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Halos y pilares: dos fenómenos ópticos espectaculares en el Sol y la Luna que parecen ciencia ficción

No hace mucho hablábamos del curioso fenómeno óptico llamado "gloria", el cual no es muy fácil de ver y menos desde el espacio. Por suerte, hoy en día casi todos llevamos siempre algún tipo de cámara encima y nos siguen llegando más de estos espectáculos, como el que supone ver un halo o un pilar solar. Se trata de fenómenos meteorológicos que crean un efecto óptico bastante espectacular, y en cierto modo "engañoso". Son más frecuente que las glorias y en común tienen que hay descomposición de la luz blanca del Sol, aunque su formación es distinta y para ver éstos dos hay ciertas localizaciones privilegiadas: las frías. Un anillo con soles de pega Un halo solar es un efecto óptico por el que vemos un aro brillante iridiscente alrededor del Sol o la Luna, debido a la formación de partículas de hielo en suspensión en la troposfera. Tal y como ocurre al verse el arco iris cuando llueve estando el Sol fuera, estos trocitos de hielo refractan la luz del mismo de modo que la luz blanca se descompone en el espectro de colores, quedando en forma de aro multicolor. Imagen: Juan Lacruz Así, el halo se produce cuando se forman nubes cristalizadas altas (de tipo cirrus, un tipo de nubosidad con forma de hilos finos y delgados), de ahí que se relacionen con la llegada de lluvias un día después de que produzcan. Así, aunque puedan producirse en cualquier parte (también en España) si se dan las condiciones meteorológicas adecuadas, sean bastante más frecuentes en regiones frías tales como Groenlandia, Alaska, la Antártida, el norte de la península escandinava y las zonas boreales de Canadá y Rusia, como ocurre con las auroras boreales. Un halo con parhelios. Imagen: Stevesworldofphotos En Xataka Móvil Siete aplicaciones para disfrutar de la astronomía Decíamos eso de llevar una cámara siempre con nosotros como algo habitual porque en esta ocasión hemos dado con un bonito y completo halo solar gracias a las redes. En este vídeo veréis un halo solar de los que se considera complejos al tener parhelios (un punto brillante que en cierto modo "imita" al Sol), el cual se formó sobre la base de las Fuerzas Armadas Canadienses en Ontario (Canadá) el pasado 13 de enero. Spectacular Solar halo display, with a 22° halo, parhelia, parhelic arc and a circumzenithal arc in the skies over Canadian Forces Base North Bay, Ontario, Canada on January 13. Report: Christina PuppyTigerDragon / Red Climatica Mundial pic.twitter.com/0Ki5FfNBML— severe-weather.EU (@severeweatherEU) 18 de enero de 2019 En este vídeo vemos cómo se formó un impresionante halo en Suecia y a un grupo de gente admirándolo. Pero hay que tener precaución al igual que cuando miramos o tratamos de fotografiar un eclipse solar, dado que no se debe mirar fijamente al Sol al haber riesgo de que se produzcan lesiones oculares en la córnea y la retina. No, no es una abducción, es un reflejo muuuy largo Los halos solares no son extraños, pero tampoco llegan a ser tan habituales como para que podamos evitar que nos evoquen a esos efectos de película de ciencia ficción. Otros efectos llamativos son los pilares solares, unas columnas de luz que también se crean por efecto de los cristales de hielo y nubes altas, y que hacen del Sol una especie de linterna, aunque como ocurre con los halos también pueden verse pilares lunares. Un pilar solar en Noruega. (Imagen: Thorleif Rødland) En EarthSky explican que hay mayor probabilidad de ver pilares solares cuando el sol está bajo hacia el oeste, durante el crepúsculo, o bien en el este durante el amanecer. Esto ha de ocurrir en conjunción con la formación de esos cristales de hielo que son responsables del efecto lumínico. Un pilar solar en el atardecer. Imagen: Anita. Como anécdota además añaden que en algunas ocasiones han sido reportados como avistamientos de OVNIs, citando como ejemplo los pilares solares producidos sobre las cataratas del Niágara. Una ubicación donde de hecho son habituales sobre todo en invierno, así que no, estos fenómenos son muy terrestres, y como siempre lo mejor es disfrutarlos si tenemos la suerte de presenciar alguno. Imagen | Romina Valdez Valdez También te recomendamos El futuro está llegando: vamos a vivir una transformación a lo bestia Cuando rodeados de heridos de un atentado terrorista hay quien se pone a hacer fotos y grabar vídeos La nueva entrega de 'Halo' no se verá en consolas, sino en una recreativa con pantalla 4K de 130 pulgadas - La noticia Halos y pilares: dos fenómenos ópticos espectaculares en el Sol y la Luna que parecen ciencia ficción fue publicada originalmente en Xataka por Anna Martí .

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Los monstruosos discos duros del pasado nos hacen poner en perspectiva el milagro de la miniaturización

Hoy en día lo normal es contar con 32 o 64 GB de capacidad en nuestros dispositivos móviles, y esa capacidad se suele multiplicar en varios órdenes de magnitud en nuestros PCs y portátiles. La tecnología de almacenamiento ha avanzado de forma increíble en todos estos años, y para valorar esa evolución no es mala idea hacer un pequeño viaje al pasado y ver cómo hace décadas los discos duros eran engendros pesados y engorrosos que además tenían una capacidad y unas prestaciones muy limitadas. En Xataka Así de impresionante es la reducción de tamaño de la tecnología que te rodea Aquellos maravillosos monstruos del almacenamiento El primer ejemplo de esa evolución lo tenemos en el IBM RAMAC 305, un monstruo que apareció en 1956 y que era capaz de almacenaba 5 MB gracias a un sistema con 50 "platos" de 24 pulgadas. Aquel dispositivo giraba a una velocidad de 600 revoluciones por minuto y generaba tal cantidad de calor que era necesario encerrarlo en una gran "nevera" con dos sistemas de refrigeración. Otro dato curioso de este producto es que en IBM ya pensaron en un modelo de suscripción para sacarle rentabilidad: los clientes que querían usar este producto tenían que pagar 3.200 dólares al mes de la época, lo que equivaldrían a casi 30.000 dólares actuales con la inflación. La miniaturización todavía tardaría el llegar años a una industria que trataba de avanzar especialmente en el ámbito de la capacidad de almacenamiento: los clientes demandaban más capacidad, y esos platos de 24 pulgadas eran, como se ve en la imagen, enormes. En este caso estos modelos llegaban a los 10 MB de capacidad por disco. El gigante de la época, IBM, dominó durante años el sector, y en 1962 la empresa creó las primeras unidades "removibles". La IBM 1311 Disk Storage Drive hacía uso de los "packs de discos" IBM 1316 que permitía a los clientes de la empresa expandir sus necesidades a medida. De las 24 pulgadas de los discos anteriores se pasaba a las 14 pulgadas, con 2 Mbytes por cada "pack". Otro de aquellos ingenios del almacenamiento fue el Unidisc, una expansión de almacenamiento que apareció en 1962 para los ordenadores Univac 1004/1005. Aquel disco "flexible" similar a los utilizados por IBM tenía un diámetro de 14 pulgadas y era capaz de albergar 2 Mbytes de información. La unidad en la que se insertaba el disco era más o menos del tamaño de una lavadora. En aquella época varios fueron los fabricantes que trataron de ser líderes en un sector prometedor, y entre ellos estaba Burroughs, un fabricante de mainframes que por ejemplo lanzó esta unidad de 250 MB en 1979. Una verdadera maravilla que usaba, atentos, frenado regenerativo: cuando se apagaba, el motor se convertía en un freno magnético: de no hacerlo los discos seguían girando una media de 4 horas. Algunos años antes IBM ya había lanzado su nueva tecnología de discos duros, los llamados "Winchester". La unidad IBM 3340 contaba con un cabezal de lectura/escritura más pequeño y ligero que tenía un diseño que le permitía desplazarse por esa superficie a una distancia ínfima. Fuente: Wikipedia Las cosas avanzarían desde ese momento de forma aún más rápida sobre todo en el ámbito de la miniaturización (más o menos) y la capacidad de unas unidades que por ejemplo en 1980 ya llegaron al gigabyte con la unidad 3380 de IBM. De aquel año 1980 también es el "disk pack" Mark XIV de Memorex de la imagen de cabecera que se publicitaba como un sistema "libre de errores". Tenía una capacidad de 80 MB y estaba destinado a unidades de disco de Memorex que de nuevo tenían el tamaño de una lavadora. Las unidades de 5¼ darían pronto lugar a las de 3,5 pulgadas, que llegarían primero de la mano de la empresa Rodime (con ex-empleados de Burroughs, por cierto). Sus dispositivos eran capaces de almacenar 6,38 y 12,75 Mbytes e iniciarían una verdadera tendencia en el mercado de los PCs y portátiles. Las necesidades de los usuarios siguieron imponiendo formatos de menor tamaño, y eso desembocó en las unidades de 2,5 pulgadas que en la actualidad están especialmente extendidas por su uso en el segmento de las unidades de estado sólido. Las unidades SSD en formato M.2 NVMe son un verdadero prodigio en materia de velocidades de lectura y escritura, aunque en coste por gigabyte siguen ganando los discos duros tradicionales. El resto, como suele decirse, es historia: las unidades de 3,5 pulgadas siguen utilizándose de forma masiva en la actualidad, pero a esa revolución le seguiría hace unos años la de las unidades de estado sólido o SSD (sobre todo en formato M.2) que han permitido alcanzar velocidades de lectura y escritura impensables hace tan solo una década. En el ámbito de la capacidad y el coste por gigabyte, eso sí, esos discos duros tradicionales siguen siendo (por ahora) los reyes del mercado, pero si queremos ejemplos de miniaturización, las unidades de 1 TB que SanDisk presentó en el CES 2019 han vuelto a rizar el rizo. Y lo que queda. También te recomendamos Cuando tener un candado con llave en el PC era lo más de lo más en seguridad ¿Os acordáis de cuando había que desfragmentar el disco? Sorpresa: seguimos haciéndolo El futuro está llegando: vamos a vivir una transformación a lo bestia - La noticia Los monstruosos discos duros del pasado nos hacen poner en perspectiva el milagro de la miniaturización fue publicada originalmente en Xataka por Javier Pastor .

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Por qué tenemos la sangre caliente si es un enorme gasto de energía

Sé que va a sonar raro, pero hay veces que me sorprendo dándole vueltas a los pros y los contras de convertirse en un ser del inframundo. No sé, pensadlo: menudo marrón que te muerda un hombre lobo. Más allá del tema de los dolores salvajes de que una mole de cientos de kilos se te empotre en muslo y te haga un ecce homo en la pierna, el proceso de transformarse en bicho debe ser lo peor. El problema es que no hay infraser bueno: el proceso de ‘zombificación’ requiere que una horda hambrienta de no-muertos te abran la tapa de los sesos y se den un homenaje que ni Calígula en sus buenos tiempos. Para ser bruja, por ejemplo, necesitas llegar a algún tipo de turbio acuerdo con el Diablo. Algo que suena bien si no caes en la cuenta que el Infierno debe ser lo más parecido del mundo a darse de baja en una operadora. Hay más: el tema de las ‘almas en pena’ y los fantasmas es mal negocio porque necesitas un buen currículo lleno de matanzas, pósters de Varg Vikernes y otras cosas de moral relajada para estar vagando por el mundo sin ton ni son durante toda la eternidad. Eso sí, plaza fija que tampoco es ninguna tontería. Al final siempre acabo convencido de que el único motivo del éxito de los vampiros es, en fin, la competencia. La falta de ella, quiero decir. Pero a mi, si os soy sincero, los vampiros tampoco acaban de convencerme. Puedo tolerar la obsesión con las carótidas e incluso convencerme de que ir todo el día untado en crema factor 50 tiene su punto. Por lo que no paso es por eso de beber sangre caliente. ¿De qué sirven 500 ó 600 años más si tengo que tomar dos litros de sangre calentita al día? ¿Seguro que no vale con un pincho de morcilla? ¿Por qué tiene que estar caliente? El fascinante mundo de la homeostasis Y resulta que es una excelente pregunta. ¿Por qué hay algunos seres vivos que tienen la “sangre caliente” y otros no? Pensadlo un momento: calentar toda esa cantidad de sangre (y, por extensión, todo el metabolismo) necesita muchísima energía. Las estimaciones hablan de que los organismos con homeostasis térmica requieren diez veces más recursos que los que no la tienen. En Xataka Los "trucos" de los peces y otros animales marinos para hidratarse con agua de mar La cifra de que cincuenta antílopes son comida suficiente para alimentar a un león o a diez cocodrilos es muy conocida. Sinceramente, no he sido capaz de encontrar la referencia concreta (y no creo que sea exacta), pero sirve para visualizar las proporciones de las que estamos hablando. ¿Tiene sentido todo esto de la sangre caliente? Pero, como digo, solo es una explicación llamativa. En realidad, no hace falta recurrir a eso para explicar los beneficios (y los problemas) principales de tener la sangre caliente. La ventaja de la homeotermia es que permite al organismo estar siempre en una temperatura en que las reacciones bioquímicas funcionan de forma óptima. O cercanas a lo óptimo. Pero como dice el dicho, hay veces en que "lo mejor es enemigo de lo bueno". Mantener este tipo de maquinaria a punto nos hace muy sensibles a los cambios de temperatura del ambiente o la falta de comida. Tener la sangre fría hace más fácil sobrevivir en las penosas condiciones en las que viven la mayoría de seres vivos. Los hongos, otra vez Sangre fría y sangre caliente son más bien dos puntos de un espectro en que cada grado de complejidad y potencia lleva consigo también cierto grado de fragilidad. Hay muchos puntos intermedios con peces capaces de calentar parte de su cuerpo y mamíferos que duermen todo el invierno. Algo fascinante ya de por sí, pero la explicación más curiosa sobre el tema es otra. Hay teóricos que creen que la homeostasis es una defensa contra las infecciones fúngicas. Insectos, reptiles o anfibios están plagados de hongos; en cambio, la mayoría de infecciones de este tipo tienen muchas dificultades para sobrevivir a la temperatura de la sangre caliente. Es, ¿qué duda cabe?, una buena razón para no beber cosas de animales de sangre fría. Los vampiros se las saben todas. También te recomendamos Cuando hace mucho calor aunque el termómetro engañe: así funciona la sensación térmica Calor y humedad: por qué mucha gente prefiere más temperatura pero "de secano" El futuro está llegando: vamos a vivir una transformación a lo bestia - La noticia Por qué tenemos la sangre caliente si es un enorme gasto de energía fue publicada originalmente en Xataka por Javier Jiménez .

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Solo el arseniuro de galio puede intimidar al silicio: así es el semiconductor que está cambiando las reglas del juego

En el reino de los semiconductores, el silicio es el rey. Y lleva siéndolo durante la friolera de casi seis décadas, desde que en los años 60 destronó al germanio y se afianzó como el semiconductor con más potencial y el más utilizado por la industria de la electrónica. Sería exagerado defender que su estatus está siendo amenazado, pero lo cierto es que hay otro semiconductor que, aunque no es en absoluto nuevo, está pujando cada vez más alto y consolidándose como el complemento perfecto del silicio. El arseniuro de galio es un semiconductor peculiar. Incluso, en cierto modo, atrevido. Y es que aunque no forma parte de la estirpe de los semiconductores elementales, entre los que se encuentra, cómo no, el silicio, tiene unas propiedades que lo hacen muy atractivo y lo han colocado en el punto de mira de la industria de la electrónica. Desde hace tiempo los fabricantes de células fotoeléctricas y equipos de telecomunicaciones, entre otros, se ven obligados a compartirlo con las marcas de electrónica de consumo, por lo que pronto los usuarios seremos conscientes del impacto que ya tiene, y tendrá, en nuestras vidas. Un semiconductor con unas propiedades que para sí las querría el silicio El protagonista indiscutible de este artículo, el arseniuro de galio, no es un semiconductor elemental. A este selecto grupo pertenecen el silicio, el germanio, el selenio o el telurio, entre otros elementos, pero no el arseniuro de galio. Los semiconductores elementales se caracterizan por estar constituidos por un único elemento químico, pero el arseniuro de galio (GaAs), como podemos intuir aunque no sepamos mucha química, está compuesto de galio (Ga) y arsénico (As). En Xataka Sin el coltán nuestros móviles no serían tal y como son: qué es y para qué sirve el mineral más codiciado por las tecnológicas A lo largo de todo el artículo va a aparecer innumerables veces el término semiconductor, por lo que es una buena idea que repasemos de qué se trata antes de seguir adelante. Un semiconductor es un elemento o un compuesto que bajo ciertas condiciones de presión, temperatura, o al ser expuesto a radiación o a un campo electromagnético, se comporta como un conductor, y, por tanto, ofrece poca resistencia al movimiento de las cargas eléctricas. Y cuando se encuentra en otras condiciones diferentes se comporta como un aislante. En este último estado ofrece una gran resistencia al desplazamiento de las cargas eléctricas. En los elementos con capacidad de conducción eléctrica algunos de los electrones de sus átomos, conocidos como electrones libres, pueden pasar de un átomo a otro cuando aplicamos una diferencia de potencial en los extremos del conductor. Precisamente, esta capacidad de desplazamiento de los electrones es lo que conocemos como corriente eléctrica, y todos sabemos de forma intuitiva que los metales son buenos conductores de la electricidad. Curiosamente, lo son porque tienen muchos electrones libres que pueden desplazarse de un átomo a otro y, así, consiguen transportar la carga eléctrica. Bajo determinadas condiciones ambientales los semiconductores se comportan bien como un conductor, bien como un aislante, de ahí su importancia en electrónica y electricidad Como hemos visto, el arseniuro de galio es un semiconductor, y esto implica que en determinadas circunstancias es capaz de transportar carga eléctrica. Cuando se dan las condiciones apropiadas la movilidad de sus electrones es mucho mayor que en semiconductores como el silicio o el germanio. Y esto significa que su capacidad de transportar carga eléctrica también es superior. Este es el aspecto que tiene una molécula de arseniuro de galio. Otra propiedad muy interesante de este compuesto que, al igual que la alta movilidad de los electrones, hace posibles las aplicaciones que veremos en la siguiente sección del artículo es su elevada velocidad de saturación. No es necesario que profundicemos en este parámetro hasta el punto de complicar excesivamente el artículo, pero es interesante que sepamos que refleja la velocidad máxima a la que pueden desplazarse los electrones a través de la estructura cristalina de este compuesto. Esta velocidad máxima está limitada por la dispersión que sufren los electrones durante su desplazamiento. Los transistores de arseniuro de galio pueden trabajar a frecuencias superiores a los 250 GHz La conclusión más interesante y fácil de entender de todo lo que hemos visto hasta ahora consiste en aceptar que, cuando se dan las condiciones apropiadas, los electrones se mueven más y a más velocidad en el arseniuro de galio que en el silicio. Y esta propiedad tiene repercusiones muy importantes. Una de ellas consiste en que los transistores de arseniuro de galio pueden trabajar a frecuencias superiores a los 250 GHz, que es una cifra bastante impresionante. Además, son relativamente inmunes al sobrecalentamiento y producen menos ruido en los circuitos electrónicos que los dispositivos de silicio, sobre todo cuando es necesario trabajar a altas frecuencias. Estas características tan inusuales, y con un potencial tan grande, han provocado que el arseniuro de galio se utilice desde hace décadas para aplicaciones militares y en el ámbito de las telecomunicaciones, además de en otras industrias, como veremos en la siguiente sección del artículo. Se usa, por ejemplo, en los enlaces de microondas, en las comunicaciones vía satélite, en los radares y en la fabricación de diodos Gunn, que son una clase de diodos empleada habitualmente en electrónica de alta frecuencia. Puede parecer que estas aplicaciones nos quedan muy lejos a los usuarios de a pie, pero, en realidad, no es así. Y es que poco a poco la electrónica que recurre al arseniuro de galio se ha ido abriendo camino en dispositivos con los que estamos muy familiarizados, como los teléfonos móviles o los transformadores de corriente. Lo veremos con más detalle un poco más adelante. Esta fotografía muestra una oblea de arseniuro de galio con un diámetro de 2 pulgadas. Como podéis ver es mucho más oscura que las obleas de silicio. Hasta ahora solo hemos indagado en las propiedades más atractivas de este semiconductor, que son, precisamente, en las que aventaja al silicio. Pero este último elemento también tiene sus bazas, y son importantes, por lo que lo más razonable es contemplar al arseniuro de galio como un complemento del silicio, o una alternativa a este en determinadas aplicaciones en las que es necesario trabajar a altas frecuencias. Si nos ceñimos a la fabricación de circuitos integrados el silicio aventaja al arseniuro de galio en varios apartados clave. El más contundente consiste en que el primero es más abundante y más barato de procesar que el segundo porque la estructura de sus cristales es muy estable. Además, su conductividad térmica es alta, lo que permite introducir en los circuitos integrados una cantidad enorme de transistores y evacuar correctamente la energía que es necesario disipar en forma de calor. En Xataka Fusión nuclear y energía: de la teoría girocinética a la fusión con muones, pasando por su impacto medioambiental Pero esto no es todo. Un derivado muy útil del silicio es el óxido de silicio, un compuesto de silicio y oxígeno conocido habitualmente como sílice y presente en todas las variedades de cuarzo. Este óxido es un aislante estupendo y tiene unas propiedades eléctricas muy ventajosas. La última baza del silicio que merece la pena que conozcamos, aunque no es necesario que profundicemos en ella porque es relativamente compleja, es la alta movilidad de sus huecos de electrón, que reflejan la ausencia de un electrón cuando este abandona su átomo original. Estos huecos también contribuyen al paso de la corriente eléctrica en los semiconductores. Un sinfín de aplicaciones: de las células fotoeléctricas de alta eficiencia a nuestros móviles La propiedad del arseniuro de galio que lo hace especialmente indicado para intervenir en la fabricación de las células fotovoltaicas de los paneles solares es su elevada eficiencia, que es una consecuencia de la alta movilidad de los electrones y de la elevada velocidad que son capaces de alcanzar dentro del material. De hecho, el arseniuro de galio es casi el doble de eficiente que el silicio, y esta característica en este contexto marca la diferencia. En ese caso, ¿por qué se sigue utilizando silicio en las células fotoeléctricas? Sencillamente, porque las de arseniuro de galio son mucho más caras, aunque algunos grupos de investigación están haciendo avances importantes que podrían abaratarlas mucho a medio plazo. Las propiedades de este semiconductor también lo hacen idóneo para fabricar detectores de radiación infrarroja, detectores de rayos X y diodos láser como los que podemos encontrar alojados en la mecánica de transporte de nuestros reproductores de CD o lectores de Blu-ray Disc. El dispositivo de esta fotografía es el satélite estadounidense MidSTAR-1 utilizado, entre otras cosas, para detectar neutrones. Los paneles laterales contienen células fotovoltaicas de arseniuro de galio. También se usa para fabricar sensores capaces de medir la temperatura de las líneas de fibra óptica y permite aplicaciones muy interesantes en el ámbito de la espintrónica, una rama de la electrónica que no solo aprovecha la carga del electrón, sino también su espín, que, al igual que la carga, es una propiedad intrínseca de las partículas elementales (los electrones lo son) que deriva de su momento angular con valor fijo. Y, por supuesto, podemos encontrar elementos de arseniuro de galio en muchos de los dispositivos electrónicos que utilizamos todos los días, como nuestros smartphones. Los microprocesadores y los otros chips de nuestros ordenadores y teléfonos móviles son esencialmente de silicio, pero algunos de los componentes de estos dispositivos que intervienen en las comunicaciones recurren al arseniuro de galio por su capacidad de trabajar a frecuencias más altas e inferior consumo energético. En Xataka Así es el otro coltán: qué es, para qué sirve y cuál es el futuro del cobalto, el metal que hace posible que tu móvil sea como es El arseniuro de galio ya está en algunos de nuestros dispositivos, y llegará a más Las aplicaciones que hemos repasado en el apartado anterior son solo algunas de las que se benefician de las propiedades de este peculiar semiconductor. Hay otros ámbitos en los que también se utiliza, y posiblemente llegarán muchos más en el futuro. Esta afirmación es razonable porque actualmente hay grupos de investigación trabajando para encontrar nuevas aplicaciones en las que el arseniuro de galio pueda marcar la diferencia. Uno de los campos en los que se están realizando avances prometedores se afianza sobre un efecto que se produce al someter a un cristal de arseniuro de galio a un campo eléctrico de mucha intensidad durante un período de tiempo muy corto (menos de un picosegundo). Al llevar a cabo este procedimiento los electrones oscilan con una frecuencia muy alta, por lo que los investigadores confían en que esta técnica tendrá un impacto muy importante en la miniaturización de los dispositivos electrónicos. El dispositivo de esta imagen es un diodo Gunn de procedencia rusa fabricado con arseniuro de galio. Todo esto puede parecer aún algo alejado de nosotros, los usuarios, pero, como os adelanté unos párrafos más arriba, en realidad está al alcance de nuestra mano. Hace pocas semanas tuve la oportunidad de echar un vistazo al prototipo de un transformador de corriente de la marca Anker con el tamaño de una cajetilla de tabaco que recurre al arseniuro de galio para ser capaz de cargar simultáneamente las baterías de varios dispositivos, como un ordenador portátil, un smartphone y un tablet, en el mismo tiempo en el que reponemos nuestro teléfono móvil utilizando la carga ultrarrápida. Esta marca ya está vendiendo dispositivos que utilizan nitruro de galio por su alta eficiencia, pero este es solo el principio. No me cabe duda de que no tardaremos en encontrar en el mercado muchos más productos, de este fabricante y de otras marcas, que pondrán a nuestro alcance unas prestaciones muy atractivas gracias a la utilización de los compuestos de galio. Eso sí, probablemente serán más caros que los dispositivos que recurren al silicio. En cualquier caso, como siempre, seremos los usuarios los que podremos decidir si realmente esa mejora de las prestaciones compensa el posible incremento del precio. Imágenes | Benjah-bmm27 | La2O3 | United States Naval Academy | ScAvenger También te recomendamos Sin el coltán nuestros móviles no serían tal y como son: qué es y para qué sirve el mineral más codiciado por las tecnológicas El futuro está llegando: vamos a vivir una transformación a lo bestia Transistores inversos: qué son, para qué sirven y por qué aspiran a reinventar la electrónica - La noticia Solo el arseniuro de galio puede intimidar al silicio: así es el semiconductor que está cambiando las reglas del juego fue publicada originalmente en Xataka por Juan Carlos López .

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Así han remasterizado ‘Legend of Zelda: Twilight Princess’ para Nvidia Shield (y otros videojuegos) recurriendo al deep learning

En su momento constituyeron una revolución gráfica, y muchos aficionados estábamos encantados con ellos... pero tenemos que admitir que, a ojos actuales, muchos de los videojuegos de la primera generación en 3D lucen bastante feos. Una de las razones de esto es la escasez de polígonos en sus modelos 3D. Y la otra, nada desdeñable, la (baja) calidad de las texturas (esto es, de las imágenes que lograban que un mero cubo adoptara el aspecto de, pongamos, un muro de piedra). Así, a nadie le puede extrañar que en esta época de recuperación, revaloración y remasterización de juegos clásicos, las texturas sean uno de los aspectos a 'acicalar'. Lo que quizá pueda pillarnos más de sorpresa es que se esté usando la inteligencia artificial para automatizar esta labor. En Xataka El tamaño de los videojuegos se está convirtiendo en un problema (y no ha hecho más que empezar) Un 'Zelda' remozado... sólo para usuarios chinos Cuando Nvidia lanzó su set top box Nvidia Shield en China, llegó a un acuerdo con Nintendo: los usuarios chinos (y sólo ellos), podrían ejecutar juegos de Wii en su Shield. El problema es que aquella videoconsola de Nintendo no era compatible con resoluciones de alta definición, lo que repercute negativamente sobre la experiencia de juego en las actuales pantallas 4K. Así que Nvidia ha decidido hacer algo al respecto, y ha anunciado esta misma semana una actualización gráfica de uno de esos juegos, 'Legend of Zelda: Twilight Princess' consistente en la mejora de 4.400 texturas gracias al uso de técnicas de deep learning. Como podemos ver, el resultado no es tan espectacular como la versión HD de ese mismo juego lanzada por Nintendo para la Wii U, pero sí mejora claramente la versión original de esta entrega de 'Zelda': Graphical comparison:Original Shield RemasterVSShield Version updated texturesVSTwilight Princess HD on Wii U pic.twitter.com/xjnB0yZv8q— Chinese Nintendo (@chinesenintendo) 15 de enero de 2019 En Xataka Esta inteligencia artificial es capaz de recrear motores de videojuegos con sólo ver dos minutos del juego Una tecnología al alcance de cualquier aficionado a la IA En los últimos tiempos, varios grupos de aficionados se han propuesto realizar tareas similares, por su cuenta y riesgo, a la realizada por Nvidia. Juegos como 'Final Fantasy VII' se han beneficiado de la labor de desarrolladores que, armados únicamente con un software de 100 dólares llamado AI Gigapixel, han logrado mejorar su aspecto. El funcionamiento es, dentro de los que cabe, simple: los desarrolladores alimentan una GAN (una red generativa antagónica) con dos versiones de una misma imagen, una de resolución extemadamente alta y otra de baja resolución. A continuación, la GAN juega al gato y al ratón contra sí misma: una red neuronal trata de reconstruir la primera imagen a través de la segunda, y otra evalúa el resultado, hasta que éste es satisfactorio. Una vez el sistema ha sido 'entrenado' se someten todas las texturas del videojuego en cuestión a este proceso, hasta que obtenemos texturas de alta resolución basadas en las originales (de baja resolución). Si te interesa, en este foro repasan más ejemplos aplicados a otros juegos, y aportan más información técnica. También te recomendamos El futuro está llegando: vamos a vivir una transformación a lo bestia Spell, la plataforma que facilita al pequeño desarrollador ejecutar experimentos de deep learning, recauda 15 millones de dólares El análisis de nuestro genoma mediante inteligencia artificial desvela la huella de un ancestro humano desconocido - La noticia Así han remasterizado 'Legend of Zelda: Twilight Princess' para Nvidia Shield (y otros videojuegos) recurriendo al deep learning fue publicada originalmente en Xataka por Marcos Merino .

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NIO aspira a ser el “Tesla chino” del coche eléctrico, pero su gran reto es no acabar como todos los que lo intentaron y fracasaron antes

NIO tiene solo cuatro años de vida, pero cada vez está más de moda. El fabricante de coches eléctricos chino ha logrado en 2018 batir sus previsiones de entregas y ha suministrado 11.348 unidades de su primer SUV, el ES8. Pero, ¿cuál es la historia de NIO y qué pretende hacer en 2019? ¿Por qué algunos la señalan como el Tesla de China? Vamos a intentar aclarar todos estos puntos. El surgimiento de NIO NIO fue fundada en noviembre de 2014 en Shanghai (China) por William Li, con el nombre de NextEV. Li es también el fundador de la empresa Bitauto Holdings Ltd., una empresa enfocada en el mundo de la automoción pero en marketing y contenidos digitales. En Xataka Si eres capaz de hackear un Tesla Model 3, te lo llevas a casa de regalo El primer coche que presentó NIO fue el deportivo EP9, que ha batido varios récords del mundo al ser el vehículo comercial más rápido en varios circuitos de competición. Además, NIO ha participado en la competición más prestigiosa de coches eléctricos, la Formula E. El deportivo NIO EP9 Realmente el EP9 es un coche muy elitista. Su precio ronda los 1,5 millones de dólares y según los datos proporcionados por la compañía, se han producido 16 unidades (6 de las cuales se han venido a inversores) En Xataka NIO ES6: haciendo sombra al Tesla X por solo 45.000 euros y autonomía de más 500 km Posteriormente NIO empezó el diseño del SUV ES8. Un vehículo mucho menos elitista, con un precio de partida de 65.000 dólares. Las entregas de este vehículo comenzaron a mediados de 2018 y en esos escasos seis meses ha logrado entregar las 11.000 unidades que comentábamos antes. En los planes de futuro está la creación de un nuevo SUV más compacto, el ES6, cuyo precio de partida será de 53.000 dólares. NIO ES8 Empresarialmente NIO ha tenido el apoyo financiero de gigantes de la inversión como Tencent, Baidu, Lenovo o Sequoia, en diversas rondas de financiación desde el establecimiento de la compañía. En 2018 salió a bolsa y marcó un punto de inflexión en la compañía. La salida a bolsa Crear una marca de coches y empezar a diseñar y fabricar no es nada barato. Antes de la salida a bolsa NIO tuvo varias rondas de financiación. Según los datos de Crunchbase en varias rondas NIO había levantado casi 2.500 millones de dólares de capital. El siguiente paso, después de la última ronda de 2017, era obviamente la salida a bolsa. A finales del año pasado NIO logró salir a bolsa. Aunque hubo estimaciones iniciales altas, lo cierto es que la valoración final fue baja y NIO logró levantar únicamente 1.000 millones de dólares de capital. La compañía cotiza en la bolsa de Nueva York, aunque a través de una estructura algo rara debido a la prohibición de la legislación China de que las compañías tengan dueños extranjeros. NIO ES6, todavía no disponible para su venta El caso de NIO es similar al de otras empresas China. La empresa que tiene residencia en China tiene por dueños a sus directivos. En cambio la que cotiza en Nueva York está afincada en las Islas Caimán. La empresa China paga comisiones y royalties a la empresa extranjera. El riesgo es que en algún momento se rompa esta relación dual y los dueños extranjeros se queden con una empresa vacía. Por eso las empresas chinas tienen un riesgo mayor cuando se invierte en ellas. Los números de NIO ¿Por qué necesita tanto dinero NIO? Hay que pensar en todo lo que necesita una marca para empezar a vender vehículos. NIO (en dicha época NextEV) fue fundada en 2014. Hasta 2016 no estuvo listo el deportivo EP9, y ya habían levantado más de 600 millones de dólares. El EP9 fue únicamente marketing, ya que los ingresos por sus ventas, según nuestros cálculos, no superaron los 50 millones de dólares. Luego en 2017 se anunció el ES8, que se comenzó a entregar en 2018. Es decir, cuatro años y apenas ingresos. Y ya levantados 2.500 millones de dólares y otros 1.000 más en camino con la salida a bolsa. Y si el precio medio del ES8 ha rondado los 75.000 dólares (no es un dato público) estamos hablando de que han ingresado únicamente 800 millones de dólares, que no compensa el dinero captado ni de lejos. Y eso que la fabricación del ES8 ha sido subcontratada (a JAC Motors), cosa que quieren cambiar en el futuro con fábricas propias en Shanghai. Crear una marca de vehículos, diseñar y fabricar es un negocio muy caro. Por eso hay tan pocas marcas de coches en el mundo. Es un negocio muy complejo con muchos proveedores, inversiones grandes tanto en diseño, marketing y fabricación y muy regulado (es de los pocos productos que tienen que homologarse para venderse). Los paralelismos con Tesla Mucha gente habla de NIO como el Tesla chino, ya que existen muchos paralelismos entre ambas compañías. Primero, está impulsada por una persona con mucho empuje (Elon Musk en el caso de Tesla, William Li en el caso de NIO) con amplia experiencia en crear empresas e invertir en el mundo de Internet. Ambas compañías creen en el futuro eléctrico, nada de motores de combustión. Ambas compañías empezaron con un deportivo caro y poco a poco van anunciando modelos más baratos para ir llegando al gran público. Y ambas creen en un hecho diferencial frente a la competencia: en el caso de Tesla su red de supercargadores; en el caso de NIO su red de cambio rápido de baterías. Ambas empresas tienen algo que encanta a sus clientes. Un halo nuevo, de marca de futuro. No venden únicamente un coche, venden una experiencia y sus dueños presumen de tener este vehículo. Ambas compañías están logrando que tener uno de sus modelos sea algo más que tener un simple coche eléctrico. El interior del NIO ES8, con una consola central muy parecido a los Tesla Y es cierto, como no, que NIO se inspira en los diseños de Tesla (algo muy común en la mentalidad china, copiar no está mal). No hay más que ver el interior de ES8, con una pantalla vertical grande en la consola central, como Tesla nos tiene acostumbrados desde el Model S. Y, por supuesto, el precio. Tesla lleva años prometiendo precios de coche eléctricos similares a los de gasolina, pero hay que hacer verdaderos malabares para que esto sea así (ayudas públicas y precio por kilómetro debido al menor coste de la electricidad respecto al combustible pero que depende de los kilómetros recorridos). NIO sí que parece que está ofreciendo precios ajustados a sus equivalentes de gasolina, aunque de momento sus modelos son de un segmento alto (no todo el mundo usa SUVs de 53.000 dólares) Pero NIO no es Tesla Sin embargo, NIO está lejos de ser Tesla. Primero, tiene mucha menos experiencia. Apenas tienen un par de modelos en producción y Tesla ya ha pasado por varios modelos, con más historia y una red tanto de servicio como de supercargadores casi global. NIO de momento sigue limitándose al mercado chino. En Motorpasión NIO echa un cable (al cuello) a Tesla y ofrece puntos de recarga móviles para sus coches eléctricos La historia de que el EP9 de NIO es parecido al Roadster de Tesla no es del todo paralela. El EP9 es mucho más exclusivo que el Roadster, solo ha vendido 16 unidades y los ingresos son anecdóticos para NIO. El Roadster original se vendió a nivel mundial, por un precio sensiblemente inferior al EP9 (unos 100.000 dólares por unidad), y unas 2.500 unidades totales. Tesla tiene un hecho diferencial frente a su competencia y es la gran autonomía. Siempre ha ido por delante del resto de la industria que miraba los eléctricos como un nicho pequeño. NIO tiene todavía autonomías algo escasas y comparables al resto de fabricantes tradicionales cuando se aproximan al coche eléctrico (aunque prometen algo distinto con el ES6). NIO todavía no tiene fábricas, y esto es imprescindible para escalar el negocio, ya que subcontratando no se puede llegar a los márgenes necesarios para dejar de vivir de ampliaciones de capital. Tesla tiene todo ese camino recorrido y parece que ha llegado, por fin en 2018, al final de su camino de levantar capital ya que por fin ha dejado de quemar caja. El nuevo Tesla Roadster, todavía no disponible para la venta Tesla va un paso por delante de NIO, con múltiples modelos, tanto SUV (model Y) como no SUV (model S, model 3). Eso sí, parece que NIO cuenta con unos precios más ajustados que Tesla, aunque es complicado comparar ya que NIO vende únicamente en China, habría que ver sus precios fuera del país, cumpliendo las regulaciones de Europa o EEUU. Lo único cierto es que NIO ha logrado llegar al punto en el que está más rápido que Tesla, y que ha levantado mucho dinero (3.500 millones de dólares) de muchos inversores que también en su día confiaron en Tesla, luego es una apuesta, sí, pero con ciertas expectativas no descabelladas. El futuro de NIO NIO tiene muchos retos por delante. 2018 fue un año crítico, ya que empezó a suministrar su primer vehículo masivo. El primer reto está superado, ya que ha logrado batir sus previsiones. Pero 2019 también está lleno de retos. NIO tiene por delante empezar a construir sus propias fábricas, el lanzamiento del ES6, seguir a buen ritmo las entregas del ES8 y crear su red de cambio de baterías. Muchos retos y cualquier pata que se caiga podría hacer tambalear la empresa. Además hay dos problemas importantes en el horizonte. Por un lado NIO está centrado en el mercado chino, y China está entrando en recesión. Y además está afectando precisamente al consumo de coches, las ventas han caído por primera vez en 20 años. Por otro lado exportar no va a ser lo más fácil. La guerra comercial que China mantiene con EEUU va a dificultar su expansión internacional, y no hay que olvidar que muchas marcas internacionales fabrican en China para evitar aranceles, la última de ella Tesla (que puede ser el principal competidor de NIO). En el pasado se ha oído hablar en múltiples ocasiones del "Tesla-killer", marcas que lograrán superar a Tesla y convertirse en el referente de los eléctricos. Casi todas han quebrado por el camino (como por ejemplo la alabada Faraday Future). ¿Tendrá NIO el mismo final? Es pronto para saberlo. Desde luego es la compañía de coches eléctricos puros con más inversión (después de Tesla) así que algo tiene que la hace especial. También te recomendamos El futuro está llegando: vamos a vivir una transformación a lo bestia Mientras Elon Musk fuma marihuana en YouTube, dos ejecutivos de Tesla renuncian y la compañía cae en bolsa NIO ES6: haciendo sombra al Tesla X por solo 45.000 euros y autonomía de más 500 km - La noticia NIO aspira a ser el "Tesla chino" del coche eléctrico, pero su gran reto es no acabar como todos los que lo intentaron y fracasaron antes fue publicada originalmente en Xataka por Alejandro Nieto .

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Mitad tablet, mitad tablero: así es SquareOne, la consola compatible con cartas, figuras y dados que quiere modernizar los juegos de mesa

La combinación de lo físico y lo virtual da pie a muchas posibilidades. Es el caso de SquareOne, un dispositivo creado por la startup francesa Wizama y que se presenta como el "primer tablero conectado del mundo". Durante el pasado CES 2019 tuvimos la oportunidad de hablar con sus creadores y poder probar este curioso producto. Aquí os explicamos en qué consiste y cómo combina una interfaz virtual con accesorios físicos como figuritas, dados o cartas. En Xataka Los 18+1 mejores juegos de mesa y cartas de lo que llevamos de 2018 Un tablero de 19" conectado para jugar varias personas SquareOne es un dispositivo que bien puede describirse como una tablet grande. Tenemos un tablero con una pantalla LCD de 19 pulgadas multitáctil, donde por su tamaño ya podemos anticipar que no es un dispositivo muy móvil. Tiene un grosor de 31mm y un peso de algo más de 3 kilogramos, pero eso no es un impedimento realmente ya que lo habitual es que quede fijo encima de la mesa. Contamos con cuatro altavoces, un almacenamiento de 64GB y puerto USB, pero no son estas las características que lo convierten en un producto curioso. Frank Botta, CEO de Wizama, y Didier Guillemot, creador del backend, nos explican cómo funciona realmente su dispositivo. Estamos ante una consola donde la pantalla táctil sirve para mostrar el tablero y ofrecer gráficos animados, pero también tenemos compatibilidad con peones, cartas y dados que permiten interactuar como su fuera un juego de mesa tradicional. Al probarlo es muy interesante, ya que tenemos los elementos clásicos con un aspecto más moderno. Pensemos por ejemplo en el dado. Desde la pantalla podemos lanzar dados, pero la experiencia de tenerlo en la mano es mucho más agradable. SquareOne permite jugar hasta cuatro jugadores, uno en cada borde del dispositivo. De hecho, justo en estos bordes es donde se encuentran gran parte de los sensores utilizados para detectar por ejemplo las cartas utilizadas. El dispositivo cuenta con hasta 26 ranuras donde añadir y colocar las fichas de cartón, específicamente creadas para utilizarse junto al producto y conectarse mediante chips RFID. Hacerlo funcionar es tan sencillo como agarrar una carta y colocarla justo encima del borde; de repente la pantalla la detectará y se aplicará la técnica de esa carta en concreto. En el caso de los dados, contamos con un cubilete conectado mediante bluetooth que es capaz de identificar el resultado del lanzamiento del dado. No funciona con cualquier dado, pero es igualmente llamativo la primera vez que lo probamos y vemos que en la pantalla se nos permite mover el mismo número de casillas de lo que hemos lanzado. Para moverse, el SquareOne cuenta con figuritas que podremos deslizar encima de la pantalla. Pero aquí está el verdadero potencial; cada juego tiene su propia interacción con las piezas del dispositivo. En uno de ellos las figuras actúan como peones, pero en otro de los juegos podemos moverlas como si fueran pequeñas naves. Por el momento, en la demo que nos enseñaron únicamente tenían dos juegos disponibles pero aseguran que ya tienen más de cinco juegos completos. También nos enseñaron los menús principales, con una interfaz muy cuidada y que nos pareció bastante estable. Los juegos disponibles son los siguientes: 'Oya Stones': un juego inspirado en las 'serpientes y escaleras' donde se utiliza el dado para avanzar y las cartas para defenderse o atacar. 'Chromacy': un juego de conquista táctico. Cada jugador se mueve por el tablero y ataque a otros oponentes para ganar recursos. 'Krubera': juego táctico y casual donde simultáneamente cada jugador debe disparar a piedras preciosas. 'Cosmo Squabble': un shooter 2 vs 2 con un estilo de dibujos animados y ambientación espacial. 'Cheesaria': un juego de ajedrez. 'Fistful of Screws': un juego de rol. Los jugadores disponen de criaturas míticas y utilizan las figuras y cartas para las habilidades. 'Noara': un MOBA táctico en un universo fantástico. Wizama cuenta con una tienda de aplicaciones propia, en la que esperan que desarrolladores fuera de la compañía se animen a proporcionar sus propios títulos. El nivel de personalización es muy alto, el dispositivo se adapta a todo tipo de juegos y aseguran que el coste de producción de los accesorios es bajo. SquareOne está disponible en 32 idiomas diferentes y para la publicación de su dispositivo, Wizama se ha aliado con varios distribuidores franceses de juegos de mesa y estudios de videojuegos como Roberto Fraga, Atypique Studio, Sanuk Games, IIM, Pixel Wizards y Les Gobelins. El precio oficial será de 499 euros, donde se incluirá el SquareOne junto a 4 figuras de colores, 54 cartas interactivas y el dado inteligente junto a su cubilete inalámbrico. La consola estará disponible a principios del verano de 2019. También te recomendamos 21 juegos de mesa pensados para jugar en pareja Los 18 + 1 mejores juegos de mesa, cartas y rol de lo que llevamos de año El futuro está llegando: vamos a vivir una transformación a lo bestia - La noticia Mitad tablet, mitad tablero: así es SquareOne, la consola compatible con cartas, figuras y dados que quiere modernizar los juegos de mesa fue publicada originalmente en Xataka por Enrique Pérez .

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Spell, la plataforma que facilita al pequeño desarrollador ejecutar experimentos de deep learning, recauda 15 millones de dólares

Serkan Piantino trabajó para Facebook casi 9 años, los dos últimos como director de ingeniería de Facebook AI Research, la división de la compañía dedicada a la innovación en inteligencia artificial. Cuando abandonó su trabajo en 2016 lo hizo con una idea en la cabeza, que en un primer momento pensó que sería un obstáculo para emprender, pero ha resultado ser la clave del éxito de su nueva compañía. A lo que Piantino le daba vueltas era a las barreras de entrada: al gran coste que podía suponer, para cualquier persona ajena a las grandes tecnológica, acceder al tipo de hardware requerido para la realización de experimentos de deep learning. Básicamente, se ven obligados a construir sus propios ordenadores, equipados con las GPUs más potentes, si quieren probar su software. Pero, como él mismo explica, eso no siempre fue así: "Antes de que existieran los PCs, las computadoras ocupaban toda una sala en una universidad, y la gente usaba terminales para iniciar sesión en una única unidad central. [Eso es] lo que la IA necesita en este momento". En Xataka Redes neuronales autocontenidas en un lápiz USB, la solución de Intel para los pequeños desarrolladores de IA Una barrera que resultó ser un nicho de mercado De modo que terminó creando su propia plataforma, Spell, que facilita a cualquier desarrollador independiente el acceso al hardware de Microsoft Azure, Amazon Web Services o Google Cloud a través de una interfaz de software preparada específicamente para el desarrollo colaborativo. Y esta semana, cuando se cumplían dos años desde su fundación, Spell ha logrado recaudar 15 millones de dólares aportados por fondos de inversión como Two Sigma Ventures y Eclipse Ventures. Ahora, el objetivo de la compañía es hacer crecer tanto el producto como el equipo que lo desarrolla. De momento, han aprovechado para presentar una nueva versión de su web, spell.run, dotada con un diseño que facilita el seguimiento de los experimentos desde cualquier dispositivo móvil. Según explica Piantino, "en lugar de tener que empezar de cero construyendo docenas de máquinas o moviendo datos físicamente de un lugar a otro, los equipos y las empresas pueden realizar experimentos reales desde un portátil en una cafetería". ¿Qué ofrece Spell? Gratuito para el usuario individual, Spell le permite indicar el tipo de GPU que necesita para llevar a cabo su experimento y a continuación puede ejecutarlo; sin más. En Xataka Aprende sobre Inteligencia Artificial por internet: cursos, publicaciones y las recomendaciones de expertos Es la plataforma la que selecciona en cada momento sobre qué proveedor se llevará a cabo la ejecución, de forma transparente para el usuario. Además, Spell funciona con cualquier entorno de programación y con cualquier sistema de almacenamiento de datos. Los clientes empresariales, por otra parte, pueden contratar los servicios de Spell a partir de 99 dólares mensuales (se cobra en base al número de ejecuciones simultáneas), y mantener todos sus experimentos ejecutándose en un clúster privado. Pero si algo están destacando los usuarios de Spell son las facilidades que ofrece para convertir su modelo de deep learning en una API que puedan usar todos los miembros de la empresa, o incluso que termine siendo integrada en una app o sitio web. También te recomendamos El análisis de nuestro genoma mediante inteligencia artificial desvela la huella de un ancestro humano desconocido Amazon ha empezado a enviar muestras gratuitas de productos basándose en los hábitos de consumo de sus usuarios El futuro está llegando: vamos a vivir una transformación a lo bestia - La noticia Spell, la plataforma que facilita al pequeño desarrollador ejecutar experimentos de deep learning, recauda 15 millones de dólares fue publicada originalmente en Xataka por Marcos Merino .

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Llevo casi cuatro años sin usar WhatsApp y no lo echo nada de menos

Jamás pensé que mi historia pudiera causar tanto interés. No usar WhatsApp no me ha supuesto ningún desafío personal, ni nada parecido. Aún así, entiendo el atractivo que puede suscitar en los demás esta decisión. Al fin y al cabo, WhatsApp es la plataforma más popular del mundo y en España está implantado de manera desmesurada. Lo damos por sentado. Lo que nos lleva a pensar, erróneamente, que “todo el mundo tiene WhatsApp”. Por eso, artículos como “No he usado WhatsApp en una semana y no creerás lo que ha ocurrido” levantan la curiosidad de cualquiera. Yo no llevo una semana sin usar WhatsApp, llevo casi cuatro años sin hacerlo y tampoco tengo previsto reinstalarlo y empezar a compartir por ahí mi experiencia. Decidí dejar de usar WhatsApp y todo me ha ido bien, incluso me atrevería a decir que vivo más feliz sin WhatsApp que cuando lo usaba. Y no lo echo de menos, ni he tenido la necesidad de volver a instalarlo. No dudo que haya gente que no pueda, o no quiera, dejar de usarlo. Pero habrá muchos más que, como yo, se beneficiarían de abandonarlo. Yo te quiero contar mis razones personales, cómo han sido estos años, cómo espero que sean los siguientes y lo que he aprendido. Pero no espero nada más con ello que saciar tu curiosidad, en ningún momento creas que esto va de convencerte de nada. ¿Por qué dejar de usar WhatsApp en un principio? Fueron tres razones fundamentales las que me hicieron dejar de usar WhatsApp: Indiscreción, incomodidad y lo malo que era como aplicación de mensajería (y creo que no ha mejorado mucho en estos años). La primera razón tiene que ver con sus orígenes. Yo me crié con los Nokia 3310. Bueno, en verdad, yo era de los que tenía el 3330, aunque nunca supe en qué era mejor. Mi app de mensajería eran los SMS. Yo formé parte de la generación del “tkm”. Y los recuerdo con mucho cariño. Eran algo especial. No era como hablar por Microsoft Messenger. Enviar un SMS era algo más personal. Amigos íntimos, ligues y poco más. Al resto del mundo le escribías por Microsoft Messenger, que para eso estaba. Y luego llegó BlackBerry con sus “SMS gratuitos”. Una maravilla que sustituyó en mi grupo de amigos a los SMS de la noche a la mañana. Seguía siendo algo personal. De hecho, no recuerdo hablar con nadie que no fuera de mi círculo íntimo por BBM. Por supuesto, los iPhone y los Android llegaron a España y con ellos una brecha social por el sistema operativo que usaras. WhatsApp fue la manera de que, fueras del sistema operativo que fueras, pudieras seguir teniendo “SMS gratuitos”. No os olvidéis de esto, WhatsApp, como BBM, eran los “SMS gratis”. Veremos qué ocurre en el futuro con el RCS, ahora que llega a más sistemas operativos. En mi caso, WhatsApp sustituyó a BlackBerry Messenger, que a su vez sustituyó a los SMS. Pero WhatsApp se fue popularizando cada vez más y, al ser gratis (no como los SMS o las llamadas), la gente empezó a usarlo como método de comunicación por defecto. Ya no era tu círculo íntimo el que usaba WhatsApp, lo usabas con cualquiera. Todo aquel que, por una razón o por otra, tenía tu número de móvil, se sentía con el derecho a escribirte por WhatsApp y pensaba que tú tenías el deber de responderle. Como si fuera una norma no escrita que debieras responder. Y desde el repartidor de pizza que no encuentra tu piso, al fontanero que viene por lo del seguro o cualquier persona, para nada cercana a ti, te escribía por WhatsApp esperando una respuesta. Mi última experiencia fue con un agente de seguros para el coche. Tras rellenar una encuesta interminable en la que en algún momento me preguntaba por mi tipo de golosina favorita, el señor, para aumentar el suspense y como si fuera una página web, me dijo que me enviaba los resultados del presupuesto por WhatsApp. Le solté un chascarrillo y le dije que me lo enviara por email, como debe ser en las relaciones profesionales. Opino que WhatsApp evolucionará en ese sentido, pero hace cuatro años, y a día de hoy, sigo pensando que WhatsApp no es lugar para las relaciones profesionales. No sólo el email es más discreto y queda de todo un mejor registro, sino que no tiene sentido que tu asesor de la aseguradora esté viendo tu foto de perfil y que tu termines con un chat que se llama “Manolo Seguro Coche” entre el chat “Mamá” y el que tienes con tu novia. Es absurdo. Otro de los motivos fue la incomodidad. No sólo lo usaba demasiada gente, sino que lo usaban en demasía. Se formaban grupos por cualquier viaje, quedada, cena, programa o serie de televisión,… Básicamente, eran ejemplos de combinaciones de los mismos números. Teniendo más grupos que contactos con los que hablabas. Grupos como “¡Los rebeldes! - Promoción del 87 “ o “Cenita el viernes”, un grupo que seguía existiendo tres meses después del citado viernes y que se mantenía activo gracias a los mismos que mantenían activos todos los grupos con chistes, felicitaciones de cumpleaños y chorradas. Menos mal que ya no usaba WhatsApp cuando llegaron los GIF. En Xataka Todo lo que digas en un grupo de Whatsapp puede ser utilizado en tu contra Según mi idea personal de lo que es ser minimalista, soy minimalista. Y me dolía ver todos esos grupos, sin sentido ni razones que, al final, sólo te creaban la responsabilidad de participar. No querías no ser el único que no felicitaba a alguien, o el que no escribía “jajajajaja” al menos una vez al día. Este no es problema propio de WhatsApp, podríamos decir que es la parte negativa de hacerse el servicio más popular. Si ocurriera algo insólito y todo el mundo que usa WhatsApp pasara a usar otro servicio, el que sea, estaríamos en la misma situación. El máximo esplendor de esto me ocurrió uno de los días que me dediqué a hacer limpieza de grupos. Eliminar e irme de todos aquellos grupos inactivos o que no tenían sentido. En muchos no ocurrió nada. Imagino que, tras mi iniciativa, se irían unos cuantos al ver que no pasaba nada. Otras muchas personas me escribieron, “¿Te saliste, no?”. Pero hubo un grupo en el que no había participado prácticamente nunca, que era activo muy de vez en cuando y que, cuando me fui, animé el cotarro. En Xataka Cómo silenciar WhatsApp: conversaciones, grupos y contactos Llegaron a la decisión unilateral de que “me había ido por error” y no pasó ni un día hasta que me habían vuelto a agregar (un error de WhatsApp permitir esto). Por supuesto, yo no quería esto y así se formó la segunda razón para dejar WhatsApp. Eran muy pocos los grupos que me gustaban y eran muchos los que quería dejar. Al final, sacrifiqué esos pocos por no estar en ninguno, dejando atrás a todo WhatsApp. La última razón era lo mala que era WhatsApp como aplicación y creo que lo sigue siendo. Después de tantos años y después de que Facebook la comprara - Me sorprende que tan poca gente sepa que WhatsApp es de Facebook -, es imposible seguir echándole la culpa a cómo se creó en un principio. Pero, aún siendo verdad esto, había mil cosas incompresibles que no entiendo cómo siguen ocurriendo a día de hoy en WhatsApp. La primera y la segunda razón vienen a parar aquí. Cuando te meten en un grupo, por ejemplo, en el grupo de clase de tu hijo. ¿Cómo es posible que se sigan compartiendo todos los números de teléfono? Me parece una indiscreción y una pérdida de privacidad insostenible. No creo que alguien que consigue tu número en un grupo de WhatsApp, tenga derecho a escribirte o llamarte. Pero la app no es mala sólo por eso. El resto de aplicaciones, incluidas las de Facebook (Instagram y Facebook Messenger), permiten iniciar sesión en más dispositivos. Se me hacía muy frustrante no poder usar WhatsApp en otros dispositivos. Ni siquiera puedes usarlo en otro móvil sin dejar atrás el que estés usando. Esta fue la razón principal para empezar a usar Telegram y traer a esta app a mis contactos más cercanos y frecuentes. Incluso con iMessage -una app muy descuidada por parte de Apple en mi opinión- se pueden enviar mensajes desde hace años en iPads y Mac, no sólo desde el iPhone. Y respecto a los servicios de Google y Android, qué decir, son omnipresentes. La competencia de WhatsApp en este aspecto era extremadamente superior y lo sigue siendo. Y a esa falta de incapacidad para tener más de una sesión activa en más de un dispositivo, se unía que todo lo guarda en local en el móvil, un desperdicio de espacio absurdo. Siempre he sido el servicio técnico de mis familiares y amigos, no me importa para nada ayudar en esto. Pero hay una cosa a la que me he negado, básicamente porque nunca he conseguido saber cómo se hace: Ayudar a hacer, restaurar y mover una copia de seguridad de WhatsApp. Un amigo, tras muchos años, se compró un iPhone y después de una tarde entera tratando de pasar una copia de seguridad de Android a iOS, algo que no se puede pero que en muchos sitios aseguran que sí, decidí que no perdería más mi tiempo con algo que el resto de aplicaciones hacen de manera transparente porque, directamente, no hay que hacerlo. Además, la incompatibilidad con archivos, los límites de tamaño y la falta de otras funciones que, aunque a día de hoy parece que han mejorado, hacen que WhatsApp esté muy por detrás en funciones respecto a la competencia. Quedando claro que su fuerte es estar por delante, únicamente, en número de usuarios. ¿Cómo dejé de usar WhatsApp y qué ocurrió? Con todos estos motivos, un día de 2015, eliminé WhatsApp. Unos días después a ese “día W”, me di cuenta de que sólo había eliminado la aplicación, no la cuenta. Error mío. Seguí entonces el proceso de WhatsApp para eliminarla y, al cabo de unos días, un SMS de “Prueba WhatsApp” que me envió un amigo que no comprendió lo que ocurría, me confirmó que mi cuenta había sido eliminada. He eliminado muchos servicios y redes sociales en mi vida, incluidos Facebook e Instagram, pero la que me dejó una mejor sensación, una sensación refrescante, fue WhatsApp. No lo olvidaré, me encantó. Los primeros días fueron de una tranquilidad liberadora. No me extrañó que la gente hablara ya en aquella época de “la adicción a WhatsApp”. No es que yo lo usara demasiado, pero el no tenerla me permitía despreocuparse. Sabías, seguro, que no te habían escrito, porque no lo tenías. No avisé a nadie. Como ya he dicho, con mis contactos más frecuentes ya hablaba por Telegram. Imagino que en más de un grupo saldría el tema, pero jamás supe nada. Por supuesto, todo aquel que me tuviera en WhatsApp, tendría mi número, y me llamaría si era algo importante. Otras aplicaciones y servicios que eliminé no fueron tan refrescantes. Ni siquiera Facebook (o Facebook Messenger, el cual eliminé después de mi cuenta de Facebook), ni Instagram, ni, claro está, aquellas que cayeron por su propio peso como Line, Viber, Tuenti, Snapchat, etc. Ahora mismo, sólo tengo Twitter como red social propiamente dicha. He eliminado mi cuenta en numerosas ocasiones, pero siempre vuelvo a ella. Y, además, ha resultado una útil app de mensajería en muchas ocasiones, aunque siempre para hablar con contactos de Twitter. A parte de esto, estoy en muchos grupos en Telegram de diferentes temáticas que podemos considerar redes sociales según se mire. ¿Qué ocurre cuando dices que no tienes WhatsApp? Como muchas otras marcas, WhatsApp ha llegado a convertirse en un verbo e incluso equivale a decir “te envío un mensaje”, y esto hace que sea una sorpresa para muchos el escuchar que no tengo WhatsApp. Pero esto ha cambiado mucho y la gente ya no se sorprende tanto al escuchar que no uso WhatsApp. Muchos piensan que les digo que no tengo WhatsApp porque no quiero hablar con ellos, pero nada más lejos de la realidad. Si no quiero hablar contigo y me dices que me envías un WhatsApp, no te diré nada. Ya descubrirás que no lo uso. Pero con los que sí tengo interés en hablar, les comento que no tengo WhatsApp y sus caras han sido de los más variopintas a lo largo de los años. Desde miradas que denotan un “pobrecito, ¿cómo sobrevivirá en este mundo tecnológico sin usar WhatsApp?”, pasando por “es como decirme que no tiene agua corriente en casa”, hasta la más completa indiferencia. Es como con las televisiones. Parece que no entendemos que alguien no tenga televisión en casa,-"¿Hacía dónde miran tus muebles?", que diría Joey. Pero siempre ha habido gente que no tiene. Hoy en día todavía más, pues el contenido lo consumimos en otros dispositivos. Hasta tal punto que no nos sorprendemos cuando un adolescente nos dice que no ve la televisión, posiblemente lo vea todo en su cuarto en el dispositivo que más a mano tenga. Últimamente, es más esto último, la indiferencia. Aunque muchos siguen con el concepto de “todo el mundo tiene WhatsApp”, muchos otros no se han sorprendido en absoluto y simplemente me preguntan cómo podemos hablar. Y, ya os aviso, todo el mundo tiene una aplicación de mensajería a parte de WhatsApp, aunque no lo sepan o no piensen en ella. Lo primero que pregunto es si tienen Telegram y, para mi satisfacción, cada vez más gente lo usa. Simplemente no esperan que tú lo tengas o no lo usan por defecto. Si tiene un iPhone, ni me lo planteo, les digo que por iMessage, que normalmente tienen activo sin saberlo. Y si tienen un Android y no usan Telegram, les digo que Hangouts. Y, como última medida para los más raros, el email o un SMS, sobre todo si es cuestión de una cosa concreta. En Xataka Telegram vs WhatsApp: en qué se parecen y en qué se diferencian ambas aplicaciones Con algunas personas fue más complicado que con otras, sobre todo con aquellas con las que quería poder hablar por Telegram. Algunos ya lo tenían instalado, sin recordar cómo ni cuándo. Otros muchos amigos, directamente, preferían llamarme a instalarse Telegram y a muchos de ellos terminé instalándoselas yo. A toda mi familia también les terminé instalando yo mismo Telegram. Pero, al final, muchos de ellos, aunque siguen todos usando WhatsApp, han terminado usando Telegram a diario y no sólo conmigo. Hay muchos grupos que han terminado pasándose a Telegram. No sólo por mí, sino por descubrir que, por ejemplo, las imágenes que envíes no te llenan el almacenamiento de un golpe. A muchos les encantaron los stickers y otros se han quedado por canales y grupos que yo desconocía por completo. Y no tenemos que pensar en esos grupos en los que se comparten revistas y películas gratis, hay grupos de celíacos, por ejemplo, en los que comparten información de tiendas y restaurantes con miles de personas, algo muy útil hoy en día y que sería impensable haber hecho en WhatsApp. Por privacidad, por límite de usuarios en cada grupo, por herramientas de control, etc. Antes de eliminarme Facebook Messenger, he de admitir que me resultó muy útil en la Universidad. Prácticamente todos los de clase teníamos Facebook, pues la mayoría de noticias y apuntes circulaban por ahí, por lo que era muy cómoda ya que con el escaneo de un código ya podíamos hablar. Incluso sin hacernos amigos en Facebook. No me he encontrado jamás en la situación de un callejón sin salida. Hay alternativas siempre a WhatsApp, simplemente tenemos que ver cuál tenemos en común. Estas aplicaciones secundarias son a las que muchos recurren cuando WhatsApp se cae. Telegram se ha nutrido mucho de estas caídas y mis contactos aumentaban en Telegram cuando esto ocurría. Ya he vivido varías caídas de WhatsApp sin estar usándolo yo. Gente que se hacía Telegram y terminaban preguntándome a mí, por ser de los pocos contactos que tendrían en Telegram, si WhatsApp se había caído. Yo sabía que así era, no por la avalancha de nuevos contactos, sino por haber trabajado de voluntario en el soporte de Telegram (Telegram Support Force). Con cada caída de WhatsApp, las preguntas aumentaban exponencialmente, las respondíamos encantados y me alegra saber que muchos se han quedado en Telegram después de eso. En Xataka Telegram: 13 trucos (y algún extra) para aprovechar al máximo esta app de mensajería instantánea Por supuesto, Telegram también se ha caído en ocasiones y, aún así, siempre he podido ponerme en contacto con quien he necesitado. Desde luego que no siempre es una combinación ideal, sobre todo si no hay en común una app cómoda de usar, pero no me ha sido necesario instalar WhatsApp en ninguna ocasión. ¿Hay algo de malo en usar WhatsApp? Hay una mirada y una pregunta más cuando les digo que no uso WhatsApp, y es la de preocupación. Se me quedan mirando, cómo preguntándose si yo sé algo que ellos no saben y me preguntan: ¿por qué no usas WhatsApp? Yo sé que no se refieren a los motivos que te he expuesto antes, sino que se preocupan más por la seguridad, como si usar WhatsApp tuviera algo malo, algo oculto. Yo no soy un paranoico de la seguridad, pero tampoco de los que responden “no tengo nada que ocultar”. Me preocupa mi privacidad en la medida que considero oportuna. Y esta medida es llegar a un equilibrio, a un acuerdo, entre lo que yo doy a una empresa y lo que esa empresa me ofrece. En Xataka Por qué la privacidad es necesaria: desmontando el "no tengo nada que ocultar" Cuando hay dinero de por medio, es muy sencillo valorar lo que les estás dando. Pero con los servicios y aplicaciones gratuitas, como se suele decir, “somos el producto”. No fue esta mi razón para dejar de usar WhatsApp, pero si lo tuviera a día de hoy, posiblemente llegaría al mismo acuerdo que he llegado con las otras apps de Facebook: No me aportan lo suficiente en comparación a todo lo que les aporto yo, por lo que dejo de usarlas. Facebook y sus compañías viven de los datos que obtienen de sus usuarios y, además, escándalo tras escándalo, parece que no lo hacen de la forma más honrada o justa. Todos hemos leído sobre el caso de Cambridge Analytica, las elecciones de EE.UU., la fuga de los fundadores de WhatsApp e Instagram y muchas más noticias que dejan en evidencia a las aplicaciones de Facebook. ¿Y qué obtenemos a cambio? En Facebook, un par de noticias, que podrían ser falsas o estar ahí para alterar mis ideas; en Instagram, un par de imágenes, publicidad y poco más. Jamás he sido muy activo en redes sociales, por lo que los beneficios de usar estas apps jamás han superado los niveles suficientes para aceptar el acuerdo. Todo lo contrario, por ejemplo, a Google. Sus servicios, desde Gmail a YouTube, pasando por hojas de cálculo y el propio buscador, me suponen unos beneficios inmensos en comparación a recibir publicidad dirigida y que usen mis datos para… algo. De momento, sin escándalos, ni siquiera rumores, de usos ilícitos, creo que el acuerdo con Google es justo. Lo dicho, ni paranoico (“¡Google escucha todo lo que digo con el Google Home que tengo en casa!”), ni despreocupado con mis datos. Son míos y en Internet somos esos datos, por lo que no está de más sopesar todo. Aún así, he de admitir que hace unos meses, mis amigos me forzaron a abrirme una cuenta en Instagram para un viaje a Nueva York. “Así vamos poniendo las fotos y nos etiquetamos”, me decían. Me la hice. Usé un correo del que Facebook no debía tener constancia alguna, pues es muy reciente. Creo recordar que ni siquiera di mi número de teléfono y bloqueé todo lo que pude. Y aún así, minutos, MI-NU-TOS, después de hacerme la cuenta, amigos míos solicitaban seguirme. Esto sí me hizo ponerme en modo paranoico, pues, además, todas las sugerencias de cuentas a seguir (las que no eran de famosos) eran bastante acertadas. Esto es posible porque nuestros datos son nuestros, pero los tiene mucha gente. Y si mis amigos hicieron todo lo contrario, y dejaron acceder a Facebook a sus contactos, pues ya, sólo con un dato, saben que soy yo. Esta es la razón personal de que no me guste compartir mi número de teléfono con nadie y, además, no permito que las aplicaciones accedan a mis contactos. De hecho, todos los que no son contactos cercanos, están guardados en una app independiente a la que no permito el acceso. La gente tiene una capacidad extraordinaria para negar la realidad cuando ésta le afecta directamente. Algo así como no ver el sol, precisamente porque estás mirándolo directamente y te deslumbra. Y esto es lo que ocurre cuando damos acceso total a los servicios y aplicaciones que nos rodean, no somos conscientes de en qué magnitud nos afecta. Sobra decir que, tras un par de fotos y ninguna story (no llegué a comprender lo de las stories), eliminé mi cuenta de Instagram. ¿Volveré a usar WhatsApp? Nunca digas de este agua no beberé. Creo que WhatsApp va a sufrir una transformación, si no la está sufriendo ya. Como dije, muchas relaciones profesionales están teniendo lugar en WhatsApp y cada vez más empresas se unen al “mándenos un WhatsApp” o “sólo WhatsApp”. Desde un restaurante para pedir comida, a bancos para todo tipo de gestiones y, por supuesto, representantes o empleados de un montón de empresas. Si esto evoluciona hasta hacerse el método por defecto de las empresas para contactar con sus clientes, es posible que llegue el día que sea inevitable usarlo porque WhatsApp se haya convertido en el nuevo email. Es posible que llegue el día que sea inevitable usarlo porque WhatsApp se haya convertido en el nuevo email Pero, aunque me parecería bien que WhatsApp o cualquier otra app se convirtieran en un método para mantener relaciones empresa-cliente o entre profesionales, creo que el problema es el mismo que tuvo Facebook en su día, que las empresas y las personas eran amigos. No tenía sentido que una empresa viera tus fotos como un amigo más, por eso surgieron las páginas de empresas. Y es el problema que ocurre ahora con las empresas y WhatsApp, te escribes con ellos como si le escribieras a tu madre. Para que funcione, deben llegar -creo que empiezan a moverlo en esta dirección- a crearse cuentas de empresas y profesionales, en las que la información que se comparta sea menor y se mantenga bien diferenciado el carácter profesional de ese chat. Para el empleado que usa un móvil de la empresa no supone ningún tipo de problema. No es su móvil, la foto de perfil será el logo de la empresa, no es su número y ya está. Luego coge su móvil personal y habla con sus amigos. Pero para el cliente no hay distinciones, pues usamos el mismo número para todo. Por esto, mientras las empresas sigan usando un número de teléfono móvil, igual que cualquiera, puedo decir que no beberé de ese agua que es WhatsApp. ¿Deberías dejar tú también de usar WhatsApp? Empecé diciendo que no iba a tratar de convencer a nadie, pero imagino que muchos habréis pensado en dejar de usar WhatsApp alguna vez. Por motivos como los míos o por otros diferentes. Yo no me arrepiento en absoluto, todo lo contrario, han sido beneficios y lo he disfrutado. Pero no todo el mundo está en mi misma situación. No a todos nos aporta tan poco como a mí. Puede que uses WhatsApp forzado por tu trabajo, porque habéis decidido usar WhatsApp como herramienta de gestión -lo que no impide que uses otra app para las cosas personales-. O incluso puede que seas tú el que disfruta enviando el mismo chiste en veinte grupos diferentes cada día y ni te plantees deshacerte de WhatsApp. Sea como fuere, lo mínimo es recordarte lo que supone ceder el control de tus mensajes y mucha información de tus contactos a una empresa y lo que ella te da a cambio. Y saber que hay más aplicaciones y servicios de mensajería que, aunque “no los tenga todo el mundo”, ya los tiene mucha gente y son muchos mejores en cuestión de privacidad, seguridad y funciones. Y, por último, recordar que la mayoría de la gente no usa lo mejor, ni lo que más les conviene. Como aficionados a la tecnología que somos, hemos comprobado que, normalmente, es todo lo contrario, usan lo primero que llegó, lo más publicitado, lo más barato o, directamente, lo que creen que deben usar porque es lo que usa esa mayoría. También te recomendamos Cómo crear tus propios stickers para WhatsApp en Android El futuro está llegando: vamos a vivir una transformación a lo bestia WhatsApp pone a prueba el bloqueo con huella dactilar: la última beta incluye esta función - La noticia Llevo casi cuatro años sin usar WhatsApp y no lo echo nada de menos fue publicada originalmente en Xataka por Nacho Aragonés .

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‘Cristal’ es ‘El padrino’ de los superhéroes, el broche de oro a la saga más humana de lo sobrehumano

Cuando termina 'Cristal' me doy cuenta de que, literalmente, he dejado de respirar. Suelto todo el aire de golpe, como un fuelle, y me quedo con la mirada vidriosa viendo bajar los créditos. Vidriosa como los huesos de Elijah. Frágil y a la vez sobrehumana. Si el arte va realmente de provocar sensaciones que luego sedimentan en pensamientos, entonces 'Cristal' es arte de una pureza absoluta. Su mensaje se esnifa con la mirada y luego cala y cala y cala… Y uno lleva media hora, en silencio, rodeado de gente que mira su móvil en el metro con un solo pensamiento: "¡Despertad!" Me doy cuenta al llegar a casa después de un largo paseo (porque lo necesitaba; me bajé un par de paradas antes) que han pasado dos décadas desde que Neo colgó el teléfono y nos dijo eso mismo: "¡Despertad!" Ese mismo año, que los cinéfilos recordamos como milagroso, un tal M. Night Shyamalan le daba la vuelta a 'Ghost' y al 'Exorcista' por el filtro de Hitchcock y Spielberg y nos regalaba una cosa llamada 'El sexto sentido' que, como 'Matrix', tenía un final asombroso. Como lo tenía 'American Beauty', arrancando con ese "Vaya, vaya" de Kevin Spacey. Como lo tenía 'Magnolia', con ranas lloviendo del cielo porque alguien ahí arriba decidía que ya basta. Cuatro películas hace veinte años todas con un final colosal que gritaba una sola palabra. Ya saben cuál. La que le gusta tanto al bueno de Zizek. "¡Despertad!" Muy despierto me ha dejado 'Cristal', desde luego, a pesar de que mis dedos vuelan ya por la madrugada. Como un David Dumm pasado por agua; así de despierto. Con ganas de hablarle al usted que está al otro lado, o aún mejor al tú, de lo grande que es M. Night Shyamalan y su 'Cristal'. En Espinof Shyamalan | 'Señales', el cénit Que reine la calma, porque no me atrevería a desvelar ni la más leve cabriola de este quíntuple salto mortal que Shyamalan da en 'Cristal'. Es asombroso y hay que experimentarlo totalmente virgen. Y eso que yo fui una vez el imbécil quinceañero que, hace precisamente veinte años, gritó lo que le pasaba a Bruce Willis en 'El sexto sentido' a la salida de unos multicines ferrolanos. Que haya vivido para contarlo significa que Belcebú me tiene guardado un décimo círculo solo para mí. Así que tranquilos todos, spoilers out. Eso sí, hablaremos y mucho de lo que Shyamalan ha hecho hasta 'Cristal', un cine que es un poco como Elijah Price, frágil, psicótico, amenazante y a la vez conmovedoramente humano. Una trayectoria de Ícaro que vuela, cae y vuelve a volar. Un mago del cine que es, en sí mismo, historia viva. El hijo pródigo de Spielberg que es, a la vez, su más bella antítesis. El cineasta de lo sutil, de lo íntimo, de lo preciso. Y, por supuesto, el trickster por excelencia. El engañabobos. El trilero que siempre tiene un as extra en la manga. Hablemos, pues de 'Cristal' y don Manoj Nelliyattu Shyamalan. Pues hablar de ellos es hablar del cine. Un cine de miradas y caricias Una mano se tiende al vacío. Es la mano de Ivy Elizabeth Walker; también es la mano de Bryce Dallas Howard. El encuadre enfoca esa mano, que está en primer término, dominando toda la composición. Sin embargo, lo que importa es el segundo término, ese aire ausente y desenfocado que pronto se va llenando de un inquietante rojo, una figura embozada que avanza hacia la mano temblorosa, inocente, desprotegida. Las cuerdas de la melodía se tornan tan amenazantes como ese desconocido de ropajes ensangrentados. Y de pronto… Y de pronto pasa esto que pueden ver abajo; que es historia del cine; que debería estar en cada escuela del séptimo arte que se tome en serio el lenguaje de las imágenes. De la nada, surge otra mano, que atrapa a la indefensa. La de Lucius Hunt; también la de Joaquin Phoenix. Y en el mismo momento que esas manos se juntan, emerge una melodía completamente distinta, que apaga el horror y lo transforma en amor. En puro amor. En aquello que nos redime como seres humanos. Las caricias. Los abrazos. Cambio de bobina, que no de tercio. Nos encontramos con un David Dunn que llega a casa después de salir a patrullar por primera vez. Un David Dunn que por primera vez también se cree lo que Elijah Price le dijo, que es un superhéroe. Y pasa esto. David Dunn, también Bruce Willis, toma en brazos a Audrey Dunn, también Robin Wright Penn, y la lleva a la cama. Shyamalan filma esta escena desde el hombro de Dunn, con el perfil izquierdo de la bellísima Penn dominando el plano a la derecha. Y hace algo tan sutil que resulta casi imperceptible. Sostiene la cámara de tal modo de que da la impresión de que David Dunn está llevando a Audrey Dunn flotando. Tal y como Superman llevaría a Lois Lane. Nadie cae en dos escenas así por casualidad. Hay que ser un genio para parirlas. Pero si repasamos más profundamente el cine de Shyamalan, veremos que constantemente se repiten dos elementos anatómicos a los que el cineasta saca un partido extraordinario: los ojos y las manos. Las manos tendidas a la nada (como en 'El bosque') de David Dunn mientras espera que la gente salga del metro, en otra escena que al menos en mi memoria está grabada con escalofríos literales; puedo verla sin cerrar los ojos; plano a plano. O esos ojos, precisamente, de Mel Gibson, que tienen lo mismo que tienen los de Al Pacino, que miran a la nada como los de un ciego y aún por encima son azules. O las miradas que se echan David Dunn y su hijo cuando este quiere probar si su padre puede resistir un balazo a quemarropa. ¿Saben qué otro cineasta está tan obsesionado con los ojos y las manos? El padre de Shyamalan. Steven Spielberg. Creo que a nadie se les ha ocurrido montarlas aún en Youtube, pero de las miradas de Spielberg hay un video soberbio esperando ser exhumado. La de Alan Grant, desorbitada, antes de decir aquello de: "Es… Es…. ¡Es un dinosaurio!". La de Oscar Schindler contemplando a la niña del abrigo rojo la noche (en realidad, el día ya) de los cristales rotos. La de Avner Kauffman, enloquecida, mientras sufre una alucinación follando con su mujer que lo obliga a ser testigo imposible de los últimos muertos de Múnich en el 72. ¿Y manos? Muchísimas, también. Las de Ray Ferrier en 'La guerra de los mundos', que cuelgan en el vacío, impotentes, cuando su hijo, Robbie, decide cruzar una colina para unirse a los soldados que luchan con los marcianos. Las de Robert, en 'Munich', quitándole los celos a ese detonador que está a punto de hacer saltar a una niña (de rojo) por los aires. Y, las más bellas, las de Henry Jones y Henry Jones Junior justo después de que el primero le diga al segundo: "Indiana, Indiana Jones. Let it go". Para todos aquellos que nos hemos comido los extras de Shyamalan, sabemos que su devoción por Spielberg llega a cotas demenciales. Es un fan; de los locos. Arrancó su carrera cinematográfica copiando como preadolescente escenas de 'La última cruzada'. Fue llamado, para su pesar, 'El Spielberg indio'. E imitó, en cierto modo, la trayectoria del maestro, transitando géneros populares y haciéndolos suyos. Pero el caso es que Shyamalan no es Spielberg. En realidad es su contrario. Spielberg, que también es lo contrario de Spielberg (solo así se explica que en un mismo año se ruede cosas como 'La lista de Schindler' y 'Parque Jurásico'), ha parido el blockbuster moderno, el que nos ha llevado irremediablemente a la tiranía superheroica del presente. A Shyamalan, está claro, le abomina esta homogeneidad de la épica de los efectos visuales que vivimos. Y a la vez, como buen friki, le encanta. Así que la única manera de encajar y decir algo relevante tocando el tema del que nadie se aburre, los superhéroes, Shyamalan recurrió a lo más Spielberg que hay: los ojos y las manos. Las caricias y las miradas. Lo esencial de esta trilogía magistral que ha cerrado con 'Cristal' (donde hay muchas, muchas, muchas manos y miradas que se cruzan) es que se dio cuenta de que solo a través de la empatía se podía ganar el pulso a la épica. 'Cristal', 'Múltiple' y 'El protegido' (que son, en realidad, una peli en tres partes, no tres pelis) son historias conmovedoramente humanas. Prometí que no haría spoilers, pero me tengo que remitir al final de la película, donde Shyamalan parece que va a hacer lo que haría todo el mundo, el grand finale, el combate de todos los combates. Y de pronto hace… otra cosa. Una que no traiciona la esencia de todo lo que ha contado hasta ese punto de su trilogía maestra. Y luego de esa otra cosa hace… otra cosa. Y luego… otra más. Y ahí dejé de respirar. ¿Quién es Elijah Price? ¿De qué va 'Cristal? ¿Hay una pregunta que la resuma? Sí. La hay. Y es la que encabeza este epígrafe. Contestar a esa pregunta, ¿Quién es Elijah Price?, es entender 'Cristal'. Y 'Múltiple'. Y 'El protegido' (aunque lo cierto es que hubiera sido mucho mejor traducir por 'Irrompible') por motivos que explicaremos a continuación. Un póster de 'Glass'. Elijah Price es… nosotros. David Dunn es el héroe; el que hará lo correcto; el que nos salvará; Cristo; Dios. Kevin Wendell Crumb es el villano; el que matará sin pensarlo; el Diablo. ¿Y quién es Elijah Price? ¿Es otro villano? ¡No! Elijah Price es el humano. Y muy en concreto, el humano fan. El lector. El jugador. El espectador. El oyente. El consumidor. Elijah Price es exactamente nosotros, los que nos sentamos en las butacas a ser entretenidos por 'Cristal'. ¿Y qué queremos nosotros cuando nos sentamos allí, en la semipenumbra, en esa suerte de templo laico (como una vez me comparó muy inteligentemente un ejecutivo de Dolby) que es el cine? Pues vamos allí un poco para que nos mientan; un poco para que nos convenzan de que la magia realmente existe. De que lo imposible es posible. Si Elijah Price es nosotros, querrá lo mismo que nosotros. Entonces… Entonces, me tengo que callar, porque el spoiler está a un par de palabras de distancia. Terminaré este epígrafe diciendo que me fascina cómo Shyamalan estudia obsesivamente su propia obra y saca unas conclusiones tan diáfanas y brillantes de por dónde debe ir la trama. Es justo lo contrario que hacen Marvel, DC y en general la industria del tebeo mainstream. Las dos grandes casas usan el eterno retorno como pilar constructivo; la falsa renovación. De las infinitas génesis y óbitos que puede tener un superhéroe a lo largo de las décadas, las tramas que subyacen repetirán una y otra vez los mismos esquemas porque el héroe tiene que permanecer constante para luchar otro día. Pero si uno quiere ser subversivo con esta ley y fiel a esa subversión, le toca currarse una historia y unos personajes que sean más inesperados y flexibles. Que tracen sus propios planes a expensas del fan. Un fotograma de 'Glass' (2019). Esto es justo lo que hace Shyamalan en 'Cristal'. Deja que sus personajes sigan su curso. Los deja maquinar. Los deja sentir. Los deja vivir. Y de esa libertad surge lo inesperado que es, a la vez, lo inevitable. Aunque ninguna película de superhéroes se atreverá jamás a llegar donde han llegado 'El protegido', 'Múltiple' y 'Cristal', a esta trilogía no le quedaba otro remedio que acabar como acaba. Y eso es porque Shyamalan, como hace Alan Moore, piensa y siente su obra a profundidades insondables. El diablo está en los detalles Hay que ir al cine con un par de ojos. Parece obvio, pero no lo es. A veces, como sucedía en 'El bosque', un invidente puede ver con mucha más hondura que uno que mira, pero no ve. 'Cristal' hay que verla, no mirarla. Pasar los ojos por ella, como cuando nos miramos en un ídem, no nos devuelve más que el reflejo de nosotros mismos. Pero si la escrutamos con intensidad, un maravilloso sinfín de detalles se revelan. Pongo ejemplos. Recordarán, los que hayan visto 'Múltiple', lo que sucede con cierto tema de cierta banda sonora que anticipa cierto personaje en el desenlace del filme. Pues bueno, en 'Cristal' pasa exactamente lo mismo. Si uno tiene el oído fino y se conoce los temas de esta trilogía al dedillo (no es difícil, se quedan grabados), puede anticipar la trama en la música, los giros de guion que esta va a tomar y el cambiante liderazgo de toda la película hasta recaer en quien le da título: Elijah Price; Mr. Glass. Fotograma de la película 'Cristal'. Otro detalle más. Cada personaje, evidentemente, está identificado por un color. David Dunn es el verde de su chubasquero. Kevin Wendell es el amarillo. Elijah, como bien sabemos, el violeta. Pues bien, la ropa de sus seres queridos van en consonancia con este color y en un momento concreto que están unidos los tres esta elección de vestuario resulta magistral, porque añade un refuerzo sutil (sutileza es el verdadero nombre de M. Night) a lo que cuenta la narrativa. Y ya por cerrar, ¿por qué 'Cristal' para el título? Esta es obvia solo en apariencia. Porque cada película (una palabra en su título original) era la película de su personaje. 'El protegido' es la película de David Dunn; es como si sus emociones, dudas y deseos fueran los que configuran la puesta en escena, banda sonora, diseño de producción, vestuario, etcétera, etcétera. Lo mismo pasa con 'Múltiple'. Así que 'Cristal' tenía que ser la película de Elijah Price; la que lo refleje. Y ya hemos quedado que Elijah Price es un fan. ¿Y qué quiere un fan? Me callo. Me callo… El puto Rotten Tomatoes Termino con un exabrupto. Un ¡a la mierda!, que siempre despierta al que se haya aburrido y lo hace reír. Me cago en Rotten Tomatoes. Mucho. Me cago en la homogeneidad de la crítica, que es tanto peor en el panorama anglosajón, y en su manía de tomar consenso por el que dirán para cargarse peliculones porque no encajan con el molde. ¿De verdad me tengo que creer que (según la crítica anglosajona) que 'Acuaman' es el doble de buena que 'Cristal'? ¿Que 'Infinity War' es casi tres veces mejor? Ni puta idea de cine. Pero ni puta idea, ¿eh? Menos mal que IMDB (oséase, la gente) viene al rescate de mi amargura. 7,3 para 'Cristal' y la cuarta obra audiovisual más popular (y va para arriba) del momento. Yo es que creo mucho en la sabiduría de la gente, para bien y para mal. El gafapasta en mí arquea la ceja si ve que todo el mundo vota como loco con dieces a una de Marvel. Pero luego el niño que aún llevo vivo dentro se ve la de Marvel en cuestión y aprecia el espectáculo de feria que es por sus muchos méritos. Ahora bien, lo que no aguanto es esa pose afectada, de mediopelo y facilona que tiene en general la crítica anglosajona cuando denosta a Shyamalan. Me leía hoy a una autora brillante del país (digámoslo, Pilar Pedraza) que reflexionaba sobre la malicia de los españoles, que nos cagamos en todo y en todos con nuestro sarcasmo abisal. Pero prefiero ese sarcasmo a la hipocresía yanqui, que celebra al Spielberg indio con el mismo entusiasmo que luego se lo carga. Opiniones, todos tenemos una, como culos, pero que a 147 críticos les parezca 'Cristal' una película podrida, en el argot de Rottentomatoes, me hace suponer que lo que está podrido es el buen gusto cinematográfico entre los susodichos críticos. Creo que lo dije antes: Ni puta idea de cine. Para el xatakero que haya llegado hasta aquí, una sola recomendación medio obligada: sácate entrada para 'Cristal'. Y lleva clínex. Una breve posdata. Justo después de verla, y a pesar de lo inaguantable que es Steve Frosty Weintraub de Collider (aunque sabe hacer preguntas), hay que verse estos cuatro minutos de entrevista con M. Night. Pena que no sean cuatrocientos, pero en cuatro se sobra. También te recomendamos El futuro está llegando: vamos a vivir una transformación a lo bestia DC Universe: precio, fecha de disponibilidad y TODOS los detalles del nuevo servicio de vídeo en streaming y cómics de DC 'Venom', crítica: una irregular epopeya antiheroica que sale a flote gracias al carisma de Tom Hardy - La noticia ‘Cristal’ es ‘El padrino’ de los superhéroes, el broche de oro a la saga más humana de lo sobrehumano fue publicada originalmente en Xataka por Ángel Luis Sucasas .

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