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Echo Auto, análisis: Amazon pisa el acelerador con Alexa como copiloto

Amazon mete quinta y acelera de qué manera en la carrera de los asistentes de voz con la llegada de su asistente de voz a los vehículos con Echo Auto. Así, quienes carezcan de CarPlay o Android Auto – con sus respectivos asistentes Siri y Google assistant – en sus coches, o simplemente se sientan más cómodos con el ecosistema de Amazon, pueden hacerlo con este compacto dispositivo que podremos situar en el salpicadero para aprovechar algunas de las funcionalidades de su asistente de voz. Hemos probado el Echo Auto y esta ha sido nuestra experiencia.

Ficha técnica Echo Auto

Características
ALTAVOCES
ASISTENTE INTELIGENTE Amazon Alexa
MICROFONOS 8
CONECTIVIDAD INALÁMBRICA Bluetooth con perfiles HFP, A2DP, AVRCP
PUERTOS Jack de 3,5 mm y microUSB
DIMENSIONES Y PESO 85 mm x 47 mm x 13,28 mm; 45 gramos
EN LA CAJA Soporte para rejilla, adaptador de coche, cable micro USB (1 m), cable de audio con conector de 3,5 mm (1) y dispositivo
PRECIO 59,99 euros

Echo Auto - Pon Alexa en tu coche

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Hoy en Amazon por 59,99€

Un diseño conservador y funcional

Auto Echo 4

Si hay una palabra para definir la estética Echo Auto, esa es conservador. No es el diseño más compacto ni el más original, pero lo de montarlo en una rejilla mediante el soporte incluido es un recurso socorrido que ya sabemos que funciona, porque es bastante común en ambientadores o soportes para móvil… como el mío. En ese caso, nos vamos a encontrar con un salpicadero un tanto barroco. Eso sí, mucho cuidado porque no todas las rejillas son compatibles.

El Echo Auto tiene forma de pequeña power bank. En su parte superior encontramos el botón de acción – que en la práctica apenas usaremos, ya que lo ideal es ir con las manos en el volante y manejarlo con la voz – y el de silenciar el micrófono. En uno de los laterales, una fina línea con un LED que se ilumina en azul cuando Alexa está escuchando activamente.

También en los laterales localizamos el puerto microUSB para la alimentación – que puedes conectar al USB del coche o al mechero con el adaptador incluido – y un jack 3.5 mm por si tu coche no tiene Bluetooth. En la zona inferior hay una muesca para fijarlo al soporte. Sencillo y funcional.

Limitaciones y configuración

Como comprobaremos más adelante, aunque uno de sus puntos fuertes es su amplia compatibilidad, no es válido para todo el mundo: antes de comprarlo, consulta que tu teléfono y la rejilla de tu coche sean compatibles con Echo Auto. Asimismo, hemos de tener en cuenta que funciona valiéndose de nuestra tarifa de datos para conectarse a internet y que es compatible a partir de Android 6.0 y iOS 12. Aunque no es incompatible, Amazon explica que funciona mejor en automóviles que no están equipados con Apple CarPlay o Android Auto.

Configurar el Echo Auto es prácticamente igual al proceso de otros dispositivos de Amazon. Lo primero es conectarlo a la corriente, lo que podremos hacer mediante la toma USB de nuestro coche o, si carecemos de ella, el mechero con el adaptador. Si todo está bien, la línea LED estará iluminada en color naranja.

Después tendremos que descargarnos en el móvil la aplicación Amazon Alexa y crearnos una cuenta (si no tenemos una cuenta de Amazon) para vincularla a los dispositivos. Dentro de la app, en la pestaña "Dispositivos", pulsaremos sobre el icono "Añadir dispositivos" y después seleccionamos "Amazon Echo" y "Echo Auto". En la siguiente pantalla aparecerá el nombre del dispositivo, pulsamos sobre él.

En la última pantalla nos preguntará si podemos conectar nuestro móvil al coche a través de Bluetooth para reproducir música, como era mi caso. En caso contrario, tendremos que conectarlo mediante el cable auxiliar. Finalmente, nos pedirá autorización para acceder a ciertos servicios solo cuando se usa la app o siempre.

Confi

Qué puedes hacer con él

Una de las preguntas que podemos hacernos antes de tomar la decisión de comprarlo es saber qué podemos hacer con él. La idea base es usar un asistente de voz valiéndose de los altavoces del vehículo para la salida de audio. Hasta ahora, esto pasaba por contar con sistemas como CarPlay o Android Auto, que o bien pueden venirnos de serie en nuestro vehículo o podemos liarnos la manta a la cabeza y comprar e instalar una radio con CarPlay o con Android Auto. En este sentido, además de ser más asequible, su instalación es mucho más rápida y sencilla. Otra ventaja es que puede conectarse tanto a través del Bluetooth como mediante el cable auxiliar con toma jack de 3.5 mm, lo que abre las puertas a modelos más veteranos.

En mi tiempo probando el Echo Auto lo que más he hecho ha sido usarlo como DJ: pedirle mientras estoy conduciendo que me ponga cierta canción o una playlist concreta, algo que puede hacerse mediante los servicios de Amazon Music (por defecto), Apple Music o Spotify. Lo mismo puedes hacer con servicios de podcasts como iVoox o con emisoras de radio con TuneIn.

Auto Echo 2

Otro de los usos estrella de Alexa en el coche es pedirle que haga una llamada por ti, simplemente con la orden "Alexa, llama a Fulanita". Si solo hay una entrada en tu agenda, la llamará inmediatamente. En caso de duda, te preguntará.

Pero ya que cuentas con un asistente de voz, ¿por qué no aprovecharlo para la conducción? Así, le he preguntado dónde estábamos, rutas, estado del tráfico o si había gasolineras cerca. Así como Apple tiene Apple Maps como determinado y Android hace lo propio con Google Maps, con el Echo Auto deberemos acceder a la configuración del dispositivo dentro de la app para elegir qué servicio de navegación será el determinado, pudiendo elegir también Waze. A partir de aquí, podremos preguntarle cómo ir a San Sebastián para que abra la app y podamos seguir las indicaciones.

En general, Alexa responde tus dudas igual de bien en casa que en el coche, por lo que igual te da preguntarle cómo de lejos está Zaragoza o la edad de Julio Iglesias.

Del mismo modo, podremos usarlo para consultar nuestra agenda, lista de tareas, crear recordatorios, tareas que si gestionamos desde el móvil podremos hacer con la voz sin necesidad de despegar las manos del volante. También resulta interesante para entretener a los pasajeros con juegos como el Trivial, siempre y cuando activemos dicha skill en la aplicación. En este sentido, es recomendable echar un vistazo – o preguntarle directamente por sus mejores skills – para exprimirla al máximo: que nos lea audiolibros, las noticias, sonidos relajantes…

Como puede comunicarse con otros altavoces inteligentes de Amazon, si en casa disponemos de altavoces inteligentes Echo y dispositivos conectados compatibles, también podremos dar órdenes desde el coche para la domótica del hogar. Así, en un día cálido podríamos por ejemplo darle la orden de conectar el aire acondicionado para que al llegar a casa la temperatura sea la deseada. Y lo mismo con un termostato inteligente o un enchufe conectado.

Un dato importante para la privacidad: en caso de que queramos que Alexa no escuche la conversación, podremos pulsar el botón específico para desconectar el micrófono. O simplemente desconectarlo. Además, siempre podremos revisar, escuchar y borrar nuestras grabaciones.

Me ha sorprendido que incluso con las ventanas abiertas, ruidos mecánicos y ambientales, Alexa ha sido capaz de captar mis órdenes de voz. El "secreto" no es otro que una configuración de ocho micrófonos que anticipa que efectivamente, estamos ante un escenario más exigente que el de un domicilio. Basta con echar un vistazo al resto de Echos de Amazon para darse cuenta: el sencillo Dot integra cuatro pero modelos más ambiciosos como el Echo Plus se quedan en siete.

Su funcionamiento es bastante fluido y el tiempo de respuesta entre nuestra orden de voz y la ejecución es cuestión de pocos segundos, pero dependemos de la cobertura del móvil, ya que tira de la conexión a internet de nuestro terminal y, estando en movilidad, puede suceder que en momentos determinados del viaje pierda la conexión a internet. Y sin datos, no hay "magia". Fruto de estas caídas en ocasiones el dispositivo se bloquea, teniendo que abrir la aplicación para restablecer el funcionamiento.

Echo Auto, la opinión de Xataka

Auto Echo 1

La rutina en viaje con mi Volkswagen Polo de octubre de 2015 consistía en preparar el navegador o Spotify antes de moverme y, a partir de aquí, apañarme con los botones del volante tanto para la música como para las llamadas, ya que el ordenador de a bordo de mi coche no me muestra más que datos relativos al consumo de gasolina o la reproducción actual.

Con el Echo Auto he accedido fácilmente mediante órdenes de voz al navegador, llamadas o música sin más dificultad que una configuración adecuada en la aplicación, tres usos muy frecuentes en mi conducción que he agradecido enormemente. Pero además cuenta con un amplio abanico de skills y la comunicación con otros dispositivos Alexa que nos permiten interactuar con la domótica de casa. En este sentido, este dispositivo permite competir de tú a tú en funcionalidad con las radios con CarPlay o Android Auto y sus respectivos asistentes de voz.

Es cierto que dependemos de la conexión del móvil y, a su vez, de la tarifa de datos, lo que en la práctica implica que de vez en cuando nos podamos desesperar cuando se cae la cobertura. Si vivís en grandes ciudades y vuestros desplazamientos se ciñen a esas zonas, no lo notaréis mucho. Pero si estáis lejos de las grandes urbes y os movéis por lo rural, os pasará con más frecuencia.

Solo por el tema de la navegación, llamadas y música, este dispositivo merece la pena para muchos usuarios (servidora incluida), pero Amazon cuenta con dos ases en la manga: que el Echo Auto es considerablemente más barato que cambiar la radio por una con CarPlay o Android Auto y que la instalación es coser y cantar… o bueno, enchufar y listo.

Echo Auto - Pon Alexa en tu coche

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El dispositivo ha sido cedido para la prueba por parte de Amazon. Puedes consultar nuestra política de relaciones con empresas.


La noticia Echo Auto, análisis: Amazon pisa el acelerador con Alexa como copiloto fue publicada originalmente en Xataka por Eva Rodríguez de Luis .

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Galicia prohibirá fumar “si no se puede garantizar la distancia de seguridad” para luchar el COVID-19: esto es lo que sabemos

El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, ha anunciado la prohibición de fumar cuando se circule por la calle y otros espacios públicos si no se puede garantizar la distancia de seguridad. ¿El motivo? "Varios miembros del comité clínico coincidían en que fumar sin ninguna limitación en terrazas o zonas de gran afluencia de ciudadanos es un riesgo alto", ha explicado Feijóo en rueda de prensa. Aún no tenemos el texto de la normativa porque, como era previsible, tiene muchas derivadas legales y "se está redactando para dar seguridad jurídica". No obstante, si todo va como espera la Xunta, entrará en vigor a partir del jueves en las cuatro provincias gallegas. La idea sigue las recomendaciones del documento que elaboró en julio la Comisión de Salud Pública del Sistema Nacional de Salud que ya advertía que fumar y vapear podía aumentar el riesgo de contagio. Esto es lo que sabemos hasta ahora. ¿Fumar aumenta el riesgo de contraer el virus? ÚLTIMA HORA | Feijóo anuncia ademais que se prohibirá fumar nas rúas de toda Galicia a partir de mañá para evitar a propagación do virus https://t.co/9MwLMOCEfB pic.twitter.com/uuSoSwxUf4— G24 (@G24Noticias) August 12, 2020 Efectivamente, el 2 de julio la Comisión de Salud Pública recopilaba la opinión de la la Organización Mundial de la Salud y varias sociedades científicas y médicas sobre el asunto. Además de resaltar que el tabaquismo es un factor de riesgo en la evolución de la enfermedad, encontraron que hay otros riesgos relacionados con el contagio del virus. En Magnet ¿No afecta a fumadores? La desinformación en torno a la protección del tabaco frente al coronavirus Según indicaban, el acto de fumar y vapear suele tener aparejado "la manipulación de la mascarilla de protección y el contacto repetitivo de los dedos con la boca tras tocar productos (cigarrillos convencionales o electrónicos) o utensilios (pipas de agua)". De la misma forma, aunque no se han encontrado evidencias de que los fumadores exhalen más cantidad de virus que los no fumadores, el hecho de fumar aparece vinculado a prácticas que conllevan la "expulsión de gotitas respiratorias que pueden contener carga viral y ser altamente contagiosas". A todo eso hay que sumar la "relajación de la distancia social de seguridad" del "fumar social". Es decir, las autoridades encontraban en el tabaco una actividad asociada a conductas de riesgo. Sin embargo, las recomendaciones de la comisión eran "evitar su consumo en ambientes comunitarios y sociales" y "realizarse en espacios separados abiertos, extremando las medidas de higiene personal" (con lavado de manos previo y posterior a la manipulación de los productos y los utensilios empleados. Además, prohibía el uso de pipas de agua durante las fases I, II y III del desconfinamiento. La Xunta, en este caso, iría más lejos. Creando un asidero legal para intervenir en contextos en los que el consumo de tabaco genere situaciones de riesgo. No obstante, hay dudas de la eficacia real de este tipo de prohibiciones. En definitiva, las "reuniones sociales de riesgo" (es decir, personas cerca sin mascarilla al aire libre) ya estarían prohibidas y parece poco probable que fumar al aire libre tenga un impacto real en el número de casos. No obstante, la Xunta nos va a permitir verlo en vivo y en directo. - La noticia Galicia prohibirá fumar "si no se puede garantizar la distancia de seguridad" para luchar el COVID-19: esto es lo que sabemos fue publicada originalmente en Xataka por Javier Jiménez .

La utilidad real de la Fase III de la vacuna contra el coronavirus y cómo se detectan los efectos secundarios

En estos últimos meses, a medida que las noticias sobre la vacuna del coronavirus iban llegando con cuentagotas, conceptos como 'Fase I, II y III', 'farmacovigilancia' o 'ensayo clínico aleatorizado' se han ido colado en la conversación pública. Mientras escribo estas líneas, de hecho, no solo se discute si Rusia tiene realmente la "primera vacuna contra el coronavirus", sino que numerosas vacunas están iniciando la Fase III de sus respectivos ensayos clínicos. Es decir, están a las puertas de hacerse una realidad en las farmacias, hospitales y centros de salud de todo el mundo. Y sin embargo, como reflejo de esa importancia central que han adquirido los ensayos clínicos en las últimas décadas, las dudas y sensaciones encontradas en torno a la 'carrera por la vacuna' también empiezan a generalizarse. Es lógico. Aunque podemos encontrar pioneros que aplicaron el método científico a la búsqueda de medicamentos de forma brillante, en el mundo moderno los avances en torno a la seguridad de los fármacos suelen ser hijos bastardos de las tragedias médicas. ¿Cómo evitamos la próxima tragedia? De hecho, si queremos entender el nacimiento de las ahora famosas fases de los ensayos clínicos tenemos que viajar a la segunda mitad del siglo XX. A 1962, cuando la tragedia de la talidomina, un popular medicamento contra las náuseas del embarazo que resultó ser teratogénico (producía malformaciones congénitas en los fetos), condujo a la aprobación de una serie de regulaciones que cambiaron para siempre la forma en que se investigaba en biomedicina. En Xataka Quedan meses para encontrar una vacuna contra el coronavirus, hasta entonces hay que separar la ciencia de la propaganda A medida que los casos se acumulaban, se hizo patente que en Grünenthal, la empresa que la descubrió, nadie había considerado buena idea hacer estudios con embarazadas antes de comercializarla (ni siquiera con animales embarazados). A medida que las víctimas se acumulaban en los paritorios y las plataformas de afectados se movilizaban contra la compañía, la opinión pública empezó a pedir medidas para evitar la próxima tragedia. En Estados Unidos, se aprobó un paquete legislativo que introdujo la supervisión pública y el consentimiento informado en los estudios clínicos. Era 1962 y en los siguientes años, la declaración de Helsinki de la Asociación Médica Mundial del 64 y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de la ONU en el 66 asentaron la importancia de la seguridad farmacológica y la ética médica a nivel internacional. Estudios, fases y autorizaciones Con el paso de los años y el incremento de las exigencias éticas y técnicas, la investigación biomédica ha tenido que enfrentarse una y otra vez a la pregunta que encabeza esta sección: ¿cómo evitamos la próxima tragedia? A fuerza de ensayo y error, hoy tenemos un marco de trabajo que obliga a empresas e investigadores a responder a las preguntas necesarias con un nivel de certeza adecuado. Es ahí donde nacen y adquieren su significado las fases del ensayo clínico. Así es como se prueban los medicamentos y las vacunas. En Xataka La carrera de sus vidas para crear una vacuna del COVID-19 española: "Esto nos produce mucha congoja, pero no podemos hacer más" Antes de llegar a las pruebas con humanos todo medicamento o vacuna tiene que pasar una serie de estudios que solemos denominar 'preclínicos'. Ya sean in vitro (en el laboratorio) o in vivo (con modelos animales), estos trabajos intentan extraer datos preliminares sobre eficacia, toxicidad y farmacocinética. Es decir, son los estudios preliminares que nos ayudan a decidir si una molécula concreta es lo suficientemente prometedora como para iniciar todo el proceso 'clínico'. Fases 0, I y II Pasar a las pruebas con humanos no es una decisión sencilla. Los ensayos clínicos suelen ser muy caros y la mayor parte de ellos no conducen a ningún sitio. Por eso, en los últimos años se ha popularizado la llamada "Fase 0". Se tratan de pequeños ensayos con humanos en los que, usando dosis del fármaco o la vacuna a niveles subclínicos, los investigadores tratan de obtener una perspectiva más realista sobre lo que hace el fármaco en el cuerpo de los que lo consumen. Sea como sea, con 'Fase 0' o sin ella, si los investigadores creen que el medicamento tiene posibilidades y los números lo avalan, arrancaría la 'Fase I'. La 'Fase I' son ensayos que buscan evaluar el perfil de seguridad del medicamento. En general, involucran a pequeños grupos de personas (entre 20 y 100 pacientes) y tratan de descartar efectos adversos derivados del consumo del fármaco. Para ello, los investigadores vigilan muy de cerca a los participantes: recogen minuciosamente su experiencia, estudian los posibles síntomas que reportan y les realizan análisis constantes (últimamente incluso genéticos) para encontrar complicaciones. Si supera esta fase y, en condiciones normales, hasta un 70% de los medicamentos la supera, se inicia la Fase II. La gran pregunta de los efectos secundarios: Sin lugar a dudas, la gran pregunta por responder durante el proceso de testeo de un fármaco o vacuna es la de los efectos secundarios. Al fin y al cabo, los efectos deseados, las dosis exactas o su eficacia comparada son cosas que esperamos. Los efectos secundarios, no. Nunca podemos estar seguros de que no se nos escapa algo. Sin ir más lejos, el año pasado estuvimos discutiendo sobre los posibles efectos secundarios de uno de los medicamentos más usados del mundo. En estas fases, sobre todo, se trata de descartar los efectos graves En la Fase II se sigue examinando el perfil de seguridad (es algo nuevo y hemos de vigilarlo de cerca). No obstante, su objetivo central es evaluar su eficacia (y se trata de descubrir cuál es la dosis que mejor funciona); en el caso de las vacunas, su capacidad para generar anticuerpos y cuantas dosis serán necesarias. Para ello se suelen dividir en dos subfases: la primera se centraría en demostrar la eficacia clínica del producto y la segunda en determinar la dosis idónea para encarar la Fase III. En condiciones normales, solo un tercio de los medicamentos que llegan a Fase II la superan. La Fase III En este punto, al fármaco o la vacuna le espera el momento más importante: la Fase III. Es donde se encuentran tanto la vacuna rusa como las distintas vacunas de Cansino, Oxford u Moderna. La Fase III es clave por varios motivos: el primero de ellos es que es el momento exacto en el que se prueba en un grupo grande de la población. Por lo general, miles de personas están siendo inoculados al azar con las vacunas aún experimentales ante la atenta mirada de los investigadores. En Xataka Bill Gates cree que acabaremos con la pandemia de COVID-19 para finales de 2021 en los países ricos y en todo el mundo en 2022 El segundo es que, además de evaluar de nuevo su eficacia y seguridad, la Fase III nos permite conocer el efecto real del fármaco en un contexto real. Todo lo que se ha hecho hasta este momento estaba orientado a garantizar que la Fase III es segura y que tiene posibilidades de resultar exitosa. Pero, a efectos prácticos, en esta fase es cuando la vacuna o el medicamento se la juega realmente. Esto es así porque los medicamentos o vacunas no deben mostrar solo su eficacia y seguridad, sino que deben enfrentarse cara a cara con el "estándar de oro", con la mejor opción terapéutica disponible en ese momento. Es difícil y se nota. Solo tres de cada diez fármacos consiguen superar esta fase porque el hecho es que no basta con que un medicamento (o una vacuna) sea eficaz frente a una enfermedad. Centenares de proyectos de investigación muy prometedores acaban siendo incapaces de generar efectos positivos en la práctica clínica. El ejemplo más cercano es el Ébola: decenas de vacunas y tratamientos han sido descartados pese a que parecían eficaces y seguros. Algunos de ellos, de hecho, han terminado usándose para el coronavirus. Se tratan, como podemos imaginar, de ensayos muy caros, muy complejos y muy largos. Con todo esto en mente, se entiende bien el escepticismo que despiertan muchas de las vacunas que se están elaborando contra el coronavirus. Es más, se comprende por qué muchos expertos insisten una y otra vez en que no podemos esperar a tener una vacuna. Fundamentalmente porque eso podría tardar mucho en llegar. La Fase IV Una vez que un producto farmacéutico supera la fase III y se pone en el mercado, arranca la Fase IV, la farmacovigilancia. Los fármacos son ese tipo de cosas que no se pueden dejar de monitorizar. De forma habitual, nuevos estudios señalan posibles problemas o riesgos en el uso de una u otra medicina. Eso hace que los protocolos médicos cambien a menudo para adaptarse a los resultados de esa farmacovigilancia. En esta Fase, de hecho, una vez que ya estaba en el mercado, cuando se descubrieron los efectos de la talidomina y se acumuló los datos suficientes como para prohibirla a nivel internacional. Pero ¿Qué ocurre si nos saltamos estos pasos? Cuando Putin anunció tener la primera vacuna contra el coronavirus, lo que estaba haciendo en realidad era saltarse la Fase III (o, ni siquiera eso, porque, como señalamos en la misma noticia, la vacuna no estaría disponible hasta 2021 cuando esta fase ya habría finalizado). Lo mismo que hizo Pekín con su vacuna militar hace unas semanas. Pero el problema va más allá. Si nos ponemos estrictos, sin llegar a los extremos de Rusia o China, la mayor parte de autoridades sanitarias del mundo se han mostrado favorables a flexibilizar este proceso de aprobación con la intención de acelerar la llegada de una vacuna eficaz y segura. En Xataka «CRISPR nos da una baza agresiva y directa para combatir el coronavirus», Lluís Montoliu, presidente del Comité de Ética del CSIC Aquí surgen las dudas. ¿Tiene sentido saltarse, en mayor o menor medida, un proceso que está pensando para garantizar la seguridad de la vacuna? La pregunta es compleja, pero su respuesta es sencilla: esto es algo que ya se hace. En realidad, el esquema que hemos explicado arriba es un marco de trabajo con el que los reguladores tratan de garantizar buenos medicamentos. No obstante, los requisitos finales varían radicalmente dependiendo de la enfermedad de la que hablemos y de las características concretas del fármaco o vacuna. Si lo miramos con perspectiva, todo el proceso es una enorme balanza donde se colocan riesgos y beneficios: si hay más de los últimos que de los primeros, la aprobación se convierte en algo bastante probable. Cuando hablamos de COVID-19, una enfermedad nueva y altamente transmisible que está colapsando el mundo de una forma casi sin precedentes, entra dentro de lo razonable que se busquen soluciones rápidas que eviten la muerte de todas las personas que esté en nuestra mano. Así que la pregunta relevante no es si se deben o no acelerar los procesos, sino qué información necesitamos, qué niveles de seguridad hay que exigir y cuándo merecerá la pena usar qué vacunas. Esa es la pregunta que se están haciendo las autoridades sanitarias de todo el mundo, pero si algo está claro es que para encontrar esas respuestas hace falta la Fase III de una forma u otra. Esperemos que no se equivoquen. Imagen | Dimitri Houtteman - La noticia La utilidad real de la Fase III de la vacuna contra el coronavirus y cómo se detectan los efectos secundarios fue publicada originalmente en Xataka por Javier Jiménez .