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Universidades y hospitales limpios de pseudociencia: así es como el Gobierno español quiere defender la ciencia de sus detractores

Sacar a la pseudociencia de las universidades y los centros sanitarios de toda España. Esa es la intención del 'Plan de Protección de la Salud frente a las Pseudoterapias' que han presentado hoy María Luisa Carcedo, ministra de Sanidad, y Pedro Duque, ministro de Ciencia y Universidades. La iniciativa incluye cosas como la prohibición de que los centros sanitarios incluyan pseudoterapias en su cartera de servicio (Carcedo ha anunciado que si lo hacen no podrán denominarse de esa forma) o la supervisión del Instituto de Salud Carlos III de todos los títulos de grado y máster para eliminar ideas sin evidencia científica. Es un paso interesante, pero con demasiadas cosas por definir. Líneas maestras del plan del Gobierno La piedra maestra del plan del Gobierno es considerar a las pseudoterapias como algo que “afecta negativamente a la salud, sea perpetuando algunas dolencias, generando otras o, incluso, aumentando el riesgo de muerte”. Doctrinas que “favorecen el retraso o la sustitución de tratamientos convencionales cuya eficacia y seguridad sí está probada” o que, en el mejor de los casos, “reducen la efectividad de éstos”. En Magnet La caza del incauto: por qué curanderos, magos y adivinos son "estafadores" para todos menos para la justicia Para ello y con la ayuda de la APETP, Círculo Escéptico, Farmaciencia, RedUNE y la ARP - Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, han desarrollado un Plan tiene cuatro ejes fundamentales. El primero compromete todas los instrumentos gubernamentales para “generar y difundir información basada en el conocimiento y la evidencia científica” creando “alianzas con las sociedades científicas, los colegios profesionales, las universidades, el movimiento asociativo y la sociedad civil”. El segundo intentará “evitar la publicidad engañosa” modificando la legislación vigente para apuntalar “la necesidad de que las personas estén informadas” sobre la evidencia científica de los tratamientos disponibles. El tercer eje, como comentaba, conlleva “eliminar las pseudoterapias de los centros sanitarios” y quiere frenar el intrusismo en el área sanitaria. Por último el Plan tratará de expulsar todo rastro de pseudociencia de las universidades. Aunque esto parece sencillo para títulos que tengan autorización previa (grados y másteres), es complicado de encajar con la autonomía universitaria. Un objetivo más difícil de lo que parece Este es solo uno de los escollos del plan del Gobierno que está muy lejos de ser “un documento cerrado”. Y lo está por buenos motivos: durante estos años hemos podido comprobar que el sistema tiene muchos problemas para compatibilizar la lucha contra las pseudociencias con la defensa de la libertad de expresión, investigación o la autonomía del paciente. En este sentido, aunque hay medidas parciales que pueden ayudar a mejorar la situación de impunidad de la que gozan charlatanes en este momento, un plan que verdaderamente intente proteger la salud frente a las pseudoterapias tiene que ir más. Y el Gobierno lo sabe. «Este Plan frente a las pseudoterapias es la primera medida de un programa más amplio a favor de la evidencia científica. No solo en el ámbito sanitario, sino en todos los ámbitos del conocimiento», explicaba el propio Duque. En definitiva, parece un paso en la buena dirección, pero queda ver si pasaremos de las palabras a los hechos. También te recomendamos El golpe de gracia a la homeopatía: y ya van 7 ‘estudios Cochrane’ que demuestran que esta pseudociencia no sirve para nada ¿CÓMO SERÁ EL VEHÍCULO ELÉCTRICO DEL MAÑANA? "Si lo hace un médico acaba entre rejas, ellos siguen enriqueciéndose": cuando la Justicia abandona a los más indefensos - La noticia Universidades y hospitales limpios de pseudociencia: así es como el Gobierno español quiere defender la ciencia de sus detractores fue publicada originalmente en Xataka por Javier Jiménez .

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He abandonado todos los servicios de Google dos semanas, del buscador a todas sus apps Android: esto es lo que más eché de menos

He estado dos semanas sin utilizar ningún producto de Google. La idea inicial era probar si podía vivir sin ellos durante una semana, pero al final han sido prácticamente dos semanas alejado de YouTube, Gmail, el buscador y demás productos de Google. Y lo cierto es que no ha sido fácil. Aquí os cuento cómo han sido los preparativos, qué he tenido que dejar atrás y dónde he tenido más dificultades para adaptarme con las alternativas. Antes de empezar a contaros mi experiencia, debo avisaros que he cometido un par de excepciones durante estas dos semanas. Varias situaciones donde por motivos de peso he acabado optando por la opción tradicional en manos de Google. Unas excepciones que luego reflejaré y me han servido para darme cuenta cómo estamos ligados a los servicios de Google durante nuestro día a día. Hay muchos motivos por los que podríamos querer abandonar los productos de Google, pero sin duda garantizar nuestra privacidad está entre los más importantes. Muchas son las noticias que hemos tenido que dar en esta dirección, desde los datos expuestos de Google+ sin informar a los usuarios hasta problemas con Chrome. La cantidad de información que Google tiene sobre nosotros es enorme y por ello hemos querido comprobar hasta qué punto podemos encontrar otros servicios donde gestionar estos datos de manera eficiente. En Xataka He mirado todos los datos que Google tiene sobre mí, y confirmo que es el Gran Hermano definitivo Qué usaba antes Mi equipo tecnológico habitual tiene bastante relación con Google. Mi móvil personal es un Google Pixel 2 XL, tengo Android TV en el comedor y ya me había acostumbrado a hablarle al Google Home Mini. Pero para poder hacer esta prueba durante las dos últimas semanas he utilizado otras opciones. Como más adelante explicaré, me he cambiado de móvil y he tenido que guardar algunos gadgets en el cajón. Eso es por la parte del hardware, que como podréis anticipar ha sido la más sencilla. Utilizar un Pixel tiene como efectos secundarios que casi todos los servicios que utilizaba eran los de Google. Desde Drive para la nube, Google Docs para escribir y Google Fotos para guardar todas mis imágenes. Estoy seguro que no soy el único en utilizar estos populares servicios. Lo más cómodo de Google es su ecosistema creado. Al final todas sus aplicaciones se sincronizan y de un lado podemos pasar a otro. En mi caso además he facilitado durante años a Google todo tipo de datos personales, desde mi casa, mis amigos, mis productos, todas mis fotos, mi agenda personal... como usuario intensivo de sus productos, Google lo sabe todo de mí. Pero al menos he conseguido que durante un par de semanas haya bastantes datos a los que no tienen acceso. Pasos previos: descargar toda la información de Google La prueba estaba planeada para hacerla a mediados de septiembre, sin embargo la preparación duró más de lo que pensaba. Cuando me propusieron el tema pensé; "A partir del lunes utilizas otro móvil y te abres cuenta en lo que haga falta." Inocente de mí. Antes de ponerme manos a la obra exporté mis contraseñas de Google Chrome y realicé una copia de seguridad con todos mis datos de Google. Con Google Takeout es muy sencillo, ya que únicamente debemos acceder a la configuración, elegir todos los archivos y darle a descargar. El resultado es un archivo zip enorme que desgraciadamente nos será difícil reutilizarlo para trasladar estos datos de golpe a otros servicios. Una vez realizada la recomendada copia de seguridad, procedí a eliminar los servicios de Google del Macbook. Este punto fue sencillo, ya que excepto Google Chrome no tenía ninguna aplicación de la marca instalada. Después del portátil, tocaba el móvil. El Google Pixel 2 XL se ha quedado en casa y para el día a día he utilizado un Redmi Note 4X que tenía. ¿Por qué ese? Básicamente porque era el único con el que podía trastear a fondo. El objetivo ha sido librarse también de Android y para ello he tenido que rootear el móvil de Xiaomi. En este punto ya empezaron los problemas, instalar una ROM personalizada no es tan inmediato como recordaba y pese a apostar por una alternativa reconocida tuvo que ser al tercer intento cuando todo funcionó bien. Una vez configurado el móvil de fábrica, tocó empezar a instalar las aplicaciones fuera de Google. Respecto a otros productos como el Google Home Mini o la tele, ha sido tan sencillo como directamente guardarlos o no utilizar la función de 'Smart TV'. Tampoco he utilizado en este tiempo el Chromebook ni la tablet Android. Sí he recuperado mi Sony RX100, una cámara compacta que había ido perdiendo protagonismo frente al Pixel. Una vez tuve el móvil listo, el siguiente paso fue instalar en el ordenador las mismas aplicaciones alternativas que en el smartphone. Con esto logré configurar un ecosistema alejado de Google más o menos estable. Un conjunto de herramientas suficiente cómodo para poder trabajar y hacer el mismo tipo de tareas que antes. Qué servicios he utilizado para sustituir a Google A la hora de elegir las alternativas a los servicios de Google he apostado por no caer en un único ecosistema rival. No tiene sentido sustituir Google por Microsoft, Apple, Facebook o Amazon y caer de nuevo en los brazos de otra multinacional. Aunque sí es cierto que en algunos casos la alternativa a Google la hemos encontrado en alguna de ellas. También hemos apostado por seguir trabajando en la nube. Las alternativas en local son más seguras, pero necesitan normalmente de dispositivos extra y son diferentes a lo que representa Google. La intención ha sido ver hasta qué punto podemos lograr algo similar a lo que nos ofrece la compañía de Mountain View, pero sin caer en sus brazos. Otra característica que he valorado es la sencillez de uso. Una de las ventajas de los productos de Google es que son fáciles de utilizar, por lo que estas alternativas tenían que estar a la altura. Y finalmente a ser posible he optado por herramientas open source, con un código visible y donde la privacidad y la seguridad sean aspectos a valorar de la aplicación. Este es el listado de alternativas a Google que he utilizado en cada uno de los distintos ámbitos. Programas donde en la mayoría de casos ya era usuario esporádico y este tiempo me ha servido para reencontrarme con muchos de ellos. Navegador: de Chrome a Mozilla Empezamos por el cambio más sencillo pero a la vez más importante. Chrome era mi navegador habitual, pero afortunadamente tenemos una alternativa muy sólida con Mozilla Firefox. También estuve probando Opera durante unos días, pero al final he optado por Mozilla debido a su diseño, la velocidad de carga y la sincronización entre varios dispositivos. Mozilla es un navegador perfectamente válido para sustituir a Chrome. De hecho, desde que he tenido el autocompletado suficiente nutrido de enlaces y contraseñas no he echado en falta el producto de Google. Eso sí, mientras que en el escritorio Mozilla funciona a la perfección, a su versión para móviles todavía le falta velocidad para alcanzar a Chrome. Buscador: de Google Search a DuckDuck Go y Bing Google empezó siendo un buscador y esta sigue siendo una de sus funciones principales. De entre todas las alternativas, en primer lugar elegí Duck Duck Go. Un buscador que bloquea la publicidad y promete no rastrearnos. Sin embargo fue uno de los apartados donde eché más de menos a Google. En mi día a día utilizo Google para buscar enlaces relevantes, noticias y todo tipo de información. En internet hay de todo, pero hay que saber encontrarlo. Lamentablemente las respuestas de Duck Duck Go nunca se ajustaban a lo que necesitaba. Enlaces antiguos, sin calidad o imágenes no oficiales. Cuando en Google me lleva una palabra encontrar aquello que necesito, aquí tenía que hacer dos o tres búsquedas. La mala experiencia con Duck Duck Go me llevó a probar Bing. El buscador de Microsoft sí incorpora noticias de medios y periódicos y normalmente los resultados se parecen más a los de Google. También en diseño es más parecido, aunque este último es un aspecto que no es tan relevante. No quiero olvidarme del buscador de Twitter. Es increíble la cantidad de información que se puede encontrar ahí y en muchos temas he conseguido detalles, sobre todo de última hora, que habría tardado muchísimo en tener a través de otros buscadores. Nube: de Google Fotos y Drive a Dropbox y Telegram Las alternativas de Google Drive son bastante conocidas. Aquí tenemos múltiples opciones como Dropbox, MEGA, Amazon Drive, OneDrive o MediaFire. Durante un tiempo estuve probando OneDrive de Microsoft con muy buenos resultados y también tengo algunos archivos dispersos en Amazon Drive después de probar una tablet Fire. Pero para estas semanas quise ser tradicional y volver a Dropbox, donde tengo 36GB gratuitos. Una cantidad superior a los 15GB oficiales de Drive pero muy inferior a los 120GB que tenía gratis en el servicio de Google por enlazar productos. Al final, la diferencia no ha sido una cuestión de espacio sino de sincronización entre dispositivos. Cuando hablo de sincronización me refiero sobre todo a las fotos, ya que Dropbox funciona perfectamente en todo tipo de plataformas. Carrousel cerró y el guardado automático que tenía con Google Fotos no lo he podido disfrutar. Para guardar las fotos he utilizado una mezcla entre la galería del móvil, álbumes privados en Flickr y Telegram para enviar rápidamente fotos de un sitio a otro. Una solución que me ha funcionado y he logrado encontrar una cierta estabilidad, pero me ha faltado ese punto de inmediatez que ofrece Google con Fotos. Justo después de realizar esta experiencia, Flickr ha anunciado que limitará el número de imágenes. Aquí os dejamos con otras alternativas. Otro servicio que he utilizado y valorado durante estas dos semanas ha sido WeTransfer. Normalmente utilizaba la carpeta compartida de Drive para enviar archivos grandes a otras personas, pero con WeTransfer tengo una alternativa sólida y además bastante utilizado por el resto de mi círculo. Correo: de Gmail a Yahoo Tener mi correo profesional en Gmail ha sido un problema porque he tenido que volver ahí para contestar algunos mails importantes. No ha sido así siempre, ya que a varias personas simplemente les repliqué desde mi otra cuenta. La transición a Yahoo ha sido sencilla. Mi primera cuenta de correo de hecho fue ahí y la tenía abandonada desde hace años. Simplemente fue recuperar la contraseña que había olvidado y configurar que todos los correos de Gmail me llegasen también a Yahoo. Dicho esto, este reenvío no es del todo fiable y provocó algunas confusiones y llamadas. No es un servicio que me transmita mucha confianza pero sigue funcionando. Ofimática y notas: de Docs a Office y Simplenote Google tiene una cantidad enorme de servicios relacionados con la productividad. Google Docs, Sheets, Calendar, Keep, Translate... la buena noticia es que hay alternativas muy potentes para todas, salvo quizás para Google Calendar. Tenía la totalidad de la agenda allí y me ha supuesto un problema dejar de utilizarla. La solución ha sido por una parte centrarme en la aplicación de calendario de Mac OS y por otro lado utilizar Simple Calendar en el móvil. La agenda la exporté con el enlace de iCal y los datos se guardan en Dropbox. Una solución pero que nunca me ha transmitido la suficiente estabilidad como para pensar que iba a aguantar mucho. El tema del calendario está muy ligado a los distintos ecosistemas y o bien abrazamos a una marca concreta o las alternativas que he probado no son suficiente sólidas. Para idiomas he redescubierto Wordreference y el traductor de Cambridge. Para las notas me he enamorado de SimpleNote, de los creadores de WordPress. Soy usuario habitual de Evernote pero su modelo de negocio tan agresivo me ha hecho buscar otras alternativas. Finalmente para los temas de ofimática he utilizado las herramientas de Mac OS en el portátil y WPS Office en el móvil. Eso sí, como comentaré luego, el trabajo colaborativo ha sido un punto conflictivo. Vídeo: de Youtube a Twitter e Instagram Lo reconozco. Ha sido imposible para mí estar dos semanas sin ver YouTube. Pero sí puedo aseguraros que vi menos de cinco vídeos en ese tiempo. Afortunadamente, los creadores de contenido se han dado cuenta que pueden llevar su carisma a otras plataformas. De hecho, ha llegado a un punto que sigo casi más a ciertos Youtubers por Twitter o Instagram Stories antes que por su propio canal. Un contenido extra al que no daba mucha relevancia pero me ha servido como excusa para seguir informado, ver los gags más graciosos y en general no necesitar conectarme tanto a YouTube para ver ese tráiler o ese vídeo que me habían recomendado. Mapas: de Maps a OpenStreetMaps y Foursquare Google Maps es un servicio brutal, no solo tenemos una herramienta rápida para saber dónde estamos o cómo llegar, también para descubrir sitios cercanos e incluso tener un historial con nuestra ubicación. Durante estos días he utilizado OpenStreetMaps en la web, pero el cuadro de búsqueda es mucho más difícil de utilizar. No entiende bien las palabras, no encuentra lugares por el nombre y hay que ser mucho más preciso para dar con el lugar que necesitamos. Y claro, hay veces que no sabemos dónde hay que ir. Otra alternativa ha sido Here WeGo, algo mejor pero también varios peldaños por debajo de la opción de Google. En el móvil aposté por OsmAnd, una aplicación de navegación que también funciona offline y va genial. También quise probar Citymapper, sin embargo al utilizar los mapas de Google no me funcionó. Al final opté por Foursquare, una red social de recomendación de sitios donde ir que sigue teniendo mucha vida y aporta un plus incluso a Google Maps. Sistema operativo: de Android y la Play Store a LineageOS Estar dos semanas sin Google también implica estar dos semanas sin Android. Más en mi caso, que soy poseedor de un Pixel 2 XL. No dispongo de iPhone, pero tampoco me habría servido para conocer si existen alternativas más allá de otros sistemas operativos dominados por una única empresa. Entre los sistemas para móvil libres que existen opté por LineageOS, un fork de Android abierto y sin ningún servicio de Google preinstalado. Los diseños no son tan bonitos y no tenemos acceso a ciertas optimizaciones de Android, pero el rendimiento es excelente y el nivel de personalización es muy alto. Al principio se quedaba corto, pero si el móvil elegido hubiera sido tan potente como el Pixel, no habríamos perdido mucho por el camino. Uno de los principales cambios de abandonar Google es dejar atrás la Play Store. Ninguna otra tienda de aplicaciones para Android se le acerca. Entre las opciones probamos F-Droid, centrada en apps open source, Amazon AppStore y Aptoide. Queríamos trabajar únicamente con la primera pero no era práctico. En Aptoide sí hemos encontrado todas las aplicaciones que necesitábamos, desde Telegram, Slack, Yahoo, así como todos los servicios anteriormente nombrados. Su diseño es mucho más sencillo, no tenemos los últimos juegos y las aplicaciones más pequeñas no están, pero es un ejemplo perfectamente válido de alternativa. Y más lo será a partir de ahora teniendo en cuenta que han ganado su juicio contra Google. Cómo fue el paso: problemas y más problemas Cambiar por completo todas las aplicaciones no es tarea fácil. Los editores de Xataka estamos acostumbrados a cambiar de móvil constantemente y ya tenemos bastante automatizado el pasar de un sitio a otro. Pero este paso a un ecosistema sin Google ha estado plagado de problemas. En primer lugar la instalación de la ROM me dio fallos. Después configurar el móvil no es inmediato, ya que al no tener Google Play mi historial de apps habituales desapareció. Algunas aplicaciones que pensaba utilizar como alternativa me di cuenta que tampoco funcionaban ya que dependían de APIs de Google. En los primeros días ya vi que muchas tareas y creencias que tenía interiorizadas no iba a poder aplicarlas. Otro problema con el cambio fue la recuperación de las copias de seguridad y el pasar los archivos a otros servicios. Un caso claro es el del correo. Aquí activé la sincronización hacia Yahoo pero esta me dio muchos problemas. Además está el hecho de tener que avisar al resto de personas que no se preocupen si reciben una respuesta desde otra cuenta. En caso de querer hacer una transición definitiva, una decisión más acertada habría sido utilizar un servidor de correo propio y alguna aplicación como ProtonMail. El principal problema fue configurar el correo y convencer a mis conocidos que utilizasen herramientas alternativas a Google para pasarme información. Algo que no siempre fue posible. Algunas aplicaciones como CityMapper necesitan acceso a las APIs de Google para poder funcionar. Pero sin duda la mayor traba de no utilizar Google es que no puedes obligar al resto de personas que tampoco lo utilicen. Y el caso está en que muchos de los servicios de la compañía son para trabajar colaborativamente. Es el caso de Google Drive para pasar archivos, Google Docs para documentos de trabajo y hasta Google Forms, que nos sirve para votar en los Premios Xataka. Para utilizar estos servicios necesitamos tener una cuenta de Google. No hay una solución fácil. Puedes convencerles de utilizar otras alternativas, pero en grupos grandes o en el trabajo es casi imposible cambiar lo que ya funciona bien. De hecho, este pequeño experimento casi me cuesta el puesto de trabajo. No es del todo cierto (¡nada más faltaría!), pero sí hice trabajar más a mi jefa de manera innecesaria para que me enviase mediante Wetransfer unas imágenes que perfectamente podría haber abierto con Google Fotos. Afortunadamente la reacción fue positiva, muestra que el resto de personas sí están dispuestas a adaptarse al software específico que tengamos. Al menos de manera puntual. Qué he echado de menos y qué alternativas son suficientemente buenas La tienda de aplicaciones Aptoide tiene una gran colección de apps, pero su diseño es mucho más sencillo que el de la Play Store y la selección es más limitada. Al volver la vista atrás intento repasar qué es lo que he echado de menos y lo primero que me viene a la mente es YouTube. Y eso que en varios momentos de aburrimiento y tentado desde Twitter sí he abierto un par de vídeos. Aun así la plataforma de vídeo sigue siendo importantísima para la mayoría de usuarios. Seguimos a personas, tenemos vídeos divertidos, tráilers oficiales y una cantidad enorme de contenido. Instagram cada vez tiene más tirón, pero YouTube es hoy por hoy imprescindible. YouTube, el buscador, Maps y poder registrarse en todas partes rápidamente. Lo que más he echado de menos ha sido la sencillez e inmediatez del ecosistema de Google. Otro aspecto que he echado muchísimo de menos es la agilidad que me ofrece el buscador de Google. Los que trabajamos en medios online estamos todo el día buscando datos y sin Google esta labor se hace muy complicada. Sí es verdad que existen alternativas pero durante estos días he trabajado mucho más lento solo por no aprovechar los algoritmos de búsqueda de Google. Utilizar servicios con pocos usuarios tiene como problema añadido que te encuentras con problemas de compatibilidad. Además estas alternativas casi siempre han resultado ser una copia limitada de la aplicación de Google. Me ha faltado encontrar aplicaciones que realmente me den un plus respecto a lo que ya tenía con Google. Todas tienen sus ajustes curiosos por aquí y por allá, pero pocas ofrecen algo adicional que me invite a seguir utilizándolas durante más tiempo. DuckDuck Go y Bing son buscadores útiles para buscar enlaces ocasionales, pero el de Google sigue teniendo una búsqueda mucho más precisa y rápida. He perdido en inmediatez y comodidad. Por ejemplo, el registro inmediato con Google en aplicaciones y páginas web. Aunque se agradece que la mayoría ofrezca una segunda opción como Facebook Login. También me he visto invirtiendo varios minutos en conseguir encontrar la mejor combinación para llegar a un sitio, cuando con Google Maps habría sido cuestión de segundos. Sí he encontrado muchas alternativas que me han facilitado mucho el trabajo durante estas semanas. De hecho, me ha servido para reencontrarme con algunos servicios excelentes que había dejado atrás. Dropbox es un sistema en la nube que funciona genial salvo por la sincronización de las fotos. Mozilla Firefox es uno de los mejores navegadores, sin nada que envidiar a Chrome. Y no me olvido de los programas de Microsoft y OneNote para ofimática y notas o apps de Apple como la de calendario. Estamos acostumbrados a utilizar Google Maps, pero existen grandes alternativas como OsmAnd basados en los datos de OpenSteetMaps. Más allá de las alternativas directas, fuera de Google tenemos decenas de programas muy sólidos. En mi opinión, en comunicación WhatsApp, Slack o Telegram son mucho mejores que Hangouts. En edición de imagen VSCO o Photoshop son también superiores a Snapseed. Y en música, Spotify sigue siendo el rival a batir. Google dispone de un ecosistema muy amplio de servicios, pero si no fuera porque todos están sincronizados difícilmente utilizaríamos muchos de ellos. Desde el momento que rompemos con una de estas puertas de entrada a nuestros datos, el resto viene solo. Vivir sin Google es posible, pero hay que ir abandonándolo progresivamente ¿Podría dejar de vivir sin Google? En mi caso la respuesta es no. Pese a pasar prácticamente dos semanas sin utilizar sus servicios, en mi mente siempre ha estado presente que acabaría volviendo. ¿Por qué? Básicamente porque la mayoría de alternativas no me convencen lo suficiente. Sí es verdad que he encontrado algunos programas que voy a acabar utilizando de manera permanente, pero en otros tenía la sensación que tenía que aguantar porque era mi tarea, pero la experiencia nunca fue tan fluida. Me he reencontrado con Firefox y Dropbox. También he pasado más tiempo en Foursquare y Evernote. Y he vuelto a rememorar mis tiempos con el móvil rooteado. Google parecía la opción por defecto constante pero lo cierto es que sí hay vida más allá. Lo único que requiere tiempo de configuración, periodo de adaptación y en algunos casos perderemos también funcionalidades. A cambio ganamos el simple hecho de desligarse de un gigante como Google. La privacidad es un aspecto primordial, más en una época que se mueven millones de datos. Sin embargo, tenemos la sensación que para protegernos no sirve con irnos a alternativas fuera de las grandes compañías. Los programas open source suelen priorizar mucho la privacidad, pero la experiencia está muy lejos de la que tenemos con los programas más comerciales. Salvo honrosas excepciones, si nos gusta una alternativa de Google lo más probable es que no la encontremos en los repositorios de software libre. Al menos yo no me he topado con ninguna. Abandonar a Google definitivamente requiere bastante tiempo: para configurar bien las alternativas, sincronizarlas y olvidarse de lo tentador que resulta tener todos tus datos al alcance de un clic. Y aún así siempre habrá algún contenido o alguien que te incite directamente a utilizar sus servicios. Mi consejo si queréis abandonar definitivamente Google es que lo hagáis poco a poco. En primer lugar podéis hacer como he hecho yo durante este tiempo y empezar a utilizar software alternativo. El siguiente paso sería nutrir de datos este ecosistema alternativo con nuestras fotos, favoritos y demás datos que queramos tener a mano. A no ser que queráis tenerlo en local y contéis con dispositivos externos, con lo que todo será bastante más sencillo. Por el camino tendremos problemas de sincronización, sobre todo con el correo y algunos registros, pero finalmente iréis dejando atrás la mayoría de servicios de Google. Al final, salvo contenido específico como YouTube o las herramientas colaborativas que utilizan tus círculos, ninguno de los servicios de Google es indispensable. Google, al igual que otras grandes compañías, simplemente quiere convertirse en tu opción más cómoda. También te recomendamos El acuerdo de DeepMind con la Sanidad británica pone en riesgo los datos de millones de pacientes Google no informa a los usuarios de la filtración de Google+ : así se ha librado de tener que cumplir GPDR ¿CÓMO SERÁ EL VEHÍCULO ELÉCTRICO DEL MAÑANA? - La noticia He abandonado todos los servicios de Google dos semanas, del buscador a todas sus apps Android: esto es lo que más eché de menos fue publicada originalmente en Xataka por Enrique Pérez .

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Sin acabados de lujo, pero sigue siendo un Tesla: primeras impresiones del Model 3 tras su primera aparición en Barcelona

Por fin, después de dos años de tenerlo presente en las noticias, hoy hemos podido ver en vivo el nuevo Model 3 que tanto nos promete Tesla desde 2016 y que ha llevado la compañía a volver a tener beneficios. Ha ocurrido en Barcelona, ciudad desde la que la marca ha elegido mostrar una unidad del coche por primera vez en España. Se ha mostrado en el concesionario del centro de la ciudad, al lado del emblemático Passeig de Gràcia. Desde Tesla nos siguen afirmando que el Model 3 no empezará a llegar a los primeros clientes de la zona hasta entrado el año 2019, pero hemos aprovechado que el coche "se ha asomado" para poder tener una visión general de sus acabados y características, además de las opiniones de algunos clientes. En Xataka Robyn Denholm es la elegida para sustituir a Elon Musk: una economista será la nueva presidenta de Tesla Un "aperitivo" de lo que viene Tesla ha traído el Model 3 al concesionario de Barcelona para que todos los que han reservado el coche (puede hacerse abonando 1.000 euros que puedes recuperar sin problemas si decides anular) puedan pasarse por el local a verlo de primera mano. Los empleados de la compañía aprovechan, además, y preguntan por las opiniones que tienen tanto los compradores como los curiosos que también han querido verlo sin haberlo reservado. Si no estás en Barcelona o alrededores tranquilo. Tesla nos ha confirmado que el próximo 28 de noviembre mostrarán el Model 3 en el concesionario de Madrid, situado al comienzo de la calle Serrano práctiamente al lado de la Puerta de Alcalá. Podrás echar un vistazo al coche sin compromiso, aunque tendrás que respetar la cola que se puede formar por estricto orden de llegada de la gente. Más simple, pero conservando la esencia de Tesla El Tesla Model 3 tiene unas líneas que recuerdan a un deportivo visto desde delante, en parte por la ausencia de rejillas de ventilación. Habiendo probado ya el Model X y el Model S, estaba acostumbrado a ver los Tesla como grandes coches rodeados de absoluto lujo y cargados con tecnología punta. Eso último sigue presente en el Model 3, la tecnología sigue siendo la bandera en este vehículo, pero la parte de lujo ya es algo más borrosa. Es el sacrificio que ha hecho Tesla para poder vender el Model 3 a precios mucho más económicos que los Model X o S. Los pomos de las puertas del Model 3 están escondidos por defecto. Eso no significa que los acabados del model 3 sean malos. Lo identificamos muy bien como un Tesla por su diseño, sobre todo en la parte delantera, donde no hay rejillas de ventilación. Eso aporta un aspecto semejante a un deportivo en el capó, mientras que el resto del Model 3 tiene formas más cercanas a una berlina. Otro detalle característico de Tesla son los pomos, que se esconden completamente dentro de la estructura de la puerta y se sacan presionando con el pulgar en su lado derecho. Siempre que tengas la llave del coche cerca, claro. Sí, eso de ahí es un maletero en el capó. Incluye agarres para que las bolsas que dejemos dentro no se muevan mientras estemos conduciendo, y filtros para que si algo huele mal ahí dentro el olor no se cuele dentro de la cabina de pasajeros. Al ser un coche eléctrico, parte de ese capó está reservado para un segundo maletero. Y eso aporta más seguridad: en un choche frontal grave no tienes todo el motor del coche abriéndose paso en la cabina de pasajeros e hiriéndolos. El espacio vacío del maletero se comprime, algo que hace que en los tests de seguridad se elogie al Model 3 como uno de los más seguros del mundo. Esa pantalla tiene prácticamente todos los controles que hay en el Tesla Model 3 para el conductor. Su interior es lo que más me impresiona del coche, y no por tener acabados de lujo. Sus asientos son más "estándar" que los de los Model X y S, pero siguen teniendo unos buenos materiales y acabados que nos dan la sensación de estar en un coche de gama alta. Pero lo que impacta es que todos los controles de la consola del conductor pasan a estar en una pantalla táctil, más allá de eso sólo vemos los acabados en madera que esconden inteligentemente las rejillas por donde circula el aire climatizado. Sólo en el volante tenemos algunos botones básicos, nada más. Eso le da al interior del Tesla Model 3 un aire muy minimalista, muy simple. Jamás he visto un coche con unos controles tan reducidos a la mínima expresión, y parece hasta lógico que así sea. El Model 3 es visiblemente más pequeño que los Model X y S, pero no hay problemas de espacio en el interior. Ni para el conductor ni para el resto de pasajeros. Más de dos años esperando el coche Hemos aprovechado el evento para hablar con algunos de los clientes que habían reservado el Tesla Model 3 y que estaban viéndolo por primera vez. ¿Qué es lo que te lleva a reservar un coche con tanta antelación, sin ni siquiera haberlo visto ni probado? Casi todos los que estaban contemplando el coche tenían la reserva confirmada desde hace más de dos años. "A mí no me ha convencido Tesla, me han convencido las otras marcas", dice Alexandre, uno de los clientes. Ahora mismo tiene un Audi de 2004, y reservó el Model 3 en abril de 2016. El motivo principal para él es que "odia la contaminación" de los otros coches. Algo que ayudó a la decisión de reservarlo con tanta antelación es que la reserva se puede cancelar en cualquier momento, y los 1.000 euros que abonas se devuelven íntegros. Las principales dudas que se han discutido es en los acabados y colores, ya que dependiendo de los que elijas puedes tener que esperar más tiempo para que tu Model 3 llegue. Por supuesto también se pide mucho saber el precio final del Model 3, que aún no se ha confirmado. Desde Tesla argumentan que están esperando a dar ese dato por las variaciones del valor del euro, y la influencia de los impuestos y/o ayudas que hay alrededor de la compra de un coche eléctrico. Un punto de vista curioso es el de Carles Casanovas, jefe de servicios de Taxi Ecològic y también uno de sus taxistas. Afirma que usar el Model 3 como taxi puede suponer un gasto mayor al principio, pero que lo amortizará sin ninguna duda a lo largo del tiempo. Eso sí: defiende la compra desde el punto de vista condicional pero la desaconseja para un particular: "es aún muy caro y todavía te condiciona demasiado" con todo lo que te pide un motor eléctrico. En Xataka Tesla recupera el aliento y por fin fabrica a buen ritmo: en un solo trimestre produjo más que en todo 2016 David, presidente de un club de fans español de Tesla, no opina lo mismo. No ha reservado un Model 3, ha reservado dos. Y lo hizo viajando a Aix-en-Provence en 2016, ciudad más cercana en aquél entonces donde había una tienda física de Tesla para hacerlo presencialmente. "No hay color", dice. "Soy un 'fanboy' de la marca y sé que mi opinión es parcial, pero estoy enamorado de la marca y nadie te ofrece la asistencia que te da Tesla" Todos los que han reservado el Model 3 tendrán que seguir esperando hasta primavera o mediados de 2019 para que el coche salga definitivamente a la venta. También te recomendamos ¿CÓMO SERÁ EL VEHÍCULO ELÉCTRICO DEL MAÑANA? Tesla vuelve a hacer dinero tras dos años de pérdidas: 312 millones de dólares para el trimestre más exitoso en su historia Tesla recupera el aliento y por fin fabrica a buen ritmo: en un solo trimestre produjo más que en todo 2016 - La noticia Sin acabados de lujo, pero sigue siendo un Tesla: primeras impresiones del Model 3 tras su primera aparición en Barcelona fue publicada originalmente en Xataka por Miguel López .

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Tres de los 13 primeros empleados de Instagram borran la app y critican la red social, crisis existencial en Silicon Valley

Hay quien ayudó a crear o a impulsar las redes sociales que nos inundan y que se arrepiente de ello. Lo hemos visto en plataformas como WhatsApp o Facebook, pero el último caso ha afectado a Instagram. Tres de los empleados originales de Instagram que comenzaron a trabajar en la empresa en 2010 la han abandonado recientemente. No solo han dejado ese trabajo: han borrado la aplicación y ahora la critican abiertamente. El arrepentimiento parece ser la nota dominante en Silicon Valley los últimos meses. Abandonos en Instagram En The Washington Post hablaban por ejemplo con Bailey Richardson, una de esas 13 empleadas originales. "Ella y otras cuatro personas de ese pequeño grupo dicen ahora que el sentido de intimidad, arte y descubrimiento que definió a Instagram y llevó a su éxito ha dado paso a un mercado impulsado por las celebridades que está diseñado para reducir el tiempo y la atención de los usuarios a costa de su bienestar", destacan en el texto. Tiempos felices. El movimiento se produce poco después de que los co-fundadores de Instagram, Kevin Systrom y Mike Krieger, abandonaran Facebook. Ninguno de ellos indicaban públicamente que estaban "entusiasmados con el futuro de Instagram y Facebook en los próximos años", aunque diversos medios plantean que la marcha se produce por desacuerdos con el creador y máximo responsable de la red social, Mark Zuckerberg. El propio Systrom no quiso dar detalles, pero recientemente hacía un comentario revelador: "no dejas un trabajo cuando todo es fantástico, ¿verdad?". En Genbeta Boicot a Facebook: #DeleteFacebook gana adeptos tras el robo de datos de 50 millones de usuarios Facebook adquirió Instagram por 1.000 millones en 2012, y desde entonces su crecimiento ha sido exponencial: la red social se ha convertido en una fuente de influencia espectacular en la que marcas y personalidades tienen una presencia notable, sabedoras de la audiencia que dicha red tiene a día de hoy. Sin embargo la marcha de los dos cofundadores cambió un rumbo en el desarrollo de la aplicación y la forma de trabajo. Facebook trasladó al equipo al campus de Menlo Park para luego analizar cada detalle de Instagram y aplicar cambios que por ejemplo ya habían funcionado en Facebook, como el etiquetado de fotos. Para ingenieros como Richardson esos cambios "introdujeron una dinámica completamente nueva" Crisis existencial en Facebook y en las empresas que adquirió El crecimiento de Instagram parece haber convertido a esta red social en algo que sus creadores originales no querían. Josh Riedel, el tercer empleado de la compañía, explicaba cómo "había tanta presión para hacer cosas que 'escalaran'... pero cuando tienes más de mil millones de usuarios, algo se pierde en el camino". It is time. #deletefacebook— Brian Acton (@brianacton) 20 de marzo de 2018 La crisis existencial en Facebook es especialmente llamativa: los cofundadores y empleados originales de la empresa matriz y de tres empresas que adquirió en los últimos años llevan tiempo abandonando el barco. No solo eso: tras hacerlo algunos critican abiertamente las plataformas que ayudaron a crear y poner donde están hoy en día. En Xataka De alto ejecutivo de Facebook a criticar la red social abiertamente: Silicon Valley se rebela contra sí misma Uno de los ejemplos destacables más recientes es el de Brian Acton, cofundador de WhatsApp que tras dejar la empresa animó a todo el mundo a borrar Facebook, un mensaje que desde luego dio más visibilidad a ese movimiento #DeleteFacebook con el que sus críticos abogan por abandonar esta red social. Acton también mantuvo fuertes desavenencias con Zuckerberg y decidió perder cientos de millones de dólares para evitar tener que trabajar más para él. A la marcha de Acton le sucedió rápidamente la de Koum, que según los rumores había tenido también fuertes discusiones con Zuckerberg en relación a la protección de la privacidad de los usuarios de WhatsApp. Esas diferencias con el fundador de Zuckerberg también han marcado el devenir de Oculus, la empresa de realidad virtual que planteaba una revolución en este campo. Palmer Luckey la abandonó en 2017 y recientemente se hablaba de razones políticas. Los rumores incluso hablan de cómo Zuckerberg presionó a uno de los altos directivos de Oculus para abandonar su apoyo público a Trump y cambiar ese apoyo a otro candidato. Brendan Iribe ha sido el último en salir de Oculus y de Facebook, pero la lista continúa en una Facebook especialmente criticada por quienes la abandonan. Alex Stamos, que fue Chief Security Officer de la empresa, se unía a las críticas de Sean Parker, Tristan Harris o Chamath Palihapitiya. En todos los casos el discurso es similar, y quienes crearon estas plataformas buscan acabar con la dependencia de ellas. El arrepentimiento se contagia en Silicon Valley Esa crítica interna y externa se repite por doquier en las grandes de Silicon Valley. Tanto Ev Williams como Jack Dorsey expresaban sus críticas sobre algunos aspectos de la red social que crearon hace años y que siguen liderando. Sus últimos comentarios ponían en duda por ejemplo la utilidad del contador de seguidores, un número que según Williams "no era saludable". Directivos como Tim Cook, CEO de Apple, prefiere que su sobrino se mantenga lejos de las redes sociales. Criticaba la actitud de Facebook hace unos meses indicando que la mejor regulación era la autoregulación, pero que en el caso de Facebook ya se había sobrepasado esa fase. Zuckerberg, por supuesto, contestaba. Otros líderes tecnológicos también veían ciertas amenazas en la tecnología. Steve Jobs no permitía a sus hijos usar el iPad y Bill Gates impuso estrictas reglas de uso a sus hijos hace años para utilizar el smartphone. En Xataka Los pioneros de Facebook, Google y otras tecnológicas buscan luchar contra todo aquello que crearon Esa preocupación por nuestro uso de la tecnología ha hecho que de hecho en los últimos meses tanto Apple como Google (o la propia Facebook) ofrezcan herramientas destinadas al llamado "bienestar digital". Con ellas es posible obtener alertas cuando utilizamos ciertas aplicaciones demasiado tiempo, y aunque la decisión última de cómo establecer esos controles está en manos del usuario, al menos este tipo de propuestas ayudan a apartarse un poco de este tipo de plataformas. Que quienes las crearon las estén criticando da que pensar, desde luego. También te recomendamos Es posible que tengamos la primera evidencia científica sólida de que las redes sociales nos hace estar más solos y deprimidos ¿CÓMO SERÁ EL VEHÍCULO ELÉCTRICO DEL MAÑANA? De alto ejecutivo de Facebook a criticar la red social abiertamente: Silicon Valley se rebela contra sí misma - La noticia Tres de los 13 primeros empleados de Instagram borran la app y critican la red social, crisis existencial en Silicon Valley fue publicada originalmente en Xataka por Javier Pastor .

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La sonrisa de van Kamp: Científicos españoles descubren una supertierra en la segunda estrella más cercana a la tierra

La astronomía no es más que una larguísima colección de historia de amor. Telescopios, sí, y máquinas computando mediciones complicadísimas y cientos de antenas escuchando los susurros que llegan desde el espacio, pero, sobre todo y antes que nada, son historias de amor. Historias que no siempre acaban bien. Peter van Kamp empezó a obsesionarse con la estrella de Barnard y su sutil bamboleo en 1938, recién llegado como director al Observatorio Sproul de Pensilvania. Allí dedicó interminables horas a encontrar variaciones minúsculas en las fotos de la estrella. El 18 de abril de 1963 anunció que, según sus minuciosos cálculos, Barnard tenía dos gigantes gaseosos orbitando a su alrededor. La comunidad científica le creyó a pies juntillas. Durante una década, los expertos celebraban el descubrimiento de los dos primeros planetas fuera del sistema solar. Pero, como en la biografía de Foster Wallace, todas las historias de amor son historias de fantasmas. En 1973 y utilizando una tecnología mucho más precisa, George Gatewood y Heinrich Eichhorn demostraron que esos planetas no existían. van Kamp nunca reconoció su error y la convicción de que Barnard le acompañaría el resto de su vida costándole prácticamente todo. De vuelta en Amsterdam, con un rosario de amistades rotas y escaso prestigio profesional, murió en 1995. Hoy, no me cabe duda, esbozaría una sonrisa. El CSIC español ha encontrado un planeta orbitando su estrella. La sonrisa de van Kamp Por supuesto, ni el descubrimiento no tiene nada que ver con los trabajos de van Kamp, ni existen esos dos gigantes gaseosos. El planeta que orbita Barnard es una supertierra fría. Y no, no se trata de un planeta más: esta enana roja, mucho más pequeña y antigua que nuestro Sol, es la segunda estrella más cercana a la Tierra. Está, por así decir, a la vuelta de la esquina (galácticamente hablando). "Después de un análisis muy cuidadoso, tenemos más del 99% de confianza de que el planeta está allí, ya que este es el modelo que mejor se ajusta a nuestras observaciones", explicaba Ignasi Ribas, investigador del Instituto de Ciencias del Espacio del CSIC y director del Institut d'Estudis Espacials de Catalunya (IEEC). "Sin embargo, debemos permanecer cautelosos y recopilar más datos para terminar de confirmarlo en el futuro, ya que las variaciones naturales del brillo estelar podrían producir efectos similares a los detectados". Por su cercanía, por su movimiento extraño y sí, por la fama que le aseguró van Kamp, la estrella de Barnard ha sido una de las estrellas más estudiadas por los astrónomos. En 2015, un análisis ya sugirió la posibilidad planetaria para explicar los datos que teníamos. En busca de fantasmas Desde entonces, un equipo internacional de investigadores coordinado por el CSIC han observado regularmente la estrella de Barnard con espectrómetros de alta precisión. "Los espectrómetros [...] se utilizan para medir el efecto Doppler. Cuando un objeto se aleja de nosotros, la luz que observamos se vuelve ligeramente rojiza. Por el contrario, cuando la estrella se acerca a nosotros, la luz se vuelve azulada", explicaba Ribas. Al analizar esas observaciones, todo encajó: ahí había un planeta (GJ 699 b). Una supertierra con un mínimo de 3.2 masas terrestres y una órbita de 233 días. Eso sí, según el equipo, su temperatura rondaría los 170ºC bajo cero, con lo que la capacidad de sostener agua líquida en su superficie se hace poco probable. Se trata de una proeza increíble. hasta ahora no éramos capaces de encontrar planetas tan pequeños y con órbitas tan alejadas de su estrella. "Este descubrimiento significa un impulso para continuar en la búsqueda de exoplanetas en nuestros vecinos estelares más cercanos", decía Cristina Rodríguez-López, investigadora del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC). Es decir, "la esperanza de que eventualmente nos encontremos con uno que tenga las condiciones adecuadas para albergar la vida" se hace cada día más fuerte. También te recomendamos ¿CÓMO SERÁ EL VEHÍCULO ELÉCTRICO DEL MAÑANA? Un estudio propone categorizar los exoplanetas según el impacto de sus civilizaciones inteligentes Los aborígenes australianos descubrieron las estrellas gigantes rojas variables hace miles de años. Nosotros, en 1836 - La noticia La sonrisa de van Kamp: Científicos españoles descubren una supertierra en la segunda estrella más cercana a la tierra fue publicada originalmente en Xataka por Javier Jiménez .

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