Inicio / Tecno / La filosofía que debería conocer cada científico y tecnólogo

La filosofía que debería conocer cada científico y tecnólogo

El desprecio a la filosofía es uno de los deportes favoritos entre muchos de los grandes divulgadores científicos contemporáneos. Neil DeGrasse Tyson dijo que la filosofía no “contribuye productivamente a nuestra comprensión del mundo natural”, Bill Nye tiene un vídeo lleno de frases sonrojantes que concluye diciendo que “la filosofía está bien por un tiempo”, pero no deja de ser un montón de gente discutiendo en círculo y Stephen Hawking llegó a afirmar que “la filosofía está muerta”.

¿Qué conclusión podemos sacar de esto? Que se puede ser un tipo brillante (un ingeniero virtuoso, un comunicador genial) y, a la vez, estar profundamente equivocado. Hay una frase de Shakespeare que resume muy bien mi punto: “podría estar encerrado en una cáscara de nuez y sentirme rey de un espacio infinito”. Ni DeGrasse, ni Nye parecen haberlo advertido, pero viven en una cáscara de nuez y cuando salen de ella, no conocen el terreno que pisan. Y para orientarse en ese terreno, el mejor mapa se llama filosofía.

Tareas arriesgadas

Ian Schneider 66374 Unsplash 1

La relación del mundo de la tecnología con la filosofía ha sido algo mejor. Sobre todo, en los últimos años. Bajo ese discurso algo ingenuo de 'cambiar el mundo a base de picar código y quemar capital riesgo', facultades y tecnológicasl se han dado cuenta de que el mundo es algo mucho más complejo de lo que parecía.

Y es que se puede hacer ciencia sin filosofía del mismo modo que se puede desarrollar tecnología sin ella, pero las dos cosas son tareas arriesgadas. Sobre todo, cuando sales del laboratorio o cuando se acaba el periodo de testeo. Como decía, Subrena E. Smith, profesora ayudante de filosofía en la Universidad de New Hampshire, tanto ciencia como tecnología están “repletas de importantes cuestiones conceptuales, interpretativas, metodológicas y éticas” que son terreno propio de la filosofía porque, “lejos de ser irrelevantes para la ciencia [o la tecnología], los asuntos filosóficos se encuentran en su núcleo” más profundo.

Ese es el argumento central de este texto: una defensa general de la necesidad de la filosofía en la ciencia y la tecnología. Por ello, mi primer objetivo es hablar de qué es la filosofía y de qué formas puede ayudar al científico y al tecnólogo. A eso dedico la primera parte del artículo.

La segunda parte es un pequeño mapa a adentrarse en la filosofía. Podremos discutir sobre si la filosofía es crucial o no, pero sobre lo que no hay discusión es sobre su dificultad. La filosofía es difícil. La mitad del tiempo parece el pasatiempo ideal para gente con mucho tiempo libre y la otra mitad, un montón de jerga oscura que no entiende nadie.

De ahí que la idea de escribir un artículo con toda "la filosofía que debería conocer cada científico y tecnólogo" sea algo más ambicioso de lo que podría parecer. Por eso, la segunda parte no es ni un manual, ni un resumen: es una guía de lecturas sobre la filosofía relevante para científicos y tecnólogos hoy en día.

Primera parte: Esa cosa inútil llamada filosofía

¿Qué es la filosofía?

Sky Statue Philosophy Know Socrates Greece 2603284

En un texto que he enlazado un poco más arriba, Subrena E. Smithes decía que la filosofía se encarga de "cuestiones que no pueden resolverse solo con los hechos". Es una definición sencilla, pero nos puede servir para entender qué es eso de la filosofía. Imaginemos por un momento que la realidad fuera un enorme puzle que tenemos (que queremos) completar.

La ciencia y la tecnología son actividades dedicadas a encontrar piezas individuales y a unirlas formando pequeños grupos. La filosofía, en cambio, se encargada de buscar métodos sistemáticos para entender el dibujo general y así ayudar a unificar el trabajo de las ciencias, primero, y ayudarlas a ir más allá de sus pequeños ámbitos después. En ese sentido, va más allá de los hechos (más allá de las piezas que tenemos identificadas).

A lo largo de la Historia de la humanidad no sólo ha descubierto muchas piezas sobre el mundo y sobre nosotros, sino que ha desarrollado formas muy potentes de ir más allá. Es importante incidir en esto: La ciencia es el estándar más alto de conocimiento del que disponemos, pero, desgraciadamente, se limita a determinados contextos (más concretos de los que solemos creer). Es decir, tenemos conocimiento científico fiable de una parte muy pequeña de la realidad que nos rodea. Esos "hechos" siempre cambiantes de los que hablaba Smithes.

El problema es que la existencia humana rebasa (y mucho) esos ámbitos que ya hemos conseguido estudiar científicamente. La filosofía se enfrenta a esos problemas que no pueden resolverse (solo) recurriendo a la ciencia y lo hace desde un punto de vista sistemático, técnico y sorprendentemente preciso. Zamora Bonilla dice que "aquella actividad que consiste en razonar con el objetivo primario de comprobar si nuestras redes de conceptos son lo bastante fiables es a lo que llamamos filosofía".

La filosofía desarrolla herramientas analíticas para poner a prueba la concepción que tenemos del mundo. Es un enorme "test de estrés", un riguroso "control de calidad" que nace del convencimiento de que podemos alzarnos sobre el conocimiento científico del que disponemos y alumbrar esos problemas complejos y entenderlos de la mejor forma posible. No es casual que, en el primer texto filosófico que tenemos (el 'Poema' de Parménides), el término para referirse a la verdad sea 'aletheia'; es decir, “sacar a la luz lo que está oculto” o “desvelar”: tratar de descubrir que forma tiene el puzle de la realidad.

Ni la ciencia, ni la tecnología viven en el vacío

Vlad Tchompalov 248830 Unsplash

Con esta es una definición de mínimos (a la que podríamos hacerle muchísimas matizaciones e incluso alguna enmienda a la totalidad) nos damos cuenta de que la filosofía ni es una cuestión del pasado, ni un sistema fijo. Es un proyecto intelectual al que el desarrollo científico y tecnológico tiene en permanente actualización y cuyo único objetivo es cuestionar ese desarrollo para asegurarse de su solidez.

Desde esta perspectiva, es fácil darse cuenta de que, aunque la filosofía puede tener poco que decir en el día a día de científicos y tecnólogos, el mundo que envuelve a esos profesionales está lleno de cuestiones filosóficas que inciden directamente en lo que hacen. Ni la ciencia ni la tecnología viven en el vacío.

En el fondo, necesitamos la filosofía porque, como dice Angela Saini, “creemos ingenuamente en la ciencia”, pensamos que las tecnologías que usamos son neutrales y tendemos a creer que nuestra visión ideológica del mundo es una representación realista de lo que hay ahí fuera. Pero, en palabras de Javier Salas, aunque "no es opinable el dato científico, como no es opinable el número de escaños que ha sacado cada partido o el porcentaje de voto que ha obtenido; sí es opinable la transcendencia que tiene esos escaños o ese porcentaje".

Los hechos científicos no serán opinables, pero su transcendencia cae ya en el terreno de la filosofía. En este sentido, el cambio climático no es una cuestión científica: sus consecuencias y, sobre todo, nuestra respuesta a ellas nos hace preguntarnos una y otra vez sobre qué somos, sobre nuestra relación con el entorno; sobre el poder, la libertad y la justicia; sobre el mundo en que queremos vivir. Del mismo modo, las diferencias entre hombres y mujeres, la "sentiencia" de los animales o el advenimiento de una 'inteligencia artificial efectiva' no son solo cuestiones científicas.

Segunda parte: La filosofía que necesitamos

Una lista de lecturas imprescindibles

Giammarco Boscaro 380907 Unsplash 1

La tentación a la hora de hacer una 'lista de lecturas imprescindibles' es irse a los clásicos y cubrir las áreas fundamentales de la filosofía. No vamos a hacer nada de eso. Mis recomendaciones se van a centrar en textos contemporáneos, relevantes y, en la medida de lo posible, accesibles. Además, vamos a ver sólo un pequeño conjunto de temas: los más importantes para científicos y tecnólogos.

Filosofía de la ciencia

Clint Adair 68588 Unsplash

[[actualizacion: {"text":"¿Por dónde empiezo? 'Una brevísima introducción a la filosofía de la ciencia' de Samir Okasha es una buena introducción. Evitaría el clásico 'Qué es esa cosa llamada ciencia' de Alan Chalmers (es entretenido, pero está algo sesgado en algunos temas)."}]]

Podríamos hablar de 'epistemología' o de 'gnoseología'; es decir, del área de la filosofía que se dedica a estudiar la posibilidad del conocimiento. Pero en las últimas décadas, el área ha sufrido problemas. La psicología le ha robado casi todos los temas relacionados con la percepción, la memoria y el aprendizaje. De esta manera, la epistemología contemporánea ha acabado centrada en la idea de conocimiento y justificación. Cosas interesantes y relevantes, pero a los que nos podemos acercar con textos como 'Introducción a la epistemología contemporánea' de Jonathan Dancy.

Lo que más nos interesa de toda esta rama clásica es la filosofía de la ciencia, un campo que nació a mediados de 1929 con este manifiesto, 'La concepción científica del mundo'. Con él, el Círculo de Viena inauguraba una pregunta que nos ha perseguido durante este (casi) siglo: ¿qué diferencia a la ciencia de otras cosas como la pseudociencia, la no-ciencia y la mala ciencia?

Tras los empiristas lógicos de Viena hubo cuatro pensadores clave que (con sus más y sus menos) recogen las distintas posibilidades: Popper ('La Lógica de la Investigación Científica'), Kuhn ('La estructura de las revoluciones científicas'), Lakatos ('La metodología de los Programas de investigación científica') y Feyerabend ('Tratado contra el Método'). Si tenéis que escoger, yo me quedaría estos dos últimos que recogen lo fundamental del debate entre defensores y críticos de la ciencia contemporánea.

Lo de después fue, por decirlo de alguna manera, un despropósito. Algunas ideas buenas como los estudios de 'Ciencia, Tecnología y Sociedad' acabaron en sinsentidos teóricos como el "programa fuerte de sociología de la ciencia" y planteamientos necesarios como el posmodernismo de Lyotard (que con sus innumerables defectos buscaba una despolitización de la ciencia en plena Guerra Fría) acabaron protagonizando una saga de 'Imposturas intelectuales'

Hay dos libros relativamente actuales muy interesantes: 'Representar e Intervenir' de Ian Hacking (para una visión filosófica de la práctica real de los científicos) y 'Philosophy of pseudoscience' de Pigliucci y Boudry (para leer sobre el estado actual de debate sobre el criterio de demarcación).

Filosofía de la tecnología

Alex Knight 199368 Unsplash

[[actualizacion: {"text":"¿Por dónde empiezo? La filosofía de la tecnología es un área relativamente joven (y relativamente técnica). Quizás por eso no haya un gran texto introductorio de referencia. Lo que más se acerca, en principio, es 'Philosophy of Technology: an Introduction' de Val Dusek. Una introducción aceptable, aunque no tanto como me gustaría."}]]

La filosofía de la tecnología es un área extraña. Durante el siglo XX, la mayor parte de los filósofos que se han acercado a la tecnología han sido críticos con ella (Gehlen, Ellul, Arendt o Heidegger). Por otro lado, en las últimas décadas otra oleada de filósofos que podríamos meter en el cajón del 'transhumanismo' (o 'aceleracionismo') han caído en el error contrario: convertirse en fanboys de la tecnología.

Durante estos años se ha debatido mucho sobre si ciencia y tecnología eran la misma cosa (Skolimowski vs Bunge), sobre el papel del diseño en la tecnología o la naturaleza (el estatus) de los artefactos. Pero lo más interesante para nosotros son seguramente los aspectos éticos y sociales de nuestra relación con la tecnología.

Temas como la neutralidad de la tecnología, la responsabilidad del diseñador o los riesgos del desarrollo tecnológico son temas recurrentes en la filosofía de la tecnología. Temas que no pueden ser más actuales en un mundo que amenaza con llenarse de inteligencias artificiales, técnicas de ingeniería genética y coches autónomos. 'New Waves in Philosophy of Technology' de Berg Olsen, Selinger y Riis recoge las últimas tendencias y 'Philosophy of Technology: an Introduction' de Val Dusek es una introducción aceptable al campo (aunque no tanto como me gustaría).

Ética, política y justicia

Heather Mount 606808 Unsplash

[[actualizacion: {"text":"¿Por dónde empiezo? 'Justicia, ¿Hacemos lo que debemos?' de Michael J. Sander es una buena introducción a los debates actuales sobre justicia y éticas. Para algo más centrado en ética y tecnología, libros como 'Ethics and Technology' de Herman Tavani o 'The ethics of Science: An introduction' de David B.Resnik pueden ser interesantes"}]]

Aquí no hay duda, el libro central de la reflexión ética y política del siglo XX se titulaba 'Un teoría de la Justicia' y lo escribió un señor llamado John Ralws. Casi todo lo importante que se ha escrito sobre este campo en las últimas décadas se ha escrito a favor, en contra o teniendo en mente la obra de Ralws. 'Una teoría de la justicia' quizás no sea el libro más agradable de leer, pero es la mejor forma de hacerse un esquema fundamental de los debates sobre la justicia que dan forma a nuestra sociedad actual.

Frente a él, se han escrito libros a derecha ('Anarquia, estado y utopía' de Nozick) e izquierda ('Rescuing Justice and Equality' de G. A. Cohen), revindicando éticas clásicas ('Tras la virtud' de Alasdair MacIntyre) y buscan superar la modernidad ('Justice and the Politics of Difference' de Iris Young). No obstante, mi consejo es empezar por 'Justicia, ¿Hacemos lo que debemos?' de Michael J. Sander (o alguno de sus cursos en Youtube). Sander es un profesor excelente y su trabajo es una gran puerta de entrada las cuestiones fundamentales de la ética y la justicia contemporáneas.

Un buen libro a mitad de camino entre la introducción y el manual es el 'A Companion to Ethics' que editó Peter Singer. Sin embargo, la ética es un campo muy amplio y muy especializado que va desde las cuestiones de la privacidad en internet hasta los límites éticos de la experimentación científica. Para leer sobre ética de la tecnología puede servir 'Ethics and Technology' de Herman Tavani y sobre ética de la ciencia 'The ethics of Science: An introduction' de David B.Resnik.

Mente, biología y mucho más

No quiero alargarme más, pero hay muchas otras áreas fundamentales que no podemos olvidar. El boom de la inteligencia artificial nos exige acercarnos a la filosofía de la mente y, sobre todo, a la filosofía de la inteligencia artificial (Aquí en Xataka, tenemos un gran guía en este terreno); el descubrimiento de CRISPR y las técnicas de mejora genética nos obligan a reflexionar sobre bioética, antropología y filosofía social; y la misma preeminencia de la programación en la vida pública nos invita a estudiar lógica en su sentido más amplio.

Lamentablemente, abordar una mera exposición de todos los problemas filosóficos que son relevantes para la tecnología convertiría este texto en algo más parecido a un libro que a un artículo introductorio. No es nuestra intención, con ser una invitación a la filosofía y las humanidades ya es más que suficientes.

También te recomendamos

Si pudiera trasladar mi cerebro a un USB, ¿seguiría siendo yo?

Cocina de Brasil: salada de palmito no espeto o pinchos de ensalada de palmito con mini kumato®

Google va a por la 'supremacía cuántica' con Bristlecone, su nuevo procesador cuántico


La noticia La filosofía que debería conocer cada científico y tecnólogo fue publicada originalmente en Xataka por Javier Jiménez .

Chequea también

Starlink se prepara para ofrecer banda ancha satelital en 2020, pero cuidado porque la latencia puede ser un problema

SpaceX, la empresa creada por Elon Musk, no solo nos quiere llevar a Marte: también llevan tiempo trabajando en la puesta en marcha de Starlink, una gigantesca red de satélites de comunicaciones preparados para ofrecer conexiones satelitales a internet de banda ancha. La idea no es en absoluto nueva y ya hace años que existe esa posibilidad aprovechada sobre todo en entornos rurales, pero la idea es la de ofrecer ahora esa opción de forma mucho más amplia. En SpaceX prometen que el servicio estará disponible en Estados Unidos en 2020, y será interesante ver si estas conexiones logran resolver uno de sus problemas clásicos: la latencia. La banda ancha satelital tiene ventajas, pero una posible gran desventaja Los satélites de la red Hispasat llevan años ofreciendo conexiones a internet como parte de sus prestaciones, aunque por sus características dicha alternativa estaba muy orientada a entornos rurales y "zonas desatendidas" por las redes móviles o las redes de banda ancha convencionales. En XatakaMóvil ya mostraban las opciones de conexiones satelitales actuales: los precios son elevados e imponen cuotas de datos (tipo los de los planes de datos móviles) y velocidades y latencias que dejan claro que hay mucho margen de mejora aquí. Con Starlink SpaceX busca cubrir todo tipo de zonas, no solo las rurales, y ofrecer una alternativa a las conexiones de banda ancha tradicionales. En España por ejemplo la implantación de las redes de fibra es muy notable y Movistar ya indicó que quiere que la cobertura en nuestro país sea del 100%, algo difícil sobre todo en zonas rurales. En Xataka Móvil ¿Llega la fibra a mi casa? Cómo saber si hay cobertura de Telefónica, Orange, Vodafone y el resto de operadoras Sin embargo las conexiones satelitales plantean una gran opción para países (desarrollados o emergentes) en los que la implantación de fibra o de otras tecnologías de banda ancha no está tan extendida. En Estados Unidos la enorme extensión del país hace que muchos usuarios critiquen el mercado de las conexiones a internet, y en un estudio de The Global Economy el país estaba el 43 del mundo en ancho de banda por usuario de internet (España en el puesto 27) Así pues, StarLink plantea una opción muy interesante a esos países y regiones en los que las tecnologías actuales no dan respuesta o dan una respuesta pobre. La red satelital planteada por SpaceX no para de crecer, y de hecho hace poco solicitaban una nueva autorización para lanzar al espacio otros 30.000 satélites con los que completar esa gigantesca red. Varios problemas con la latencia como protagonista Dicha red no está exenta de problemas: hace unos meses SpaceX tuvo que admitir que había perdido contacto con algunos de los primeros satélites que tenía operativos, pero además están las críticas de los astrónomos, que avisan de cómo la empresa de Elon Musk está "ensuciando el cielo". Sending this tweet through space via Starlink satellite 🛰— Elon Musk (@elonmusk) 22 de octubre de 2019 Elon Musk, no obstante, no cree que la cosa sea para tanto y afirma que los satélites no emitirán luz cuando las estrellas sean visibles -también había argumentos en contra al respecto-, y estos días enviaba su primer tuit a través del servicio preliminar de Starlink. Esa prueba tenía éxito, lo que hizo que se respondiese a sí mismo con un "¡Whoa, ha funcionado!" que parecía demostrar que el servicio efectivamente va por buen camino a la hora de ponerse en marcha. El tuit inicial recibió más de 200.000 "Me gusta" en este servicio. En Xataka Móvil Internet rural: comparativa de precios y alternativas mediante satélite, 4G, WiMax o ADSL Que el servicio funcione, cuidado, no significa que lo haga bien en todos los escenarios. Las conexiones satelitales siempre han tenido varios problemas como su coste, la cuota de datos que permitían descargar -aquí se parecen mucho a los planes de datos en móviles- y sobre todo la latencia: el tiempo desde que enviamos una petición al satélite y recibimos la respuesta. Esa latencia no es tan importante para ciertos ámbitos: navegar por internet e incluso ver una película o escuchar música se podrá hacer más o menos igual: tardaremos algo más en recibir el primer paquete de datos (en que la peli o la canción empiecen a reproducirse), pero a partir de ahí todo irá más fluido. Sin embargo esa latencia puede ser un problema notable en otros escenarios. El retraso en la comunicación puede provocar que por ejemplo para emisiones en directo lo veamos todo más tarde (en partidos de fútbol oiremos al vecino gritar "¡Gol!" cuando todavía no ha pasado aparentemente nada en la jugada en nuestro televisor), y también es un problema en juego online, donde tener una buena conexión y una buena latencia es crucial para que los jugadores rivales no tengan ventaja y puedan adelantarse a nuestros movimientos. Aiming for sub 20ms latency initially, sub 10ms over time, with much greater consistency than terrestrial links, as only ever a few hops to major data centers— Elon Musk (@elonmusk) 27 de mayo de 2019 Elon Musk conoce el problema y ya indicó que esperaba contar con latencias por debajo de los 20 ms inicialmente y bajar de los 10 ms con el tiempo. Presumió además de la consistencia con respecto a las conexiones "terrestres" al evitar saltos entre centros de datos para que el paquete de datos llegue a su destino final, pero por ahora esa promesa es tan solo eso, una promesa. Lo que sabemos es que la constelación de satélites de Starlink orbitará a una altura que será entre 1/30 y 1/105 la de los satélites geoestacionarios. Estos últimos tienen una latencia mínima de 477 ms que en la práctica suele rondar los 600 ms, una cifra elevadísima para esos escenarios de los que hablábamos. Sin embargo la órbita de Starlink permitirá reducir esas latencias de forma notable, y los analistas estiman que podría estar entre los 25 y los 35 ms, no muy lejos de la promesa de Musk y desde luego no muy lejos de lo que se consigue con conexiones de fibra. Eso, unido a velocidades que podrían llegar a 1 Gbit por segundo, plantearía una alternativa fantástica a las conexiones de banda ancha actuales, sobre todo como decimos en esas regiones en las que dichas conexiones no están disponibles. Ahora habrá que esperar a 2020 y a esa puesta en marcha inicial de un servicio que promete ser una pequeña revolución en el segmento de las comunicaciones si todo va como Musk pretende. También te recomendamos Starlink de SpaceX empieza a ser una realidad: la primera ronda de 60 satélites se ha lanzado con éxito SpaceX se juega esta semana el futuro de uno de sus proyectos estrella: tras el fallo de Crew Dragon, Starlink a examen El impresionante paso de los 60 satélites StarLink de SpaceX desde la Tierra en vídeo. Así podemos buscarlos en el cielo - La noticia Starlink se prepara para ofrecer banda ancha satelital en 2020, pero cuidado porque la latencia puede ser un problema fue publicada originalmente en Xataka por Javier Pastor .

Mazda MX-30: el primer coche eléctrico de la marca nipona llega con 200 km de autonomía y «puertas suicidas»

El primer coche 100% eléctrico de Mazda ya está aquí. La compañía japonesa lo ha desvelado durante el Salón del Automóvil de Tokio y ya conocemos la mayoría de sus características, así como su disponibilidad y precio de llegada a Europa. El nuevo Mazda MX-30 es SUV eléctrico con capacidad para cinco personas. Un modelo pensado para la conducción urbana con una autonomía de aproximadamente 200 kilómetros según el ciclo WLTP, gracias a su batería de 35.5kWh. El Mazda MX-30 da continuidad a las líneas de diseño de la compañía y apuesta por un sistema de puertas 'freestyle', donde la puerta trasera tiene la apertura inversa. La compañía explica que con este sistema se obtiene una silueta más característica y elegante, a la vez que facilita el acceso tanto a las plazas delanteras como a las traseras. Pero también es un sistema que se conoce como "puertas suicidas", pues por tener las bisagras en el lado contrario la presión del aire actúa en sentido contrario al deseado. Esto provoca que en las curvas la fuerza intente abrir la puerta y que a gran velocidad sea más difícil abrir la puerta del coche en caso de emergencia. En Xataka Cuándo tengo que comprarme un coche eléctrico: éstas son las promesas de futuro de las marcas (2019) El primer SUV eléctrico de Mazda llegará durante la segunda mitad de 2020 Para la gestión del motor y la estabilidad del coche, el Mazda MX-30 utiliza un sistema e-Skyactiv que integra la batería en la estructura de la carrocería. Las dimensiones totales del vehículo ya se conocen, teniendo 4,39 metros de longitud, 1,8m de anchura y 1,57 metros de altura con una distancia entre ejes de 2,65 metros. La suspensión delantera es de tipo MacPherson y se rumorea que llegará con una potencia de unos 144 CV, sin embargo estos datos relativos al motor y la velocidad todavía no se han dado a conocer oficialmente. Los últimos prototipos del modelo contaban con esta potencia y unos 263 Nm de par máximo. Además de un diseño más deportivo y coupé de lo que habíamos visto en otros modelos similares como el crossover CX-30, Mazda apuesta por una carrocería bitono, un frontal que une parrilla y grupos ópticos y ese sistema de puertas con apertura 'suicida'. Un nueva era dentro del diseño Kodo. El interior del vehículo es más tradicional, con el uso de materiales reciclados y un panel central de 7 pulgadas al que se ha complementado con otra pantalla táctil por primera vez en la marca, también de 7 pulgadas, colocada en la zona inferior y que nos servirá para controlar el climatizador. Una apuesta curiosa teniendo en cuenta que hace unos meses el fabricante abogaba por los controles físicos. Los 200 kilómetros de autonomía se quedan algo cortos en comparación con su competencia. La compañía explica que estos suponen bastante más que los 48 kilómetros que un conductor europeo recorre de media al día, pero siguen igualmente lejos de los casi 400km que ya tienen modelos como el Nissan LEAF o los 482km del Hyundai Kona eléctrico. Con el sistema e-Skyactiv, el Mazda MX-30 puede cargarse en cualquier estación ya sea empleando corriente alterna con una toma de hasta 6,6kW o con carga rápida de hasta 50kW, donde podremos alcanzar hasta un 80% de la carga en unos 30 o 40 minutos. El nuevo Mazda MX-30 eléctrico llegará a los concesionarios en la segunda mitad de 2020 a España a un precio estimado de unos 33.990 euros. Ver galería completa » Mazda MX 30 (11 fotos) Más información | Mazda También te recomendamos BMW Vision M Next: así se imagina BMW el futuro de los coches eléctricos, y es espectacular Los coches eléctricos dejan de ser silenciosos: una normativa europea obligará a que hagan ruido para avisar de su presencia Mazda y la coherencia: elimina las pantallas táctiles de sus coches para evitar distracciones y accidentes - La noticia Mazda MX-30: el primer coche eléctrico de la marca nipona llega con 200 km de autonomía y "puertas suicidas" fue publicada originalmente en Xataka por Enrique Pérez .