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Apple Watch Series 6: el smartwatch de Apple se renueva con sensor Sp02 y un 20% más de potencia

Tal y como apuntaban los rumores, Apple acaba de presentar su nueva generación de relojes inteligentes: el Apple Watch Series 6. Se trata de su modelo de gama alta y, si bien mantiene las líneas de diseño de sus antecesores, Apple lo ha actualizado a nivel interno para añadir algunas funciones y sensores relacionados con la salud.

La compañía ha introducido un sensor Sp02 relativo que, como en otros dispositivos relacionados con el mundo de la salud es capaz de medir el nivel de oxígeno sangre. En la parte inferior tiene un sensor con luces rojas e infrarrojas que permiten comprobar esta métrica en solo 15 segundos. Se puede hacer de forma manual o de forma automática si lo llevamos, por ejemplo, mientras llevamos.

Appel Watch

Apple ha confirmado que el reloj llegará en varios colores, como el clásico negro, pero también en azul, rojo y dorado. Es, en palabras de Apple, "el Apple Watch más colorido" que han lanzado hasta el momento. El dispositivo sigue estando terminado en aluminio, solo que ahora es 100% reciclado, tal y como ha asegurado la empresa.

Novedades también en la correa, que ahora se podrá conseguir en versión "Solo Loop", es decir, sin cierre. Es como una especie de brazalete no ajustable que se podrá conseguir en diferentes tamaños y colores. Hablando de personalizar el reloj, la compañía ha anunciado nuevas watchfaces "contextuales", como una relacionada con la fotografía que muestra el comienzo de la hora dorada o una especializada en natación.

Rojo

Dentro del reloj encontramos un procesador Apple Silicon S6 basado en el A13 de del iPhone 11 Pro, lo que se traduce en un 20% más potencia. Cuenta, a su vez, con el chip U1 y WiFi 5 GHz. Apple no ha mencionado que haya cambios en el tamaño o tecnología de la pantalla, pero sí que es 2,5 veces más brillante a plena luz del día.

Relacionado con el deporte, una de las novedades del Apple Watch Series 6 es el altímetro, que será capaz de mostrar los cambios de altitud en tiempo real. Es una función pensada para deportes de montaña, como la escalada.

Resumen

El Apple Watch Series 6 (GPS) está disponible desde 429 euros y el Apple Watch Series 6 (GPS + Cellular) se podrá conseguir por 529€. Junto al Apple Watch Series 6, Apple ha presentado el Apple Watch SE, que sacrifica las funciones premium para conseguir un precio más ajustado.

En desarrollo…


La noticia Apple Watch Series 6: el smartwatch de Apple se renueva con sensor Sp02 y un 20% más de potencia fue publicada originalmente en Xataka por Jose García .

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50 megatones son muchísimos megatones. Son los que tenía la llamada Tsar Bomba ('Bomba del Zar'), pero es difícil hacerse a la idea hasta que uno no pone referencias. La bomba atómica que Estados Unidos lanzó en Hiroshima ('Little Boy'), por ejemplo, no pasaba de los 20 kilotones: era aproximadamente 3.000 veces menos potente. La historia y sus detalles son de sobra conocidos, pero es bueno recordarlos, sobre todo porque hace poco se publicó un documental ruso de 40 minutos nunca antes visto en el que se narra el desarrollo de esta bomba y en el que sobre todo se puede ver su detonación. Una bomba monstruosa de principio a fin El proyecto inicial de los rusos era aún más ambicioso, y se suponía que la bomba Tsar iba a llegar a contar con una capacidad de destrucción de 100 megatones. Su enorme tamaño hacía que la 'Bomba del Zar' no tuviera aplicación práctica real, y la idea era desarrollarla tanto a modo de investigación científica como para fortalecer la máquina de propaganda rusa en plena Guerra Fría. Finalmente el modelo desarrollado, conocido como RDS-220, era una bomba de hidrógeno que se lanzó el 30 de octubre de 1961 y que explosionó no en la superficie, sino a 4 km de altitud sobre Nueva Zembla, un archipiélago ruso. En Xataka Cómo sobrevivir a una bomba atómica (y por qué es mejor no salir corriendo tras la explosión) Aunque el dato oficial de la detonación es según Rusia de una explosión de 50 megatones, los bhangómetros situados para medir esa potencia registraron una potencia de 58 megatones. Para alcanzar esa potencia los ingenieros rusos añadieron una tercera etapa en la ojiva termonuclear, algo singular teniendo en cuenta que hasta entonces las bombas de hidrógeno convencionales constaban de ddos etapas. Un documental propagandístico muestra la explosión de la 'Bomba del Zar' El pasado 20 de agosto de 2020 el canal de YouTube de la Rosatom State Atomic Energy Corporation publicó un desconocido documental de 40 minutos en los que los rusos, en tono propagandístico —basta ver los primeros segundos y la música que acompaña a las imágenes para entenderlo— narraban la construcción y detonación de la 'Bomba del Zar'. En ese documental se pueden observar todos los preparativos: desde su transporte por tren hasta la base aérea de Olenya cerca de Olenegorsk en la Península Kola hasta su carga en un avión Tu-95 modificado —con una pintura que protegía del calor y la radiación térmica generados por la explosión—, que atravesó el mar de Barents para acabar soltandola en el Estrecho de Mátochkin en Nueva Zembla. La bomba cayó lentamente en paracaidas, lo que permitió dar tiempo al avión a alejarse de la detonación, y en ese vídeo se puede ver cómo incluso a la enorme distancia a la que se encontraba, la tripulación de ese avión pudo grabar el gigantesco hongo que apareció por encima de las nubes como consecuencia de la explosión, que se produjo a 4 km de altura. Había además un segundo avión que voló al lado del primero. En esta aeronave se encontraban todos los equipos de medición, además de los que permitieron la filmación y la monitorización de las muestras de la radiación. La destrucción de la bomba incluso en ese área inhóspita de Rusia fue terrible. El anillo en el que el efecto fue absolutamente devastador medía 35 km de radio, y tras 40 segundos desde la detonación el domo de fuego se convirtió en una nube en forma de hongo que logró ascender a una altura de cerca de 65 kilómetros y que tenía un diámetro de 90 km. Según el documental, la luz del fogonazo que se creó tras la explosión se pudo ver a una distancia de 1.000 km. Severny, la ciudad militar rusa construida para evaluar las pruebas nucleares, la mayoría de los edificios quedaron totalmente destruidos, y ese dato resulta curioso cuando dicha ciudad estaba a 55 km del punto cero de la explosión. La explosión fue de tal calibre que generó un terremoto de 5.0 grados en la escala Richter. En el documental se puede ver esa detonación y la formación de ese gigantesco hongo tanto desde la tierra como desde el aire. La condena internacional por dicha prueba nuclear fue unánime, pero aún así Estados Unidos también se embarcaría en pruebas de grandes bombas atómicas. Afortunadamente ambas potencias se dieron cuenta de esa terrible carrera nuclear y firmaron un veto parcial para pruebas nucleares en 1963, que solo permitían pruebas subterráneas. Ese veto acabaría siendo total en 1990 gracias al acuerdo impulsado por las Naciones Unidas. - La noticia Así fue la explosión (en el aire) de la bomba rusa Tsar que tenía 3.000 veces la potencia de la que se lanzó en Hiroshima fue publicada originalmente en Xataka por Javier Pastor .

Cuando la NASA temió que el primer estadounidense en espacio pudiera morir electrocutado en su propia orina

El 12 de abril de 1961, al sur de Kazajistán, un autobús blanco se paró en el arcén de una carretera vacía. Acto seguido, un joven de unos 27 años se bajó de él, se abrió la bragueta e hizo pis en la rueda trasera derecha. Así es como los seres humanos hacemos historia. El joven era Yuri Gagarin y estaba a punto de convertirse en el primer ser humano en viajar al espacio exterior. Esta historia es muy conocida. Sobre todo, porque los supersticiosísimos cosmonautas soviéticos llevan 60 años haciendo exactamente lo mismo que Gagarin antes de partir al espacio: parar el bus y hacer sus necesidades en la rueda trasera derecha. Lo que no recordaba es que, menos de un mes más tarde, cuando Estados Unidos se disponían a "emular" la proeza soviética enviando a Alan Shepard al espacio, también tuvieron un problema de... este tipo. Afortunadamente, como veréis, esto no se convirtió en tradición. "Tío, tengo que mear" NASA Nos tenemos que ir al 5 de mayo de 1961, 23 días después de la bizarra parada de Gagarin. Alan Shepard se metió en la cápsula Freedom 7 preparado para una misión que, si nada se torcía, no dudaría más de 15 minutos de vuelo. Entonces, todo se torció. "Tío, tengo que mear", se escuchó en la sala de control. El desayuno con zumo de naranja y café no había sido buena idea. "Comprueba a ver si puedo salir rápidamente y hacer mis necesidades". En Xataka Desde hace 60 años, todos los cosmonautas han orinado sobre una rueda antes de ir al espacio: eso está a punto de acabarse La cara de los técnicos debió ser un poema. La misión iba a durar un cuarto de hora, a nadie se le había pasado por la cabeza que en ese tiempo se fuera a presentar el problema. Discutieron el problema y von Braun, el jefe del Marshall Space Flight Center de la NASA en Huntsville (Alabama), fue el que le respondió. "No", no se podía. Pero la situación se alargaba y Shepard no podía aguantar más. Según parece (aunque en las transcripciones se borraron), el astronauta avisó que si no salía en breve tendría que hacerse pis encima. Aquello no gustó nada en la sala de control. Nadie sabía que pasaría si todo el cableado y los "weareables" médicos se mojaban. Así que empezaron a hacer cálculos y a pensar algo. Unos minutos después, mientras discutían, se escuchó un "ahhhhhh" y Shepard confirmó que sí, que estaba mojado. El pis se empezó a acumular en la parte baja de su espalda y su ropa interior empezó a empaparse de la orina. La incógnita ahora era si alguno de los electrodos que tenía por todo el cuerpo podía fallar y ponerse a dar chispazos. La orina y la carrera espacial Sergei Bobylev Como contaba Neal Thompson en 'Light This Candle', la idea de que reconocer que el primer viajero espacial de Estados Unidos había muerto electrocutado por su propia orina fue un escenario terrible durante los minutos que duró la operación. Sin embargo, la cosa salió bien y, aunque Estados Unidos no consiguió hacer algo parecido a lo de Gagarin hasta un año después, la proeza de Shepard pasó a los libros de Historia. En Xataka La vida de un astronauta no es sencilla, así se duchan y usan el inodoro en el espacio Y esa Historia nos cuenta lo mucho que han cambiado las cosas. Entre otras cosas por casos como estos, claro. Sobre todo, porque casos como estos, a los dos lados del telón de acero, nos muestran cómo los seres humanos somos capaces de lo más audaz y complejo y, a la vez, olvidarnos de las cosas más básicas. Puede ser desmoralizador, pero a mi me parece maravilloso. Imagen | Jj Shev - La noticia Cuando la NASA temió que el primer estadounidense en espacio pudiera morir electrocutado en su propia orina fue publicada originalmente en Xataka por Javier Jiménez .