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Tenemos que hablar de auriculares: uso, volumen y pérdida de audición

Más de 1.000 millones de personas jóvenes de todo el planeta corren el riesgo de perder audición debido a las malas prácticas al escuchar música. El 50% de las personas con una edad comprendida entre los 12 y los 35 años escucha música con un volumen potencialmente perjudicial cuando utiliza un smartphone o un reproductor de MP3. Y el 40% de este mismo grupo de edad está expuesto a niveles de presión sonora dañinos cuando escucha música en discotecas, bares y conciertos.

Las cifras que acabamos de exponer no son cosa nuestra. Las ha recabado la Organización Mundial de la Salud (OMS), y son preocupantes. Todos hemos oído hablar en alguna ocasión del daño que puede hacer a nuestros oídos escuchar música demasiado alta, especialmente cuando utilizamos unos auriculares, pero no es fácil intuir la envergadura de este problema hasta que una institución acreditada nos estampa unos datos tan alarmantes como estos. Además, la pérdida de audición ocasionada por la exposición prolongada a un nivel de ruido excesivo es permanente. Pero podemos combatirla. Nuestra salud auditiva está en juego.

Nuestro oído es un sensor muy preciso

Conocer cómo funciona nuestro sistema auditivo puede ayudarnos a entender con más facilidad en qué medida puede verse afectado por la exposición prolongada a un nivel de ruido intenso, por lo que merece la pena que le dediquemos unas líneas. Su función es transformar las variaciones de presión que se propagan a través del aire en forma de ondas, que es lo que nosotros conocemos como sonido, en impulsos eléctricos que serán procesados e interpretados por nuestro cerebro. Esta es la razón por la que este sistema, que está constituido por varios órganos, se comporta como un sensor sin el que nuestro cerebro no podría recibir la información que le permite interpretar los sonidos que se producen a nuestro alrededor.

Nuestro sistema auditivo transforma las variaciones de presión que se propagan a través del aire en forma de ondas en impulsos eléctricos que serán procesados e interpretados por nuestro cerebro

Cuando una onda sonora se aproxima a nosotros choca con nuestro pabellón auricular, u oreja, y accede al interior de nuestro sistema auditivo a través del conducto auditivo externo, que es un pequeño tubo que tiene un diámetro de 6 o 7 mm y una longitud que oscila entre 25 y 30 mm. Una vez que la onda sonora ha recorrido este pequeño tubo llega al tímpano, que es una membrana elástica que sella esta cavidad y comunica el conducto auditivo externo con el oído medio. El tímpano es muy fino y tiene un diámetro de unos 3 mm, pero lo realmente curioso es que vibra a medida que las ondas sonoras que van recorriendo el canal auditivo externo impactan sobre él.

Oido

La vibración del tímpano pone en movimiento la cadena osicular, que está formada por tres huesos pequeños e irregulares alojados en el oído medio: el martillo, el yunque y el estribo. Esta cadena de huesecillos tiene una longitud de unos 18 mm y consigue transmitir las vibraciones de la membrana del tímpano al oído interno. La base del último de estos pequeños huesos, el estribo, ejerce presión sobre la ventana oval, que es una pequeña membrana que recubre el que sin duda es uno de los órganos más complejos de nuestro sistema auditivo, la cóclea, y que tiene la función de transmitir las vibraciones desde el oído medio al oído interno.

La cóclea transforma la energía mecánica que recibe a través del movimiento de la cadena osicular y la ventana oval en delicadas señales eléctricas, que son las que más tarde serán interpretadas por nuestro cerebro

La cóclea es una estructura del oído interno constituida por un tubo enrollado en espiral que le da una forma parecida a la de un caracol, y que está llena de un fluido. Su función es crucial debido a que consiste en transformar la energía mecánica que recibe a través del movimiento de la cadena osicular y la ventana oval en delicadas señales eléctricas, que son las que más tarde serán interpretadas por nuestro cerebro. Las responsables de llevar a cabo esta labor son unas células sensoriales llamadas células ciliadas que recubren por completo toda la extensión de la cóclea, y que se ven agitadas por el movimiento del fluido confinado en el interior de esta estructura.

Coclea

Las células ciliadas tienen distintos grados de sensibilidad, una característica que les permite identificar todo el espectro de frecuencias audible, desde las más bajas, o sonidos graves, hasta las más altas, o sonidos agudos. La transformación de las vibraciones mecánicas a las que se ven sometidas estas células en los pulsos eléctricos que van a ser interpretados por el cerebro es un proceso complejo que tiene como base la habilidad con la que estas células sensoriales consiguen identificar todo el espectro de frecuencias audible. Las que están alojadas en la región inferior de la cóclea son las responsables de identificar las frecuencias más altas, entre 20.000 y 3.000 Hz aproximadamente, mientras que las células ciliadas de la parte más interna de este tubo con forma de caracol están especializadas en la identificación de las frecuencias más bajas, que se extienden hasta los 20 Hz.

Habitualmente se considera que el espectro de frecuencias audible se extiende entre 20 Hz y 20 kHz, pero, en realidad, este pronóstico es muy optimista debido a que el sistema auditivo de la mayor parte de las personas no consigue identificar un rango de frecuencias tan amplio. Además, con la edad este rango se va estrechando, limitando especialmente nuestra capacidad de percibir los sonidos más agudos. Cuando el fluido alojado en el interior de la cóclea comienza a moverse desplaza unos pequeños filamentos o cilios que están fijados en la parte superior de las células ciliadas, provocando unas sutiles diferencias de tensión que producen las señales eléctricas que el nervio auditivo se encarga de transportar hasta la corteza auditiva primaria. Esta última es la región de nuestro cerebro alojada en el lóbulo temporal que se responsabiliza de interpretar la información auditiva.

Exposición prolongada y volumen alto, una combinación dañina

Los expertos lo tienen claro: lo realmente perjudicial para nuestros oídos es que se vean sometidos a un nivel de presión sonora excesivo durante un tiempo más o menos prolongado. Estos dos parámetros mantienen un equilibrio sutil, de manera que cuanto más alto es el nivel de presión sonora menos tiempo transcurrirá hasta que se produzca la lesión auditiva, y un volumen más moderado requerirá una exposición durante más tiempo para provocar daño en nuestros oídos. Lo curioso es que la susceptibilidad varía de unas personas a otras. No todas son igualmente sensibles a la exposición prolongada a un nivel de presión sonora excesivo, lo que provoca que unas personas puedan sufrir una lesión y otras no incluso aunque todas ellas sean expuestas a un mismo sonido. Los científicos aún no han conseguido explicar por qué se produce este fenómeno.

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El daño se acumula a lo largo del tiempo a causa de la sobreestimulación de las células ciliadas, y es irreparable

Entender qué sucede en el interior de nuestro sistema auditivo para que resulte dañado a causa de la exposición a un ruido excesivo es más sencillo ahora que sabemos cómo funciona. Una agresión externa puede dañar varias de las estructuras de nuestro oído de las que hemos hablado, como el tímpano o la cadena osicular, pero la agresión que nos interesa en esta ocasión, que es la producida por la exposición prolongada a un nivel de presión sonora elevado, suele provocar un daño irreparable en las células ciliadas de la cóclea. Además, el daño se va acumulando a lo largo del tiempo a causa de la sobreestimulación de estas células sensoriales, de manera que cuando una o un conjunto de ellas superan su umbral máximo de estrés, se mueren. Y esto no tiene solución. Cuando un conjunto de células ciliadas muere corremos el riesgo de dejar de escuchar para siempre el rango de frecuencias que se encargaban de recoger.

Pero aquí no acaba todo. A menudo la persona que va perdiendo audición poco a poco como consecuencia de una exposición frecuente a un nivel de ruido excesivo y prolongado en el tiempo no se da cuenta del daño que está sufriendo su sistema auditivo hasta que es demasiado tarde. Y como la lesión se produce a nivel celular, es irreversible. Un escenario que, precisamente, puede provocar este daño en nuestros oídos es el que nos interesa en este artículo: el uso frecuente de auriculares con un volumen demasiado alto. Tanto la Organización Mundial de la Salud como otras instituciones nos han alertado de la gran cantidad de personas que están padeciendo este mal en todo el mundo como consecuencia de la popularización de los smartphones. Pero, afortunadamente, los usuarios podemos proteger nuestros oídos. Os sugiero que empecemos echando un vistazo a esta tabla:

NIVEL DE PRESIÓN SONORA TIEMPO HASTA LA LESIÓN
80 dB 25 horas
83 dB 12 horas
86 dB 6,5 horas
89 dB 3 horas
92 dB 1,5 horas
95 dB 45 minutos
98 dB 23 minutos
101 dB 12 minutos
104 dB 6 minutos
107 dB 3 minutos
110 dB 1,5 minutos
113 dB Menos de 1 minuto

La tabla que tenéis encima de estas líneas ha sido elaborada por el CDC (Centers for Disease Control and prevention), una agencia del Departamento de Salud estadounidense que se encarga de velar por la salud de los ciudadanos mediante el control y la prevención de enfermedades. Lo interesante de esta tabla es que recoge de una forma muy fácil de entender la idea que hemos desarrollado a lo largo del artículo: la relación que existe entre la exposición de nuestros oídos a un nivel de presión sonora elevado y el tiempo durante el que se prolonga esa exposición. Como podemos ver, a medida que se incrementa el nivel de presión sonora menos tarda en aparecer la lesión en nuestro sistema auditivo. Como es lógico, esta tabla recoge valores promedio porque, como hemos visto, la susceptibilidad de todas las personas al ruido excesivo no es la misma. Pero resulta útil como referencia.

Estos dos ejemplos ilustran bastante bien de qué estamos hablando. Si sometemos a nuestros oídos a un nivel de ruido persistente de unos 92 dB, que es la presión sonora a la que nos enfrentaremos si nos colocamos en el arcén de una autopista transitada, la lesión aparecerá cuando transcurra aproximadamente una hora y media. Sin embargo, si nos exponemos a un ruido con una intensidad de unos 107 dB, como el que emite el motor de un cortacésped, el daño en nuestros oídos aparecerá en solo 3 minutos. El síntoma que refleja con claridad la lesión es el tinnitus, que no es otra cosa que ese zumbido persistente que todos hemos escuchado en alguna ocasión, y que procede del interior de nuestros oídos. Si no reincidimos y la exposición no es demasiado prolongada es probable que no se produzca la muerte celular y nos recuperemos, pero si la exposición es prolongada y se repite con cierta frecuencia corremos el riesgo de perder audición de forma irreversible.

Oms

En alguna ocasión durante el desarrollo del artículo he mencionado la exposición a la música con un volumen excesivo porque parece razonable asumir que es una de las prácticas que llevan a cabo con más frecuencia las personas jóvenes que utilizan auriculares con su teléfono móvil. Y probablemente también muchas no tan jóvenes. Pero, como podemos intuir, lo realmente relevante es el nivel de presión sonora al que sometemos nuestros oídos, y no qué estamos escuchando. No importa si escuchamos música, vemos series, reproducimos podcasts o jugamos. Si el volumen es excesivo y la exposición persistente es muy probable que se produzca la lesión auditiva.

No obstante, ¿por qué pueden ser peligrosos los auriculares si nos excedemos con el volumen? Sencillamente porque la proximidad de los pequeños altavoces que incorporan a nuestros oídos les permite alcanzar con mucha facilidad un nivel de presión sonora muy elevado. Además, algo que nos interesa tener muy presente a los usuarios es que si usamos auriculares en espacios ruidosos, como, por ejemplo, un avión o un tren, nos veremos obligados a incrementar el nivel de presión sonora entre 10 y 13 dB por encima del ruido de fondo para poder disfrutar nuestros contenidos de una forma satisfactoria. Y esto suele ser perjudicial porque nos sitúa prácticamente siempre muy por encima del umbral de presión sonora más allá del que nuestros oídos pueden resultar dañados.

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Afortunadamente, tenemos herramientas para combatir este problema. Lo único que tenemos que hacer es utilizar un volumen moderado y adoptar periodos de descanso frecuentes. Esto es todo. Es probable que muchas personas no tengan claro qué es un volumen moderado, por lo que podemos tomar como umbral orientativo un 60% del volumen máximo que nos ofrecen nuestros dispositivos. Como es lógico, no todos ellos alcanzan el mismo nivel de presión sonora si colocamos el volumen justo en ese valor porque intervienen muchos parámetros que condicionan su rendimiento, como el amplificador de potencia del smartphone o los auriculares, o la impedancia y la sensibilidad de los transductores, pero resulta útil como valor orientativo máximo.

Ninomusica

Además, buena parte de los teléfonos móviles relativamente recientes nos echa una mano a la hora de evitar que nos excedamos con el volumen delimitando con una zona roja el rango en el que nuestros oídos podrían resultar lesionados. Precisamente, ese umbral suele comenzar aproximadamente en ese 60% del volumen máximo del que hemos hablado en el párrafo anterior. Esta indicación aparece cada vez que manipulamos el volumen, por lo que es imposible ignorarla si estamos mirando la pantalla de nuestro smartphone. Aun así, como hemos visto, esta no es la única herramienta que tenemos a nuestra disposición para evitar que suframos pérdida de audición.

Es muy importante que, además de controlar el volumen, reduzcamos el estrés al que sometemos a las células sensoriales de la cóclea dándoles periodos de descanso relativamente frecuentes. Esta estrategia nos ayuda a combatir la sobreestimulación. Los expertos suelen aconsejarnos que descansemos durante 5 minutos cada 30 minutos de escucha de música u otro sonido. O, como mucho, cada 60 minutos. De hecho, la estrategia más aceptada por algunas instituciones especializadas en la salud de nuestros oídos, como la organización estadounidense Hearing Health Foundation, es la «regla 60-60», que consiste en escuchar nuestros contenidos a un volumen nunca superior al 60% del valor máximo y en ningún caso durante más de 60 minutos consecutivos.

Casi todos los auriculares se parecen, pero su impacto en nuestro oído, no

El principio de funcionamiento de los auriculares es esencialmente el mismo más allá del tipo de transductores que incorporen (electrodinámicos, electrostáticos, etc.) y de su sistema de acoplamiento (circumaural, supraaural o intraaural). Sin embargo, aunque unos auriculares circumaurales tengan mucho en común con unos intrauriculares, su impacto en nuestra salud auditiva no es el mismo. Antes de seguir adelante merece la pena que hagamos un breve repaso. Los auriculares intraaurales son los que van colocados en el interior de nuestra oreja; los supraaurales los que utilizan unas almohadillas para apoyarse sobre la superficie de nuestro pabellón auricular; y los circumaurales son los que envuelven por completo nuestra oreja, de manera que sus almohadillas reposan sobre nuestro cráneo, pero no sobre el pabellón auricular.

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Los auriculares circumaurales con cancelación del ruido son los que mejor nos protegen del ruido externo

Aunque no hay una regla inamovible, cada una de estas tipologías de auriculares encaja mejor en un escenario de uso concreto que las otras, especialmente los auriculares circumaurales y los intraaurales. Estos últimos son apropiados, por ejemplo, para hacer deporte, sobre todo si elegimos un modelo específico para este escenario de uso, mientras que los primeros posiblemente se nos caerían mientras lo practicamos. Sin embargo, si lo que queremos es aislarnos del entorno lo máximo posible y escuchar nuestra música plácidamente en casa sin sufrir la tensión mecánica que suelen provocar a largo plazo los intraauriculares, la mejor opción son unos auriculares circumaurales.

En cualquier caso, aunque tengamos en cuenta la idoneidad de unos u otros para cada escenario de uso, si nos ceñimos estrictamente a su impacto sobre nuestra salud auditiva la mejor opción son unos auriculares circumaurales con cancelación del ruido. Y lo son por una razón contundente: nos aíslan del ruido exterior con más eficacia que los auriculares supraaurales e intraaurales, por lo que no nos obligan a incrementar el nivel de presión sonora en torno a esos 10 o 13 dB adicionales sobre el ruido de fondo que pueden provocarnos a medio o largo plazo una lesión irreversible.

Circumaurales

La mayor capacidad de aislamiento de los auriculares circumaurales es una consecuencia de su sistema de acoplamiento sobre nuestro cráneo, que, como hemos visto, permite a las almohadillas envolver completamente nuestras orejas y absorber buena parte de la energía acústica que recibimos de nuestro entorno. La cancelación del ruido da un paso más allá e incrementa aún más esta capacidad de aislamiento, permitiéndonos disfrutar nuestros contenidos sonoros de una forma convincente con un volumen más bajo.

Por supuesto, en aquellos escenarios de uso en los que los auriculares circumaurales no son una buena opción, por la razón que sea, merece la pena apostar por un modelo con acoplamiento supraaural o intraaural con cancelación del ruido porque esta tecnología puede protegernos del ruido exterior y ayudarnos a escuchar nuestros contenidos a un volumen moderado sin que queden enmascarados. Aun así, elijamos los auriculares que elijamos, no debemos olvidar que la mejor forma de proteger nuestros oídos no es otra que moderar el volumen tanto como sea posible y llevar a cabo periodos de descanso frecuentes. Las células ciliadas de nuestras cócleas nos lo agradecerán.

Imagen de portada | Sound On
Imágenes | Jonas Mohamadi | Chittka L, Brockmann y Pachus | Posible2006 | kinkate
Más información | Organización Mundial de la Salud

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La noticia Tenemos que hablar de auriculares: uso, volumen y pérdida de audición fue publicada originalmente en Xataka por Juan Carlos López .

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Rastreadores del COVID-19 alertan del riesgo que la policía utilice este sistema para seguir a manifestantes y sus contactos

El rastreo de contactos es una potente herramienta para ayudar a seguir la evolución del COVID-19. Sea manualmente o mediante aplicaciones. Pero ahora la policía está empezando a aplicar este tipo de prácticas para sus investigaciones, empezando por las actuales protestas que están sucediendo en los EE.UU. Una decisión que está generando preocupación por parte de los rastreadores de contactos. Y es que más allá de las implicaciones respecto a los manifestantes, los expertos alertan que puede llegar a afectar la confianza que la población tenga en estos sistemas de seguimiento y aumente el número de gente que no quiera cooperar. En Xataka Apple, Google, coronavirus y privacidad: una tormenta perfecta que plantea si es peor el remedio que la enfermedad En juego la confianza en el seguimiento de contactos La polémica ha surgido a raíz de unos comentarios del Comisionado de Seguridad Pública de Minnesota, John Harrington, quien en una rueda de prensa explicó que la policía estaba comenzando a rastrear a los manifestantes que habían arrestado. Una investigación en la que intentan averiguar "con quién se asocian, qué plataformas utilizan, qué apoyos tienen y construir la red de información asociada" a esas personas. "Estamos comprobando si la gente a la que hemos arrestado está conectada a esas plataformas", explicaba el Comisionado. “#ContactTracing out-of-state rioters arrested in #GeorgeFloyd protests..” - MNaHEM: “Oh yeahhh. You didn’t think ‘contact tracing’ was going to remain the bailiwick of those trying to contain #COVID19? It’s gonna be LEO’s new buzzword.” https://t.co/mjR0z2tmNW pic.twitter.com/kZjyeBMCgP— aHEMagain Actual (@aHEMandias) May 30, 2020 Como relata el Dallas Morning News, entre los manifestantes contra el racismo han empezado a surgir las primeras pancartas rechazando directamente estos sistemas de 'contact tracing'. Utilizar los datos estrictamente necesarios Esta analogía con el rastreo de contactos ha alertado a organizaciones como EFF, quienes explican los riesgos que supone. El seguimiento de contactos involucra entrevistas con personas que se han visto infectadas para determinar con quién han estado en contacto y así analizar posibles contagiados. Se trata de un riesgo físico por el hecho de estar cerca de alguien. Por el contrario, interrogar a detenidos sobre organizaciones y posibles aliados está en contra de la presunción de inocencia de las personas. De manera equivalente, estas interrogaciones "pueden socavar la opinión pública sobre el seguimiento de contactos" explican desde EFF. Hasta la fecha, aquellos que creían más en la autoridad sanitaria eran más propensos a colaborar con el rastreo de contactos. Una confianza que puede disminuir si se transmite la idea que estos métodos se utilizan para conseguir información no relacionada con la salud. Police are investigating the associations of protestors, and calling it “contact tracing.” We disagree. Contact tracing is a public health tool used to contain COVID-19. Police surveillance must be limited to prevent 1st and 4th Amendment violations. https://t.co/8uQ3UVJwA6— EFF (@EFF) June 1, 2020 Los mismos expertos recomiendan que para el rastreo de contactos se recolecten la menor cantidad de datos para el propósito concreto. En el caso del COVID-19 no es necesario por ejemplo saber con quién has estado hace un mes, ya que los pacientes únicamente suponen un riesgo durante 14 días. Otro aspecto que deben tener en cuenta las autoridades es eliminar lo datos en el momento que ya no son necesarios. Si nos fijamos en el servicio automatizado de Apple y Google, el usuario puede eliminar sus datos y en apps como la italiana se establece que como máximo los datos se guardarán hasta final de año. Las autoridades sanitarias no deben divulgar esta información con otras autoridades, especialmente aquellas que como la policía podrían utilizar esta información con otros propósitos. Afortunadamente, países como Australia han tomado la decisión correcta de no ofrecer a los cuerpos de seguridad la información de su seguimiento de contactos para el coronavirus. En Xataka | El panóptico digital, el gran temor distópico que acecha tras la revolución de los datos, la inteligencia artificial y la "dataveillance" - La noticia Rastreadores del COVID-19 alertan del riesgo que la policía utilice este sistema para seguir a manifestantes y sus contactos fue publicada originalmente en Xataka por Enrique Pérez .

La megaguía para construirte un PC desde cero en 2020: el monitor

El monitor de nuestro PC tiene un impacto muy profundo en nuestra experiencia de uso. Y también en nuestra productividad. Buscar la opción idónea nos invita a preguntarnos cuál debe ser su tamaño, su resolución, la tecnología de su panel y su refresco, pero, en realidad, este es solo el principio del camino. Y es que si queremos que nuestro monitor nos ayude a sacar el máximo partido posible a nuestro ordenador y nos proporcione una experiencia satisfactoria durante muchos años tendremos que ser muy minuciosos al elegirlo. El propósito de este artículo es, precisamente, poneros esta búsqueda un poco más fácil. Este artículo es la séptima entrega de una guía extensa en la que los principales componentes y los periféricos más relevantes de un PC tienen su dosis de protagonismo. 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Las tecnologías de panel LCD TFT más utilizadas actualmente por los fabricantes de monitores son IPS, VA y TN, así como sus variantes. No obstante, como no es necesario que compliquemos este artículo más de lo imprescindible podemos conformarnos con revisar los principales pros y contras de cada una de estas implementaciones. Las tecnologías de panel LCD TFT más utilizadas actualmente por los fabricantes de monitores son IPS, VA y TN en sus diferentes encarnaciones La tabla que tenéis debajo de estas líneas resume las características que describen qué prestaciones podemos esperar de las tres tecnologías de panel que he mencionado en el párrafo anterior. Eso sí, antes de que las leáis me parece necesario introducir un matiz importante que nos viene bien tener en cuenta: la lógica de procesado que trabaja junto al panel puede corregir en cierta medida sus deficiencias y potenciar sus cualidades. Y es que la calidad de imagen no depende exclusivamente del panel. Tal y como sucede con los televisores, el procesado también puede tener un impacto importante en el acabado de las imágenes, aunque eso sí, en las teles suele ser mucho más complejo y agresivo que en los monitores. Por esta razón los televisores suelen introducir una latencia mucho más acusada que estos últimos, de ahí que para jugar con ellos sea necesario activar el modo implementado por las marcas para minimizar la latencia de entrada que provoca el procesado de las imágenes. Aquí tenéis la tabla que resume las características de las principales tecnologías de panel LCD TFT: IPS (IN-PLANE SWITCHING)VA (VERTICAL ALIGNMENT)TN (TWISTED NEMATIC) VENTAJAS - Elevada calidad de imagen global- Su reproducción del color es muy precisa- Ángulos de visión amplios y sin apenas degradación del color - Su relación de contraste nativo suele ser la más alta y sus negros son profundos- Suelen tener una capacidad de entrega de brillo elevada- Su capacidad de reproducción del color es superior a la de los paneles TN, pero inferior a la de los IPS- Adolecen de menos fugas de luz que los IPS, incluso en las esquinas - Estos paneles nos ofrecen el tiempo de respuesta más bajo (típicamente 1 ms de gris a gris)- Nos permiten alcanzar las frecuencias de refresco más altas, superando con holgura los 144 Hz- Suelen tener el precio más competitivo INCONVENIENTES - Habitualmente tienen un tiempo de respuesta más alto que los paneles TN- Algunos paneles adolecen de fugas de luz, especialmente en las esquinas- Su relación de contraste nativo suele ser inferior a la de los paneles VA - Su tiempo de respuesta suele ser superior al de los paneles TN e IPS- Sus ángulos de visión son inferiores a los que nos ofrecen los paneles IPS- Esta tecnología es relativamente poco habitual en los monitores - Su calidad de imagen global es inferior a la que nos ofrecen los paneles IPS y VA- Reproducen el color con menos precisión que IPS y VA- Sus ángulos de visión están muy limitados tanto en vertical como en horizontal Como refleja la tabla, si evaluamos su calidad de imagen global los paneles TN salen relativamente malparados frente a los IPS y VA. No obstante, esto no significa que sus imágenes no dan la talla; algunos monitores TN consiguen ofrecernos imágenes de mucha calidad. En cualquier caso, los dispositivos que utilizan esta tecnología de panel pueden encajarnos si nuestro presupuesto es moderado (a igual tamaño y resolución los monitores TN suelen ser sensiblemente más baratos que los IPS y VA), o bien si buscamos un monitor para jugar que nos ofrezca el mínimo tiempo de respuesta posible y estamos dispuestos a aceptar que su calidad de imagen no sea equiparable a la que nos propone un buen diseño IPS. Hay soluciones VA e IPS que nos prometen un tiempo de respuesta de 1 ms equiparable al de los paneles TN, pero habitualmente los monitores que utilizan esta última tecnología son los más rápidos. Los paneles IPS reproducen el color con mucha precisión y suelen ofrecernos unos ángulos de visión amplios La alternativa natural a los monitores con panel TN son los dispositivos IPS, cuya principal baza es una calidad de imagen global que puede ser muy alta si la electrónica que acompaña al panel consigue sacarle el máximo partido. Pueden reproducir el color con mucha precisión y suelen ofrecernos unos ángulos de visión amplios, lo que los hace idóneos para resolver los escenarios de uso en los que es necesario tener la máxima calidad de imagen posible. Encajan como un guante para procesar fotografías, editar vídeo o animar en 3D, entre otros posibles escenarios de creación de contenidos. Además, durante los últimos dos años los monitores IPS se han vuelto mucho más atractivos para los jugadores porque su tiempo de respuesta ha mejorado mucho, tanto que algunos modelos consiguen intimidar a los monitores TN en este terreno. Y su calidad de imagen es más alta, aunque, eso sí, suelen ser sensiblemente más caros. En Xataka Cómo montar un ordenador paso a paso: la guía Nos queda la tercera tecnología en discordia: VA. Estos paneles nacieron con la intención de recoger las características más atractivas de las tecnologías IPS y TN, y en cierta medida se han salido con la suya. Su contraste nativo es más alto que el que nos ofrecen los monitores IPS y su calidad de imagen es mejor que la de los monitores con panel TN, pero no suelen igualar los ángulos de visión de los primeros ni los tiempos de respuesta de los segundos. Basta echar un vistazo al catálogo de los principales fabricantes de monitores para darse cuenta de que la oferta de soluciones VA actualmente es muy inferior a la de las pantallas IPS y TN. Samsung es una de las marcas que han apostado con más claridad por esta tecnología, aunque otros fabricantes, como AOC, iiyama o MSI también tienen monitores con panel VA en catálogo. Estas pantallas se sienten cómodas en los mismos escenarios de uso que los monitores IPS, con los que también rivalizan en precio. La resolución y el tamaño del monitor condicionan nuestra productividad La resolución de nuestros monitores importa. Mucho. Este parámetro tiene un impacto profundo en la calidad de imagen porque si los píxeles del panel no son lo suficientemente pequeños nuestra percepción de la nitidez y el nivel de detalle puede no ser satisfactoria. Como es lógico, en este terreno no importa solo la resolución: también es crucial el tamaño del panel. De hecho, el tamaño de los píxeles está condicionado tanto por la resolución como por la superficie del panel, lo que conlleva que a medida que optamos por monitores más grandes nos veamos obligados a ser más ambiciosos con la resolución si no queremos que nuestra experiencia se resienta. El tamaño de los píxeles está condicionado tanto por la resolución como por la superficie del panel Cuando trabaja junto a un PC para ofimática o creación de contenidos un monitor amplio y con la resolución adecuada puede tener un impacto muy beneficioso en nuestra productividad. Y una pantalla de estas características en tándem con un ordenador para juegos puede ofrecernos una capacidad de inmersión muy disfrutable. Como veremos más adelante, en el terreno de los juegos hay otras características más allá del tamaño y la resolución a las que nos interesa prestar atención, pero si nos ceñimos a los otros dos escenarios de uso, la ofimática y la creación de contenidos, apostar por un monitor lo suficientemente grande y con la resolución idónea puede ayudarnos a rendir más. Incrementar el tamaño de la pantalla y la resolución puede propiciar que tengamos a la vista más información sin necesidad de utilizar las barras de desplazamiento o de cambiar constantemente la ventana en primer plano. De hecho, en un monitor amplio y con una resolución alta podemos tener abiertas dos o más ventanas a tamaño completo y sin necesidad de superponerlas. O bien podemos expandir una única ventana a toda su superficie para colocar delante de nuestros ojos muchísima información. Esta última opción puede marcar la diferencia si trabajamos con grandes hojas de cálculo, bases de datos o herramientas de programación, entre otras opciones. El reto en este contexto reside en identificar qué combinación de tamaño y resolución encaja mejor en cada escenario de uso. Esta es nuestra propuesta: PC para ofimática, navegación y reproducción de contenidos. El punto de partida que os proponemos en este escenario de uso si tenéis un presupuesto contenido y vuestras necesidades son moderadas es un monitor de 24 pulgadas con resolución Full HD (1.920 x 1.080 puntos). Pero si encaja en vuestro presupuesto os animamos a apostar por una pantalla de 27 pulgadas o más con resolución QHD (2.560 x 1.440 puntos) o superior. Podéis estar seguros de que vuestra productividad será mayor y vuestra experiencia de uso más satisfactoria. PC para juegos. Al igual que en el escenario de uso anterior, el punto de partida que os sugerimos si vuestro presupuesto es limitado es un monitor Full HD de 24 pulgadas. No obstante, lo ideal sería optar por un modelo de 27 pulgadas o más con resolución QHD o superior porque nos ofrecerá una capacidad de inmersión mayor. En la siguiente sección del artículo veremos que existe un vínculo muy estrecho entre las características del monitor y la tarjeta gráfica, por lo que optar por una pantalla con más resolución puede obligarnos a elegir también una solución gráfica más ambiciosa que aquella en la que habíamos pensado si inicialmente íbamos a jugar a 1080p. PC para creación de contenidos. El punto de partida que os proponemos en este tercer escenario de uso es más ambicioso que en los otros dos. Nosotros no elegiríamos un monitor Full HD de 24 pulgadas para editar vídeo, procesar fotografías o trabajar con aplicaciones de modelado en 3D; nos haríamos con una pantalla de 27 pulgadas o más con resolución QHD, o, mejor aún, 4K UHD (3.840 x 2.160 puntos). Al igual que sucede con el monitor para juegos, en este terreno nuestras exigencias deben ir más allá del tamaño y la resolución, por lo que más adelante repasaremos a qué otras características os aconsejamos prestar atención cuando busquéis un monitor de esta categoría. El refresco y el tiempo de respuesta son cruciales con los juegos La frecuencia de refresco nos indica cuántas imágenes por segundo es capaz de restituir el panel del monitor. Este parámetro se mide en hercios, y un hercio equivale a una imagen por segundo. Una cadencia de imágenes mayor nos asegura un movimiento más suave y fluido, pero es esencial que la GPU de la tarjeta gráfica sea capaz de enviar al panel las imágenes con el ritmo de actualización necesario. De poco nos serviría hacernos con un monitor con panel QHD capaz de trabajar a una frecuencia de refresco máxima de 165 Hz si nuestra tarjeta gráfica es incapaz de superar los 60 FPS cuando le pedimos que renderice las imágenes a esta resolución. En Xataka Este es el PC más potente que podemos montar: diseñamos un equipo a la última con todo lo que la tecnología nos ofrece en 2020 A los usuarios nos interesa proteger la sinergia entre el monitor y la tarjeta gráfica para sacar el máximo partido posible a los dos dispositivos El escenario que acabamos de plantear provoca que el monitor quede infrautilizado, pero es igualmente poco deseable que sea la tarjeta gráfica el componente que no puede dar lo mejor de sí mismo si el monitor no está a la altura. Esto es lo que sucedería si, por ejemplo, invertimos una parte importante de nuestro presupuesto en una tarjeta que es capaz de sostener los 100 FPS a 1440p con la máxima calidad gráfica y enviamos la señal de vídeo a un monitor Full HD con un refresco de 60 Hz. Para evitar que se produzcan estos dos escenarios lo ideal es proteger la sinergia entre el monitor y la tarjeta gráfica teniendo presente que son dos dispositivos estrechamente vinculados. Y la forma más sencilla de conseguirlo requiere elegir cada uno de estos componentes teniendo muy presentes las características del otro. Afortunadamente, en este terreno tenemos unas aliadas muy valiosas: las tecnologías de refresco adaptativo. Las más utilizadas son G-SYNC, de NVIDIA, y FreeSync, de AMD, y sirven para sincronizar las imágenes que emite la GPU de nuestro PC con las que reproduce el monitor, lo que nos ayuda a mitigar unos defectos tan molestos como el tearing y el stuttering. El primero provoca que la imagen quede deformada por una línea que la atraviesa horizontalmente de un extremo al otro, y el segundo induce la aparición de unos pequeños saltos en la cadencia de imágenes que reducen la fluidez y pueden arruinar nuestra experiencia. La buena noticia es que hay un abanico muy amplio de monitores compatibles con G-SYNC o FreeSync, e incluso con ambas, por lo que no debería costarnos encontrar el que encaja mejor con la tarjeta gráfica que hemos elegido para nuestro PC. En la sección en la que hemos hablado de las tecnologías de panel hemos reparado en que cada una de ellas nos ofrece un rango de tiempos de respuesta diferente. Los paneles más rápidos, y, por tanto, los que tienen el menor tiempo de respuesta, son generalmente los TN. Pisándoles los talones están los IPS, y, detrás de estos, los VA. No obstante, antes de seguir adelante nos interesa repasar qué es el tiempo de respuesta. Este parámetro mide el tiempo invertido por un píxel del panel en cambiar el color que está emitiendo, por lo que lo ideal es que sea lo más reducido posible para que no aparezcan ni desenfoque de movimiento, que suele arruinar la nitidez cuando un objeto de la imagen se mueve con rapidez, ni halos. Las tecnologías de refresco adaptativo sirven para sincronizar las imágenes que emite la GPU con las que reproduce el monitor. Gracias a ellas podemos combatir el 'tearing' y el 'stuttering' Los fabricantes suelen medir el tiempo de respuesta de dos formas diferentes: indicando el MPRT (Moving Picture Response Time) o el GtG (Grey to Grey). Ambas medidas reflejan el tiempo invertido por un píxel del panel en cambiar de estado, pero desde dos perspectivas diferentes. El MPRT es una métrica ideada para cuantificar el grado de desenfoque de movimiento de un panel LCD, y refleja el tiempo que transcurre desde que aparece el desenfoque en el contorno de un objeto en movimiento hasta que desaparece completamente. Sin embargo, el valor GtG mide el tiempo invertido por un píxel del panel en emitir el color gris, pasar a blanco y volver a emitir el color gris. La mayor parte de las marcas indica en las especificaciones de sus monitores el valor GtG porque suele ser más bajo que el MPRT, pero este último es más útil porque refleja con más precisión la persistencia del panel, y, por tanto, si adolece de un desenfoque de movimiento más o menos acusado. Esto es lo que os proponemos buscar en cada escenario de uso Todas las ideas que hemos desarrollado hasta ahora apuntan en una misma dirección: el monitor ideal es aquel que resuelve mejor nuestras necesidades. Un buen monitor para ofimática puede no ser adecuado para juegos. Y una pantalla fantástica para juegos puede no ofrecernos la calidad de imagen que necesitamos para procesar y retocar fotografías con la máxima precisión posible. Por supuesto, también hay monitores que encajan simultáneamente en varias de estas categorías, lo que nos recuerda lo importante que es conocer con precisión a qué parámetros nos interesa prestar atención dependiendo del uso que vamos a dar a nuestro monitor. De esto va, precisamente, esta sección del artículo. En Xataka Nueve monitores 4K UHD por los que merece la pena apostar para exprimir al máximo nuestro PC o Mac Monitor para ofimática, navegación y reproducción de contenidos Para resolver este escenario de uso no necesitamos una pantalla capaz de trabajar a una frecuencia de refresco muy alta. Tampoco necesitamos un tiempo de respuesta mínimo. Sin embargo, es una buena idea que su calidad de imagen sea lo más alta posible, especialmente si la utilizamos con frecuencia para reproducir vídeo. Y, sobre todo, que su resolución esté en consonancia con su tamaño para que pueda mostrarnos simultáneamente la máxima cantidad de información posible sin necesidad de recurrir a las barras de desplazamiento o de cambiar constantemente la ventana en primer plano. Estos son los consejos que os proponemos para ayudaros a encontrar un monitor que resuelva correctamente este escenario de uso: La combinación de tamaño y resolución que os sugerimos como punto de partida es 24 pulgadas y Full HD. Nosotros descartaríamos los monitores con un tamaño inferior a este, y también, en la medida de lo posible, los de 27 pulgadas Full HD. Una pantalla de este último tamaño con resolución QHD o superior es una buena opción, si encaja en vuestro presupuesto. En este escenario de uso no suele ser necesario utilizar frecuencias de refresco elevadas, y tampoco suele tener demasiada importancia el tiempo de respuesta. Sin embargo, como acabamos de ver, la calidad de imagen sí es importante, por lo que es preferible apostar por un panel IPS o VA, y no por uno TN. Si utilizáis hojas de cálculo, bases de datos, programáis, o si, sencillamente, os gusta tener varias ventanas abiertas en primer plano, puede interesaros haceros con un monitor con relación de aspecto 21:9. La lástima es que los modelos con resolución QHD o superior son aún bastante caros, por lo que si vuestro presupuesto no es muy generoso y queréis un monitor 21:9 podríais veros obligados a conformaros con una solución 1080p. Aun así, a nosotros nos parecen una opción atractiva. Si vais a utilizarlo con frecuencia para reproducir contenido es recomendable que sea capaz de procesar metadatos HDR10 y que tenga una capacidad de entrega de brillo de al menos 300 nits y una relación de contraste típica de 1.000:1 o superior. Los monitores con panel curvo tienen sentido si elegís uno con relación de aspecto 21:9, o una pantalla aún más alargada, porque evitan que nuestra percepción del color y el brillo se degrade lo más mínimo cuando miramos los extremos del panel. Algunos monitores incorporan funciones que nos permiten visualizar simultáneamente varias señales de vídeo (estos modos se conocen como Picture In Picture y Picture By Picture), o bien organizar las ventanas de una forma cómoda y muy flexible dividiendo previamente la pantalla en varias zonas predefinidas. Estas prestaciones son apetecibles si vamos a conectar al monitor varias fuentes de vídeo, y también si necesitamos tener en primer plano varias ventanas. Monitor para juegos Como hemos visto unos párrafos más arriba, las características de un monitor para juegos tienen que estar necesariamente alineadas con las prestaciones de la tarjeta gráfica del PC al que vamos a conectarlo. En este escenario de uso nuestro presupuesto puede ser un factor muy limitante porque los monitores con las resoluciones más altas, las frecuencias de refresco más ambiciosas y la calidad de imagen más cuidada no suelen ser económicos. En cualquier caso, estos son nuestros consejos para ayudaros a dar con el vuestro: El punto de partida que os proponemos en lo que se refiere al tamaño y la resolución es el mismo que os hemos sugerido en el escenario anterior: un monitor de 24 pulgadas 1080p. Nosotros descartaríamos los monitores con un tamaño inferior a este. Una pantalla de 27 pulgadas con resolución QHD o superior es una opción más atractiva si encaja en vuestro presupuesto y vuestra tarjeta gráfica os ofrece el rendimiento adecuado a esta resolución. Actualmente podemos encontrar en las tiendas un abanico muy amplio de monitores con una frecuencia de refresco de 144 Hz. Si vuestro presupuesto os permite acceder a uno de ellos podréis disfrutar imágenes más suaves y un control más preciso que en las pantallas de 60 Hz, dos beneficios que en algunos juegos pueden marcar la diferencia. Los monitores Full HD con este refresco son relativamente asequibles, pero los QHD a 144 Hz son sensiblemente más caros. Y los 4K UHD aún mucho más. Como hemos visto, los paneles TN nos ofrecen el mejor tiempo de respuesta posible (1 ms), pero algunos monitores IPS y VA consiguen igualar esta marca y tienen una calidad de imagen global más alta. Eso sí, son sensiblemente más caros a mismo tamaño y resolución. El presupuesto que tengáis condicionará necesariamente vuestra elección, pero, elijáis la tecnología de panel que elijáis, si sois jugadores exigentes os sugerimos que no os decantéis por un monitor con un tiempo de respuesta superior a 4 ms. Los paneles con relación de aspecto 21:9 y las pantallas curvas no solo son atractivos en los equipos para ofimática; también pueden ofrecernos una experiencia estupenda con juegos porque incrementan nuestra capacidad de inmersión. El procesado de contenidos HDR10 también es bienvenido en este escenario de uso, aunque es importante que la capacidad de entrega de brillo del monitor esté a la altura. Lo ideal es que entregue como mínimo 300 nits y que su relación de contraste típica sea de al menos 1.000:1. Con los juegos las tecnologías de sincronización adaptativa marcan la diferencia. Gracias a ellas podemos combatir con eficacia el tearing y el stuttering, como hemos visto unos párrafos más arriba, por lo que es una muy buena idea elegir un monitor que sea compatible con G-SYNC de NVIDIA o FreeSync de AMD, dependiendo de la tarjeta gráfica que hayáis elegido para vuestro PC. En Xataka ¿Decidido a estrenar PC? Te proponemos tres configuraciones ideales para ofimática, juegos y creación de contenidos Monitor para creación de contenidos Si vamos a utilizar nuestro PC, sobre todo, para retocar fotografías, editar vídeo o realizar infografía, entre otros posibles escenarios de creación artística, nos interesará especialmente que el panel sea capaz de reproducir el color con la máxima precisión posible. En este escenario de uso no son relevantes ni el tiempo de respuesta ni la frecuencia de refresco, pero sí lo es la resolución, y, sobre todo, la calidad del panel. Estos son nuestros consejos para ayudaros a encontrar el monitor para creación de contenidos idóneo: Como hemos visto unos párrafos más arriba, el punto de partida que os recomendamos en esta categoría es un monitor de 27 pulgadas con resolución QHD. Si vuestro presupuesto os permite acceder a una pantalla con resolución 4K UHD, aún mejor. El nivel de detalle que el monitor es capaz de recuperar es muy importante si trabajamos con imágenes en general, y con fotografías en particular, por lo que merece la pena apostar por un panel con la máxima resolución posible y un tamaño en consonancia. La tecnología de panel por la que nos interesa decantarnos en este escenario de uso es, con total rotundidad, IPS. Y si el panel tiene una profundidad de color de 10 bits, y no de 8 bits, mucho mejor porque será capaz de entregarnos una reproducción tonal más fidedigna, que es una característica muy importante en un monitor para creación de contenidos. Los espacios de color más interesantes para la creación artística son Adobe RGB y DCI-P3, por lo que es importante que sepamos qué cobertura nos ofrece en cada uno de ellos el monitor que a priori nos gusta. Es importante que nos cercioremos de que la pantalla que nos interesa puede ser calibrada con precisión mediante hardware porque solo así podremos estar seguros de que el panel restituye los colores de una manera fidedigna. También merece la pena que valoremos si junto al monitor vamos a recibir el necesario kit de calibración (si contiene un colorímetro, mejor que mejor) y la visera que puede ayudarnos a minimizar los reflejos sobre la pantalla y a percibir mejor el color. Cómo construirte un PC a la medida en 2020 En los primeros párrafos de este artículo os hemos recordado que esta es la séptima entrega de una guía extensa dedicada a los usuarios que han decidido diseñar y montar un PC a la medida. Confiamos en que os resulte útil y os ayude a encontrar los componentes que resuelven mejor vuestras necesidades y encajan mejor en vuestro presupuesto. Estos son los artículos en los que estamos trabajando y el orden en el que los iremos publicando: Cómo elegir la placa base Cómo elegir la CPU y la refrigeración Cómo elegir la memoria principal Cómo elegir la tarjeta gráfica Cómo elegir el almacenamiento secundario Cómo elegir la caja y la fuente de alimentación Cómo elegir el monitor Cómo elegir el teclado y el ratón - La noticia La megaguía para construirte un PC desde cero en 2020: el monitor fue publicada originalmente en Xataka por Juan Carlos López .