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Qué tener en cuenta en 2018 antes de comprar una tablet

Con un teléfono móvil es fácil dejarnos llevar por impulsos porque dada la vida que va a llevar, viajando con nosotros en nuestro bolsillo o bolso a todas horas, lo más probable es que no dure más de dos años. Pero una tablet es algo distinto. Hay gente que la sigue usando para consumir contenidos, otros como complemento al ordenador y el smartphone, y también están los que la emplean como herramienta de trabajo.

La industria de la tablet no sufre tanta agitación en forma de novedades ni presentaciones como los teléfonos. Precisamente por eso, cuando compramos una buscamos un modelo que soporte el paso del tiempo lo mejor posible. Esta no es una guía de compras al uso con especificaciones claras, sino un artículo que reflexiona sobre qué características son importantes y hacia dónde evolucionará el sector con la premisa fundamental de que no somos adivinos.

Una tablet para cada necesidad

Usar Tablet

Todo comienza por una serie de preguntas que nos ayudarán a delimitar por dónde vamos a movernos: ¿Para qué uso la tablet? ¿Cuánto la voy a usar? ¿Cada cuánto la vamos a renovar? Está claro que nuestros usos y preferencias están sujetos a variación con el tiempo, pero acotar estos parámetros es una buena base.

Una premisa básica y lógica es que son las gamas más altas y caras las que mejor soportan el paso del tiempo. Del mismo modo, las preferencias hacia ciertas marcas también ayudarán a cerrar el círculo de las elecciones. En todo caso, es su utilidad la principal guía de compra.

Cuando hablamos del consumo de contenidos nos referimos eminentemente al audiovisual. Para ello no hay mejor que una tablet con un buen sistema de sonido y una pantalla grande y de calidad, que ofrezca cuanta más resolución, mejor; así como colores nítidos, brillantes y con contraste.

Para qué uses la tablet determinará en qué factores tienes que fijarte más e invertir

Si la tablet es un mero complemento del resto de nuestros gadgets en los que centramos el uso, lo ideal es que sea todoterreno: que se comporte bien consumiendo contenido, pero que cuente con el software adecuado y actualizado, así como con la potencia suficiente para actuar como escudero de la tablet y el PC.

Pero la tablet también puede ser un útil de trabajo. Aquí no solo importará que cuente con potencia y software al día para ejecutar operaciones, sino que también tenga una autonomía adecuada, sea portable y permita un uso rápido y eficiente, con accesorios como los lápices ópticos.

Asimismo, si pasamos muchas horas frente a ella, un panel de calidad velará por nuestros ojos. También es importante la seguridad: después de todo, si la vamos a llevar con nosotros durante la jornada, corre el riesgo de que caiga en manos ajenas.

El mundo de la tablet evoluciona con la tecnología, por lo que algunas de estas especificaciones pueden cambiar rápidamente. ¿Hacia dónde van las tablets?

La tablet resistente al futuro

El futuro en tecnología es muy corto. No obstante, cuando miro para comprar una tablet intento valorarlo más allá de una oferta inmediata, sino para que soporte el devenir del tiempo, que en una tablet podría ser de hasta 5 años, un lustro en el que lo que ofrece el mercado varía.

Antes de empezar: ¿tableta o convertible?

Una pregunta clave antes de definir la tablet del futuro es saber si en realidad quieres una tablet o prefieres decantarte por un convertible, una idea en la que el Microsoft Surface es el mayor exponente, pero que también encuentra eco en el Lenovo Yoga Book.

¿Qué diferencia hay entre uno y otro? Teniendo en cuenta que hay fundas con teclados, a priori podría parecer que pocas, pero las hay: los convertibles son un híbrido entre tableta y portátil, una redundancia en sí misma que se traduce en que suelen integrar componentes típicos de ordenadores como procesadores Intel o discos duros sólidos, además de contar con sistemas operativos como Windows, lo que en general los hace más caros.

Eso sí, es una línea que se difumina. Y es que si echamos un ojo al convertible más liviano de Microsoft (el Surface Go, desde 449 euros en la Microsoft Store) y la tableta más cara (el iPad Pro de 12,9 pulgadas, desde 872 euros en Macníficos), vemos que no siempre se cumple. Eso sí, a partir de ese modelo, Microsoft dispone de un catálogo de convertibles que se van hasta los 1.670,14 euros en Amazon de la Sufrace Pro con procesador Intel Core i7 de 7ª Generación, 8 GB de memoria RAM y 256 GB de almacenamiento SSD. Vamos, un potente ordenador portátil táctil.

Surface

El mercado en este sentido es una incógnita. El iPad es la tableta más fuerte y representativa del mercado, pero el resto de fabricantes de tablets parece haberse estancado a excepción de Samsung, que sigue innovando y creciendo a costa de diversificar sus modelos en franjas de precios. Puede que alguna otra marca dé el salto a los convertibles pero en todo caso independientemente del nombre del dispositivo, la clave estará en encontrar un nicho de mercado por precio y por funcionalidad.

Ni siquiera Apple se libra de potencial hibridación, habida cuenta del rumor sobre el proyecto Marzipan que fusionaría iOS y macOS, que finalmente parece haberse quedado en stand by.

El diseño sin marcos llegará a las tabletas

Concepto Benjamin Geskin Concepto de un futuro iPad sin bordes. Benjamin Geskin

Como ya hemos dicho anteriormente, la evolución de las tablets es más lenta que la de los teléfonos, sin embargo los cambios son apreciables si coges entre tus manos una tablet de hace unos años y una actual.

El diseño es un apartado subjetivo en el que cada cual evaluará qué le gusta más o menos, pero lo que es innegable es la calidad de la construcción y los materiales. En general, encontramos metal y plástico, siendo este último el más frecuente en dispositivos de gama baja.

Aunque el metal a priori es más elegante y resistente, no hay nada que sea indestructible. La ciencia de materiales avanza y cada vez más encontramos materiales más modernos, ligeros, que soportan la grasilla de los dedos y los rayones. En cuanto al cristal de la pantalla, con Gorilla Glass la protección es superior.

No obstante, más allá de verlo a través de fotos, lo ideal es tener la tableta entre las manos para sentir cómo es su agarre y manejo, si se siente pesado o resbaladizo, ver los detalles que potencialmente pueden marcar la diferencia como la ubicación de conexiones, cámara, etc.

En cuanto a colores, más allá de los sobrios negros, blancos y grises metalizados o las excepciones llamativas de algunas marcas, ha habido épocas en los que el oro y el oro rosa se han convertido en los colores de temporada. Allá cada cual, pero yo soy partidaria de apostar por un tono del que me canse menos, como el negro o el plateado.

Volviendo a la evolución del diseño, hay algunos patrones que deberíamos tener en cuenta: aunque puede haber tablets más grandes o más pequeñas, cada vez son más finas y sus bordes son más estrechos, aumentando el ratio de pantalla.

Curved

De hecho, un rumor en el horizonte del que se han hecho eco Benjamin Geskin o Curved señala que Apple podría cambiar la estética de sus iPad hacia un frontal similar al del iPhone X, esto es, con todo pantalla e incluso podría haber un notch, aunque sobre esto hay bastante divergencia de opiniones.

Si esto sucede y conociendo la ascendencia de Apple en el sector (el iPad es la tablet más vendida), no es de extrañar que este brote de fiebre de recorte de bordes se contagiara al resto de las marcas.

Una pantalla grande y cómoda para los ojos (y dedos)

Lógicamente no es lo mismo usar la tablet para trabajar que para buscar información mientras estás tumbado en el sofá y te surge una duda repentina. Y es que el tamaño de pantalla se ajusta a las necesidades de uso de cada persona.

Pero si pasas bastante tiempo delante de ella, ya sea viendo series, jugando o trabajando, lo más cómodo es una pantalla de grande. ¿Cómo de grande? Aquí la portabilidad y la ergonomía entran en juego, pero al menos que tenga 10 pulgadas de diagonal.

Tan importante como el tamaño es la calidad de la pantalla. Hace unos días se presentó la Samsung Galaxy Tab S4, la tableta más premium de Samsung que cuenta con una pantalla AMOLED, una tecnología con la que los colores son más nítidos, los negros se aprecian mejor y el consumo energético es menor. En el caso del iPad Pro, Apple emplea LED con tecnología Retina y True Tone, adaptando los colores a la luz del entorno.

Con la resolución sucede lo mismo que con la tecnología de pantalla: no sabes la diferencia hasta que lo tienes delante y lo pruebas. Las tablets de alta gama como el iPad Pro de 12,9 pulgadas (830 euros en Amazon) alcanzan una resolución de 2.732 por 2.048 píxeles a 264 píxeles por pulgada, si bien puedes grabar, visualizar y editar vídeos en 4K.

La tableta Huawei MediaPad M5 (393,44 euros en Amazon), tope de gama del fabricante chino, dispone de una resolución de 2K de pantalla . Exactamente la misma que el todavía vigente buque insignia de Samsung, la Galaxy Tab S3 (454,90 euros en Amazon), que llega a los 2K con 2048 x 1536 (QXGA) pero es capaz de reproducir vídeos en 4K, con tecnología Super AMOLED y unos bordes notables que denotan su veteranía en el mercado. Un vistazo a las mejores tablets del mercado evidencia que si el bolsillo lo permite, hay que apostar por una resolución de al menos 2K.

Pero no todo es resolución: que la representación de color y el brillo sean adecuados también son factores importantes. De nuevo, volvemos al True Tone del iPad Pro o el ClariVue de Huawei. Insistimos: para notar estos detalles no hay como experimentarla.

No escatimes con la cámara: es el sistema de seguridad del futuro

Está claro las cámaras en las tablets no son tan importantes como en un móvil, que han llegado a sustituir a las cámaras en nuestro día a dia. Puede que el procesador o la pantalla sean componentes claros, pero la cámara esconde una importancia mayor de lo que parece.

No podemos olvidar que las tablets son herramientas de trabajo para muchas personas, por lo que más allá de su uso para inmortalizar el entorno, también sirven para escasear, realizar videoconferencias y como sistema biométrico mediante el reconocimiento facial: sea como sea, la cámara frontal es la más importante en las tablets.

Y aún así, contar con una buena cámara trasera es una característica que, sin ser primordial en una tablet, sigue siendo importante. Pero con la óptica es fácil perderse: megapíxeles, estabilizador, distancia focal, número de lentes…

Aquí no hay un furor con el efecto Bokeh como sucede con los smartphones, pero que no nos mareen los números, no todo es cuestión de megapíxeles. Suponiendo que se emplean componentes de primera calidad, en óptica la apertura ha de ser lo mayor posible para que entre más luz. En dispositivos móviles, la estabilización también es un factor importante que evitará que fotos y vídeos salgan movidas.

Tab S4 Samsung Galaxy Tab S4

La calidad de imagen suele ir de la mano del software, por eso apostar por marcas como Google, Apple o Samsung es una buena idea por su potente equipo de desarrollo. Sin ir más lejos, la Samsung Galaxy Tab S4 integra una cámara trasera de 13 megapíxeles con apertura focal f/1.9 y la frontal es de 8 megapíxeles f/2.2, idéntica configuración a la de la Huawei MediaPad M5.

Un cerebro para varios años

El rendimiento de un dispositivo se mide teniendo en cuenta que el cuello de botella lo provocará el elemento más flojo integrado. Aquí entran componentes como la RAM, chip, tarjeta gráfica, etc. Pero prestemos atención al más famoso de todos ellos: el procesador. Como en los teléfonos móviles, aquí lo normal es encontrar un Snapdragon fabricado por Qualcomm, los chips "A" de Apple, los de Samsung llamados Exynos, y los Kirin de Huawei.

Aunque cada año el chip es algo más potente que el anterior, las principales diferencias entre uno y otro en los últimos tiempos radican en la solución de problemas y la mejora de la eficiencia energética. Ojo, que no haya mucha diferencia de un año para otro no significa que no la haya. De hecho se nota probando dos chipsets con la perspectiva de dos años. Cuanto más potente, mejor.

Un procesador no lo es todo en la fluidez de la tablet, pero es un buen comienzo. Invierte en chips potentes como el Snapdragon 835, Kirin 960 y A10x

Más allá de esa generalidad, en la fluidez también juega un papel muy importante otros componentes a nivel de hardware y el software. Sí, el sistema operativo, la interfaz y el bloatware instalado son cruciales.

Apostar por un hardware muy potente nos servirá para hacer uso de la multitarea, jugar a títulos exigentes, apps pesadas como editores de fotos y también para el procesamiento de fotos y vídeos.

Asimismo, además de potencia, los chips de gama alta están desarrollados para la Inteligencia Artificial, algo que posibilita que el dispositivo se adelante a nuestras necesidades en base a nuestro uso previo: configuración de la cámara, predicción de tareas… una característica clave del presente y futuro.

Ipad Pro El iPad Pro, más potente que un MacBook Pro de 2016

Si tuviera que invertir en una tablet, elegiría una con chip Snapdragon 835 (incluso la inminente Galaxy Tab S4 lo integra), Kirin 960 y en Apple no hay opción de elección posible: el más potente es el chip A10x, que en benchmarks demostró ser más potente que el MacBook Pro de 2016.

La RAM es la mejor amiga de la multitarea

Es complicado cuantificar el efecto de la RAM en un dispositivo, sin embargo estamos ante un componente clave a la hora de hacer uso la multitarea. A decir verdad, cuanta más RAM tengamos, más programas ejecutándose al mismo tiempo podremos tener. Esto es especialmente importante en Android, ya que iOS controla sus procesos de otro modo, algo que permite que menos RAM funcionen de forma más eficiente.

No es que sea una pieza muy cara (de hecho generalmente es una de las piezas más fáciles y baratas de sustituir en un ordenador), pero en muchas situaciones el salto de una configuración de menos a más RAM a nivel de precio es notable. Teniendo en cuenta la dificultad de realizar sustituciones en estos componentes, merece la pena invertir en tabletas con más RAM.

Mi Pad Xiaomi Mi Pad 4

Hoy en día, la Mi Pad 4 de Xiaomi (desde 242 euros en Gearbest), los iPad Pro o la Lenovo Tab 3 Pro (424,15 euros en El Corte Inglés) cuentan con 4 GB de RAM, una cifra de la que no deberíamos bajar, especialmente en Android.

No te obsesiones con el almacenamiento

El procesador y la RAM son los componentes que van a marcar la diferencia en el rendimiento de una tablet, pero si puedes permitírtelo, no está de más apostar por la configuración de más capacidad. Pero si tienes que recortar en algún lado, que sea precisamente aquí.

A nivel de seguridad y rapidez, indudablemente no hay nada como guardarlo todo en el dispositivo, pero teniendo en cuenta que muchas disponen ranura SD (a excepción de los iPad), que cada vez es más frecuente hacer uso de servicios de la nube, el contenido audiovisual en streaming y que apps de productividad como la suite ofimática de Google u Office funcionan online, queda claro que el almacenamiento es algo secundario.

Sandisk

Asimismo, tampoco podemos olvidar que existen dispositivos capaces de liberar espacio como son las memorias flash inalámbricas (esta de 128 GB de la marca Sandisk cuesta 71,58 euros en Amazon) o memorias USB con puertos compatibles. En todo caso, una tablet para el futuro siempre debería tener al menos 32 GB, sobretodo teniendo en cuenta que el sistema operativo y las actualizaciones ocupan espacio.

Invierte en conectividad

Más allá de contar con un puerto Lightning como Apple o USB-C como la mayoría de fabricantes, en un dispositivo diseñado para la movilidad y la ligereza, que tenga una buena conectividad se antoja fundamental. Cualquier tablet que se precie en el mercado dispone de Bluetooth y Wi-Fi, pero hay que ir un paso más allá y buscar qué tipo de Bluetooth y Wi-Fi disponen.

Una versión de Bluetooth más actual se traduce en mayor alcance, sincronización más rápida y mayor eficiencia energética que versiones precias. El estándar Bluetooth 5.0 ya está aquí y la Samsung Galaxy Tab S4 es la primera tablet en integrarla porque, a decir verdad, la gran mayoría de gama más alta son Bluetooth 4.2.

En cuanto al Wi-Fi, existen tipos más rápidos que el popular AC, algo que se traduce en mayor velocidad de transferencia de datos, pero todavía no han llegado a los dispositivos. Así que deberemos buscar Wi-Fi de tipo 802.11 a/b/g/n/ac, que usa las bandas de 5 GHz (routers más avanzados) que están menos saturadas y la clásica de 2,4 GHz, tiene un alcance de 30 metros y puede transferir hasta 7 Gbps.

Asus Nexus 7 La tablet Asus Nexus 7, una pionera en el NFC

Aunque el NFC es una tecnología cuya aplicabilidad es innegable en aspectos como la seguridad o la sincronización inmediata de dispositivos, los principales modelos del mercado no la integran y no parece que esta tendencia vaya a cambiar. Allá por 2012 se especuló con que Samsung estaba experimentando con ella para integrarla en sus tablets pero finalmente no se concretó. Tenemos que remontarnos precisamente hasta ese mismo año para dar con la "reliquia" Asus Nexus 7, una de las pioneras en integrar NFC… y de las últimas.

A partir de aquí queda una decisión en manos del usuario y sus usos: LTE o solo Wi-Fi. La solución Wi-Fi es más asequible y funcionará siempre que estemos cerca de una red a la que tengamos acceso. Por el contrario, con LTE podremos acceder a internet desde cualquier parte.

Eso sí, dado el volumen de datos a manejar, si te decantas por una tablet con LTE, esta ha de soportar 4G y contar con una tarifa de datos suficiente para que no te quedes corto. Desgraciadamente aunque el 5G es una realidad, todavía no se ha implementado en ningún dispositivo.

Aunque no sea un móvil, tampoco quieres quedarte sin batería a lo largo del día

Los usuarios intensivos de telefonía estamos acostumbrados a ir con el cargador del móvil a cuestas por el miedo a quedarnos sin batería durante el día. Así, es frecuente que incluso llevemos power bank para evitarlo. Con las baterías de las tablets no sucede lo mismo, básicamente porque no las usamos tanto y porque cuando lo hacemos solemos estar en un edificio, al alcance de un enchufe.

En todo caso, nadie quiere quedarse a medias y recurrir a conectarlo a la corriente. Como sucede con otros dispositivos, en las baterías el amperaje no lo es todo, si bien la eficiencia de los componentes (procesadores, pantallas OLED, etc) y sobretodo el sistema operativo tienen mucho que decir más allá de las cifras a secas o incluso las estimaciones proporcionadas por el fabricante. Todo es cuestión de uso para comprobarlo.

Bq BQ Aquaris M10

En todo caso, la experiencia y lo disponible en el mercado nos dice que es impensable bajar de los 7.000 mAh, una cifra por ejemplo sobrepasan la BQ Aquaris M10 (158 euros en Amazon) o el iPad Pro de 12,9 pulgadas (872 euros en Magníficos).

Ni hay ni se espera carga inalámbrica, pero sí que podemos encontrar carga rápida en la Samsung Galaxy Tab S4, una función que minimizará el tiempo en el que la tablet está "atada".

En todo caso, siempre es buena idea apostar por dispositivos con baterías grandes, que se carguen rápido pero sobretodo que estén integrados por elementos eficientes y sistemas operativos optimizados.

Un sonido envolvente

Las tablets siguen siendo un dispositivo para consumir contenido, especialmente en un momento en el que varias compañías compiten por llevarse el trozo más gordo del pastel que es la música y las series en streaming. No tiene sentido contar con una pantalla enorme de gran resolución sin verse acompañada por un buen sonido. Y así comienza a ser en los últimos tiempos, en los que los modelos más premium integran sistemas de sonido envolvente compuestos por varios altavoces.

Tab S3 Samsung Galaxy Tab S3

Un vistazo a la gama alta nos devuelve los altavoces Harman Kardon con afinación profesional que ofrecen sonido estéreo en la Huawei MediaPad M5, cuatro altavoces fabricados por AKG en la Samsung Galaxy Tab S3 que repite configuración en la Tab S4, cuatro altavoces en el iPad Pro… para esta cuestión, lo mejor es probarlo en vivo.

Por cierto, ¿seguirán las tablets estela de los smartphones y la conexión jack comenzará a desaparecer en favor de auriculares y altavoces Bluetooth? De nuevo, la llegada del Bluetooth 5.0 tiene mucho que decir en este sentido.

Un sistema operativo estable, fluido y con soporte

Con el permiso de Windows, que podemos encontrar en contadas excepciones como el Lenovo Yoga Book (549,90 euros en Fnac) o la Microsoft Surface (desde 449 euros en la Microsoft Store, que son formatos híbridos con teclado integrado, el resto de tabletas cuentan con Android o iOS como sistema operativo.

Con la plataforma de Google podemos encontrar decenas de modelos posibles, sin embargo con iOS el abanico de elección queda restringido a los dos iPad Pro, el iPad 2018 y el iPad mini 4. Por un lado, que la oferta en Android sea mayor es una ventaja, por otro lado existe una enorme heterogeneidad en cuanto a software que en ciertas situaciones se traduce en interfaces sin ajustar, capas poco atractivas o funcionales y problemas con las actualizaciones. Eso sí, Android siempre será más flexible que iOS, mucho más rígido. En cuanto a experiencias, con Android Oreo el sistema operativo de Google ya ha alcanzado una madurez que hace que la elección entre iOS y Android sea más una cuestión de gustos.

No es tanto Android o iOS sino dar con un fabricante que garantice actualizaciones durante varios años, y aquí Apple no tiene rival

Pero retornemos a las actualizaciones. Y es que mientras que en el ecosistema de tabletas de Apple todas son compatibles con iOS 11 (el sistema operativo actual) y se prevé que todas sean compatibles con iOS 12, no sucede lo mismo con Android. Sin ir más lejos, la tablet más premium de Huawei, la MediaPad M5, se queda en Android 7.o Nougat. Lo mismo sucede con la Galaxy Tab S3 de Samsung. De hecho, los coreanos ganaron un juicio recientemente según el cual no tienen obligación de actualizar sus dispositivos.

¿Por qué es importante actualizar? Con las actualizaciones llegan parches de seguridad, la solución de problemas, funciones adicionales, más eficiencia energética. Características fundamentales para que una tablet vaya bien hoy y en los próximos años.

Yo lo tengo claro: solo compraría una tablet con Android Oreo o iOS 11 cuyo fabricante ofreciera soporte para los años siguientes, algo que suelen cuidar especialmente los fabricantes del entramado Google (como la propia Google o HTC, que desgraciadamente están bastante desconectados de este sector, teniendo en la Nexus 9 su último lanzamiento) y Apple. Sin ir más lejos, el iPad mini 4 data de 2015 y el soporte de actualizaciones al menos durará hasta iOS 12.

Accesorios y funciones para la productividad

Desde hace unos años, Apple vende sus iPad como sustitutos de los ordenadores portátiles, una idea que podría encontrar su justificación en su potencia, pero que ha de soportarse con la compatibilidad con accesorios como lápices ópticos, teclados o ratones.

En este sentido, es interesante comprar una tablet que disponga de accesorios compatibles de la propia firma o de terceros, algo que tiene mucho que ver con la ascendencia que tiene este producto en el mercado. Apple cuenta con un ecosistema de fabricantes que crean accesorios para sus iPad, pero hasta hace unos meses, solo los iPad Pro disponían de lápiz óptico. Con la llegada del iPad 2018 (327,68 euros en Amazon) ya es compatible con el lápiz de la firma de la manzana mordida.

Pero si hay una marca que trabaja en la productividad, esa es Samsung. Además de contar con su S-Pen, desde la Samsung Galaxy Tab S3, los coreanos integran el sistema Samsung DeX, que permite cambiar la interfaz de la tablet y transformarla en un pequeño PC.

Accesorios

La lucha contra la obsolescencia programada

La de la obsolescencia programada es una batalla que tenemos perdida desde el inicio, pero siempre habrá modelos que soportan mejor el paso del tiempo que otros.

A nivel de software lo hemos visto anteriormente: lo mejor es invertir en una marca que ofrezca un sistema operativo actualizado y que dé soporte para los próximos años, de modo que podamos disfrutar de mejoras en seguridad, rendimiento y funcionalidad. Aquí lo tenemos claro: Apple es el mejor situado.

En cuanto a hardware, apostar por ser generoso y hacernos con una tablet con abundante RAM y procesador potente y general como un Snapdragon siempre será una buena idea, porque la actualización de las tablets es reducida. O lo que es lo mismo: que a diferencia de los ordenadores, es muy difícil abrirlo para actualizar algún componente porque su índice de reparabilidad es muy bajo. Recientemente un estudio elaborado por iFixit señalaba a Apple, Microsoft y Samsung como las firmas que más difícil lo ponen.

Y no parece que la cosa vaya a cambiar con el tiempo. De hecho, el Google. Project Ara que apuesta por la construcción de un teléfono modular parece una quimera que no va a comercializarse y que quedará sin réplica en versión tablet.

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La noticia Qué tener en cuenta en 2018 antes de comprar una tablet fue publicada originalmente en Xataka por Eva Rodríguez de Luis .

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Deposiciones, excrementos y demás porquería: brevísima historia fecal de los retos (sociales y sanitarios) que quedan por resolver

En noviembre de 1539 el rey de Francia publicó un edicto por el que obligaba a los parisinos a guardar todos sus desperdicios en casa. Heces, orines y demás desechos humanos, que hasta ese momento se lanzaban a cubazos en la vía pública, debían almacenarse ahora como Dios (y el rey) mandaba. Francisco I no sólo obligó a construir un pozo negro en cada casa, sino que amenazó con expropiar las fincas que no lo hicieran. Este solo era un mojón en el camino. Un hito, quiero decir. Entre la decisión de Lucio Tarquinio Prisco de iniciar las obras de la Cloaca Máxima en la Roma del 600 antes de cristo y las declaraciones de Damir Brdjanovic, catedrático del Instituto Delft, proponiendo sustituir el carbón con heces secas hace unas semanas, hay toda una historia de social, económica y sanitaria de los desechos humanos. Una historia que nos ha hecho ser lo que somos y que nos recuerda todo lo que nos falta por ser. Una oportunidad que huele mal Cuentan que cuando el emperador Vespasiano decidió imponer un impuesto a la Cloaca Máxima, su hijo, Tito, le echó en cara que tratara de sacar dinero de las deposiciones y la orina. El emperador se acercó con una bolsa repleta de sestercios y le preguntó si le molestaba su olor. Tito (que sería insolente y algo trabucaire, pero olía perfectamente) dijo que no y Vespasiano respondió con su ya célebre "Pecunia non olet". Es decir, "el dinero no huele". Quizás fue ahí cuando se torció nuestra relación con los excrementos. Florian Werner en 'Materia oscura: historia cultural de la mierda' explicaba que, durante la época romana, las letrinas eran uno de los centros sobre los que giraba la vida social del Imperio. Pero algo cambió. Si hacemos caso al psicoanalista francés Dominique Laporte, los excrementos (como el sexo) empezaron a invisibilizar a través de los siglos. Algunos historiadores piensan que la visión popular del Apocalipsis como un lugar de "fuego, desgarramientos físicos, olores fétidos y baños en excrementos" impulsada por parte de la iglesia primitiva contribuyó a impulsar ese cambio. Sea como sea, todo lo escatológico pasó a ser algo que ocultar. La orina que ganó una guerra Y, pese a eso, era algo a lo que nos veíamos obligados a volver una y otra vez. En los años 40, la penicilina llegó como un regalo caído del cielo para resolver un montón de problemas causados por la Segunda Guerra Mundial y la larga (y dolorosa) posguerra. Sin embargo, a pesar del enorme esfuerzo de científicos y farmacéuticas, no había para todos "A pesar de los esfuerzos por aumentar el rendimiento de los cultivos, se necesitaban 2.000 litros de fluido de moho para obtener suficiente penicilina para tratar un solo caso de sepsis". Imaginad el desafío técnico que tenían que afrontar. Por suerte, como siempre, la respuesta estaba donde menos imaginábamos: en la orina. Alrededor del 95 por ciento de toda la penicilina que se administraba era excretada, cuatro horas después de consumirla y en perfectas condiciones, en el pis. Eso quería decir que, debido a su particular farmacodinámica podíamos recuperarla de la orina cristalizada. Jaque mate, bacterias. Con el tiempo, encontramos mejores formas de producir la penicilina y la orina, que había sido algo capaz de ganar una guerra y una fuente rápida de amoniaco, fósforo o pasta de dientes, volvió a los orinales. Este es solo un ejemplo de una realidad incuestionable: los desechos humanos son una verdadera joya y, sin embargo, como ya digo, trabajar con esto ha sido algo reiteradamente mal visto. De problema sanitario a oportunidad comercial Este prejuicio cultural, hace que sea difícil y lento enfrentarnos a los problemas derivan de nuestras deposiciones. Tan lento que, según la ONU, el 60% de la población mundial (4500 millones de personas) no tienen retretes o, en el mejor de los casos, solo disponen de sistemas deficientes. Eso conlleva que 892 millones sigan haciendo sus necesidades al aire libre y que hasta 1800 millones consuman agua con alto riesgo de estar contaminada. Ante esas cifras, hay quien piensa que la clave (como con Vespasiano) está en el dinero. En 2015, se calculaba que el mundo de producía 1.043.000 toneladas de materia fecal (a.k.a. caca) y unos diez mil millones de litros de orina. Solo con los excrementos podríamos construir 114 Torres Eiffel una detrás de otras. Si, como decía Brdjanovic, "los lodos fecales son un problema sanitario, pero también una oportunidad", vivimos sobre una enorme mina de oro que solo necesitamos saber aprovechar. Que tenemos que aprender a aprovechar, de hecho. 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Cómo DC ha conseguido que dejásemos de reírnos de Aquaman

Aquaman. Pensadlo bien... ya el nombre da un poco de risa. Como si aplicaran el todo vale en el branding "loquesea-man" tan afincado en el género de superhéroes. Un rubiales vestido de verde y naranja (o dorado, depende de la era) con superpoderes "estándar" cuya habilidad diferenciadora es que puede "hablar con los peces". En realidad da igual que este poder sea una especie de telepatía con el que puede controlar todo animal marino, lo cual a mí siempre me ha parecido grandioso. Para generaciones y generaciones de personas, esto se ha simplificado a "hablar con peces" con un tono de burla a veces doloroso. Porque Aquaman es, probablemente de entre los superhéroes principales de DC, el más ninguneado y el que más chanzas ha recibido en su historia, a veces incluso por parte de sus mismos compañeros de la Liga de la Justicia. Razón por la cual desde DC y Warner han intentado que nos lo tomemos más en serio... y si la nueva peli no lo hace (dentro de su tono más ligero) no sé qué lo conseguirá. En Espinof 'Aquaman': un espectáculo con corazón y sin miedo al ridículo, a medio camino entre 'G.I. Joe' y 'Power Rangers' El rubito ese que habla con peces Una percepción que probablemente venga de las primeras incursiones del superhéroe creado por Paul Norris y Mort Weisinger en el mundo de la animación. En los años 60 Hanna-Barbera encadenó dos series de dibujos animados: 'Aquaman' y 'Super Friends'. Es sobre todo en esta última donde Aquaman se "ganó" la reputación de un héroe de habilidades limitadas al ser solo realmente útil cuando las tramas transcurrían bajo el agua. Eso cuando no acababa hipnotizado por el villano de turno. De hecho, esta versión de los Super Amigos es tan icónica en la cultura popular estadounidense que es el referente por antonomasia en sátiras y chistes recurrentes de comedias tan importantes como 'Padre de Familia' ('Family Guy')... ...o 'Robot Chicken' en sus gloriosos especiales de DC (y, bueno, siempre que pueden). Incluso, y este vídeo es uno de mis favoritos, protagonizó un crossover con las Supernenas ('Powerpuff Girls') para un corto promocional de Cartoon Network. La burla en torno a cómo el poder de Aquaman es hablar con los peces ha sido incluso usada en las propias películas de DC. Mismamente en 'Liga de la Justicia' hay cierta broma que Jason Momoa, intérprete del personaje, quiso que se eliminase del montaje final. Arrancando una mano a Aquaman para que mole En algún momento de la historia reciente, alguien en algún despacho debió decidir que el Aquaman de la edad de oro (y la de plata) del cómic norteamericano era un cursi y, comenzando con Crisis y continuando en los años 90 se empezó a remodelar al superhéroe para hacer "que mole". Al igual que con la mayoría de los superhéroes de DC, mediados de los ochenta implicó la reescritura de los orígenes y del entorno de Aquaman, más acorde a los nuevos tiempos y tendencias. Sin embargo, no sería hasta mediados de la década de los 90 cuando el personaje sufrió un cambio radical gracias a Peter David. En Xataka Todo lo que sabías de Superman es mentira: qué es la retrocontinuidad y cómo afecta a los superhéroes de Marvel y DC Contagiado por la tendencia de las tranformaciones extremas de superhéroes y supervillanos para hacerlos más "atractivos" a los nuevos lectores, Peter David inició en 1994 una etapa al frente de una nueva serie de 'Aquaman' en la que presentaba a Orin/Arthur aislado del mundo tras conocer la verdad sobre sus orígenes (vistos en 'Time & Tide'). Su aspecto "de toda la vida" impoluto daba paso a uno desaliñado y huraño. Justo cuando vuelve a la acción, seremos testigos de cómo pierde la mano izquierda, que será sustituida por un harpón. Aunque siempre se ha sospechado que este cambio fue motivado desde arriba, Peter David asegura que fue su idea: Aquaman tenía una reputación de ser un peso pluma en ventas, tanto que cuando se anunció que iba a escribir la serie la respuesta no fue "¡Oh, vaya, estamos ansiosos por ver a Peter David escribir Aquaman!", sino "Puff, ¿por qué Peter David desperdicia su tiempo en ese perdedor submarino?". Con esa reputación tan negativa, tenía que hacer algo extremadamente drástico solo para hacer que la gente lo pruebe. Los lectores que "picaron" con lo de la mano se quedaron porque la etapa de Peter David (de unos cincuenta números si contamos la miniserie previa) es un ejemplo perfecto de cómo coger a un personaje mediocre y hacerlo muy interesante. Entrado ya el siglo XXI ya empezaba a ser un héroe a tomar en serio con muestras como 'American Tidal', la magnífica historia del hundimiento de San Diego escrita por Will Pfeifer. Pero, como parte de los malditos eventos, Aquaman sufriría una transformación en una entidad mística marina. Llega el nuevo arquitecto y película a la vista Como (casi) todo buen superhéroe, Aquaman muere. Y Aquaman resucita. Concretamente esto último de la mano de Geoff Johns, el gran arquitecto de la DC del siglo XXI. Johns resucitaría al rey de Atlantis tras los eventos de 'Blackest Knight' y exploraría las consecuencias de sus ausencia en los años siguientes (Nuevos 52), expandiendo su "mitología" y reforzando la figura de Curry como un héroe dividido entre Atlantis y su vida "continental". En esa época Johns ya era figura clave en DC Entertainment y, por tanto, responsable en parte del "Universo extendido" mostrado en las películas. No solo eso, ya que su etapa en 'Aquaman' es influyente en la película, según declaró su productor Peter Safran: "La versión de Los nuevos 52 de Aquaman ha sido nuestro objetivo y punto de partida. Y aunque la película no es una adaptación directa de ello, en términos de origen, quién es, que es hijo de Tom Curry y Atlanna, quién es Orm, etc. Todo esto viene de los Nuevos 52. Y ciertamente hay criaturas como la Fosa. Esa es nuestra mayor influencia" El plan de ruta con las adaptaciones de sus superhéroes está claro: "oscuridad", seriedad, búsqueda de la épica y la iconicidad. De ahí, en parte, que en vez de a Leonardo DiCaprio, tengamos a Jason Momoa. Puede que no se parezca en nada al "Aquaman clásico", pero desde luego no puedes arriesgarte a reírte de él del sopapo que te mete. 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