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Enseñar programación a un niño con Scratch desde cero: consejos, tutoriales y vídeos

Scratch es un lenguaje visual de programación centrado en fomentar la creatividad y el pensamiento lógico. Aunque cualquier edad es buena para aprenderlo, los niños/as son destinatarios ideales para Scratch. Enseñándoles a usar Scratch estamos ayudándoles a afrontar y resolver situaciones y problemas de todo tipo de una manera lógica y estructurada.

Cuando empezamos a enseñar a un niño a programar en Scratch el objetivo principal debería ser que vaya cogiendo soltura y asimilando conceptos, ideas básicas y flujos de trabajo sobre programación y pensamiento computacional de manera divertida y atrayente, para que se genere un interés y base técnica que le anime a seguir.

Beneficios de que los niños aprendan programación con Scratch

Cómo enseñar Scratch a niños

Scratch es un lenguaje visual desarrollado por el MIT y que, basándose en bloques que se unen a modo de puzzle, supone un modo sencillo de aprender sobre programación. Pero esa sencillez de la interfaz o su colorido no debe ocultar que estamos ante un lenguaje también muy potente y que admite grandes proyectos que se pueden alcanzar de manera gradual.

Scratch es un lenguaje que propicia desarrollar la creatividad y el pensamiento lógico de los niños/as de manera sencilla y divertida

El uso de Scratch propicia el desarrollo del pensamiento lógico a través de la búsqueda de diferentes soluciones a un problema. Programando, el niño/a es capaz de desarrollar su capacidad para ser más estructurado y organizado en la gestión de recursos y el uso de herramientas que le lleven a alcanzar la resolución de una tarea concreta.

Además es un lenguaje divertido y que resulta atractivo desde el mismo momento en que se ponen delante de la pantalla. Los bloques de color y agrupados por funcionalidades se arrastran y sueltan para obtener un resultado inmediato. En el caso de los más pequeños, les permite crear movimientos, añadir sonidos, cambiar escenarios o crear juegos de manera sencilla, contribuyendo a desarrollar su creatividad.

Robótica y programación con Scratch

La edad recomendada para empezar a usar Scratch sería los 6-7 años, justo cuando ya empiezan a leer con soltura. Pero si no es así, existe la versión Junior en la que, con la misma base, el lenguaje es puramente visual.

Cómo empezar con Scratch. Instalación y primeros pasos

Empezar a divertirse y aprender con Scratch es rápido, sencillo y gratuito. La nueva versión Scratch 3.0 deja atrás Flash y ello permite que ahora podamos usarlo en prácticamente cualquier dispositivo actual sin problemas.

Funciona vía navegador web, por lo que tanto en ordenadores como en tablets e incluso smartphones podríamos programar o ejecutar programadas realizados con Scratch. Basta con ir a la dirección web de Scratch y empezar.

Si preferimos usar una versión en local y que no requiera de conexión a Internet, existen las versiones de escritorio de Scratch 3.0 para sistemas operativos Windows y Mac.

Scratch 30

Aunque para usar Scratch no es necesario realizar un registro, es recomendable crear una cuenta para el niño/a y que así pueda guardar los proyectos que vaya haciendo. O para continuar con alguno ya realizado o que no ha acabado.

El registro está abierto y no hay requisitos de edad mínima, pero es necesario confirmar la cuenta con un correo electrónico del padre/tutor.

Aunque no es imprescindible, una manera interesante de introducir al niño/a en el mundo de la programación es empezar jugando con kits y juegos de mesa que nos sirvan para introducir conceptos de programación como bucles, funciones o simples instrucciones. Hay opciones para comprar muy recomendables como el Robot Turtle de Think Fun (42 euros), el robot Code&Go (51 euros) o las cartas Let's Go Code! (25 euros).

Fb83664b 5044 4fa3 B50e 3bdd10595190 Un juego de mesa puede ser una manera perfecta de empezar a sentar las bases para ponernos a programar en Scratch con los niños

Una opción que apenas tiene coste y que podemos fabricar nosotros mismos son tarjetas para elaborar recetas de cocina con ingredientes y pasos en formato de cartas, o simples cuadrículas imprimibles para trasladar instrucciones en acciones en un tablero.

En Xataka Enseñar programación a un niño sin PC ni robots: juegos de mesa, kits para imprimir, libros y recursos gratuitos

Primeros proyectos con Scratch

Una vez que ya disponemos de los recursos y equipos necesarios, llega el momento más importante y esperado de todos: empezar a programar con Scratch. A estas edades tan tempranas es vital que el aprendizaje sea significativo y además divertido. Si conseguimos que el niño/a vaya aprendiendo Scratch mientras se lo pasa bien, tenemos muchas posibilidades de conseguirlo.

Juegos y pequeños proyectos donde los niños/as puedan tener voz en elementos secundarios son los más adecuados para empezar a programar en Scratch

La manera ideal de empezar a programar con Scratch es aprender basándonos en retos con juegos y pequeños proyectos donde los niños puedan dar rienda suelta a su creatividad.

Los tutoriales del MIT sobre Scratch han sido siempre una herramienta completa para iniciar desde cero a los niños en la programación con Scratch. Podrían empezar con la guía de iniciación de Scratch creada por la propia MIT.

Tutoriales de scratch

Con la nueva versión 3.0 ese recurso se ha potenciado y ahora es más intuitivo, permite la práctica mientras se ve el vídeo o las imágenes animadas. Además, ahora incluyen una guía para el docente y las tarjetas de programación asociadas a ese proyecto en concreto.

Una vez que los niños/as ya conocen la interfaz y algunas de las opciones, desde el MIT ofrecen proyectos simples asociados a diferentes áreas y objetivos. En estos proyectos los niños/as deben modificar el proyecto base libremente, modificando o añadiendo elementos según su criterio.

Proyectos para modificar Cualquier proyecto publicado en Scratch puede ser usado como base para un aprendizaje. Basta “mirar dentro” para empezar a conocer el código con el que está construido y modificarlo o adaptarlo libremente

Otro recurso reconocido y guiado con ayuda de vídeos es la Hora del Código. Mediante actividades cortas e incluso temáticas como la de Carton Network, el niño puede tener en primer contacto de corta duración sobre programación. Google, mediante su proyecto CSFirst, también tiene actividades guiadas con vídeos y lecciones.

Aunque sean proyectos o juegos guiados y con una estructura fija que deben seguir, es recomendable que los propios niños puedan tomar decisiones de personalización o pruebas de ensayo/error con elementos que no alteren el objetivo principal del ejercicio de programación pero que ayudan a que ellos sean más partícipes de su aprendizaje.

Otra recomendación para enseñar Scratch a los niños es que tengamos previstas funcionalidades nuevas o mejoras una vez acababa la base del proyecto. Con ello seguimos promoviendo su creatividad así como el aprendizaje a su ritmo y personal, y el afán de superación.

En todos estos primeros proyectos podemos recurrir a las llamadas Cards o tarjetas de Scratch, las cuales se imprimen y entregan a los niños para que tengan una referencia visual de acciones o pequeños ejercicios paso a paso con los que construir proyectos más completos.

Cartas programación scratch

Vídeos en Youtube, libros y cursos online para aprender Scratch

Los vídeos y screencasts sobre el uso de Scratch son un recurso muy valioso tanto para comentar y seguir junto a los niños como para que ellos mismos avancen a su ritmo en su propio aprendizaje.

Youtube es una fuente inmensa de recursos alrededor de la programación con Scratch. Uno de los canales más interesantes en español lo tienen en Programamos, una asociación sin ánimo de lucro cuyo objetivo fundamental es promover el desarrollo del pensamiento computacional desde edades tempranas, usando para ello tanto la programación de videojuegos como de aplicaciones para móviles.

Sus 22 vídeos de introducción tienen la ventaja de que ya han sido actualizados a la interfaz de Scratch 3.0. Y cuentan con un curso online gratuito de introdución a Scratch que podemos seguir. La lista de reproducción sobre Scratch de BQ Educacion también es un recurso que destacamos por ser muy didáctico y ameno de seguir.

En ProgramoErgoSum podemos encontrar una sección dedicada a Scratch, con tutoriales en texto y vídeo tanto para empezar como para profundizar. En inglés, los tutoriales en Youtube del equipo de Scratch del MIT son también de recomendable visionado.

Coding libro

Otra aplicación bastante útil en el proceso de aprendizaje con Scratch es Dr.Scratch. Esta herramienta online es una analizador para proyectos Scratch donde se evalúan proyectos Scratch en relación a varios aspectos del pensamiento computacional.

Si preferimos el papel, hay una gran cantidad de libros dedicados a apreder a programar con Scratch. Los niveles de uso son muy variados, pero para empezar con niños, recomendaríamos Programa tus juegos con Scratch de la editorial DK (19 euros, Super Scratch (11 euros o si nos animamos con el inglés, el más actual sobre Scratch 3.0: Coding for Kids in Scratch 3 (21 euros).

Unir elementos físicos con Scratch, una buena idea

Cuando los niños ya conocen la interfaz de Scratch, los bloques principales y han realizado sus primeros proyectos, es un buen momento para potenciar todavía más su creatividad con ayuda de elementos físicos que se pueden programar usando directamente Scratch. Los más pequeños verán que pueden construir robots con materiales reciclados o pianos usando frutas, y posteriormente ser ellos los que decidan cómo deben funcionar.

La motivación para seguir programando con Scratch podemos potenciarla con el uso de elementos físicos como pocas y robots programables directamente usando Scratch

La placa Makey Makey (52 euros) es un clásico de los proyectos físicos que implican la programación con Scratch. El kit permite conectar objetos físicos a un ordenador y que al tocarlos, estos actúen como mando a distancia, joystick y de manera global, interfaz de entrada de datos a un ordenador. En la propia web del producto hay numerosos proyectos para programar en Scratch juegos que funcionen con Makey Make.

Demo Makeymakey

Otra placa no muy cara y que admite la programación con Scratch en su versión 3.0 es Micro:Bit (23 euros). Esta pequeña placa electrónica ha sido precisamente diseñada para ayudar a los niños a aprender a programar y ser más creativos haciendo uso de la tecnología. Cuenta con pantalla LED, botones y un sensor de movimiento. Se puede conectar a Scratch y unir de manera sencilla mundo digital y físico.

micro:bit

Justo con la versión 3.0 de Scratch, otro kit de robótica que ha ganado programación directa y sencilla es Lego Wedo 2.0. (160 euros). Esta solución educativa de LEGO centrada en primaria y las ciencias admite programación de manera inalámbrica, tanto usando un ordenador como un tablet. Unido a Scratch 3.0 se refuerza el pensamiento creativo, científico y la resolución de problemas desde un punto de vista práctico y real.

Curso Lego Wedo

Si queremos ir un poco más allá e iniciar en robótica más seria a los niños, mBlock es un entorno de aprendizaje basado completamente en Scratch y cuya interfaz no resultará extraña para el niño/a. Aquí cambia el gato por un panda y se añaden bloques específicos para controlar los robots de Makeblock.

mblock

Imagen | Laura Plant.

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La noticia Enseñar programación a un niño con Scratch desde cero: consejos, tutoriales y vídeos fue publicada originalmente en Xataka por Javier Penalva .

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Yo me dedico a automatizar puestos de trabajo

Desde que Gran Bretaña sirvió de cuna a la primera Revolución Industrial, a finales del siglo XVIII, cada sucesiva transformación económica y tecnológica se ha caracterizado por dar un vuelco radical a los procesos de producción. Ocurrió hacia mediados del XIX, con la segunda revolución. Se repitió a comienzos del siglo XX por influencia de las TIC e Internet. Y ahora —sostienen los gurús— nos adentramos en una cuarta ola de renovación marcada por la inteligencia artificial, el Big data y un peso cada vez más palpable de la robótica y la automatización. El impacto que tendrá la ya bautizada como cuarta Revolución Industrial es una incógnita que se despeja poco a poco a golpe de informes. A mediados de septiembre un estudio elaborado por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) vaticinaba que el 14% de los empleos de su zona —la institución aglutina 37 estados repartidos por diversos continentes— están en riesgo por la automatización y que casi un tercio (32%) de todos los puestos experimentarán “cambios importantes” por esa causa a lo largo de los próximos años. En Xataka "Olvidaos, no va a existir el desempleo tecnológico": Insert Coin con Manuel Hidalgo sobre automatización y empleo La OCDE no es la única que apunta en la misma dirección. En su informe "Future of Jobs 2018", el Foro Económico Mundial (WEF) profetiza también un cambio importante en el mercado laboral. Un análisis realizado por el McKinsey Global Institute (MGI) junto a economistas de Oxford y el Banco Mundial va más allá y detalla incluso que a lo largo de la próxima década entre 400 y 800 millones de personas verán cómo la automatización los desplaza de sus puestos de trabajo. Quizás con el fin de amortiguar el impacto de esa nueva revolución y evitar las brechas territoriales que pueda generar —en Eslovaquia el nivel de empleos en riesgo debido a la automatización asciende al 40%, diez veces más que en Oslo—, la propia OCDE subraya ya la urgencia de ir preparando el terreno. “Para remediar la fractura, las autoridades públicas deben enfocarse en mejorar la formación de los trabajadores y las competencias de las empresas”, conmina el organismo internacional en su estudio, que se presentó hace solo un par de meses. Esas estrategias de prevención deben partir en gran medida de las autoridades públicas, pero… ¿Quién abandera el proceso de automatización? ¿Quién se encarga de guiar a las empresas en ese camino costoso y complejo que las adentra en la cuarta Revolución Industrial? Con el fin de no perder el tren de la industria 4.0, los ingenieros especializados han ido convirtiéndose en piezas clave en sus plantillas. Buena prueba de esa demanda creciente se encuentra en las universidades, donde los masters de robótica y automatización constatan un aumento de matrículas. Santiago Martínez de la Casa (3º por la izquierda) con alumnos. Santiago Martínez de la Casa Díaz es experto en robótica y automatización y trabaja en el grupo de investigación RoboticsLab de la Universidad Carlos III. “En nuestro máster tenemos mayor demanda de la que podemos absorber. Cubrimos siempre el 100% de las plazas y tenemos que rechazar alumnos. Hay un interés creciente en la formación más específica”, señala. Una tendencia similar apuntan docentes de masters de automatización de otros centros españoles. La clave de ese aumento de demanda —detalla Martínez de la Casa Díaz— es el interés de las empresas por adaptar su producción. “La industria 4.0 se basa en dos patas: los dispositivos en las factorías y el tratamiento de datos. En la parte de automatización clásica se van a seguir instalando sistemas automáticos, robots. La robótica colaborativa es el avance que se introduce en la robótica 4.0; el robot no solo trabaja por su cuenta, sino que puede colaborar con las personas”, reflexiona. ¿Destrucción o transformación de empleo? La pregunta del millón que surge a raíz de estudios como los de la OCDE es: ¿Destruye empleo la automatización? ¿A más softwares que automatizan trabajos, menos capital humano? Santiago lo tiene claro: “Los robots no quitan empleo, sino que obligan a un cambio de perfil”. Para el experto el factor decisivo reside en “el valor añadido” que cada cual aporte a su empresa. “Evidentemente la tarea de una persona que se dedica ocho horas a apretar un tornillo desaparece, pero se necesitará otro perfil más cualificado, el de un empleado con mayor formación que pueda acceder a un mejor salario”, resalta el ingeniero, convencido de que la robótica colaborativa será determinante. “La cuestión siempre existe: ¿Un robot quita puestos de trabajo? Nosotros pensamos que no, que simplemente se cambian los perfiles”, incide Santiago: “Hemos sobrevivido a tres revoluciones industriales. En todas ha habido cambios drásticos y el mundo no se ha acabado”. De opinión similar, Rogelio Delgado Mingorance, ingeniero Técnico Industrial en Electricidad y de Organización Industrial, opina que la automatización y la robótica están cambiando el mercado laboral, pero no destruyen empleo. Un cambio que a menudo sirve —asegura— para mejorar las condiciones de calidad del trabajo: “Se están transformando puestos que antes eran muy arduos o repetitivos, incluso desde el punto de vista de la prevención de riesgos. Se varía el rol de los trabajadores”. Los ingenieros expertos en procesos de automatización defienden que su labor no destruye empleo, sino que lo transforma e incluso le da mayor calidad. La clave, aseguran, es el valor añadido que aporta cada operario “Hace poco estuvimos en una empresa porque sus operarios tenían que mover vigas pesadas, lo que ocasionaba muchas bajas. La empresa se dio cuenta de que las personas que ponían en esos puestos terminaban padeciendo problemas de espalda. Se sustituyeron por robots y es verdad que ahora hay una persona que supervisa el trabajo, pero no tiene que estar continuamente levantando peso”, comenta José Luis Ramón, profesor del área de Ingeniería de Sistemas y Automática de la Universidad de Alicante (UA): “La empresa analizó sus costes y concluyó que con el absentismo que se ahorra y la mejora en la calidad de los trabajadores les interesaba la inversión”. En Xataka Soy programador y esto es lo que creo sobre si la inteligencia artificial podrá quitarme el trabajo Con frecuencia el objetivo principal de la automatización no es mejorar la calidad laboral en las cadenas de producción. Cuando una compañía decide encarar el gravoso proceso de implementar su tecnología lo que busca es ganar competitividad. En ocasiones después de un análisis de costes detallado. Otras, por pura obligación en un entorno cada vez más exigente e internacional. “Estamos en un mercado global y hay que competir. La automatización es la única salida que le queda a países como España para ser competitivos. No puedes competir con el precio de la mano de obra de países de Asia y tú única salida es aportar mayor valor añadido”, abunda Ramón. José Luis Ramón (1º por la izquierda) durante una de sus clases. “En un sector como la automoción sería inviable entrar con un proceso que no fuera automatizado porque no podríamos competir ni en tiempos, ni en plazos, ni en acabados… No tendríamos un sistema que nos permita hacer esa producción que necesitamos para estar en el mercado en tiempo y forma adecuadas”, coincide Rogelio Delgado, quien ejerce además como profesor titular del Máster Europeo en Robótica y Automatización Industrial del INESEM Business School. Desde las direcciones de las empresas los ingenieros dedicados a la automatización se ven cómo llaves para ganar eficiencia, valor añadido y competitividad, pero ¿y desde el resto de la plantilla, formada por operarios con diferente tipo de cualificación? ¿Y la sociedad? “En un proceso productivo, una de las principales premisas es no generar problemas. Cuando vamos personas que nos dedicamos a la automatización no nos ven como un rival o un enemigo. Saben que somos un aliado para ayudarles a que sus procesos vayan mejor, lograr más rendimiento, mejoras… Cuando convivimos con ellos siempre les comentamos que de la noche a la mañana no van a desaparecer esos puestos, sino que van a intentar actualizarse”, señala Daniel García Martínez, ingeniero industrial en una multinacional líder en tecnología y profesor asociado de la Universidad Europea de Madrid: “Yo creo que nunca se nos ha visto como una amenaza, siempre como un aliado”. "Yo creo que en las plantillas nunca se nos ha visto como una amenaza. Somos aliados que ayudan a lograr mejoras y ganar rendimiento", apuntan los ingenieros Para Martínez de la Casa la percepción puede variar sin embargo dependiendo del contexto y de las fluctuaciones de la economía. “Nosotros pensamos que un robot no quita puestos de trabajo. Simplemente se cambian los perfiles. En épocas de bonanza no se percibe como una agresión a la sociedad; en épocas de crisis normalmente sí. Al final la sociedad se adaptará. En un futuro tendremos cientos de coches autónomos en las carreteras. ¿Quitarán trabajos de conductores o taxistas? A lo mejor en el futuro se plantea esa pregunta. Nos adaptaremos. Habrá un período de crisis, de adaptación, de transición, pero la sociedad se adaptará”, zanja. En Xataka De qué serán capaces la inteligencia artificial y el machine learning en 10 años: los mayores expertos nos responden Con el fin de que ese ínterin no se lleve por delante al personal de baja cualificación que ya se dedica a labores rutinarias, los expertos consultados coinciden en la importancia de acompasar la automatización con cursos para renovar conocimientos y habilidades. “Hay que invertir en formación porque lo que no puede hacerse es eliminar puestos de trabajo y no formar a la gente para que se recicle”, previene Martínez de la Casa. Para ahondar en esa vía, el experto recuerda que los propios técnicos ya imparten cursos con el objetivo de “que los trabajadores estén preparados para el cambio de tecnología. No hace falta ser un ingeniero para trabajar en una planta de robots. Rogelio Delgado Mingorance en su despacho. Daniel García invita a mirar hacia otras latitudes para aprender de sus estrategias y cómo afrontan el cambio. “Para mí el tema de formación es un pilar imprescindible. Es algo en lo que muchas de las empresas están focalizadas a día de hoy. Lo que pasa es que en otros países, quizás si miramos al norte de Europa, tienen modelos y proyectos educativos en los que hay una cooperación muy cercana entre el mundo empresarial y la formación”. ¿Y en España? Aquí —reflexiona el ingeniero— “hay zonas que sí tienen ese know-how, pero no se está extendiendo a nivel global”. Los límites los marca la rentabilidad Otra de las grandes preguntas que la automatización deja sobre la mesa es: ¿Hasta dónde puede alcanzar? ¿Son todos los sectores susceptibles de sumarse a la cuarta revolución? La pregunta vuelve a generar una respuesta unánime, aunque con matices: sí, prácticamente todos los procesos puede automatizarse; pero no, a día de hoy no todos resultan igual de rentables. “Hay que tener muchos valores en cuenta. El primero es el económico. Las tareas que no aportan valor añadido son las que se pueden automatizar. En otras la evaluación resulta mucho más compleja porque puede que aporten valor, pero el coste es muy elevado y complejo de implementar. En ese caso no merece la pena hasta que la tecnología no esté preparada”. La reflexión, de Martínez de la Casa, está en sintonía con la de muchos otros ingenieros dedicados a su mismo campo. “Tanto la automatización como la robótica se están aplicando ya en todos los sectores: servicios, transporte… Existe la posibilidad de adaptarse a un sistema automatizado. Otra cosa es el coste”, coincide el profesor del INESEM Business School: “Si nos ponemos estrictos se puede decir que cualquier cosa es susceptible de automatizarse, pero es cierto que hay muchos procesos que, por la dificultad que conlleva esa implantación, exigen hacer cálculos. Existen puntos críticos en el sentido de que si se automatiza todo, el día que me falle un automatismo tengo la planta completamente parada", reflexiona Delgado, quien a modo de ejemplo apunta a aquellos casos en los que es necesario solventar alguna incidencia puntual o aumentar la producción. Por llegar, la automatización ha llegado incluso a los hogares, una prueba de su expansión acelerada en los últimos años. "Hace un tiempo es cierto que estaba muy sectorizado en la parte de industria. Solo se hablaba de robótica y automatización en la industria, pero actualmente sí que existe un campo más abierto en otros sectores, incluso en el hogar. Hoy en día vemos muchos anuncios de los robots que limpian suelos o de cocina", señala Delgado. "Ahora cualquiera con un poco de inquietud puede automatizar su casa para subir y bajar las persianas, activar la calefacción de forma automática… Cosas que antes solo las hacíamos nosotros en el ámbito industrial y de forma profesional", abunda un veterano ingeniero que trabaja en una empresa española. Daniel García Martínez impartiendo clase. En su opinión, el gran hito de la cuarta revolución industrial se enmarca "en el ámbito de la toma de decisiones". "Hasta ahora siempre era el ser humano quien la tenía, pero ahora se está centrando el manejo de información para la toma de decisiones. Ese es para mí el cambio de paradigma. Vamos a dejar en manos de máquinas la toma de decisiones, lo que supone el verdadero progreso. Ya se están adoptando de manera automatizada en las fábricas, pero con toda la capacidad de cómputo el progreso ha sido exponencial. Si se pueden analizar más datos, se pueden tomar más decisiones. La máquina por sí misma puede tomar más decisiones", concluye el experto. Lo que está fuera de toda duda para los expertos es que la bautizada como cuarta Revolución Industrial es ya un proceso irreversible y con muy pocos visos de que vaya a echar el freno. “La expansión de la automatización es imparable y fundamental para todo tipo de empresa. Al final lo que se persigue es permitir una mejora de rendimiento, sostenibilidad, eficiencia energética, reducción de costes, tiempos de mercado… Hay muchos beneficios para plantearlo”, aboga García. De hecho —apunta el ingeniero— el punto de inflexión que lleva a muchas empresas a embarcarse en el cambio es un aumento de demanda que les obliga a reforzar su productividad. - La noticia Yo me dedico a automatizar puestos de trabajo fue publicada originalmente en Xataka por Carlos Prego .

El diseño de arco invertido de la nueva fragata de la marina francesa es un desafío a siglos de ingenería naval

Si cualquiera nos pide que dibujemos un barco, es bastante probable que hagamos el típico garabato en el que la línea de flotación del barco siempre es más corta que su cubierta. Eso es lo normal, claro. ¿Quién haría un barco al revés? Pues los franceses han querido desafiar siglos de ingeniería naval, y lo han hecho con su nueva fragata militar de defensa e intervención, que se ha comenzado a fabricar en octubre de este año y que será sorprendente tanto en ese ámbito como en su apuesta tecnológica. Un arco invertido que sorprende El objetivo de esta fragata será buscar amenazas que planteen tanto otros barcos como submarinos e incluso aviones en lo que los militares llaman 'amenazas asimétricas': aquellas que plantean grupos terroristas, cárteles de la droga y piratas. En Francia disfrutan de una zona marítima excepcionalmente vasta, y las cinco fragatas que se botarán entre 2023 y 2030 con este diseño servirán para defender a este país de estas amenazas, pudiendo defenderse con misiles diseñados para hundir otros barcos, con otros diseñados para derribar aviones, con torpedos ligeros y también con otros tipos de armamento. Lo más llamativo de esta fragata es su diseño de arco invertido, que es precisamente lo opuesto a las naves convencionales que usan el paradigma del arco normal. Las ventajas de este diseño son diversas, y por ejemplo ayuda a reducir la señal que la nave deja en el radar e incluso el rastro que deja al surcar los mares. También ayuda a alcanzar velocidades de 27 nudos (50 km/h), una verdadera maravilla para barcos que como este son enormes (120 metros de eslora) y pesados (4.960 toneladas). Estas fagatas pueden recorrer 5.000 millas náuticas (10.650 km) sin repostar, aunque la limitación más relevante está en los 45 días que puede surcar los mares hasta que se acaben sus depósitos de comida y bebida para la tripulación de 150 personas para la que está diseñada. Este diseño no es en absoluto nuevo, y se usó con cierta frecuencia en los siglos XIX y XX. De hecho es también el que utilizan los destructores estadounidenses de clase Zumwalt, también singulares por su diseño. Aún así, todas las naves que utilizan este tipo de diseño cuentan con la desventaja de "empujar" al barco por debajo de las olas en lugar de "montarlas". Eso provoca que las cubiertas estén constantemente mojadas y compromete diseños que tengan componentes electrónicos que se vean afectados por esta circunstancia, pero los ingenieros navales franceses han tenido buen cuidado de que eso no plantee problemas en estas fragatas, que tendrán todo el equipamiento delicado bajo cubierta, protegido de esas potenciales amenazas. Llamadas móviles desde cualquier punto remoto Una de las curiosidades de estas fragatas es que la marina francesa las ha preparado para atraer a militares que saben que van a pasar semanas e incluso meses sin poder estar con amigos y familiares. Para tratar de aliviar ese problema uno de los requisitos del diseño se centró en proporcionar sistemas de comunicación que pudieran permitir a esos marineros estar en contacto con sus seres queridos prácticamente en cualquier momento y lugar. En Xataka Vigilantes silenciosos: Así son los drones que utiliza el ejército español Pierre Krotoff, responsable de marketing y comunicaciones navales en la empresa Thales, explicaba que "tenemos que tener en cuenta que los marineros que ocupen este barco en 2023 tienen ahora 16 años de edad, y los sistemas de comunicación que usarán deben ser intuitivos, familiares, sencillos de usar y al mismo tiempo protegidos ante ciberataques". Para lograrlo Thales ha creado COMTICS, un sistema de comunicación orientado a que los marineros puedan usar sus smartphones casi como si estuvieran en tierra. Podrán usar voz y datos de forma normal —WhatsApp incluido— si la situación militar lo permite, y en todo momento las comunicaciones estarán protegidas ante ciberataques. La antena 4G instalada en el barco garantizará esa conexión continua a la red de voz y datos a todo el personal de la fragata. La otra parte de ese sistema tecnológico es el radar de vigilancia y control llamado SeaFire. Con él no solo se puede detectar cualquier barco o avión en 300 millas a la redonda, sino que además proporciona la información necesaria al sistema de armamento para una posible acción ofensiva con ese objetivo. El diseño de este sistema también es nuevo, y ya no tiene nada que ver con esas típicas medias cúpulas que hemos visto en otros barcos de guerra. En lugar de eso estas fragatas usan cuatro paneles planos gigantes que miden unos 4 metros cuadrados y que pesan 2,2 toneladas. Aunque la tecnología de estos paneles no es nueva, su implementación sí lo es, porque cada uno de sus dipolos elementales -que son las unidades básicas de construcción los radares- se controlan de forma independiente por software. Si uno falla, el resto seguirán funcionando, y la unidad afectada puede sustituirse fácilmente. Estos paneles también son más avanzados gracias a su cobertura de 360° que no se puede lograr con las medias cúpulas, pero además no cuentan con partes móviles, lo que los hace menos propensos a averías. Y por si eso fuera poco, las fragatas contarán no solo con su armamento, sino con un dron naval de 680 kg —muy similar a los que pudimos ver en acción en Xataka— y un helicóptero de 12 toneladas capaz de desplegar fuerzas especiales allí donde sea necesario. - La noticia El diseño de arco invertido de la nueva fragata de la marina francesa es un desafío a siglos de ingenería naval fue publicada originalmente en Xataka por Javier Pastor .