju Lozano mientras presentaba una nota en su programa, sin tener conocimiento que su voz iba a ser escuchada por los televidentes.Luego de hablar del joven que asistió a una fiesta de 15 en Moreno sin respetar la cuarentena tras su regreso de Estados Unidos y contagiar a los invitados, Maju quiso hablar con el doctor Emanuel Álvarez, ejecutivo del hospital Mariano y Luciano de la Vega, pero al girar la cámara y ver que el micrófono tenía un enorme palo para llegar hasta el entrevistado para evitar la cercanía física, Lozano expresó: “Ah... Manuel está a siete cuadras”. De todas formas, la nota siguió adelante.La semana pasada, la conductora, emocionada tras una nota en un merendero en la villa, no pudo evitar lanzar un fuerte comentario al aire. “Es hermosa. Esta es la otra cara, lamentablemente. Poniéndose en riesgo gente con tanta necesidad, es un riesgo más ahora el coronavirus para ellos".Con la emoción a flor de piel y tras unos segundos de silencio, Lozano cerró: “Qué conch… que es la vida, perdón. Cuántas cosas, Dios mío. Cuánta gente pelotudeando”.Y hace unos días, Maju Lozano fue nuevamente protagonista cuando no pudo evitar manifestar frente a cámara su enojo por el caso de un empresario rosarino que violó en más de 10 oportunidades el aislamiento social, preventivo y obligatorio decretado por el Gobierno para evitar el avance del coronavirus.El enojo de Maju Lozano por un empresario que violó la cuarentena 15 veces (ckong@infobae.com/Infobae)“Este hombre tiene un problema grave, además de cagarse en todo el mundo, el peligro que representa”, dijo la conductora de El Nueve, indignada por el comportamiento del empresario gastronómico rosarino Roberto Dutra, que integra el directorio de la empresa Catering Gourmet SRL, junto a otro hombre de su familia.En la Argentina, el presidente Alberto Fernández oficializó el pasado domingo que la cuarentena se extenderá hasta el próximo 12 de abril para evitar los contagios por el coronavirus, una enfermedad que ha generado graves problemas en todo el mundo. Este jueves 2 de abril se confirmaron 132 nuevos casos positivos de COVID-19, elevando el número de infectados a 1265. Además ya son 36 las víctimas fatales por la enfermedad.SEGUÍ LEYENDOUna actriz de ATAV quedó varada en una pequeña isla de Indonesia: vive un amor con su instructor de buceoSusana Giménez aprovechó la cuarentena para recordar uno de sus más desopilantes bloopersDalma Maradona recibió una inesperada sorpresa en el día de su cumpleañosLa salud de Oriana Sabatini: le volvió a dar positivo el test de coronavirus

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Tras verse obligadas a dar las clases online, las universidades deberán afrontar un nuevo reto: hacer los exámenes por Internet

Una de las consecuencias del decreto del estado de alarma fue que los colegios y universidades cerraron y los alumnos tuvieron que irse a casa. Desde entonces, la formación ha continuado de forma online, algo que de por sí ya ha supuesto un reto para profesores y alumnos, pero el curso va acercándose a su fin y toca pensar en los exámenes finales y presentaciones de trabajos de fin de grado. Y eso es otro problema. El gobierno central ha dejado en manos de las universidades la decisión de continuar de forma online hasta final de curso (incluso aunque haya acabado la crisis del COVID-19) o de volver a las aulas. La Junta de Andalucía ha decidido optar por la primera opción, al igual que la Universidad de Barcelona, de Cantabria, de Navarra y la de Oviedo. La pregunta es: ¿cómo examinar a tantísimos alumnos y controlar que no se hagan trampas? Una opción estaría en controlarlos por webcam, pero no es sencillo. Un reto logístico Hacer los exámenes online supone todo un reto a nivel logístico. Existen diferentes plataformas para hacer exámenes de este tipo, como Moodle, pero su problema radica en que la vigilancia es escasa. Nada impide a un alumno en su casa tener los apuntes o Google abierto en otra ventana e ir buscando las respuestas conforme hace el examen. Una opción que se baraja es hacer "exámenes presenciales" conectados mediante una webcam. Eso ya pone una barrera de entrada, porque si el examen se hace por ordenador será necesario que este tenga una webcam conectada. La inmensa mayoría de portátiles tienen este periférico integrado en el marco, pero ni tiene por qué ser así ni todos los alumnos tienen que tener una webcam USB que puedan usar durante el examen. En Magnet Qué dice la psicología sobre por qué sigues soñando muchos años después con suspender la carrera Por otro lado, está el reto de la vigilancia. Si el profesor hace un examen a 80 alumnos en una misma videollamada, vigilarlos a todos es una misión imposible. Una opción es seguir la línea de la UOC (Universitat Oberta de Catalunya), que lleva unos años probando un software de reconocimiento facial que no solo identifica a alumno, sino que permite detectar intentos de trampas, como la inserción de una grabación previa en la webcam. Precisamente la UOC hace exámenes virtuales a los alumnos fuera de España, pero este año los hará a todo el mundo. Sin embargo, no se puede dar por seguro que todas las universidades tengan un software de reconocimiento facial dedicado a estos fines. Existen softwares gratuitos que permiten insertar un clip pregrabado como entrada de vídeo para emular que estamos ahí cuando, en realidad, no lo estamos, e incluso alternar entre ese clip y la webcam en tiempo real. Hecha la ley, hecha la trampa. Por si alguien quiere saber como evitar estas medidas seguramente se pueda falsear la cámara en la Webcam (Manycam) con un programa para que pongo un video contigo escribiendo en un papel, entonces tu puedes cambiar cuando quieras entre tu Webcam y un video. Fácil— fran (@criptomonada) April 2, 2020 Otra opción factible es hacer exámenes orales por webcam de uno en uno o en grupos reducidos. Eso permitiría al profesor controlar al alumno y evitaría las trampas, pero las cosas pasan. ¿Y si se cae la red? ¿Y si el alumno no tiene ordenador en casa? ¿Y si la webcam no funciona? ¿Y si la webcam tiene mala calidad y no es suficiente para controlar la mirada del alumno? También se podría hacer exámenes tipo test con límite de tiempo en las preguntas, pero de nuevo, siempre hay formas de hacer trampas. Otra alternativa es hacer exámenes menos explicativos y más de aplicación. De esa forma, el alumno podría tener los materiales delante y tendría que saber aplicar diferentes conceptos a un caso práctico, lo que permitiría evaluar unas competencias mínimas y no el simple hecho de memorizar. Otro desafío está en la defensa de trabajos de fin de grado, que para los alumnos de último curso también supondrá hacerla de forma online. Algunas universidades como la Loyola Andalucía hablan de hacerla "en modo de presencia virtual", es decir, con el alumno conectado mediante webcam, aunque las instrucciones concretas se mandarán después de Semana Santa. El caso de la Pompeu Fabra: "os pediremos que hagáis un barrido de vuestro contexto" Universidad Pompeu Fabra 🤣Qué cachondos 😝🤣 pic.twitter.com/wuvl2KcKCz— Javier Ocejo 💛🏀 (@ocej00) April 2, 2020 Un caso llamativo es el de un profesor de la Universidad Pompeu Fabra, que ayer envió un correo a algunos alumnos dando instrucciones para hacer exámenes por webcam. El correo se hizo viral después de que un alumno lo publicase en su perfil de Twitter (el tweet fue eliminado poco después), aunque no es difícil encontrar las instrucciones que el profesor ha dado a los alumnos. Desde la universidad han explicado a Xataka que ha sido un caso aislado, que no se trata de una instrucción oficial de la universidad y que el correo ya ha sido identificado. Por un lado, el profesor explica que el examen será en papel y que los alumnos deberán tener tres hojas preparadas y completamente en blanco. El enunciado se mandará por correo electrónico y solo podrán verlo desde el ordenador. En la mesa solo pueden estar el ordenador, las tres hojas, dos bolígrafos y el DNI o carné UPF (en el que mejor se vea la foto). Lo más curioso es que la videollamada se hará desde el móvil y los alumnos tendrán que colocarlo de forma que sea visible la pantalla del ordenador y las hojas, pero antes de todo tendrán que hacer un barrido del contexto para comprobar que no hay otras personas ni materiales a mano. Basta leer las instrucciones para que las dudas sobre la seguridad y fiabilidad de este método no tarden en aparecer. En Xataka Niños sin tecnología, niños sin acceso a la educación: la escuela a distancia está acentuando la brecha social Lo primero es que poder poner el teléfono en esta posición dependerá de la estructura de la habitación y casi que sería necesario usar un trípode. Dejando de lado esto (y que no todas las personas tienen un ordenador en casa), hay infinitas formas de hacer trampas a pesar de estar siendo grabado con el móvil. Algunas dudas rápidas: Una vez hecho el barrido, ¿cómo se garantiza que nadie entra en la habitación sin hacer ruido? ¿Cómo se garantiza que los folios no han sido grabados con un boli sin tinta con notas, fórmulas o apuntes? ¿Cómo se impide usar los clásicos pinganillos o incluso auriculares? Porque no se especifica que se tenga que ver nuestra cara y/o cabeza. ¿Cómo se impide tener chuletas escritas a mano en la silla, justo entre las piernas? Es decir, que es complicado que un examen de este tipo tenga lugar con la misma seguridad que cuando se hace presencial por el simple hecho de que las medidas de vigilancia no dependen solo del profesor. Por no hablar de los asuntos relacionados con la privacidad, en tanto que obligas al alumno a mostrar su cuarto o, en caso de que el ordenador no esté en el cuarto, lugares comunes de su casa que pueden estar habitados por otras personas (y que tendrían que salir de ellos, se sobreentiende). En manos de cada universidad El problema radica en que la decisión de cómo hacer los exámenes se ha dejado en manos de las propias universidades, que tendrán que adaptarse al contexto de cada alumno. Según Castells, Ministro de Universidades: “Las universidades consultarán e informarán a sus estudiantes, docentes y trabajadores de las medidas adoptadas para que puedan prepararse con el tiempo suficiente para efectuar la evaluación o examen final con las debidas garantías. Se deberá tener en cuentas las condiciones propias de cada estudiante para adaptarse a las modalidades de enseñanza y evaluación que se decidan [presenciales u online]". Claustro del Grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte - UCAM. La UCAM (Universidad Católica San Antonio de Murcia) ya está haciendo exámenes parciales online (una media de 30 pruebas diarias) y la Universidad de Navarra planea hacerlos también. La UCO (Universidad de Córdoba), que mantiene su calendario de exámenes, también está buscando alternativas online, igual que la Universidad de Oviedo. La UNED (clases a distancia y exámenes presenciales) por el momento no tiene información sobre cómo se llevarán a cabo estos exámenes, como tampoco la tiene la Universitat de les Illes Baleas Otras universidades, como la Complutense de Madrid, no descartan "volver en algún momento a la actividad presencial". La Universidad del País Vasco, Mondragón y Deusto afirman estar "preparadas ante cualquiera de los dos escenarios posibles, tanto el de volver en algún momento a la actividad presencial como el que podría ser necesario adoptar en coherencia con el estado de emergencia sanitaria". Las cuatro públicas de Castilla y León consideran ampliar el calendario para hacer las defensas de TFG y TFM de forma presencial. Estoy concentrado todos mis esfuerzos en pensar como puedo copiar en un examen q me hagan x webcam, seguiremos informando— Jose Luis Camacho (@JoseLCD95) April 2, 2020 Lo que parece estar claro es que el COVID-19 está generando más de un quebradero de cabeza tanto a profesores como a alumnos. La Semana Santa está a la vuelta de la esquina y, pasada esta, a los exámenes finales les quedarán alrededor de un mes. El tiempo corre para las universidades y, por el momento, parece que no hay un plan de acción definido. Disney+ ya está aquí: pruébalo gratis durante 7 días. Después, 6,99 euros al mes o 69,99 euros la suscripción anual. PVP en Disney+ 6,99 euros al mes (gratis 7 días de prueba) - La noticia Tras verse obligadas a dar las clases online, las universidades deberán afrontar un nuevo reto: hacer los exámenes por Internet fue publicada originalmente en Xataka por Jose García .

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