Inicio / Tecno / Pitidos que eran mucho más que ruido: así se conectaban nuestros módems a internet hace dos décadas

Pitidos que eran mucho más que ruido: así se conectaban nuestros módems a internet hace dos décadas

El que suscribe vivió (y sufrió) aquella era de las conexiones a internet con un módem telefónico, y seguro que como yo muchos recordaréis aquella particular ruidosa secuencia de pitidos que se producía justo antes de que pudieramos navegar por la red de redes a velocidades fabulosas de, por ejemplo 56 kbps.

Aquellos maravillosos míticos tiempos de baudios y comandos AT tenían su encanto, pero puede que muchos no sepáis que aquellos sonidos tan característicos de la conexión no eran nada caprichosos: era la forma de "negociar" la comunicación que el módem tenía con el proveedor de servicios de internet.

Pitidos que decían mucho más de lo que parecía

Si te conectaste a internet —por entonces era Internet— en aquella época seguramente recuerdes bien esa secuencia de sonidos que se emitían durante la conexión:

Aquellos pitidos formaban el llamado handshake, ese "apretón de manos digital" que hacía que los dos extremos de la comunicación se pusiesen de acuerdo en distintos parámetros -como la propia velocidad de transmisión que disfrutaríamos- a la hora de conectarnos a internet.

Hace tiempo una programadora finlandesa llamada Oona Räisänen analizó esa secuencia de pitidos para dar una explicación mucho más profunda de todo lo que ocurría durante dicha negociación. El resultado fue esta singular imagen:

Como ella misma explicaba, son varias las fases de la negociación. En primer lugar se comprobaba si lo que emitía el tono de llamada era o no un módem, y además el módem remoto respondía con un tono distinto que permitía reconocer a nuestro módem como tal.

A partir de ese momento se hacía un intercambio de datos binarios en ráfagas cortas y se deshacían de opciones como la supresión de eco que era útil en llamadas de voz entre humanos pero que al no estar presentes permitían aprovechar una comunicación full-duplex (ambos módems "hablaban" a la vez).

Dialup1 La imagen a mayor tamaño, aquí.

Luego llegaba lo que para muchos era lo más importante: encontrar una modulación adecuada para esa comunicación, algo que determinaba la velocidad que obtendríamos en la transmisión.

Se daba la curiosa circunstancia de que en ciertas instituciones los módems "servidores" podían ser de distinta velocidad, así que si te intentabas conectar a esos nodos y no lo hacías a la velocidad que esperabas siempre podías desconectar y volver a tratar de conectarte al módem "bueno".

Eso compensaba, porque la diferencia entre una conexión a 14,4 kbps o a 28,8 kbps era evidente. No digamos ya si se disponían de líneas de 56 kbps. Eran muchos los usuarios que tan solo con escuchar el tono de esos pitidos detectaban si esa conexión se hacía a mayor o menor velocidad.

Artes arcanas

Como Räisänen explicaba, que esos sonidos fueran audibles era normal en la época: las líneas telefónicas se utilizaban para comunicar audio, e incluso los primeros módems se acoplaban al aparato de teléfono para establecer la comunicación. En 'Juegos de Guerra' ('Wargames', 1983, John Badham)) el protagonista, David Lightman -encarnado por Matthew Broderick- usaba este tipo de módem para conectarse a diversos sistemas. La escena del cambio de notas es sencillamente genial y muestra precisamente ese proceso de conexión.

Había una forma sencilla de desactivar ese sonido, claro: bastaba con enviar el comando ATM0 a la línea serie que utilizaban los módems para lograr una conexión silenciosa.

Aunque se popularizaron especialmente en la década de los 90, hubo módems que anteriormente ya sentaron las bases de este tipo de dispositivos. En 1981 se lanzó el Hayes Smartmode, que acabó sirviendo para estandarizar comandos AT como el mencionado para controlar todo tipo de parámetros de la transmisión.

Aquellos primeros dispositivos contaban con velocidades muy limitadas de 1.200 y 2.400 bits por segundo -hoy no es raro tener líneas 40.000 veces más rápidas de más de 100 Mbits por segundo-.

Modem2

Posteriormente aparecieron módems de 9.600, 14.400, 28.800 o 56.600 bits, y de hecho estos últimos fueron verdaderos logros tecnológicos teniendo en cuenta que las líneas de par trenzado no se pensaron para aquello: llevaban ya un siglo con nosotros y las inventó alguien que seguro os sonará: Alexander Graham Bell.

Los módems acabaron siendo objeto de estudio, y casi de culto. Algunos de los primeros usuarios que se dedicaron a colgar páginas web en internet ya documentaban las posibilidades de estos dispositivos de forma bastante extensa, y este documento de 1997 creado por Niels Jonker es un buen ejemplo.

Todo ello lo deja claro: aquellos pitidos no eran ruido sin más. Tenían mucho más sentido del que parecía.

Imagen | Unsplash

También te recomendamos

Room 3420: así es la sala en la que hace 50 años nació internet (o más bien su predecesora, ARPANET)

La webcam que más años lleva retransmitiendo vídeo en Internet cortará sus emisiones dentro de diez días

La ISS mejora su conexión internet: sus astronautas podrán enviar y recibir datos a 600 Mbps (y ver Netflix aún mejor)


La noticia Pitidos que eran mucho más que ruido: así se conectaban nuestros módems a internet hace dos décadas fue publicada originalmente en Xataka por Javier Pastor .

Chequea también

La maravilla tecnológica de tener un retrete más resbaladizo que el teflón

"Estamos muy felices de ver con qué facilidad se desliza la materia fecal por nuestra superficie recubierta", explicaba Tak-Sing Wong de la Universidad Estatal de Pensilvania demostrando dos cosas: que no hay nada más libre que la felicidad y que la ciencia tiene mucho que aportar en las cosas más insospechadas. Porque, aunque parezca algo casi cómico, desarrollar un recubrimiento para inodoros en aerosol capaz de reducir incluso la adhesión de los excrementos más pegajosos hasta un 90% tiene un enorme potencial. Sobre todo, en países en vías de desarrollo. La pendiente resbaladiza Paul Green En 2015, unos investigadores de la Universidad de Cranfield en Reino Unido llamaron a Wong para preguntarle por un retrete. No hace falta decir que todo el conocimiento que Wong podía tener del mundillo era a nivel de usuario. Pero sí que sabía (y mucho) sobre formas de repeler sustancias pegajosas. En Xataka Deposiciones, excrementos y demás porquería: brevísima historia fecal de los retos (sociales y sanitarios) que quedan por resolver En Cranfield, mientras trataban de diseñar un inodoro de uso sencillo en paísis con problemas de estrés hídrico y malos sistemas sanitarios, se dieron cuenta de que había muchos desechos que se acumulaban en ellos y los convertían en un foco de infecciones. El resultado de la colaboración es un aerosol llamado "Less" (Liquid Entrenched Smooth Surface). El sistema tiene dos partes: una capa base que se adhiere a la superficie del inodoro y tiene una serie de nanopelos mil millones más delgados que un cabello humano; y una fina capa de aceite de silicona que hace resbalar las sustancias, pero queda atrapada por los nanopelos. Y todo en menos de cinco minutos. Lo más divertido, de todas formas, fueron las pruebas que necesitaron para probar si los resultados eran buenos. En un primer momento, imitaron la caída fecal con un dispositivo que vertía material de distintas texturas con un ángulo 45 grados a una altura de 40 centímetros. Pero, posteriormente, recogieron las heces de tres voluntarios para probar el sistema con el mayor realismo posible. Naturales o artificiales, los investigadores midieron la cantidad de agua que se necesitaba para limpiar las superficies de ellas. Y los resultados, según publica Nature Sustainability, apuntan a una mejora de un 90% que un inodoro igual sin recubrimiento. Más de 141 mil millones de litros de agua dulce se utilizan para descargar los inodoros cada día, reducir esa cantidad un 90% puede ser la mejor noticia que ha recibido la salud pública mundial en bastante tiempo. Imagen Gabor Monori También te recomendamos “Estamos entrenando a amas de casa y camareros”: los españoles que se preparan para lo que pueda pasar Por qué el agua caliente puede llegar a congelarse antes que la fría: esta es la explicación del efecto Mpemba Almería a la cabeza de la búsqueda de agua en el espacio exterior: Calar Alto detecta dos candidatos muy cercanos a la Tierra - La noticia La maravilla tecnológica de tener un retrete más resbaladizo que el teflón fue publicada originalmente en Xataka por Javier Jiménez .

Así es ‘Big Carl’, la grua más grande del planeta gracias a sus 250 metros de altura y capacidad de carga de hasta 5.000 toneladas

Fue bautizada como SGC-250, que significa "Grua Gigante de Sarens 250", pero debido a que se trata de toda una maravilla tecnológica lo mejor era buscarle un nombre más familiar: 'Big Carl', la que hoy día es la grúa más grande del mundo. Aunque su aspecto se sale un poco del diseño tradicional de lo que es una grúa, 'Big Carl' es todo un prodigio de la ingeniería moderna, la cual significó un importante avance tanto en los procesos de desarrollo como de construcción. El responsable de este monstruo es Sarens, una compañía belga que se dedica al alquiler de grúas en todo el mundo. En Xataka Bagger 288, así es la colosal máquina considerada el vehículo terrestre más grande del planeta Su primera misión: construir la primera central nuclear del Reino Unido en 30 años 'Big Carl' es un monstruo con especificaciones de infarto. Por ejemplo, cuenta con una altura máxima de 250 metros, es capaz de cargar 5.000 toneladas, lo que la coloca como la más grande del mundo tanto en tamaño como en resistencia. Su configuración el permitirte moverse y hacer operaciones de giro y elevación de 360 grados sobre su propio eje. Y está impulsado por 12 motores que se agrupan en 6 unidades de potencia. El contrapeso de 'Big Carl' son 52 contenedores de 100 toneladas cada uno, lo que le permite tener esa gran capacidad de carga. Ahora mismo 'Big Carl' está en Somerset, en Reino Unido, donde se encargará de la construcción de Hinkley Point C, la que será la primera planta nuclear de Reino Unido en 30 años. En septiembre pasado iniciaron los trabajos para enviar a 'Big Carl' desde Bélgica hasta Reino Unido, lo que significó un mes de trabajos y 250 camiones para transportar todas sus partes, esto sin mencionar los trabajos de montaje. La idea es que la central esté lista para 2025 y cuenta con un presupuesto de 25.400 millones de dólares. Para la operación de 'Big Carl' se tuvieron que instalar poco más de seis kilómetros de raíles, por donde se desplaza la grúa a todos los sitios de la obra. Esta vía cuenta tanto con zonas rectas como circulares en cada punto, para que así la grúa tenga libertad de movimiento en 360 grados. En la obra operarán otras 53 grúas, pero 'Big Carl' será la única que trabajará durante las noches. Su trabajo consistirá principalmente en mover estructuras de hormigón, acero y los equipos de reactores para la central. Se estima que la grúa levantará los 600 elementos más pesados y grandes de la planta, los cuales fueron prefabricados y enviados al sitio de la obra. También te recomendamos Puntos de carga para coches eléctricos en todo nuevo hogar: la idea del gobierno británico para alcanzar su meta de cero emisiones Reino Unido ya no está "libre de sarampión": después de que en 2018 la enfermedad volviera con fuerza, la OMS ha movido ficha Más de la mitad de los profesionales de IA del Reino Unido siente que su trabajo podría ser perjudicial para la sociedad - La noticia Así es 'Big Carl', la grua más grande del planeta gracias a sus 250 metros de altura y capacidad de carga de hasta 5.000 toneladas fue publicada originalmente en Xataka por Raúl Álvarez .