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‘Star Wars: El ascenso de Skywalker’, crítica: el fan-service como única guía narrativa para la película más irregular de la saga

Pregúntale a quien sea que conozca la saga galáctica creada por George Lucas en 1977, sea fan de Abrams o no, y te confiará dos hechos incontestables. Primero, el desafío que tiene ante sí 'Star Wars: El ascenso de Skywalker' es colosal. Segundo, de entre todos los directores del mundo, quizás JJ Abrams sea uno de los menos adecuados para llevar a buen puerto la conclusión de la saga galáctica. O siendo un poco menos duros, no el primer nombre que viene a la cabeza. Decimos que el desafío es colosal porque 'El ascenso de Skywalker' es la última entrega de la tercera trilogía de 'Star Wars', y con toda seguridad la última que parte de la historia original. Su necesidad de funcionar como un evento rebosante de fan-service nostálgico, el haber vuelto a contar con todos los míticos personajes (y en muchos casos, actores) de la película original, el no haber querido dejar descansar, en definitiva, la historia que dio pie a la franquicia, obliga a esta trilogía a concluir de forma satisfactoria con esta inmensa saga de jedis, jawas, yodas y mandalorianos (entre muchas otras cosas). Algo muy, muy complicado. Y Abrams es uno de los menos adecuados porque... bueno, porque es Abrams. Él mismo lo reconoce en una entrevista con The New York Times: "Nunca se me han dado bien los finales. En realidad, no creo que sea bueno con nada, pero sé cómo arrancar una historia. Finalizarla es duro". Quienes aún recuerden con un escalofrío el final de 'Lost' no recibirán estas palabras con excesivo jolgorio. Sobre todo teniendo en cuenta que esta nueva trilogía de 'Star Wars', pese a su taquilla millonaria (con altibajos, pero la primera entrega, también dirigida por Abrams, recaudó dos mil millones de dólares; en efecto, es bueno con los principios) ha estado bañada en polémica, rechazo de un amplio sector de los fans e innumerables broncas internáuticas. Perturbaciones en la Fuerza: la nueva trilogía No está muy claro el motivo por el que llegó Abrams a la trilogía, solo que fue una apuesta personal de la productora Kathleen Kennedy, que antes de que Lucas vendiera los derechos de la saga a Disney, ya andaba acariciando la idea de retomar la saga desde una perspectiva nostálgica y tradicional. Contaría con los actores originales y apelaría a la memoria tintada de rosa de los espectadores, hoy cuarentones, que vivieron de niños los estrenos y reestrenos de la trilogía original. Sobre el papel, Abrams (que cuenta en su curriculum con dos reboots notables: la tercera entrega de 'Mission: Impossible' y la nueva versión de 'Star Trek') era perfecto para ello. En Xataka Baby Yoda: el negocio más prometedor de ‘Star Wars’ en años aún no tiene merchandising oficial, pero hay razones para ello La primera película, 'El despertar de la Fuerza', fue un éxito de taquilla, pero entre los fans no hubo tanto consenso: hubo quejas por su algo deslavazado argumento, por un reparto teóricamente poco carismático y conformado por desconocidos que a veces se sentían como comparsas de lo que la gente había realmente venido a ver. Otra vez el Halcón Milenario, otra vez el triángulo original de héroes, otra vez escenarios reconocibles. El apabullante bombazo comercial y, sobre todo, la sensación de que, a diferencia de lo que sucedía en los tiempos de Lucas, la saga había vuelto para quedarse (y, supuestamente, a ritmo de una película al año, lo que también acabaría convirtiéndose en un problema), disolvió un poco el gesto avinagrado de algunos fans. Un nuevo bombazo comercial con la entrega de 2017 (trescientos millones de dólares de presupuesto, mil de recaudación), 'Los últimos Jedi', terminó de destapar los problemas con los fans, que reaccionaron de forma extraordinariamente hostil a la película. El responsable del insulto a la tradición fue, posiblemente, el director con más talento que ha pasado por la franquicia -como demuestra la extraordinaria y recién estrenada 'Puñales por la espalda'-, Rian Johnson, que subió los potenciómetros de la excentricidad, el humor y la presencia femenina. 'Los últimos Jedi' es, a su manera, tan extraña, que el propio Abrams la disculpa diciendo que es en realidad "un metacomentario sobre la franquicia", y lo cierto es que se salta todas las reglas de la narrativa serial: no soluciona ningún cliffhanger planteado en la película de Abrams (quién es Snoke, dónde están los padres de Rey, qué pasa cuando Luke recupera su sable) y además separa al trío de héroes protagonistas. La narrativa es tan anticlimática que los propios actores, como veremos, se quejaron de lo poco conformista que resultaba. 'Los últimos Jedi' revolucionó a los fans y ha condicionado buena parte de los contenidos y el estilo de 'El ascenso de Skywalker' El resultado es, claro, una película que irrita a los fans, pero que sorprende y estimula al espectador ocasional o no demasiado vinculado emocionalmente con la franquicia. Pero el ruido de rechazo fue apabullante: una secuencia inicial en la que hay una comunicación fallida por radio parece más propia de 'Spaceballs' que de 'Star Wars', y se llegó a pedir que la película fuera retirada de la continuidad de la franquicia. Algún fan con demasiado tiempo libre editó un montaje "desfeminizado" de unos magros 46 minutos. Y pudimos poner sobre la mesa por enésima vez la (in)validez de las webs agregadoras de puntuaciones, objeto de otro boicot. La sensación con esta secuela era agridulce: no había funcionado mal en la taquilla occidental, pero sí en China, donde fue vapuleada por la crítica y desapareció de los cines en poco tiempo. Los fans le dieron la espalda y la sensación general era de que no sería una película que perduraría en la saga pese a sus hallazgos visuales y narrativos, sobre todo porque a esas alturas, en 2017, el plan de estrenar una película al año empezaba a desmoronarse. Otras secuelas, otros problemas Por una parte, estrenada un año antes de 'Los últimos Jedi', la precuela 'Rogue One', pese a no haber sido un fracaso (acabó teniendo cifras similares a la película de Johnson), tuvo que rehacer por entero su clímax tras unos pases de prueba desastrosos y en general, carecía del aire de "evento" de las películas principales de la serie. Y 'Han Solo', estrenada un año después de 'Los últimos Jedi', pasó por un lamentable proceso de preproducción del que fueron despedidos dos directores idóneos para el proyecto, Philip Lord y Chris Miller (Disney podía haberse topado con su 'Thor Ragnarok' ahí) y el resultado, pese a su estimable aire ligero, no convenció a nadie. La consecuencia es que Disney decidió renunciar a su idea de una película anual de 'Star Wars' y, de hecho, no tendremos nuevas películas en un futuro inmediato. Los creadores de 'Juego de Tronos' abandonaron la franquicia después de una breve temporada preparando una nueva trilogía, de la implicación de Rian Johnson no hay noticias, y el anuncio de que Kevin Feige se incorporaba a la familia galáctica se entendió como una solución de emergencia para insuflar confianza en la nueva entrega. Sin ir más lejos, 'The Mandalorian' en Disney+ es lo más fresco y sugerente que ha pasado por la saga en años, y es posible que esa narrativa serial y en píldoras que funciona tan bien con la franquicia (las series de animación siempre han estado entre las joyitas ocultas de la casa) sea una estimable vía de futuro. Pero antes, Abrams tiene que dar carpetazo a una trilogía deslavazada y vapuleada por parte de los fans. Y no es tarea fácil: Abrams ni siquiera es la primera elección como director de 'El ascenso de Skywalker', cuyo sillón ya ocupó Colin Trevorrow, director y coguionista de 'Jurassic World', y despedido por Kathleen Kennedy cuando se vio que no seguía exactamente las líneas planificadas. Hoy comparte créditos de coguionista en el film. Así pues, ¿a qué se enfrenta el director? ¿Sale airoso del desafío? Durante las últimas semanas se han oido rumores de todo tipo referentes a pases previos no muy afortunados y a abundantes retoques de última hora. Para quienes quedaron más que satisfechos con 'Los últimos Jedi', fue algo decepcionante el apoyo en bloque del reparto a Abrams, incluso despreciando el trabajo de Johnson, como cuando John Boyega afirmó que "creo que 'El despertar de la Fuerza' fue el principio de algo bastante sólido, pero si soy honesto 'Los últimos Jedi' se me antojó algo dudosa. No comulgo con muchas de las decisiones que se tomaron". ¿Cómo ha capeado con todo ello JJ Abrams? 'El ascenso de Skywalker': exceso de reverencias a los fans Estamos ante una película que, independientemente de sus aciertos (que los tiene) y sus irregularidades (que tiene muchas más), ha sido claramente construída para los fans. Para complacer a aquellos que se soliviantaron con las decisiones anticanónicas de Rian Johnson como la de pasar de puntillas por los orígenes de Rey o dotar de poderes extraordinarios a los Jedi en general, y a Leia y Luke en particular. Y también quiere gustar un poco al mercado chino, que Disney conquista una y otra vez con las películas de Marvel, pero que se le resiste con 'Star Wars' (de forma algo estrepitosa, como en el caso de la película de Johnson). Quizás a eso último puedan deberse los excesos épicos sin demasiada consistencia, como las argumentalmente terribles (pero reconozcamos que sugerentes) secuencias de enfrentamiento final, con multitudes en CGI y cierta tendencia a la horterada macabra. Nunca sabremos qué decisiones visuales y argumentales se han tomado para conquistar Oriente, pero está claro cuáles se han tomado para conquistar a los fans: una cantidad absolutamente asfixiante de guiños, referencias y apariciones de personajes icónicos de la saga. Desde que JJ Abrams tomó las riendas de la resurrección de la saga galáctica, ese fan service apelotonado ha sido una constante en la franquicia. La misma existencia de una película 'Han Solo', contando las aventuras juveniles del personaje más querido de la trilogía clásica, y el punto de partida de 'Rogue One' (la búsqueda de los planos de la Estrella de la Muerte para dar pie a la conclusión de la primera película de 1979) son guiños al pasado. En Xataka Visitamos 'Star Wars: Galaxy's Edge', la sección más inmersiva, interactiva y espectacular del parque Disneyland Pero es en esta ocasión donde se le ven más las costuras al invento, donde más artificiosa resulta esa obsesión complacer al fan más interesado en coleccionar cromos visuales que en recibir una historia genuínamente emocionante. Por poner un par de ejemplos sin spoilers, ya que salen en el trailer que pudimos ver hace unos meses, la aparición de Lando Calrissian o la visualización de una inmensa flota de naves del bando rebelde son interesantes sobre el papel, pero están ejecutadas casi como si fueran parte de un formulario con casillas a completar. Por supuesto que siempre es un placer reencontrarse con Lando y su actor original, Billy Dee Williams, que parece pasárselo estupendamente, pero las circunstancias en las que aparece y el uso que se le da y cómo se relaciona con el resto de los personajes es desganado y formulaico. Con la flota de naves igual: su aparición en el clímax del film es tan etérea, tan poco narrativa, que casi es un escaparate de guiños sin más. Hay otra nave mítica que pilota Rey y que no desvelaremos, y a la que se presta algo más de atención, pero estamos en las mismas: su aparición se gestiona de forma tan arbitraria que acaba en el extremo opuesto de la épica y la nostalgia. Por muy pendiente que esté de complacer a los fans, una película no puede ser una lista de referencias (salvo que formen parte de la propia gramática narrativa de la película, a lo 'Aterriza como puedas', a lo que a veces se acerca sin querer Abrams). Es cierto que en ocasiones esos guiños funcionan (la recuperación de R2D2 como clásico bocazas crispante es un hallazgo; y usar a Chewbacca como desencadenante de un clímax es una idea cargada de significado). Y en muchos casos no estorban, como sucede con la fauna planetaria que conocemos de otras películas, alguna especialmente mítica. Pero en la mayoría de los casos, ralentizan la película y la empujan al ridículo. Un ejemplo: hay personajes que, por razones obvias, no pueden aparecer en la película, pero Abrams se las arregla para meterlos, un poco con calzador, como voces en la cabeza de uno de los protagonistas. Y como el truco le gusta, lo repite en el tercio final de la película, con otro personaje, pero el mismo recurso. No como contrapartida del primero, no para compararlos. Simplemente, es pereza narrativa. El tercio final, de hecho, da un frenazo de ritmo apabullante por dedicarse a hacer que desfilen personajes clásicos sin demasiado sentido. A veces estos problemas narrativos devienen ventajas si la película se toma por el lado de la narrativa demente: por ejemplo, el guión está tan editado a hachazos que la primera media hora de película es una absoluta locura de secuencias de acción, persecuciones, saltos a la velocidad de la luz, todo en un contexto de divertida búsqueda del tesoro por parte del trío protagonista. En una de las pocas cosas que Abrams hace bien en modificar de la película anterior, donde los protagonistas pasaban casi todo el metraje separados, aquí un guión frenético y que no mira atrás explota bien la química del trío. El resultado es un primer cuarto de película que no soporta un análisis riguroso, pero que es divertido y descerebrado. Sin embargo, Abrams quiere no solo enmendarle la plana a Johnson -de forma a veces algo insolente-, sino ponerle los puntos sobre las íes a George Lucas, y requetecerrar las trilogías anteriores con una ambición merecedora de mejor vehículo. Por eso retoma por los pelos un villano que todos creíamos muerto, y sobre todo, se despeña con una decisión acerca del pasado de Rey que aquí no comentaremos, pero que os garantizamos que va a ser lo más comentado de esta nueva entrega. Baste decir que relativiza todo el viaje del héroe de Luke Skywalker de la primera trilogía, manosea el concepto de la Fuerza de un modo que ríete tú de los midiclorianos y, sobre todo, nos brinda un final algo impropio para la serie. Que, eso sí, se rinde a las quejas de los fans acerca de ciertas decisiones argumentales de Rian Johnson, pulverizando buena parte del atractivo que tenía el personaje de Rey. Si quedarán conformes es un misterio, pero que la peor decisión argumental de la película se ha tomado como reacción a las quejas, es un hecho. ¿Es completamente desechable 'El ascenso de Skywalker'? Ni remotamente: el primer cuarto de la película, como hemos dicho, es hipnótico en su descerebrada huída hacia adelante, su sentido del humor a base de trompazos y la estupenda relación entre los tres protagonistas. Las secuencias de acción están bien resueltas porque Abrams no rueda nada mal, y hay un par de secundarios que están entre los mejores de esta trilogía: el droide D-0, casi la reducción a la esencia pura de lo que es un robot en este universo; y Babu Frik, el Baby Yoda de la película, una tronchante criatura que proporciona material para decenas de memes. Hay también buenos diseños en algunos escenarios: el camarote privado de Kylo Ren, la Estrella de la Muerte hecha mistos, esa especie de Hades colosal y ceniciento donde se oculta el villano... momentos de brillantez para una película que sin duda tiene indiscutible talento creativo detrás. Pero que si demuestra algo con especial transparencia es que los rigores de las exigencias de los fans dan forma al peor tipo de esclavitud al que se puede someter una propuesta que aspira a un mínimo de identidad propia. - La noticia ‘Star Wars: El ascenso de Skywalker’, crítica: el fan-service como única guía narrativa para la película más irregular de la saga fue publicada originalmente en Xataka por John Tones .

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Así es como Netflix recomienda configurar tu televisor: adiós suavizado y otras tecnologías que meten los fabricantes

El propio Tom Cruise pedía a los usuarios desactivar el suavizado de imagen del televisor, pero también Netflix, el popular servicio de streaming, tiene sus propias recomendaciones para conseguir la mejor calidad de imagen con la que ver sus series y películas. Esta propuesta para configurar y calibrar nuestro televisor se enmarcó dentro del estreno de 'Roma' de Alfonso Cuarón. Una prodigiosa obra de arte en la que se nos presentaba una amalgama de grises y una fotografía deslumbrante. Al ser una película donde la parte visual cobra tanta relevancia, desde Netflix quisieron recomendar a los usuarios cuáles son los parámetros a seguir. En Xataka Qué tiene que cumplir tu nuevo televisor para que Netflix lo recomiende para ver sus contenidos Netflix recomienda desactivar todas las opciones de "mejora de imagen" para disfrutar de sus series No es la primera vez que un productor de cine o a un director recomienda desactivar ciertas opciones de nuestro televisor. De hecho, gran parte de la industria de Hollywood se encuentra en pie de guerra contra los fabricantes de televisores como Sony, Samsung, LG o Panasonic. ¿Por qué? Básicamente porque consideran que la interpolación de fotogramas, una opción que viene activada por defecto en muchos televisores, produce un movimiento artificial y no siempre coincide con la intención del creador de contenidos. Sin embargo la recomendación de Netflix va un paso más allá. Además de recomendar desactivar los TruMotion, Action Smoothing y demás efectos de suavidad, también aconsejan poner la temperatura de color en "normal". Esto es, ni "cálida" ni "fría". Lo idóneo es colocar esta temperatura de color en un punto equilibrado, sin embargo cada modelo de televisor suele tender hacia un lado u otro y estos modos existen para compensar esta desviación. Desde Netflix sí apuestan por mantener activo el modo HDR, sobre todo en los casos que esté disponible también en Dolby Vision. Algo esperado ya que desde el propio servicio de streaming promocionan en numerosos apartados este modo con un color más amplio. Otros parámetros que aconsejan desactivar son los que reducen el ruido, modifican el color dinámicamente o corrigen la profundidad de los negros. Cada televisor permite ajustar una serie de parámetros específicos, pero esta es la recomendación general que hace Netflix para películas como Roma: Modo de imagen: Cine o Película (nunca deportes, juegos, etc.) Sharpness: 0% o 50% (si es la cantidad por defecto) Backlight: la que nos resulte confortable. Contraste: 100% Brillo: 50% Color: 50% Hue: 0% Gamma: 2.2 Tinte (G/R): 50% Relación de aspecto: Screen Fit (Samsung), Just Scan (LG), Wide Mode: Full (Sony) y Display Area: Full Pixel (Sony) Si nos vamos a las opciones avanzadas de imagen de las diferentes marcas, está sería la configuración recomendada por Netflix. Una que como vemos básicamente consiste en desactivar todas las opciones añadidas que te permite el fabricante. Samsung: Dynamic Contrast:Off Black Tone:Off Flesh Tone:0 Gamma:0 Motion Lighting:Off Digital Clean View:Off Smart LED:Off LG: Super Resolution:Off Dynamic Color:Off Clear White:Off Motion Eye Care:Off TruMotion:Off Real Cinema:Off Sony: Noise Reduction:Off MPEG Noise Reduction:Off Dot Noise Reduction:Off Reality Creation:Off Smooth Creation:Off Motionflow:Off CineMotion:Off Black Corrector:Off Auto Light Limiter:Off Clear White:Off Live Color:Off Detail Enhancer:Off Edge Enhancer:Off SBM:Off Vizio: Black Detail:Off Active LED Zones:Off Clear Action:Off Gamma:2.2 Fabricantes y productores siguen teniendo perspectivas diferentes En Xataka La compleja infraestructura detrás de Netflix: ¿qué pasa cuando le das al "play"? Llama la atención que Netflix sea tan directa con la eliminación del suavizado de imagen y otras calibraciones cuando hay televisores como la Sony Master Series o los nuevos OLED de Panasonic que incorporan un modo de calibrado para Netflix. Un perfil de imagen especial para ver el contenido de la manera más cercana a cómo se pensó durante la producción. Siguiendo la lógica que implica esta nueva recomendación, los directores no confían en que se apliquen calibraciones especiales a su obra. Sin la ayuda de un profesional es difícil calibrar correctamente un televisor. La calidad final depende de muchos factores y es posible que un ajuste mal colocado genere auténticas aberraciones audiovisuales. De ahí que empresas como Netflix recomienden optar por la solución más sencilla, que no es otra que dejar la imagen "sin mejora". - La noticia Así es como Netflix recomienda configurar tu televisor: adiós suavizado y otras tecnologías que meten los fabricantes fue publicada originalmente en Xataka por Enrique Pérez .

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Las VTC tendrán que contratarse con 30 minutos de antelación en Euskadi: el Gobierno vasco sigue a Cataluña y Valencia con su decreto ley

El Gobierno vasco ha aprobado el decreto ley que regular los Vehículos de Transporte Concertado (VTC). De esta manera, Euskadi se iguala a Cataluña y la Comunidad Valenciana que a principios de año aprobaban una normativa similar. La nueva regulación de El País Vasco entrará en vigor a partir de este sábado 21 de diciembre, cuando se publique de manera oficial en el BOE vasco. Así se ha anunciado en un comunicado publicado por la consejera de Desarrollo Económico e Infraestructuras, Arantxa Tapia. En él, se especifica que las VTC deberán contratarse con 30 minutos de antelación. Una cifra superior a los 15 minutos establecidos por la normativa catalana pero inferior a la hora de tiempo de precontratación que pretendía obligar el Área Metropolitana de Barcelona y fue suspendida por el TSJC. En Xataka Qué puede frenar el decreto anti-VTC de la Generalitat: las opciones de Uber y Cabify Dos meses después de la llegada de Uber a Bilbao El pasado 31 de octubre, Uber comenzaba a operar en Bilbao. Dos meses después, el Gobierno de la región ha aprobado esta regulación que obliga a empresas de VTC como la propia Uber o Cabify a establecer un tiempo mínimo de precontratación, así como la prohibición de circular por la vía pública para buscar clientes o la geolocalización. 🚙 El Gobierno Vasco aprueba el decreto que regula las condiciones de prestación del servicio #VTC en Euskadi ➡️ https://t.co/JELxwmoBzY🚙 Eusko Jaurlaritzak Euskadiko #TIG zerbitzuaren baldintzak arautzen dituen dekretua onartu du ➡️ https://t.co/Ph5DwhMY6K pic.twitter.com/IjUENdKEeo— Arantxa Tapia (@arantxa_tapia) December 17, 2019 Con la "luz verde" al decreto ley, a partir del sábado, el Gobierno Vasco se coordinará con Ayuntamientos y Diputaciones Forales para inspeccionar y controlar del cumplimiento de la normativa. Entre los tres puntos establecidos por el decreto ley aprobado se apunta a que las VTC deberán: "Desde que se efectúa la solicitud de arrendamiento y se produce el inicio de la prestación efectiva del servicio deberá transcurrir, con carácter obligatorio, un mínimo de 30 minutos". "Los VTC no podrán, en ningún caso, circular por las vías públicas para buscar clientes ni propiciar la captación de personas viajeras quedando parados en doble fila o en espacios urbanos sin servicio". "Los vehículos autorizados no podrán ser geolocalizados por o para los interesados. El Decreto señala que no serán visibles externamente en sistemas de geolocalización ni en ninguna aplicación que pueda facilitar a potenciales usuarios/as del servicio su ubicación exacta y una transacción directa que no pase por la solicitud previa a la empresa, siendo ésta la que conozca en todo momento la situación de su flota". En Xataka El fin de las VTC tal y como las conocemos: comunidades y ayuntamientos podrán limitarlas en un plazo de cuatro años "La imposibilidad de prestar el servicio hasta pasados 30 minutos de la contratación imposibilita a los VTC ofrecer un servicio eficaz y competir efectivamente en el mercado, lo que podría provocar la expulsión de los operaciones", explican por parte de la Autoridad Vasca de la Competencia. Organización que considera este tiempo de contratación como "discriminatorio" y "restrictivo" y ha manifestado su intención de estudiar si recurrir el decreto ley. - La noticia Las VTC tendrán que contratarse con 30 minutos de antelación en Euskadi: el Gobierno vasco sigue a Cataluña y Valencia con su decreto ley fue publicada originalmente en Xataka por Enrique Pérez .

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Alguien tuvo la terrible idea de cometer un ciberataque dirigido a epilépticos con GIFs y vídeos en Twitter para provocar crisis

No hace mucho hablábamos de la frecuencia con la que se dan los ciberataques hablando del ransomware, pero no es ni mucho menos el único método y el que ha sufrido la cuenta de Twitter de la Epilepsy Foundation es, como mínimo, sorprendente. La cuenta sufrió una invasión de vídeos parpadeantes y con flashes como modus operandi de un ciberataque dirigido a pacientes de epilepsia. La epilepsia es un trastorno neurológico crónico que afecta a personas de todas las edades y que según la OMS afecta a unos 50 millones de personas en todo el mundo, siendo así uno de los trastornos neurológicos más comunes. Cursa con crisis en las que pueden darse convulsiones y uno de los desencadenantes pueden ser estímulos como luces potentes e intermitentes, y es esto justamente lo que alguien colocó en un timeline destinado a todo lo contrario. Usando una red social para provocar daños físicos Los hechos ocurrieron el mes pasado según cuentan en la propia fundación, quienes han puesto en marcha una querella criminal contra los autores de los ataques. Explican que en éstos se recurrió a la cuenta de Twitter de la fundación para twittear GIFs y vídeos con luces estroboscópicas durante el National Epilepsy Awareness Month, justamente cuando más auge tiene el timeline y aprovechando ciertos hashtags. El ataque se produjo durante el "National Epilepsy Awareness Month", justamente cuando más auge tiene el "timeline" de la asociación Una idea tan sorprendente como escalofriante que se produjo desde al menos 30 cuentas, según Allison Nichol (directora de asuntos legales de la fundación) informó a CNN. Lo que no han podido determinar es cuánta gente se vio afectada por ellos, pero citan a la doctora Jaqueline French (jefa de medicina e innovación en la Epilepsy Foundation y profesora de neurología en el Centro NYU Langone Health) explican que "los flashes a diferentes intensidades pueden desencadenar ataques en quienes padecen epilepsia fotosensible". Añade que no es un grupo muy grande en proporción, pero que el impacto puede ser alto debido a que puede haber mucha gente que no sea consciente de que sufre esta fotosensibilidad hasta que sufra el ataque. Nichol además compara el alcance de un ataque así (virtual) al de una persona entrando con una luz estrobocópica a una convención de epilépticos fotosensibles, dada la intencionalidad al recurrir a Twitter durante ese mes de más audiencia. En Xataka Qué hace de verdad un profesional de la ciberseguridad en 2019 No es un ataque sin precedentes Lo que también resulta impactante es que, pese a lo específico del ataque, hay precedentes. La propia asociación asocia lo sufrido al ataque a Kurt Eichenwald en 2016, un periodista que sufre de epilepsia. El autor del mismo, detenido por el FBI por agresión con arma mortal con agravantes, dirigió un tweet con un vídeo con flashes intermitentes que provocó un ataque al periodista (con el texto "Te mereces un ataque por tu artículo"), recibiendo finalmente hasta más de 40 vídeos. Los hackeos a cuentas de Twitter son algo muy habitual que hasta el propio CEO de la red social ha sufrido. Normalmente se centran en alguna persona, empresa o entidad, de modo que el daño puede ser más o menos masivo según cómo curse y las consecuencias, como vimos en el reciente caso de Correos en el que se llegaron a enviar SMS a usuarios. En este caso y en el de Eichenwald es si cabe más siniestro, buscando provocar un daño físico a una o muchas personas. La fundación espera que con la querella y la ayuda de las autoridades se encuentre a todos los autores del ataque y reciban su correspondiente sanción por la gravedad del asunto, y desde Twitter han comentado que están estudiando sistemas para gestionar la autorreproducción de vídeos en estos casos, así como evitar que estos GIFs no aparezcan si a alguien se le ocurre buscar "ataque". - La noticia Alguien tuvo la terrible idea de cometer un ciberataque dirigido a epilépticos con GIFs y vídeos en Twitter para provocar crisis fue publicada originalmente en Xataka por Anna Martí .

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Por primera vez en la historia y durante 45 horas, España ha conseguido prescindir de toda la energía producida con carbón

Este mes pasará a la historia de la transición energética española. Desde el 13 de diciembre a las 23:50 hasta el 15 a las 21:20, en la España peninsular no se produjo ni un vatio de energía con carbón. Es decir, durante 45 horas y por primera vez en la historia el carbón, sencillamente, desapareció de nuestras vidas. Aboño II, la central térmica del puerto de Gijón, se apagó por mantenimiento y, como señala Ramón Roca, se rompió una racha ininterrumpida de 25.500 días de producción energética en base a carbón. No obstante, no es magia: es el primer síntoma de la previsible muerte de todo un conjunto de tecnologías contaminantes que parecen condenadas a irse al cajón de la historia. ¿Cómo ha sido posible? Central Térmica de Aboño Fundamentalmente, gracias a los derechos de emisiones. Es decir, a la regulación europea que trata de hacer repercutir sobre el precio de la energía las externalidades negativas que realmente producen. Como explica muy bien Mario Berná de Ingebau, estos derechos llevan en marcha cierto tiempo, pero a un precio tan bajo que no cumplían con su objetivo (de "limpiar" la producción energética incentivando las menos contaminantes). En Xataka Carbón marroquí, uranio francés y viento portugués: pese a las polémicas, el origen real de la energía que consumimos en España Por ello, a principios de 2019 entró en vigor el Mecanismo de Estabilidad de Mercado. Una "solución" comunitaria orientada a reducir derechos de emisión para que, por pura oferta y demanda, el precio subiera hasta un punto en que fuera útil. El éxito fue tal que, antes de que entrara en vigor el MSR, los precios se habían multiplicado por seis. Esto, a largo plazo, saca al carbón del sistema eléctrico, pero, a corto plazo, puede llevarnos a un encarecimiento de la energía. Si recordamos cómo funciona el mercado mayorista, veremos que el precio de toda la energía del país se fija según el último MW que entra en la subasta. Como el carbón ahora es más caro, pasa al final de la cola (con lo que los costes de los productores aumentan); pero si no producimos energía suficiente para no copar el consumo sin él, pagamos toda la energía al precio del carbón. Es, como señala Berná, un mal negocio. Sobre todo, porque esta es la primera vez que no hemos necesitado carbón. En Xataka Los fracasos (y la única victoria) de la Cumbre de Madrid, explicados: así está la lucha contra el cambio climático en 2019 En la práctica, aunque no deja de ser discutible y cuestionado, se asume que este es el costo que tiene la transición energética y que, mientras se van desarrollando las alternativas al carbón, es lo que toca. Por fortuna, este año ha sido realmente malo para las plantas térmicas y, como hemos comentado en otras ocasiones, muchas han pedido cerrar (contra el criterio del Gobierno que cree que aún son necesarias como respaldo del resto de la red). ¿Qué ocurrirá en los próximos años? Previsiblemente, que el carbón seguirá su lenta agonía hacia la irrelevancia energética. Pero no será el final del camino, muchas ciudades ya han empezado a prohibir el gas natural con el que ahora mismo estamos sustituyendo al carbón. Como reflexionábamos sobre los resultados de la cumbre climática, sabemos hacia dónde vamos, no está claro cómo lo haremos. - La noticia Por primera vez en la historia y durante 45 horas, España ha conseguido prescindir de toda la energía producida con carbón fue publicada originalmente en Xataka por Javier Jiménez .

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