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Intel NUC (Core i7 e Intel Octane), análisis: un PC configurable en formato compacto para el salón o el trabajo

De los Intel NUC que llegaron al mercado como alternativa de escritorio de los netbooks y ordenadores de sobremesa baratos, casi nada queda. Las sucesivas generaciones han logrado crear una categoría propia que promete mucho tras su alianza con AMD para integrar gráficos Radeon VEGA. En Xataka hemos probado una de las soluciones Intel NUC clásicas más potentes, con procesador Core i7 y memoria Intel Optane. Así es el Intel NUC con Core i7 Como comentábamos en la introducción de este análisis, actualmente tiene poco sentido referirse a los Intel NUC como ordenadores de poca capacidad y bajo coste. La familia ha evolucionado y mirado hacia adelante para, mantenido la esencia de un ordenador compacto, no tener nada que envidiar en prestaciones y configuraciones con otros sobremesa. Las limitaciones por su reducido tamaño, cabe en una mano, son evidentes. Tanto en puertos como en posibilidades de expansión no podemos comparar los Intel NUC con un sobremesa clásico, pero sí que tiene sentido pensar en ellos como una opción a considerar cuando no necesitamos tarjeta gráfica externa (que tenga Thunderbolt 3 abre una vía nueva para soluciones gráficas externas) o no queremos un todo en uno clásico. El modelo de Intel NUC que hemos probado es una de las soluciones más potentes disponibles. Viene preparado para usar memorias Intel Optane y cuenta con gráficos Intel Iris Plus sumando a la conectividad Thunderbolt 3. Intel NUC7i7BNH Kit Procesador Dual Core Intel i7-7567U (3,5- 4 GHz) // Caché 4 MB Tecnología 14 nm Gráfica Intel Iris Plus Graphics 650 TDP 28 W Memoria RAM DDR4-2133 máximo 32 GB Disco duro M.2 y SATA 3 de 2.5 pulgadas Salidas gráficas HDMI 2.0a; USB-C (DP1.2) Puertos USB 4 USB 3.0 (uno de carga) Otros puertos microSD Precio 459 euros En el interior de este modelo de Intel NUC hay sitio para una unidad SSD de tipo M.2, un disco duro clásico (o SSD) SATA3 de 2.5 pulgadas, así como hasta 16 GB de memoria RAM DDR4 (hay dos slots disponibles). Se trata de uno de los modelos de la categoría kit, es decir, los que dejan para el usuario la elección y montaje de algunos componentes como la memoria RAM o almacenamiento. Tampoco viene con sistema operativo instalado. Parte trasera del NUC con sus puertos principales A nivel de conectividad, el NUC, pese a su tamaño reducido, viene muy bien preparado excepto quizás en el número de puertos USB, de los que parece que nunca tenemos suficientes salvo que recurras a conectar periféricos de forma inalámbrica. El NUC de Intel dispone en la parte trasera de un puerto HDMI 2.0 con salida de audio 7.1 (compatible con contenido 4K), un puerto Ethernet Gigabit, dos puertos USB 3.0 y un Thunderbolt 3 (40 Gbps, Displayport 1.2 y USB 3.1 gen2). También está ahí la entrada de alimentación. Si miramos en uno del los laterales, encontramos un cierre Kensington y un práctico lector de tarjetas microSD. En su tamaño compacto no falta casi de nada para un PC de consumo. Trae incluso puerto de infrarrojos y dos micrófonos para poder hablar a Cortana Ya en la parte frontal está el receptor de infrarrojos, que nos permitirá usar mandos a distancia si queremos darle funciones de centro multimedia al NUC, la entrada/salida de audio, así como dos puertos más USB 3.0 muy cómodos para esos periféricos de quita y pon (uno de ellos es de carga) Este NUC de Intel no descuida las comunicaciones sin cables y viene preparado de serie con WiFi AC y Bluetooth 4.2. Pensado para usar con Windows 10, Intel ha incluido en el frontal dos micrófonos para que Cortana nos pueda escuchar. En nuestro caso, la configuración base del Intel NUC y su Core i7 i7-7567U se complementó con un módulo de 8 GB de RAM a 2133 MHz, una memoria Optane de 32 GB y un disco duro de 1 TB. El sistema operativo es Windows 10 instalado en los 32 GB de la memoria Intel Optane, algo que le da mucha vida al equipo pero que hace que, si no eres cuidadoso con donde guardas contenido e instalas aplicaciones, se convierta en un continuo "el sistema se ha quedado sin espacio". En la caja viene incluido un adaptador VESA para colocar el NUC de forma cómoda y segura en la parte trasera de un monitor compatible. Montaje sencillo: solo necesitas un destornillador Si has decidido personalizar tu Intel NUC en ciertos componentes internos, el montaje es muy sencillo. Solo debes tener en cuenta el espacio limitado que hay y que dificulta alguna colocación de tornillos, pero poco más. Añadir o cambiar componentes es muy accesible El acceso al interior del Intel NUC se realiza por la parte inferior, donde disponemos de cuatro tornillos. Una vez los hemos retirado nos encontramos con la carcasa con conexión SATA3, la cual debemos retirar con cuidado a un lado para poder acceder a las entrañas de este Intel NUC. Interior del Intel NUC una vez retirada la carcasa del disco SATA3 En nuestro caso procedimos a instalar en unos pocos segundos tanto la unidad Intel Optane de 32 GB, en su correspondiente ranura M.2 que hay que atornillar con cuidado, como el disco duro mecánico Toshiba de 1 TB. Finalmente pinchamos un módulo de memoria RAM DDR4 de 8 GB, que tiene que ser de tipo SO-DIMM, recolocamos la carcasa del disco duro de 2,5 pulgadas justo encima alineando con los huecos para los tornillos y cerramos. La reducción de elementos superfluos es total, y por ejemplo esa carcasa SATA3 va atornillada a la placa base con los mismos tornillos que cierran la tapa inferior de acceso al interior del NUC de Intel. Hay que tener un poco de paciencia con el tornillo de la ranura M.2 por el poco espacio disponible para colocarlo Una vez que acabamos de montar todos los componentes no incluidos en el kit (una memoria Optane de 32 GB sale por 65 euros), procedimos a la instalación del sistema operativo. Escogimos Windows 10 Pro, el cual instalamos en la memoria/SSD Intel Optane. El disco mecánico de 2,5 pulgadas, que perfectamente podríamos sustituir por un SSD si así quisiéramos, lo dejamos para almacenamiento puro. Consumo, temperatura y ruido en funcionamiento del Intel NUC con Core i7 Con el Intel NUC ya perfectamente listo para empezar a trabajar con él tras la instalación de aplicaciones varias y algún que otro juego, iniciamos la batería de pruebas para medir el consumo, ruido en funcionamiento y temperatura en diferentes escenarios. Respecto al consumo, la fuente de alimentación (se agradece que sea tan compacta) que viene con el NUC marca un máximo de 65 W, así que sabíamos que por ese margen nos debíamos de mover. Efectivamente, en nuestras mediciones, la media con carga de trabajo del 100% se situó en los 49 W, cifra muy interesante especialmente pensando en su uso como centro multimedia. Respecto al ruido y la temperatura de funcionamiento, en nuestros test el equipo Intel NUC nunca superó los 60 grados centígrados, con una temperatura ambiente de unos 15 grados centígrados. A nivel de ruido, el sistema incluye un pequeño sistema de ventilación con un altavoz que se pone en marcha en cuanto le exigimos un poco por encima del 25% de carga de trabajo al procesador. En completo silencio es apreciable el ruido continuo pero ni como centro multimedia viendo contenido ni en el trabajo diario, es un problema pese a la dificultad de refrigeración de este Core i7 en un espacio tan reducido. Intel NUC con Core i7: prueba de rendimiento En el día a día como ordenador de consumo, el Intel NUC se ha mostrado en nuestras pruebas muy fiable, no mostrando problema alguna en tareas relacionadas con ofimática, navegación web e incluso edición fotográfica. También pasó diferentes pruebas de reproducción de vídeo para corroborar que si queremos usarlo como reproductor multimedia, gracias a su salida HDMI 2.0 con sonido 7.1. El soporte máximo es para contenido 4K a 60 Hz, y con vídeos que ofrecen esa calidad la reproducción fue perfecta. Ideal pues como centro multimedia compacto para el salón salvo por el matiz de que, con su coste, no conviene darle exclusivamente esa funcionalidad. Pero es manejable y en cuestión de segundos puede estar colocado en el salón junto al televisor o un proyecto si así lo deseamos. Comprobado que la práctica iba perfecta para sus características, pasamos a las pruebas sintéticas para poner números a nuestra experiencia. La primera batería de pruebas tenía a PCMark y 3DMark como protagonistas. En el caso de la última, en el test TimeSpy nos ofreció este NUC con su Core i7 una cifra de 535 puntos, con 1434 para la prueba Fire Strike. Los datos se corresponden con los esperados para este procesador y su gama. Por último tenemos la prueba con Cinebench, que nos marcó 49,8 fps en el test OpenGL, y 401 cb en la específica para la CPU. Intel NUC para jugar, ¿es posible? Quien esté pensando en la compra de un Intel NUC con Core i7 e Intel Optane es muy improbable que, por los casi 600 euros que costaría una configuración con disco duro y RAM, lo tenga en consideración para tareas de juego. Es un equipo que con cargas gráficas intensas sufre y no está preparado para ello. Que nada más ejecutar The Division en el Intel NUC nos saltara un claro aviso de "¡qué haces!" no era muy buena señal de partida Pese a ello, quisimos ponerlo a prueba tanto con juegos de primer nivel en cuanto a requerimientos gráficos, como en otros de esports o menos exigentes. La prueba de fuego la realizamos con nuestro juego de referencia para estos test: The Division. Nada más cargarlo nos saltó el aviso de que la configuración del PC no era la más idónea para ese juego. No le hicimos caso y lo ejecutamos. Hay que indicar que, por la combinación de memoria Intel Optane de 32 GB como disco principal y uno mecánico de 1 TB como secundaria, los juegos de Steam los almacenamos en el segundo. La primera prueba con The Division la realizamos con resolución 1080p pero en modo de detalle Bajo. Los 16,4 fps de media que obtuvimos ya nos dejaron claro que subir de detalle no estaba dentro de las posibilidades. Sí que redujimos la resolución hasta los 1366x768 píxeles para conseguir, en ese mismo modo de detalle Bajo, unos 26 fps que podríamos soportar jugando alguna vez. Si conservando la misma idea de jugar a 1080p pero con calidad Baja en la configuración, pasamos a otros títulos habituales de nuestras reviews de hardware, solo con los poco exigentes podemos pensar en alguna que otra sesión de juego con este Intel NUC. Para quien aspire a más, las soluciones de gráficas externas pueden ser una solución aunque, con el precio del sistema en su totalidad, cabría preguntarse si es precisamente lo que queremos tener. En el caso de su uso como PC principal en casa, para tareas de ofimática, navegación y el interesante extra de usarlo como centro multimedia, su tamaño compacto, consumo y poco ruido en funcionamiento conforman un pack interesante aunque en una gama ya con precio a considerar. El equipo ha sido cedido para la prueba por parte de Intel. Puedes consultar nuestra política de relaciones con empresas. También te recomendamos Intel vuelve a la carga con unos Optane SSD 900P reservados al gaming y a workstations Intel Core i7-8700K, análisis: el rey de los procesadores para jugar ha vuelto con unos bestiales (y calientes) 5 GHz Dónde leer toda la actualidad ahora que Facebook ha quitado las noticias del muro - La noticia Intel NUC (Core i7 e Intel Octane), análisis: un PC configurable en formato compacto para el salón o el trabajo fue publicada originalmente en Xataka por Javier Penalva .

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Los gemelos espaciales, cada vez “más distintos”: los ocho cambios en el organismo que puede provocar estar en el espacio

Sin duda, el experimento espacial de los hermanos Kelly es uno de los más curiosos en lo que se refiere a enviar al ser humano al espacio, pero más allá de lo llamativo está toda la información que queda por darnos. Aún estamos a la espera de que se presente un estudio definitivo y conjunto sobre todo lo referente a él, pero de momento se van sabiendo más datos sobre los cambios en el cuerpo humano al viajar al espacio gracias a este curioso experimento. A modo de breve recordatorio, los hermanos Kelly son dos gemelos idénticos que comparten otro aspecto más allá de la genética: son astronautas. Aprovechando la coyuntura, la NASA envió a uno de ellos (Scott) a la Estación Espacial Internacional durante 340 días, mientras que el otro (Mark) siguió en la Tierra. Lo que esto permite es que podamos saber qué le ocurre a nuestro cuerpo en condiciones de microgravedad, y poco a poco los investigadores van desvelando estos hallazgos en diez estudios distintos. Telómeros que van, telómeros que vuelven Como vimos hace algo más de dos semanas, los primeros datos nos decían algo más allá de esos cinco centímetros más de altura con los que Scott había vuelto del espacio. Salían publicados en Nature y se hablaba de que había alteraciones conductuales y fisiológicas muy similares a las que causa el estrés, aunque cabía ver si sólo se debían solo al estrés de vivir en el espacio (y no tanto a la microgravedad). Otro cambio que se vio fue en los telómeros, es decir, los extremos de los cromosomas. Concretamente se vio que los telómeros de Scott se habían alargado, al contrario de lo que los científicos esperaban (en el estudio llevado por Susan Bailey, de la Colorado State University), aunque tras 48 horas en la Tierra se acortaron hasta volver a la longitud que tenían previamente a la estancia en la ISS. Lo que se considera es que la elongación temporal de los telómeros de Scott puede ser efecto de la rigurosa rutina de ejercicio y la estricta dieta hipocalórica del astronauta. Nadie gana a las bacteria en adaptación Las bacterias dan bastante que hablar en el espacio con más o menos motivo. Pero lo que se ha visto en cuanto a las diferencias de los gemelos es que la población bacteriana de Scott era muy distinta a la de Mark durante el tiempo del estudio, si bien cabía imaginar que pasaría algo así debido a la sensibilidad de los microbios a cambios en la dieta o el ambiente. La población bacteriana de Scott cambió, pero estas variaciones no permanecieron más allá de la estancia de la ISS al volver a la Tierra En concreto se vio en el trabajo del equipo de Fred Turek de la Universidad Northwestern que la población bacteriana de Scott cambió tanto con respecto a cuando estaba en la Tierra como con su hermano, pero estas variaciones no permanecieron más allá de la estancia de la ISS al volver a la Tierra. Cambios similares, como comentábamos, a los que se esperan cuando alguien cambia radicalmente de hábitos con respecto a la dieta o se expone a un ambiente muy distinto, lo cual en ambos casos ocurrió a Scott. Los glóbulos blancos son también astronautas, pero no las citoquinas ¿Qué pasa con nuestro sistema inmunológico tras un tiempo en el espacio? Para ver cómo afecta la microgravedad en lo referente a nuestras defensas el equipo de Emmanuel Mignot (de la Universidad de Stanford) llevó a cabo un estudio usando una vacuna contra la gripe, inyectada tanto a Scott como a Mark en dos ocasiones (con un año de separación). Lo que vieron es que no, la microgravedad no supone un cambio en la respuesta inmunológica de nuestro organismo, y (por suerte) la de Scott fue equivalente a la de Mark (es decir, la producción de anticuerpos contra el virus de la gripe), de modo que ir al espacio no atenúa ni incrementa la acción de este sistema. Aunque hay una salvedad: parece que lo que sí se afecta es la inflamación. El equipo de Mike Snyder, también de Stanford, vio que la respuesta inflamatoria de Scott era más pronunciada que la de Mark, con un alto nivel de citoquinas (proteínas responsables de la regulación de la respuesta inflamatoria) desde antes del vuelo que permaneció elevado durante la estancia en la Estación, así como seis meses después de su vuelta a la Tierra. Otro hallazgo en relación a esto fue la observación de un aumento del ácido 3‑indolepropiónico (IPA), que ayuda a regular el nivel de insulina (hormona encargada de ajustar el nivel de azúcar en sangre) en los análisis de Scott, lo cual pudo deberse al aumento de la respuesta inflamatoria para intentar combatir la resistencia a la insulina que ésta provoca. ¿Arterias engrosadas? Con tal de comprobar si los radicales libres en el aire tienen impacto en la estructura y efectividad de las arterias, Stuart Lee del Centro Espacial Johnson de la NASA y su equipo llevan a cabo un estudio en el que se examinaba con ultrasonidos y muestras de orina y sangre las arterias de los gemelos. No es uno de los gemelos, es el astronauta Koichi Wakata usando el aparato de ultrasonidos de la Estación Espacial Internacional para revisarse las arterias carótidas y enviar los resultados a los investigadores, buscando estos posibles efectos de la microgravedad en la pared arterial. (Imagen: NASA) Lo que de momento han visto es que la pared de las arterias carótidas (las que van del corazón al cerebro) era más gruesa tras volver a la Tierra, encontrando unos biomarcadores de inflamación elevados. Esto no se vio en Mark, pero aún han de determinar si esto es efecto de estar en el espacio o una cuestión de envejecimiento arterial no relacionada con ello (y que por otros factores no se ha dado en el hermano que quedó en la Tierra). Las proteínas parecen notar el cambio Relacionado con los cambios en los mecanismos genéticos están los de formación de proteínas, y de estudiar esto y si hay variaciones en la capacidad de modificación de estas moléculas se encargó el equipo de Brinda Rana de la Universidad de California. Para ello recogieron muestras antes, durante y después de la estancia espacial (de ambos gemelos). Lo que de momento han visto es que hubo cambios en la excreción de algunas proteínas de Scott durante la estancia en la ISS, particularmente la acuaporina 2. Esta proteína se encarga de transportar moléculas de agua y sirve como un indicador del estado de hidratación del organismo, por lo que relacionaron el incremento de eta proteína con unos niveles altos de sodio en el plasma, indicando deshidratación. Lo que creen es que hay una tendencia a que los fluidos migren a la cabeza durante las estancias en microgravedad, lo cual causa aumento de la presión intracraneal y disfunciones visuales, lo cual se ha documentado en el caso de otros astronautas. Los genes notan que algo pasa A Chris Mason, de la Universidad Weill Cornell, ya le mencionamos en esos primerísimos hallazgos en los estudios relativos al proyecto de los gemelos astronautas, al dirigir él los análisis relativos a los estudios de la expresión genética. Lo que ha estado viendo junto a su equipo es que Scott ha experimentado cientos de mutaciones genéticas en comparación a su hermano Mark, debidas probablemente al estrés como ya comentamos en su momento. Por otra parte está lo que ya vimos en Nature en relación a la metilación del ADN (lo que activa y desactiva a los genes, por decirlo de manera sencilla), hallazgos del trabajo de Andy Feinberg de la Universidad Johns Hopkins, quien dirigió el estudio en relación a los cambios epigenéticos, es decir, a cómo se expresan los genes. Lo que vio este equipo es que había regiones en la que se detectaron cambios en la metilación, siendo dos las que al parecer sí tienen relación con la microgravedad: la que está cerca del gen encargado del crecimiento de los telómeros y la que queda cerca del gen encargado de la producción de colágeno. Con todo esto, los científicos han concluido de momento que hay cinco aspectos en relación a los cambios genéticos a tener en cuenta para futuras misiones espaciales, algunos de los cuales ya hemos repasado: Hipoxia: probablemente debida a la falta de oxígeno y al exceso de dióxido de carbono. Estrés mitocondrial: relacionado en parte con lo anterior, dado que las mitocondrias son una parte de las células encargada de la respiración celular (es decir, obtener energía a partir de oxígeno). Efectos en los telómeros, en los mecanismos de reparación de ADN y en el daño a dicha molécula: probablemente relacionados con la exposición continua a radiaciones. Descenso de la producción de colágeno, la formación ósea y de la coagulación sanguínea: lo cual se achaca a los efectos de la microgravedad en los fluidos. Incremento de la actividad inmunológica: probablemente debido al cambio de ambiente. La operación bikini espacial Algo más visible (y quizás entendible) es lo que ocurre con la masa corporal de quienes están una temporada en el espacio exterior. Esto se ha encargado de evaluarlo el equipo de Scott M. Smith, del centro de la NASA Johnson, que ha monitorizado lo perfiles bioquímicos de cada gemelo buscando los cambios. (Imagen: Space.com) Lo que vieron es que la masa corporal de Scott se redujo considerablemente tras su estancia en el espacio, acompañado de un incremento también importante del ácido fólico. Pero de nuevo consideran que estos efectos pueden deberse a esos hábitos más saludables a los que necesariamente se sometió el astronauta en relación a la alimentación y el ejercicio. El espacio no nos "atonta", pero quizás la Tierra sí No todo son cambios físicos y no había que dejar de lado nuestra mente. Las condiciones abismalmente distintas que supone la microgravedad podían tener un efecto importante en los procesos cognitivos y los encargados de atender a los cambios que se pudieron dar ahí entre los dos gemelos son Mathias Basner, de la Universidad de Pennsylvania, y su equipo. Para encontrar los posibles cambios cognitivos hicieron diez tipos distintos de tests antes, durante y después de la estancia en el espacio de Scott Lo que hicieron es realizar diez tipos distintos de tests congnitivos antes, durante y después de la estancia en el espacio de Scott, viendo que no había cambios significativos en los procesos cognitivos del mismo entre la permanencia en microgravedad y sus resultados en la Tierra. No obstante, la velocidad y la precisión disminuyeron al volver a la Tierra según los tests post-vuelo. Lo que se considera de momento es que aquí lo que ha jugado una mala pasada es el reajuste de la microgravedad a la gravedad terrestre. Quedan aún más estudios que realizar, porque el estrés de la agenda de Scott una vez en la Tierra también podría ser un factor agravante en los resultados. Imagen | NASAEn Xataka | Hay pocas cosas más estresantes que un viaje al espacio: los gemelos espaciales ya no son tan parecidos También te recomendamos Las cicatrices invisibles del espacio: así es como la microgravedad machaca a nuestro cerebro Dónde leer toda la actualidad ahora que Facebook ha quitado las noticias del muro Trump firma la orden para que la NASA regrese a la Luna en una misión tripulada tras 45 años - La noticia Los gemelos espaciales, cada vez "más distintos": los ocho cambios en el organismo que puede provocar estar en el espacio fue publicada originalmente en Xataka por Anna Martí .

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‘Age of Empires’ (1997) frente a su ‘Definitive Edition’ (2018): qué cambios han sido a mejor… y cuáles a peor

Mañana es el gran día. 'Age of Empires: Definitive Edition' debuta en Windows 10. El clásico de 1997 recibe un buen lavado de cara, no sólo en lo visual, ante el que ha sido el primer trabajo serio de Forgotten Empires, un estudio habitual en las últimas expansiones de la saga. Nuestros compañeros de VidaExtra ya lo han analizado, quedando patente que estamos ante un remake notable que no puede ocultar, eso sí, ciertas carencias en lo relativo al comportamiento errático de la IA. En Xataka vamos a analizar sus pros y sus contras de un modo diferente, comparándolo punto por punto con el clásico de 1997, en sus facetas más representativas, para ver en qué ha mejorado y en qué ha ido a peor. Empezaremos, precisamente, por lo peor. A peor: una IA menos inteligente No es que el 'Age of Empires' original funcionase como un reloj suizo, ya que tampoco se salvaban de la quema en este sentido los clásicos de Blizzard Entertainment o Westwood Studios de aquella época. Pero sí que, con sus más y sus menos, a pesar de algún cuello de botella y alguna pájara temporal, ninguno nos daba muchos quebraderos de cabeza. En 'Age of Empires: Definitive Edition', por contra, los aldeanos se han vuelto muy tontos. Una tarea tan básica (y necesaria en los primeros compases de cada partida) como es la de recoger bayas, se torna a veces en un auténtico problema: tan pronto pueden estar tres aldeanos recogiendo la comida, como que uno al volver se quede parado. O peor aún, que nadie (y repetimos, NADIE) sea capaz de coger bayas de una planta en concreto, como si hubiese que hacerlo desde otra orientación. Este "empanamiento" con las bayas, bastante común en la Campaña, se extiende también a otro tipo de recursos, pero afectando solamente a los grupos de más de tres aldeanos, por lo general. En el 'Age of Empires' de 1997 no pasaba de un modo tan marcado, y eso que era muy habitual llevar grupos de cinco o más aldeanos a cortar leña del mismo árbol. Ni la propia IA enemiga se libra de la torpeza de los aldeanos En relación a la obtención de madera, hay otro comportamiento errático de lo más desquiciante con los aldeanos, ya que tienden a alejarse muy pronto de la zona marcada, aumentando proporcionalmente la probabilidad de dar muchos rodeos a la vuelta. Incluso escogiendo otro almacén subterráneo aunque hayamos creado uno más cerca. Hay que vigilarlos constantemente. Es curioso, porque ni la propia IA enemiga se libra de la torpeza de los aldeanos, optando por alejarse más y más de su base en busca de madera, como si fuese el bien más necesario, dejando muy abandonadas, en demasiadas ocasiones, sus granjas de la base, y prácticamente impolutas las canteras de piedra y oro que tienen cerca. Esto provoca que la máquina sea muy agresiva al inicio, y se desinfle por completo en el tramo final. Para rematar, siguiendo con la escasa inteligencia de las unidades en ciertos compases del juego, tenemos un amago de formaciones. O más bien, deformaciones. Forgotten Empires podría haber adoptado las del 'Age of Empires II: The Age of Kings', pero en su defecto nos topamos con una rigidez bastante surrealista cuando nos desplazamos en grupo. Nuestros compañeros de VidaExtra dieron un ejemplo muy gráfico: "Tenemos cinco guerreros: cuatro están juntos y el quinto está a 50 metros. Los seleccionamos y los llevamos hasta la otra punta del mapa. Al llegar se quedan en la posición exacta en la que estaban al principio: cuatro juntos y el quinto a 50 metros. Esto, extrapolado a defender una base, es un problema." Por suerte, ahí terminan sus aspectos negativos respecto al clásico. A mejor: la gestión de nuestra civilización Donde 'Age of Empires: Definitive Edition' gana por goleada es en lo relativo a su interfaz y la gestión de las unidades de nuestra civilización. Fijaos en las carencias del clásico de 1997: No había botón para ver los aldeanos inactivos No había colas de producción No podíamos seleccionar grupos de unidades con doble clic No veíamos de un plumazo todo lo que podía construir un aldeano No se podían atravesar las granjas No se podían reabastercer las granjas No se podían crear puntos de ruta para cada edificio No se podían seleccionar grupos de edificios para crear unidades No contábamos con accesos directos a los grupos creados Tan solo su expansión de 1998, 'Age of Empires: The Rise of Rome', implementó el doble clic para seleccionar de golpe el mismo tipo de unidades, y las colas de producción (hasta un máximo de cinco). 'Age of Empires: Definitive Edition' incluye todo lo de arriba de serie. El clásico de 1997, por mucho carisma que tenga, ha envejecido muy mal en ese aspecto, siendo un tipo de estrategia en tiempo real bastante crudo. Nada que ver con esta puesta al día, donde, salvando el detalle de la IA, resulta ser una experiencia mucho más satisfactoria al facilitarnos la gestión de nuestras unidades y la progresión por las distintas edades. A mejor: batallas a mayor escala En Windows 98, la obra de Ensemble Studios se podía jugar con una resolución de 1024x768. En este remake se llega hasta el 4K. Discutible es, por otro lado, qué aspecto es mejor. Si el minimalismo gráfico de antaño, sin la pantalla tan recargada de detalles, o el truco de los modelados en 3D bajo fondos en 2D de 'Age of Empires: Definitive Edition'. Los dos tienen su encanto, cada uno a su manera. Ahora bien, resultan de lo más espectaculares las animaciones del remake, algo de lo que carecía el clásico de 1997. Las unidades se modelaron en 3D, para renderizarse después en 2D con 32 direcciones (en 'Age of Empires' a secas había tan solo ocho direcciones), mientras que para los edificios sólo se modeló su parte posterior, con el añadido de unas animaciones de derrumbes que impresionan bastante con el zoom a tope. Dicho zoom es otra de las novedades de este remake, con distintos grados de visionado hasta un máximo de x4. Cuanto más alejada esté la cámara, mejor. Este zoom, por cierto, es el que viene fijado en el modo Clásico de 1997 reservado para las Escaramuzas, recuperando su aspecto viejuno. Más llamativo resulta, en cualquier caso, que ahora el límite de población ascienda hasta 250 unidades para las Escaramuzas o cualquier mapa que personalicemos desde el editor de escenarios (Campañas incluidas). No hay que olvidar que en el clásico de 1997 era de unos irrisorios 50, con un paupérrimo aumento en su expansión de 1998, donde se alcanzaron los 75. ¿Y qué pasa si a alguien no le gusta esa masificación de tropas? Ningún problema: se aplica una restricción de población, entre 50, 75, y demás, y asunto zanjado. Al fin y al cabo, el anfitrión de la partida decide. A mejor: el rediseño de las diez Campañas El clásico de 1997 gozó de un número considerable de civilizaciones de entrada (doce), con otras cuatro que llegaron al año siguiente por medio de su expansión, dando como resultado diez Campañas bastante variadas entre sí y de dificultad creciente. Algo que conserva su remake. Sin embargo, Forgotten Empires no se ha limitado a calcar el diseño de cada Campaña en 'Age of Empires: Definitive Edition', porque aquí cada mapa se ha rediseñado por completo. Uno de los mejores ejemplos que podemos dar en este sentido, es sobre la peliaguda primera misión de los griegos. Ahí comenzábamos con unos pocos aldeanos y unos guerreros, estando rodeados por tres facciones neutrales que tardaban poco en atacar. Había que saber muy bien dónde situarse para establecer la Plaza Central, siendo una de las tácticas más recomendables la de ir por los pelasgos, la civilización más avanzada y agresiva, para reducir su base antes de montar la nuestra. ¿El problema? Que en este remake los pelasgos tienen varias atalayas. Y como ese caso, más. Todo se ha vuelto más duro. Es, por lo tanto, una puesta al día donde se ha tenido muy en cuenta a los que vieron crecer la saga del tristemente desaparecido equipo de Ensemble Studios, para se topen con un nuevo reto. Con lo que no contábamos es con tener como rival también a nuestros aldeanos... Regreso agridulce. En Xataka | Llevo desde el Pentium III jugando al 'Age of Empires II' y no puedo dejarlo En VidaExtra | Análisis de Age of Empires: Definitive Edition. Un buen remake lastrado por una IA agresiva y defectuosa También te recomendamos Dónde leer toda la actualidad ahora que Facebook ha quitado las noticias del muro La próxima gran sorpresa de Google sería una consola con un servicio de Cloud Gaming, según The Information PlayStation 4 está a punto de superar en ventas a la PS3, pero sigue muy lejos de igualar el éxito de PS2 - La noticia 'Age of Empires' (1997) frente a su 'Definitive Edition' (2018): qué cambios han sido a mejor... y cuáles a peor fue publicada originalmente en Xataka por Jarkendia .

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Un clavo más en el ataúd de Windows Phone: las versiones 7.5 y 8 dejan de recibir notificaciones push

Estamos presenciando el agonizante y doloroso final de Windows Phone, la plataforma móvil con la que Microsoft buscaba dar batalla junto a Nokia. Me imagino que ya todos saben lo qué ocurrió, por lo que no creo necesario recodar cosas tristes. Lo que sí hay que destacar, es que Microsoft está terminando con el soporte para las versiones 7.5 y 8 de la plataforma, lo que significará una importante serie de cambios y elementos que dejarán de funcionar en las próximas horas. Microsoft está confirmando que durante los primeros minutos de este 20 de febrero, Windows Phone 7.5 y 8 dejarán de recibir soporte para recibir notificaciones push, una de esas características clave en los smartphones hoy día. Un movimiento que se veía venir después de que la compañía confirmara en octubre pasado que este operativo dejó de ser prioridad. Los usuarios de Windows Phone 8.1 y 10 se salvan... por el momento La pérdida de notificaciones no es la única características que dejará de funcionar en Windows Phone 7.5 y 8, ya que Microsoft también confirmó que las live tiles ya no se actualizarán en directo, es decir, a partir de ahora permanecerán estáticas sin mostrar nueva información. Asimismo, el servicio de 'Find my Phone' también pierde el soporte, por lo que si alguien con alguno de estos smartphone extravía su dispositivo, no podrá usar este servicio para buscarlo ni para bloquearlo o hacer borrado remoto. Hay que destacar que sólo las versiones 7.5 y 8 del operativo perderán estas características, mientras que Windows Phone 8.1 y Windows 10 Mobile las seguirán teniendo, aunque no sabemos por cuánto tiempo más. La misma Microsoft mencionó hace unos meses que dejarían de implementar nuevas características y sólo se centrarían en actualizaciones de seguridad, esto hasta el fin de la vida útil de los dispositivos. Recordemos que ya había varias señales, aunque sin tener fecha, de la muerte de Windows Phone. Joe Belfiore fue de los primeros en confirmar y dar detalles acerca del fin del soporte, y Microsoft ya había dado pistas de que habían fracasado en el sector móvil. Los mismos datos de IDC le daban un 0.1% de participación en el mercado durante el primer trimestre de 2017, y en las últimas cifras ya ni siquiera aparece. Hasta siempre, Windows Phone. En Xataka | Cómo es usar Windows Phone en 2018 También te recomendamos HP abandona Windows Phone, seguir apoyando la plataforma "no tiene sentido" Windows Phone ha muerto: Joe Belfiore de Microsoft confirma el secreto a voces Dónde leer toda la actualidad ahora que Facebook ha quitado las noticias del muro - La noticia Un clavo más en el ataúd de Windows Phone: las versiones 7.5 y 8 dejan de recibir notificaciones push fue publicada originalmente en Xataka por Raúl Álvarez .

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Este superdeportivo es eléctrico, japonés y busca hacer sombra al Tesla Roadster con su 0 a 100 km/h en sólo 1,9 segundos

Estamos en una especie de boom de coches eléctricos, la gran mayoría de los fabricantes aseguran que ya trabajan en el suyo, así como nuevas compañías surgen para tratar de rascar algo de participación en lo que "los grandes" entran a escena. Por lo anterior, está surgiendo una extraña tendencia de empresas que dicen haber creado el coche eléctrico definitivo, aquel que será capaz de plantar cara a Tesla. En esta ocasión el embate llega desde Japón con Aspark, una compañía que se dedica habitualmente a la fabricación de robots médicos y que en 2014 decidió entrar en el mercado de los coches eléctricos. Owl es su primera apuesta en forma superdeportivo, el cual fue mostrado en el Salón de Frankfurt en septiembre del año pasado, y que nos muestra en vídeo la que busca sea su mayor ventaja: conseguir el 0 a 100 km/h en apenas 1,92 segundos. Aspark Owl, todo un samurái eléctrico De entre las especificaciones que mostró Aspark con el Owl, estaban la incorporación de dos motores eléctricos y una potencia de 430 CV con 563 lb/ft de torque. Como se trata de un coche para actividades recreativas y no para cruzar países o ir a trabajar todos los días, su batería llegaría con una autonomía de sólo 150 kilómetros. Su velocidad máxima, según la compañía, será de 280 km/h. La magia detrás de su impresionante aceleración, y con la que buscan competir con el recién anunciado Tesla Roadster, está en su peso de 950 kilos, lo cual se consiguió gracias a su fabricación en fibra de carbono y diseño aerodinámico. Además, el uso de neumáticos de carreras y ruedas anchas hacen que su aceleración sea una de las más impresionantes hoy día. Aspark acaba de compartir un vídeo donde muestra uno de sus prototipos de Owl, en donde finalmente podemos ver cómo el superdeportivo acelera de 0 a 100 km/h en sólo 1,92 segundos. Aunque hay que comentar que el vídeo nos deja más dudas que respuestas, ya que no vemos el velocímetro y al final sólo nos muestran una captura de un portátil que supuestamente cronometró la aceleración. A día de hoy aún hay incertidumbre respecto a este Aspark Owl, ya que la compañía no ha dado fecha para el inicio de la producción o comercialización, además de que su precio parece una broma, ya que cada cochecito de estos tendrá un precio de 4,4 millones de dólares, lo que hace que los 200.000 del Tesla Roadster parezcan una ganga. Eso sí, la compañía asegura que sólo fabricarán 50 unidades para mantener esa especie de exclusividad y así puedan justificar un poco el precio. En Xataka | Nuevo Tesla Roadster: 5 números alucinantes del deportivo más rápido del mundo También te recomendamos Este vídeo nos enseña el viaje a Marte del Tesla Roadster pilotado por un maniquí si el Falcon Heavy no explota Dónde leer toda la actualidad ahora que Facebook ha quitado las noticias del muro Lanzamiento del Falcon Heavy: cómo seguirlo en directo (y por qué lleva un Tesla camino a Marte) - La noticia Este superdeportivo es eléctrico, japonés y busca hacer sombra al Tesla Roadster con su 0 a 100 km/h en sólo 1,9 segundos fue publicada originalmente en Xataka por Raúl Álvarez .

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