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Así es como uso el calendario para organizar mi vida entera

Hubo un tiempo, hacia el año 6 a.C. (antes del Confinamiento), en el que llegué a tener problemas serios con mi organización, tanto personal como profesional. A menudo se me escapaban tareas e incluso olvidaba alguna cita, o la recordaba en el último momento. Un día la situación se me terminó de ir de las manos. Ese día sentí que era el momento de ponerme serio con la organización de mis tareas y citas antes de verme en el INEM con un despido procedente bajo el brazo.

La solución fue doble: por un lado, centralizar absolutamente todas mis tareas en —un minuto de silencio— Wunderlist, ya luego reemplazada por Todoist. Por otro lado, usar el calendario a lo bruto. Y con el paso del tiempo, fui mejorando ambas medidas progresivamente. Pasé de anotar todas las tareas en una única bandeja de entrada, sin más, a ir ordenándolas en base a proyectos y contextos, añadiéndoles fechas límite, adjuntándoles URLs o archivos si procedía… Y con el calendario, fui puliendo un sistema pétreo y disciplinado, como un alemán en un internado.

Para personas que usan su calendario de forma natural desde hace lustros —quizás como usted, lector—, esto puede sonar a perogrullada máxima. Pero semana sí semana también me encuentro a gente que confía todo a su memoria, o se limita a anotaciones en papel, o que incluso llega a usar el calendario de su móvil o de su ordenador, pero de una forma superficial. Para ellos va este artículo: se puede ir mucho más allá.

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Calendario 101

En los ejemplos que voy a dar he usado el calendario nativo de macOS, pero prácticamente cualquier calendario tiene opciones idénticas, así que aunque uses Outlook o Google Calendar puedes aplicarlos igualmente.

1. Usa varios calendarios

Esto tiene una doble utilidad: por un lado, al asociar colores distintos a cada uno, podrás entender mejor de un vistazo qué tipo de eventos y citas tienes durante el día o la semana. En mi caso, uso el rojo para el ámbito personal, el azul para el laboral, el amarillo para el familiar y el verde para los eventos deportivos que quiero ver.

Captura de pantalla de mi calendario. Captura de mi propio calendario. Se pueden ver las citas y eventos de toda una semana, el uso de distintos calendarios, los tiempos de viaje de los eventos que lo necesitan, los cumpleaños y festivos de España…

Además, el calendario familiar (color amarillo) lo tengo compartido con mi pareja. Lo que uno añade, edita o elimina se refleja en los dispositivos del otro. Ahí es donde añado todas las citas y eventos compartidos por ambos, pero también aquellos en los que, aunque solo sean para uno de los dos, el otro debe estar informado de ello. Esto aplica sobre todo a eventos que no formen parte exactamente del día a día, sino que son un poco más excepcionales. En estos casos, ponemos el nombre de la persona ocupada al principio del nombre del evento para saber que esa cita solo afecta a esa persona.

2. Practica el time-blocking

Este pintoresco nombre en inglés viene a significar algo simple: ¿recuerdas los horarios del colegio o la universidad, cuando cada día estaba estructurado en asignaturas o tiempo de recreo, en lugar de en un gran evento diario homogéneo? Haz lo mismo que entonces, pero con tus tareas actuales.

Detalla cada una de esas tareas y hazlas lo más pequeñas posibles, sin llegar a extremos ridículos. En esta captura he rellenado dos días imaginarios: el lunes, sin time-blocking. El martes, con él. Dos formas distintas de organizar un día. Yo tengo claro con cuál me quedo.

Calendario 02 A un lado, jornada sin time-blocking ni uso de distintos calendarios. Al otro lado, jornada estructurada y detallada.

3. Usa tantos campos como necesites

Un evento o una cita del calendario se componen esencialmente de un título y una franja horaria. Ahora bien, en muchos eventos será muy buena idea ir bastante más allá para aprovechar sus posibilidades. Cuanto menos tengamos que confiar en nuestra memoria y menos tengamos que salir del calendario para encontrar toda la información relevante para ese evento, mejor.

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Un ejemplo con el evento de la cena. Además de indicar que el evento es una "cena" en el título, y la franja horaria esperada, también podemos añadir:

  • Una invitación para la persona con la que vayamos a compartir el evento.
  • La dirección donde tendrá lugar el evento (normalmente con introducir el nombre de la ciudad, el monumento, el negocio, etc, la aplicación ya será capaz de mostrarnos la dirección completa). Esto es especialmente útil porque luego con un toque podemos ver la ruta y la navegación hasta allí yendo en coche, a pie, en metro…
  • El tiempo de viaje. Podemos fijar un valor concreto, o dejar que la aplicación sepa dónde estamos antes y estime ese tiempo por nosotros. De esa forma también nos avisará para que salgamos a tiempo, y "bloqueará" el tiempo anterior para que entendamos que ese tiempo estaremos en un trayecto, no libres. Para muchos eventos, donde todo ocurre en un mismo entorno o a unos pocos minutos a pie de nuestra casa, no será necesario usar este campo. — Otro aviso previo. Útil para eventos que queramos tener presentes con una antelación especial, como la mañana previa, el día anterior, cinco minutos antes, etc.
  • Notas, URL o archivos. En este ejemplo añado la dirección a la carta del restaurante, que ya no la ofrece física, sino a través de su web.

Calendario 03 Evento del calendario con varios campos rellenados más allá de los básicos. El principio fundamental no deja de ser que el calendario trabaje para ti ahorrándote tiempo y despistes para el futuro, no que trabajes tú para el calendario.

4. Compleméntalo con una buena gestión de tus contactos

Si tus contactos tienen el formato "nombre, apellido, número de teléfono" sin más información, no podrás sacar todo el partido al calendario, ya que la agenda de contactos y él trabajan más unidos de lo que puede parecer. Si en cambio tienen elementos como su fecha de cumpleaños y la dirección de su casa o de su trabajo, ambas aplicaciones se retroalimentarán y serán mucho más útiles.

Calendario 04 Una tarjeta de contacto lo suficientemente completa también será útil a la hora de usar el calendario.

Por ejemplo, con la fecha de nacimiento introducida en la tarjeta de cada contacto, el calendario te avisará de su cumpleaños todos los años, indicándote también cuántos años cumple.

Y además, si introduces un nuevo evento que tiene lugar en el domicilio de un contacto o en su trabajo, solo tendrás que escribir su nombre para que la aplicación te sugiera una de esas direcciones, en lugar de tener que recordarlas o buscarlas en otro lugar.

5. Deja huecos vacíos y ten en cuenta las transiciones

Esto parece una cuestión trivial, pero lo he aprendido en los últimos meses: por un lado, es muy buena idea dejar huecos en blanco, sin nada que hacer. La organización cuadriculada es fantástica y necesaria para personas de naturaleza caótica, pero dejar espacios para la improvisación también lo es.

Los espacios en blanco sirven tanto para tener momentos de improvisación o descanso como para ser capaces de gestionar imprevistos

Algunos huecos en blanco (tantos como sea posible, tan pocos como necesites) complementan bien a esa reserva de tiempo casi total. O bien para afrontar algún imprevisto con una reserva de tiempo, o bien para simplemente improvisar, descansar y hacer de todo menos tareas productivas.

Por otro lado, también son importantes los huecos entre citas y eventos, más allá de los tiempos de viaje. Acabar una tarea de tres horas a las 13.00 h y no dejar ni cinco o diez minutos hasta empezar la próxima a veces puede ser necesario, pero planificarlo de ese modo puede ser contraproducente. Descansar esos cinco o diez minutos debe ser visto como una inversión: gracias a ellos podremos seguir rindiendo durante la próxima tarea. Sin ellos, quizás nuestro nivel de concentración y creatividad, además de las ganas de seguir trabajando, pueden bajar tanto que ya ni compense hacer esa tarea.

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6. Distingue entre citas y tareas

Es un concepto básico para comprender qué debe ir al calendario, incluso en un sistema basado en el time-blocking y qué no. Las citas y eventos son todo aquello que tenemos que hacer en un período de tiempo concreto, o bien por una necesidad externa (como una cita agendada con el dentista), o bien porque aunque solo dependa de nosotros hemos decidido bloquear ese espacio temporal para poder hacer esa tarea concreta (como terminar un informe del trabajo).

Tareas: no tienen lugar en una ventana temporal concreta, las haremos cuando podamos o queramos. Citas: no depende solo de nosotros cuándo hacerlas, no podemos hacerlas fuera de ese momento.

Algunos ejemplos más para terminar de entenderlo:

Tareas

Citas

Darme de baja del gimnasio

Reunión con Roberto

Comprar billetes de tren a Zaragoza

Cena con Sara y Sergio

Renovar carné de conducir

Fiesta de cumpleaños de Ana

Comprar calcetines

Cita con el veterinario

Preparar documentación para el abogado

Revisión del coche

Que no te abrume esa parrilla de colores, lleva menos tiempo del que puedes creer, sobre todo una vez cuando te acostumbras a esa dinámica, y termina ahorrándote tiempo y previniendo olvidos. Si tienes alguna idea para mejorar este sistema o usas el calendario de una forma que crees mejor, me va a interesar mucho (y seguro que al resto de lectores también) que nos la cuentes en los comentarios.


La noticia Así es como uso el calendario para organizar mi vida entera fue publicada originalmente en Xataka por Javier Lacort .

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Galicia prohibirá fumar “si no se puede garantizar la distancia de seguridad” para luchar el COVID-19: esto es lo que sabemos

El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, ha anunciado la prohibición de fumar cuando se circule por la calle y otros espacios públicos si no se puede garantizar la distancia de seguridad. ¿El motivo? "Varios miembros del comité clínico coincidían en que fumar sin ninguna limitación en terrazas o zonas de gran afluencia de ciudadanos es un riesgo alto", ha explicado Feijóo en rueda de prensa. Aún no tenemos el texto de la normativa porque, como era previsible, tiene muchas derivadas legales y "se está redactando para dar seguridad jurídica". No obstante, si todo va como espera la Xunta, entrará en vigor a partir del jueves en las cuatro provincias gallegas. La idea sigue las recomendaciones del documento que elaboró en julio la Comisión de Salud Pública del Sistema Nacional de Salud que ya advertía que fumar y vapear podía aumentar el riesgo de contagio. Esto es lo que sabemos hasta ahora. ¿Fumar aumenta el riesgo de contraer el virus? ÚLTIMA HORA | Feijóo anuncia ademais que se prohibirá fumar nas rúas de toda Galicia a partir de mañá para evitar a propagación do virus https://t.co/9MwLMOCEfB pic.twitter.com/uuSoSwxUf4— G24 (@G24Noticias) August 12, 2020 Efectivamente, el 2 de julio la Comisión de Salud Pública recopilaba la opinión de la la Organización Mundial de la Salud y varias sociedades científicas y médicas sobre el asunto. Además de resaltar que el tabaquismo es un factor de riesgo en la evolución de la enfermedad, encontraron que hay otros riesgos relacionados con el contagio del virus. En Magnet ¿No afecta a fumadores? La desinformación en torno a la protección del tabaco frente al coronavirus Según indicaban, el acto de fumar y vapear suele tener aparejado "la manipulación de la mascarilla de protección y el contacto repetitivo de los dedos con la boca tras tocar productos (cigarrillos convencionales o electrónicos) o utensilios (pipas de agua)". De la misma forma, aunque no se han encontrado evidencias de que los fumadores exhalen más cantidad de virus que los no fumadores, el hecho de fumar aparece vinculado a prácticas que conllevan la "expulsión de gotitas respiratorias que pueden contener carga viral y ser altamente contagiosas". A todo eso hay que sumar la "relajación de la distancia social de seguridad" del "fumar social". Es decir, las autoridades encontraban en el tabaco una actividad asociada a conductas de riesgo. Sin embargo, las recomendaciones de la comisión eran "evitar su consumo en ambientes comunitarios y sociales" y "realizarse en espacios separados abiertos, extremando las medidas de higiene personal" (con lavado de manos previo y posterior a la manipulación de los productos y los utensilios empleados. Además, prohibía el uso de pipas de agua durante las fases I, II y III del desconfinamiento. La Xunta, en este caso, iría más lejos. Creando un asidero legal para intervenir en contextos en los que el consumo de tabaco genere situaciones de riesgo. No obstante, hay dudas de la eficacia real de este tipo de prohibiciones. En definitiva, las "reuniones sociales de riesgo" (es decir, personas cerca sin mascarilla al aire libre) ya estarían prohibidas y parece poco probable que fumar al aire libre tenga un impacto real en el número de casos. No obstante, la Xunta nos va a permitir verlo en vivo y en directo. - La noticia Galicia prohibirá fumar "si no se puede garantizar la distancia de seguridad" para luchar el COVID-19: esto es lo que sabemos fue publicada originalmente en Xataka por Javier Jiménez .

La utilidad real de la Fase III de la vacuna contra el coronavirus y cómo se detectan los efectos secundarios

En estos últimos meses, a medida que las noticias sobre la vacuna del coronavirus iban llegando con cuentagotas, conceptos como 'Fase I, II y III', 'farmacovigilancia' o 'ensayo clínico aleatorizado' se han ido colado en la conversación pública. Mientras escribo estas líneas, de hecho, no solo se discute si Rusia tiene realmente la "primera vacuna contra el coronavirus", sino que numerosas vacunas están iniciando la Fase III de sus respectivos ensayos clínicos. Es decir, están a las puertas de hacerse una realidad en las farmacias, hospitales y centros de salud de todo el mundo. Y sin embargo, como reflejo de esa importancia central que han adquirido los ensayos clínicos en las últimas décadas, las dudas y sensaciones encontradas en torno a la 'carrera por la vacuna' también empiezan a generalizarse. Es lógico. 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En Xataka Quedan meses para encontrar una vacuna contra el coronavirus, hasta entonces hay que separar la ciencia de la propaganda A medida que los casos se acumulaban, se hizo patente que en Grünenthal, la empresa que la descubrió, nadie había considerado buena idea hacer estudios con embarazadas antes de comercializarla (ni siquiera con animales embarazados). A medida que las víctimas se acumulaban en los paritorios y las plataformas de afectados se movilizaban contra la compañía, la opinión pública empezó a pedir medidas para evitar la próxima tragedia. En Estados Unidos, se aprobó un paquete legislativo que introdujo la supervisión pública y el consentimiento informado en los estudios clínicos. Era 1962 y en los siguientes años, la declaración de Helsinki de la Asociación Médica Mundial del 64 y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de la ONU en el 66 asentaron la importancia de la seguridad farmacológica y la ética médica a nivel internacional. Estudios, fases y autorizaciones Con el paso de los años y el incremento de las exigencias éticas y técnicas, la investigación biomédica ha tenido que enfrentarse una y otra vez a la pregunta que encabeza esta sección: ¿cómo evitamos la próxima tragedia? A fuerza de ensayo y error, hoy tenemos un marco de trabajo que obliga a empresas e investigadores a responder a las preguntas necesarias con un nivel de certeza adecuado. Es ahí donde nacen y adquieren su significado las fases del ensayo clínico. Así es como se prueban los medicamentos y las vacunas. En Xataka La carrera de sus vidas para crear una vacuna del COVID-19 española: "Esto nos produce mucha congoja, pero no podemos hacer más" Antes de llegar a las pruebas con humanos todo medicamento o vacuna tiene que pasar una serie de estudios que solemos denominar 'preclínicos'. Ya sean in vitro (en el laboratorio) o in vivo (con modelos animales), estos trabajos intentan extraer datos preliminares sobre eficacia, toxicidad y farmacocinética. Es decir, son los estudios preliminares que nos ayudan a decidir si una molécula concreta es lo suficientemente prometedora como para iniciar todo el proceso 'clínico'. Fases 0, I y II Pasar a las pruebas con humanos no es una decisión sencilla. Los ensayos clínicos suelen ser muy caros y la mayor parte de ellos no conducen a ningún sitio. Por eso, en los últimos años se ha popularizado la llamada "Fase 0". Se tratan de pequeños ensayos con humanos en los que, usando dosis del fármaco o la vacuna a niveles subclínicos, los investigadores tratan de obtener una perspectiva más realista sobre lo que hace el fármaco en el cuerpo de los que lo consumen. Sea como sea, con 'Fase 0' o sin ella, si los investigadores creen que el medicamento tiene posibilidades y los números lo avalan, arrancaría la 'Fase I'. La 'Fase I' son ensayos que buscan evaluar el perfil de seguridad del medicamento. En general, involucran a pequeños grupos de personas (entre 20 y 100 pacientes) y tratan de descartar efectos adversos derivados del consumo del fármaco. Para ello, los investigadores vigilan muy de cerca a los participantes: recogen minuciosamente su experiencia, estudian los posibles síntomas que reportan y les realizan análisis constantes (últimamente incluso genéticos) para encontrar complicaciones. Si supera esta fase y, en condiciones normales, hasta un 70% de los medicamentos la supera, se inicia la Fase II. La gran pregunta de los efectos secundarios: Sin lugar a dudas, la gran pregunta por responder durante el proceso de testeo de un fármaco o vacuna es la de los efectos secundarios. Al fin y al cabo, los efectos deseados, las dosis exactas o su eficacia comparada son cosas que esperamos. Los efectos secundarios, no. Nunca podemos estar seguros de que no se nos escapa algo. Sin ir más lejos, el año pasado estuvimos discutiendo sobre los posibles efectos secundarios de uno de los medicamentos más usados del mundo. En estas fases, sobre todo, se trata de descartar los efectos graves En la Fase II se sigue examinando el perfil de seguridad (es algo nuevo y hemos de vigilarlo de cerca). No obstante, su objetivo central es evaluar su eficacia (y se trata de descubrir cuál es la dosis que mejor funciona); en el caso de las vacunas, su capacidad para generar anticuerpos y cuantas dosis serán necesarias. Para ello se suelen dividir en dos subfases: la primera se centraría en demostrar la eficacia clínica del producto y la segunda en determinar la dosis idónea para encarar la Fase III. En condiciones normales, solo un tercio de los medicamentos que llegan a Fase II la superan. La Fase III En este punto, al fármaco o la vacuna le espera el momento más importante: la Fase III. Es donde se encuentran tanto la vacuna rusa como las distintas vacunas de Cansino, Oxford u Moderna. La Fase III es clave por varios motivos: el primero de ellos es que es el momento exacto en el que se prueba en un grupo grande de la población. Por lo general, miles de personas están siendo inoculados al azar con las vacunas aún experimentales ante la atenta mirada de los investigadores. En Xataka Bill Gates cree que acabaremos con la pandemia de COVID-19 para finales de 2021 en los países ricos y en todo el mundo en 2022 El segundo es que, además de evaluar de nuevo su eficacia y seguridad, la Fase III nos permite conocer el efecto real del fármaco en un contexto real. Todo lo que se ha hecho hasta este momento estaba orientado a garantizar que la Fase III es segura y que tiene posibilidades de resultar exitosa. Pero, a efectos prácticos, en esta fase es cuando la vacuna o el medicamento se la juega realmente. Esto es así porque los medicamentos o vacunas no deben mostrar solo su eficacia y seguridad, sino que deben enfrentarse cara a cara con el "estándar de oro", con la mejor opción terapéutica disponible en ese momento. Es difícil y se nota. Solo tres de cada diez fármacos consiguen superar esta fase porque el hecho es que no basta con que un medicamento (o una vacuna) sea eficaz frente a una enfermedad. Centenares de proyectos de investigación muy prometedores acaban siendo incapaces de generar efectos positivos en la práctica clínica. El ejemplo más cercano es el Ébola: decenas de vacunas y tratamientos han sido descartados pese a que parecían eficaces y seguros. Algunos de ellos, de hecho, han terminado usándose para el coronavirus. Se tratan, como podemos imaginar, de ensayos muy caros, muy complejos y muy largos. Con todo esto en mente, se entiende bien el escepticismo que despiertan muchas de las vacunas que se están elaborando contra el coronavirus. Es más, se comprende por qué muchos expertos insisten una y otra vez en que no podemos esperar a tener una vacuna. Fundamentalmente porque eso podría tardar mucho en llegar. La Fase IV Una vez que un producto farmacéutico supera la fase III y se pone en el mercado, arranca la Fase IV, la farmacovigilancia. Los fármacos son ese tipo de cosas que no se pueden dejar de monitorizar. De forma habitual, nuevos estudios señalan posibles problemas o riesgos en el uso de una u otra medicina. Eso hace que los protocolos médicos cambien a menudo para adaptarse a los resultados de esa farmacovigilancia. En esta Fase, de hecho, una vez que ya estaba en el mercado, cuando se descubrieron los efectos de la talidomina y se acumuló los datos suficientes como para prohibirla a nivel internacional. Pero ¿Qué ocurre si nos saltamos estos pasos? Cuando Putin anunció tener la primera vacuna contra el coronavirus, lo que estaba haciendo en realidad era saltarse la Fase III (o, ni siquiera eso, porque, como señalamos en la misma noticia, la vacuna no estaría disponible hasta 2021 cuando esta fase ya habría finalizado). Lo mismo que hizo Pekín con su vacuna militar hace unas semanas. Pero el problema va más allá. Si nos ponemos estrictos, sin llegar a los extremos de Rusia o China, la mayor parte de autoridades sanitarias del mundo se han mostrado favorables a flexibilizar este proceso de aprobación con la intención de acelerar la llegada de una vacuna eficaz y segura. En Xataka «CRISPR nos da una baza agresiva y directa para combatir el coronavirus», Lluís Montoliu, presidente del Comité de Ética del CSIC Aquí surgen las dudas. ¿Tiene sentido saltarse, en mayor o menor medida, un proceso que está pensando para garantizar la seguridad de la vacuna? La pregunta es compleja, pero su respuesta es sencilla: esto es algo que ya se hace. En realidad, el esquema que hemos explicado arriba es un marco de trabajo con el que los reguladores tratan de garantizar buenos medicamentos. No obstante, los requisitos finales varían radicalmente dependiendo de la enfermedad de la que hablemos y de las características concretas del fármaco o vacuna. Si lo miramos con perspectiva, todo el proceso es una enorme balanza donde se colocan riesgos y beneficios: si hay más de los últimos que de los primeros, la aprobación se convierte en algo bastante probable. Cuando hablamos de COVID-19, una enfermedad nueva y altamente transmisible que está colapsando el mundo de una forma casi sin precedentes, entra dentro de lo razonable que se busquen soluciones rápidas que eviten la muerte de todas las personas que esté en nuestra mano. Así que la pregunta relevante no es si se deben o no acelerar los procesos, sino qué información necesitamos, qué niveles de seguridad hay que exigir y cuándo merecerá la pena usar qué vacunas. Esa es la pregunta que se están haciendo las autoridades sanitarias de todo el mundo, pero si algo está claro es que para encontrar esas respuestas hace falta la Fase III de una forma u otra. Esperemos que no se equivoquen. Imagen | Dimitri Houtteman - La noticia La utilidad real de la Fase III de la vacuna contra el coronavirus y cómo se detectan los efectos secundarios fue publicada originalmente en Xataka por Javier Jiménez .