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Kase.O escribe un pedazo de historia en el Luna Park

Kase.O celebra su debut en el Luna Park.
Foto: Rubén Pineda

"Están follando con el mejor, ¿lo sabían?", dice Kase.O estirando una sonrisa libidinosa delante de unas 6500 personas que no están dispuestas a contradecirlo. Van sólo 30 minutos del show de su consagración definitiva en Argentina y el MC acaba de hacer cumbre en el Luna Park con un popurrí de tracks de los Violadores del Verso, la banda con la que empezó a escribir la historia grande del rap en español y con la que terminó de definir el estilo y oficio fulminante de esa lengua marcial. Fueron muestras breves de clásicos -"Ocho líneas", "La ciudad nunca muere", "Bombo clap", "Vivir para contarlo"- que dejaron al público bajo su control total, como hipnotizado por la palabra de un líder espiritual que esta noche anda de paso por la ciudad. "Soy la polla, 25 años rapeando y sigo en la cima", acota ahora el zaragozano agarrándose bien las bolas. "Ojalá les quede buen sabor en la boca."

El primer Luna Park de Javier Ibarra Ramos (Zaragoza, 1980) no sólo expone el gran presente del rap argentino -con un público aficionado en crecimiento constante que está consiguiendo cada vez más fechas en espacios como este- sino también su alcance e influencia en la combustión de toda esta cultura. Acompañado por su compañero en banda, RdeRumba, en las bandejas ("una leyenda viva que habla con las manos" o "el Messi del rap", según el MC) y por El Momo (Zaragoza, 1986) en el segundo micrófono, lo de Kase.O es tanto un show de música como un encuentro de espiritualismo y superación. "Este es una espacio de libertad, de imaginación, de alegría. Una sesión para liberar espíritu, mente y cuerpo, sin hacerle mal al de al lado", había avisado al principio del show, cuando el listado se enfocaba definitivamente en El Círculo, el disco que lo tiene de gira desde su salida en 2016, y que se transformó en su mayor éxito en solitario: "Intro", "Esto no para", "Yemen" (que termina sobre una coreografía aparatosa en dudoso sincro con El Momo), "Triste", "Guapo tarde" y "Viejos ciegos" (con cita local a Calamaro, con eso de "¡esto es un eclipse en el Luna Park!"), mostraron a Kase.O visiblemente excitado y de vuelta de todo, cómodo en la idea de ser, a sus cortos 38, la máxima referencia para este género de habla hispana. Cuando llegó "Pura droga sin cortar", el primer track de VdV de la lista, incluido en el disco Vivir para contarlo (2006), parecía estar rimando varios metros por encima del escenario. "Yo hago el amor con las mentes", decía ya fuera de los beats, de espaldas al público.

Una vez de regreso a El Círculo, con "Pavos reales" y "Mazas y catapultas", Kase.O ya tiene convertido al Luna Park en su propio templo. Delante del altar que resguarda a RdeRumba, donde una camiseta de argentina con el 10 y un Kase.O impreso custodia las bandejas, Ibarra Ramos tiene bastante más para decir que todo eso que late en sus canciones. "Ya sabeis chicos que tienen que respetar a las mujeres. Mucho cuidado hermanos, cuando las chicas dicen que no es no, ¿tan difícil de entender?", dice. Después de "Mitad y Mitad", el track que compartió con Najwa Nimri y que ahora fluye en su métrica como si flotara por encima del público, el zaragozano hace levantar los brazos de todo el estadio para mandar buena energía a los hombres y mujeres del mundo que necesitan ayuda: para Siria, para Pakistán, y también para cualquier amigo o familiar cercano que esté en problemas. "Si no vas a visitar a tus abuelos eres peor que Macri, ¡una gonorrea!", grita. Después, habla del aborto: "El aborto es un hecho, las chicas deciden", dice con un pañuelo verde apretado dentro de su puño.

Kase.O y, en el fondo, RdeRumba.
Foto: Rubén Pineda

Sobre la recta final del listado, en el medio de "Billete de ida", también de VdV, Kase.O bendice al rap argentino invitando a Muphasa a subir al escenario. "Está poniendo al hip-hop bien alto", suelta antes de que el fundador de El quinto escalón y conductor de su propio espacio de hip-hop en Vorterix se gane una fuerte ovación mientras se acopla a las últimas líneas. Inmediatamente después, llega otro invitado: Sebastián, "el hijo del hombre que nos trae en la furgoneta", un chico de no más de ocho años, con gorra y hoodie bordó que dispara su beatbox, mientras Kase.O canta "fíjate en los niños, ellos saben de qué va este juego", como parte de su sección en la canción "Rap contra el racismo" de El Chojin.

En los bises, el magnetismo espiritual de Kase.O alcanza su clímax. Sentado en una silla, solo y bajo una lluvia de luces blancas, canta "Basureta" con los ojos cerrados, como si estuviera sacando mugre de su pecho. Después llega "Cantando", la última marca de Violadores del Verso, para activar en el campo del Luna Park una revuelta generalizada que Kase.O termina por bendecir con tono de pastor evangélico. "No importa dónde has nacido, lo que te quiero decir es que con tu esfuerzo puedes llegar a cualquier sitio. Tienes que explotar tu don, no seas un vago, no seas igual a los demás", dice antes de terminar con "Outro", su propio "The End", en donde Javier golpea su pecho y abre los ojos bien abiertos, como mirando a cada uno de los miles que tiene enfrente, mientras repite con fuerza: "Cuanto más amor das, mejor estás".

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