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25 mentes que están definiendo el futuro en tecnología, ciencia, medicina y más

Elon Musk: El arquitecto del mañana

SpaceX – Fundador

Elon Musk probablemente sea la única persona que lanzó cuatro compañías valuadas en miles de millones de dólares (PayPal, Tesla, SpaceX y Solar City). Pero, en su corazón, Musk no es un hombre de negocios ni un empresario. Es un ingeniero, un inventor y, como dice él, "un tecnologista". Y como el ingeniero naturalmente talentoso que es, tiene la capacidad de encontrar las ineficiencias y errores de diseño de las herramientas que alimentan nuestra civilización.

Leé la nota completa a Elon Musk.

Bren Smith: Pesca sustentable para alimentar al mundo

GreenWave – Fundador

Smith en su criadero en Branford, Connecticut.
Foto: Gentileza GreenWave

"No usamos fertilizantes, no usamos antibióticos, no usamos pesticidas", dice Bren Smith, fundador de GreenWave y dueño de un criadero de mariscos sustentable de ocho hectáreas en la costa de Connecticut. "Ni siquiera tengo que alimentar a mi stock." Bautizó su método como "criadero océanico en 3D", e incluye un sistema de sogas y anclas a prueba de huracanes que agarran grandes cantidades de algas, mejillones, vieiras y ostras. En media hectárea puede producir 250.000 mariscos y diez toneladas de algas, una cosecha que emociona a Smith. "Las algas Kelp son como la droga de iniciación", dice, señalando que es posible que haya miles de otras plantas marinas comestibles, muchas de ellas con más calcio que la leche y más proteínas que las carnes rojas. Las algas Kelp también pueden ser usadas en productos cosméticos y farmacéuticos, en fertilizantes, como alimento de ganado y como biocombustible, mientras convierte enormes cantidades de dióxido de carbono en oxígeno. "Si cubrieras un 6% del océano con nuestros criaderos, podrías alimentar a todo el mundo y capturar todo el carbono del ser humano", asegura Smith.

Empezó con la acuacultura en los 90, cuando cayó el stock de bacalao en el norte del Atlántico. Se suponía que los viveros de mariscos organizados serían la respuesta al exceso de pesca, pero Smith descubrió que era sólo otro modo de abusar del océano, contaminando canales fluviales con pesticidas y metiéndoles antibióticos a los peces. "No estábamos criando ni peces ni comida", escribió Smith. "Estábamos haciendo el equivalente de los criaderos de cerdos de Iowa, pero en el agua."

Después de que su criadero de ostras en Long Island fuera destruido por huracanes, Smith rediseñó su infraestructura, criando larvas en tanques y luego transfiriéndolas al agua. Su revelación atrajo socios corporativos como Google y Patagonia, y cientos de solicitudes para el programa de desarrollo del criadero oceánico 3D de GreenWave, que garantiza la compra del 80% de las cosechas de nuevos criadores durante los primeros cinco años. "Tenemos pedidos para abrir criaderos en todos los estados que tienen costa, y en otros 20 países", dice Smith. Son más solicitudes que las que puede manejar hoy. Este año habrá 25 criaderos de GreenWave, y la compañía está en tratativas para abrir en Dinamarca. "La idea es revivir el océano", dice Smith, "y hacer que sea lo más económico posible para que los criadores lo hagan por sí mismos, con capacidades y costo de financiación mínimos". Y, quizás más importante, que la gente haga un trabajo con el que se sienta bien. "Poner a la clase obrera contra los ambientalistas no va", dice Smith. "La gente puede trabajar en el mar todos los días mientras ayuda a resolver el cambio climático y la falta de comida."

Justin Nobel

Anthony Romero: Derechos civiles en la era Trump

ACLU – Director ejecutivo

Como director de la organización por los derechos civiles más antigua y prominente del país, Anthony Romero tiene el mérito de ser una de las principales espinas en el costado de Donald Trump. Desde las elecciones, este abogado de 52 años supervisó batallas legales contra prácticamente todos los ejes de la agenda de la presidencia, realizando más de 100 denuncias en asuntos que van desde la prohibición de entrada a musulmanes hasta la quita de derechos de votación, pasando por la erosión del DREAM Act, el recorte de derechos LGBTQ, y la batalla por la reforma de la justicia criminal. "Cuando las libertades y los derechos civiles están en peligro", dice Romero, "es importante jugar de manera ofensiva, no sólo defensiva". En 2017, los miembros de la ACLU se cuadruplicaron hasta llegar a los 1,6 millones; muchos de estos nuevos miembros son gente más joven con ganas de hacer trabajo de base. "Estamos en un momento en el que la gente no quiere sólo hacerte un cheque, quieren trabajar para hacer una diferencia", dice Romero. Pero primero hay que atravesar la presidencia de Trump. La ACLU tiene 350 abogados que llevan casos en todo el país. "La presidencia de Trump tiene 19.000 a su disposición", dice, y 11.000 de ellos trabajan para el Departamento de Justicia de Jeff Sessions. "Nunca subestimes el poder del gobierno", dice Romero. "Tenemos que ser inteligentes y estratégicos, y tenemos que asegurarnos de que aguantaremos lo peor en los próximos cuatro años."

Janet Reitman

Simona Levi: Contra la impunidad de los bancos

Xnet – Fundadora

Imaginate si Occupy Wall Street realmente hubiera llevado a los banqueros a la justicia. Eso, en esencia, es lo que Simona Levi y Xnet, su colectivo de activistas digitales, hicieron en España. En 2012, luego de un año de protestas masivas contra la desigualdad y la corrupción, Levi apuntó a un banco español cuyo semicolapso requirió un salvataje de la Unión Europea de miles de millones. Su grupo destapó 8.000 emails enviados por empleados de Caja Madrid y Bankia, revelando tarjetas de crédito "negras" de ejecutivos que habían sido usadas para gastar millones en viajes personales, fiestas y productos de lujo. En 2017, docenas de ex directivos recibieron penas de prisión y multas. En otro caso disparado por la iniciativa de Levi, se acusó a 33 ejecutivos de Bankia por tergiversar las finanzas. Es un modelo de activismo que apunta al poder económico y que Levi difunde en protestas, seminarios y proyectos por el mundo. "Para empoderar a la gente, necesitamos que sepan que pelear vale la pena", dice. "El optimismo es la mejor venganza."

Gillian Brassil

Chase Adam: Por un plan de salud universal (de verdad)

Watsi – Cofundador

Chase Adam.
Foto: Gentileza Watsi

Cuatrocientos millones de personas en todo el mundo no pueden acceder a un servicio de salud básica. En muchos países en desarrollo, uno de los principales obstáculos no es la falta de voluntad política ni de fondos; es la ineficiencia devastadora de archivos sin tecnología que puede llegar a devorar hasta el 40% del presupuesto de salud. Los pacientes se registran en carpetas. Los formularios de seguro se pudren. Las clínicas deben esperar semanas para que les paguen. "Todo el sistema se empieza a desintegrar", dice Chase Adam, cofundador de Watsi, una startup de tecnología que se propone modernizar la monstruosa burocracia de la salud pública del mundo.

Según la idea de Adam, los sistemas de salud pública de los países en desarrollo en poco tiempo van a poder pasar de ser sistemas de salud del siglo XIX a sistemas de salud del siglo XXI. Watsi fue el primero en hacer un sistema de salud pública a través de smartphones. "Te anotás, tu información va a una aplicación una vez, y nunca más tenés que llenar formularios", dice Adam. La app de Watsi se conectaría a una base de datos nacional de archivos médicos y de cobertura, de modo que cuando un paciente visite cualquier hospital, "ya tienen toda tu información".

La noción de un sistema de salud más barato, sin errores ni incordios, también sería bienvenida en Estados Unidos. Pero Watsi está piloteando su solución tecnológica en un hospital dirigido por un convento en Kibaale, Uganda. La compañía empezó en 2012, como un sitio para conseguir fondos online. En ese entonces, la gente podía colaborar para financiar cirugías en el mundo subdesarrollado, incluyendo el hospital de Uganda. Pero al poco tiempo un grupo de monjas de allí pidió más conocimientos de Silicon Valley. "Querían empezar un sistema de seguro médico comunitario", dice Adam. Un reducido staff de Watsi se mudó a Uganda y empezó a programar. Hoy, el sistema de Watsi asiste a 6.000 habitantes con un seguro de menos de un dólar por mes.

Este ex surfer de 31 años trabajó en salud pública en Haití. Una temporada en el Cuerpo de Paz en Costa Rica lo inspiró a lanzar Watsi. Se le encendió la lamparita cuando vio a una mujer en un bus pidiendo donaciones para la cirugía de su hijo.

Adam compara la fase actual de Watsi con la evolución de Netflix, que primero enviaba DVDs por correo para luego ofrecer streaming. "Estamos en el umbral de ser posibles", dice. "Pero lo que hacemos ahora no era posible hace cinco años."

Tim Dickinson

Billy Parish: Energía solar para las masas

Mosaic – Fundador y CEO

La Revolución Verde debe ser financiada. Y Billy Parish, 36 años, construyó un negocio de mil millones de dólares que reunió el poder financiero de Wall Street con el desafío de dar energía limpia y eficiente a los hogares de Estados Unidos. Los paneles solares pueden estar cada vez más baratos, pero una simple instalación costaba hasta 30.000 dólares. La compañía de Parish, Mosaic, simplificó este mercado, ofreciendo una hipoteca solar que los clientes pagan usando los ahorros de la cuenta de la luz. Incluso con intereses de 5 o 6%, los propietarios típicos pueden ahorrar hasta decenas de miles de dólares en costos de electricidad durante la vida útil del sistema, creando una entrada de dinero por reducir el impacto por consumo de carbono. "Está tratando de llevar los cambios que necesitamos a una escala accesible", dice Bill McKibben, fundador de 350.org. "Si él fuera el modelo de los emprendedores del planeta, estaríamos bastante bien." Hasta el día de hoy, Mosaic financió más de mil millones de dólares en instalaciones de techos. Parish lo considera un capitalismo benevolente; un negocio que puede hacer plata y hacer bien. "Es una de las mejores soluciones al clima", dice. "Y una de las mejores oportunidades del planeta." T.D.

Kyle Vogt: El fin de los conductores

Cruise Automation – Fundador

Vogt en la planta de Cruise, en San Francisco.
Foto: Justin Kanept

El futuro de los autos está automatizado. La única pregunta es: ¿qué empresa llevará el primer auto sin conductor a la calle? Cruise Automation tiene una ventaja que ninguna startup puede igualar: el poder industrial del tercer productor de autos más grande del mundo. General Motors compró Cruise por más de mil millones de dólares en 2016. En septiembre de 2017, GM anunció la producción del autónomo Chevy Bolts. Pero Kyle Vogt, el fundador de Cruise de 32 años, admite que el matrimonio entre una startup filosa y un coloso automotriz no fue tan tranquilo: "En Silicon Valley piensan que podés improvisar cualquier software en un fin de semana. Pero no podés improvisar una planta de ensamblaje automotora. Soy culpable de haber subestimado el desafío".

Vogt fundó Cruise en 2013, después de que su startup anterior, Twitch, fuera comprada por Amazon por casi mil millones de dólares. Para Vogt, Cruise fue un regreso a una pasión infantil. "De chico estaba obsesionado con los robots", dice. De adolescente, en el MIT, compitió para enviar un camión sin conductor por el desierto. Fundó Cruise al ver que "la tecnología había alcanzado" su sueño de un futuro sin conductores. "Es lo más cool que podría hacer como ingeniero."

Hoy, Cruise tiene una flota de 130 autos. La tecnología automática de la compañía cuenta con una mezcla diversa de sensores -láseres, radios y cámaras- para crear una "visión" digitalizada del tráfico. "Terminás con una imagen muy vívida del mundo", dice Vogt. Los autos de Cruise también se benefician de la "mente colectiva" de su flota en red: "Cuando un auto ve una zona en construcción, todos los autos tienen esa información".

La gran promesa es que puedan salvar "millones de vidas", dice Vogt. "Los autos que se manejan solos no tienen puntos débiles." Cruise venderá algún día una "performance superhumana". ¿Un chico que hoy tiene 10 jamás va a necesitar un registro de conductor? Vogt dice: "Es bastante probable". T.D.

Kamala Harris: La nueva esperanza de los demócratas

Senadora de Estados Unidos por California

Probablemente, Kamala Harris sea la líder del Partido Demócrata del futuro. Hija de inmigrantes, con un título de abogada de UC-Hastings, esta senadora en su primer período cuenta con un archivo formidable: como fiscal general de California, se enfrentó a los grandes bancos, llegó a un acuerdo de 25.000 millones de dólares por ejecuciones hipotecarias con firmas falsas. Hizo que un conglomerado abusivo de escuelas privadas debiera cerrar. Copatrocinó el proyecto de ley de Bernie Sanders "Medicare for All", y ganó muchos fanáticos por presionar a los republicanos de Trump. En junio pasado, el fiscal general Jeff Sessions tembló frente a sus ex colegas del Senado, diciendo que las preguntas de Harris lo estaban "poniendo nervioso". Durante su discurso luego de ganar las elecciones en noviembre último, dijo: "Cuando nuestros ideales y nuestros valores fundamentales están siendo atacados, ¿nos retiramos o peleamos? Yo digo que peleemos". T.D.

Andrea Dutton: Arqueologia del cambio climático

Universidad de Florida – Científica

Dutton junto a un arrecife de coral fosilizado, en Florida.
Foto: Joshua Bright/The New York Times

Según la geóloga Andrea Dutton, una profesora asistente de 44 años de la Universidad de Florida, los corales fosilizados pueden tener las tristes respuestas sobre el futuro de nuestro planeta cada vez más caliente. Hace poco, caminé con ella por una excavación de cal en Florida Keys. Las paredes estaban marcadas con huellas de antiguos corales que vivieron hace miles de años, cuando el nivel del mar era mucho más alto. "Yo me considero una detective", dice ella. "Al entender lo que ocurrió en el pasado, podemos entender mejor lo que puede pasar en el futuro."

Específicamente, Dutton está investigando una de las preguntas científicas más importantes de nuestro tiempo, una de la que dependen millones de vidas, y miles de millones de dólares en propiedades y otras inversiones: mientras el planeta se sigue calentando, ¿cuán rápido va a subir el nivel del mar en las próximas décadas?

Gran parte de la investigación de Dutton se enfocó en un período de hace unos 125.000 años, luego de la última retirada de glaciares, cuando las temperaturas de la Tierra eran más o menos las mismas que ahora, pero las aguas estaban entre 6 y 9 metros más arriba. ¿De dónde salió toda esa agua extra? ¿Groenlandia? ¿La Antártida? Entender cuán rápido colapsaron esas barreras de hielo puede darnos pistas de cuán rápido colapsarán en el futuro. Dutton se enfoca en la Antártida Occidental, que contiene suficiente hielo para que el nivel del mar suba tres metros. "Si la Antártida Occidental es inestable", dice, "eso puede ser un gran problema para las ciudades costeras en el futuro".

Dutton no es la única científica interesada en esta pregunta. Pero ella la sigue con una urgencia que desmiente sus modales suaves, viajando por el mundo para buscar corales fosilizados bien conservados y analizar la historia que nos cuenta la suba de las aguas acerca de la sensibilidad del clima en la Tierra. Para Dutton, los anillos de corales son como anillos de árboles y pueden revelar no sólo cuán alto llegó el agua en el pasado, sino cuán rápido. Aun así, es una historia diabólicamente intrincada. La Tierra está siempre en movimiento, bajando y subiendo según presiones de abajo, y la gravedad empuja los océanos de manera misteriosa. Para llegar a algo así como un aumento "promedio" del nivel del mar en cualquier punto en la historia, Dutton tiene que considerar una cantidad sorprendente de física, desde la dinámica de las barreras de hielo hasta el rebote de los glaciares del continente de América del Norte. "Cuanto más sabés sobre cómo funciona la Tierra", dice Dutton, "más complicado se pone".

Dutton es una madre soltera con dos hijos chicos. Su página de Facebook está llena de fotos de los partidos de fútbol de ellos, y de historias como la rana que accidentalmente quedó hecha puré en su basurero. "Soy científica, y amo mi trabajo", dice. "Pero no estoy haciendo esto porque me guste la ciencia. Lo hago porque me importa el futuro, y el mundo que dejaremos a nuestros hijos."

Jeff Goodell

Chido Govera: La magia de los hongos

The Future of Hope – Fundador

Cuando Chido Govera se quedó huérfana a los 7 años en una zona rural de Marange, Zimbabue, asistió a un programa para entrenar a mujeres jóvenes en el cultivo de hongos, un proceso que ofrece comida y un ingreso mientras los desechos agriculturales se transforman en abono. Hoy, a los 31 años, dirige The Future of Hope, que les enseñó a más de 2.500 estudiantes (desde Berkeley hasta Mongolia) un modelo adaptable que sólo requiere "un poco de agua, un poco de espacio libre y algunos materiales". Se llenan bolsas de plástico con semillas de hongos, y luego se las pone en estantes. Tres semanas después, hay hongos maduros listos para comer o vender, y el sustrato queda como abono. "No hay una única solución para todos los problemas", dice. "Yo quería simplificar el arte de cultivar hongos para que sea accesible para cualquiera." G.B

Jordi Riba: El terapeuta de las drogas psicodélicas

Instituto Sant Paul – Científico

En Barcelona, un farmacólogo de voz suave llamado Jordi Riba está al frente de una vanguardia científica que explora los usos medicinales de sustancias psicoactivas. Desde su laboratorio en el Instituto Sant Pau de Investigaciones Biomédicas, Riba se pasó dos décadas investigando los procesos neuroquímicos detrás de la ayahuasca. Identificó posibles cambios estructurales en los cerebros de consumidores de ayahuasca de largo plazo, específicamente un estrechamiento medible de la corteza cingulada posterior, una región del cerebro asociada con el ego. De manera aún más notable, el año pasado, Riba descubrió que la ayahuasca, rica en componentes conocidos como "alcaloides harmala", pueden promover la creación de nuevas neuronas. Si la potencia de estos alcaloides pudiera ser ampliada, él cree que podría ofrecer descubrimientos en un rango de enfermedades neurológicas hoy intratables, como las enfermedades de párkinson y alzhéimer. "Estoy convencido de que en 50 años vamos a saber mucho más de lo que sabemos ahora sobre el cerebro", dice Riba. "No creo que falte mucho para que veamos las drogas psicodélicas incorporadas en el arsenal terapéutico."

Alexander Zaitchik

Tristan Harris: El bastión moral de Silicon Valley

Time Well Spent – Fundador

Cuando Tristan Harris le vendió su startup a Google, a los 26 años, ya estaba incómodo con la fijación de las empresas tecnológicas por capturar la atención del usuario. Hay estudios que muestran que el dueño promedio de un smartphone pasa más de cuatro horas por día en su dispositivo. Y los ingenieros de Silicon Valley sólo están refinando algoritmos para que los usemos aún más. En Google, Harris se ganó el mote de "moralista de diseño y filósofo de productos" cuando su presentación en PowerPoint "Una llamada para minimizar la distracción y respetar la atención de los usuarios" se hizo viral en la oficina. Harris advertía acerca del enorme poder que unos pocos empleados, en su mayoría blancos y hombres, tienen sobre miles de millones de mentes. "Existe una mentira de que todo esto es bueno para la gente", dice. "Lo que tienen que hacer, según los precios de sus acciones, es capturar aún más atención el trimestre que viene." Hoy dirige Time Well Spent, una fundación que combate "la falta de alineamiento entre el objetivo de la industria y lo que sería mejor para la sociedad". "Hay que estar dispuestos a confrontar algo tan grande como el modelo publicitario", dice Harris. "Tenemos que servirle a la gente, no a Nike." Tessa Stuart

David Kirtley: La solución de la energía alternativa

Helion Energy – Fundador y CEO

Kirtley en Helion Energy.
Foto: Gentileza Helion Energy

Durante años, la energía de fusión -que se genera uniendo por la fuerza dos átomos hasta que se mezclan sus núcleos, liberando una cantidad aplastante de energía- contenía la promesa de un mundo en el que la electricidad se podría producir a bajo costo sin restos radiactivos, contaminación por carbono ni enredos geopolíticos por el petróleo o los reactores nucleares. Las reacciones de fusión mantienen el sol; es energía solar en materia orgánica comprimida -los antiguos restos de la fotosíntesis- que quemamos en los combustibles fósiles. Pero incluso entre los físicos más importantes, recrear esa fusión en la Tierra -una "estrella en una botella"- era descartado como "la energía del futuro, que siempre será del futuro".

El fundador y CEO de Helion David Kirtley es parte de un equipo que desarrolló "Fusion Engine", una planta de energía del tamaño de una casa rodante que, esperan, pronto será capaz de dar energía a un pequeño pueblo durante diez años usando una cantidad minúscula de materiales crudos, del tamaño de una pickup llena de isótopos. Es una reducción de la generación de energía comparable a la que convirtió a las supercomputadoras del tamaño de una casa en dispositivos de bolsillo.

Los intentos recientes de capturar la energía de fusión -como el enorme Reactor Termonuclear Experimental Internacional, un esfuerzo de 35 países en el sur de Francia- apuntaron a mantener una reacción estable en una gran planta de energía, donde el calor de la fusión hierve el agua que encende turbinas que crean electricidad. Este proceso indirecto nunca le cerró a Kirtley: "Yo pensé: 'Estás agarrando una estrella ¿y la usás para hervir agua?'".

Aquí está la idea principal de Kirtley: una reacción de fusión que explota repetidas veces en el centro de un campo magnético no requeriría agua hirviendo. "No queremos un fogón de campamento", dice, "queremos un motor diésel." Su equipo se está acercando a una máquina que genere más energía de la que consume, que esperan terminar en una década. Y si no, dice, lo hará alguno de los otros seis equipos que trabajan en la fusión. "En diez años vamos a estar generando energía de fusión", dice Kirtley. "Como ser humano, estoy emocionado."

Saul Elbein

Alex Steffen: Urbanismo ecológico

Carbon Zero – Autor

Alex Steffen, el autor de Carbon Zero, piensa que las megaciudades superpobladas pueden ser el frente de batalla ideal para luchar contra el cambio climático. A medida que las ciudades se ponen más densas, los costos de energía per cápita caen. Para 2050, él ve a la humanidad reunida en una constelación de centros urbanos caminables, alimentados por energía ecológica descentralizada, con una población en mayor medida libre de autos viviendo en casas eco friendly. Cree que en algún momento "la gente va a comprar edificios eficientes y sustentables, sencillamente porque funcionan mejor". En la siguiente década, anticipa que habrá "un salto adelante", el "inicio de un proceso inevitable de un futuro con carbono cero". El peor error es "pensar que el mundo de los próximos diez años va a ser como el mundo de los últimos diez", dice Steffen. Las decisiones que tomamos ahora van a ser "la diferencia entre un planeta con graves desafíos climáticos pero un futuro brillante, y uno catastrófico". S.E

Daniel Gross: Inteligencia artificial diversa

Y Combinator – Socio

La inteligencia artificial está asociada a escenarios distópicos -pérdida de trabajo, amos robóticos- pero para Daniel Gross, quien guía a startups de IA en Y Combinator, uno de los más atemorizantes sería un puñado de conglomerados controlando un mundo de computadoras pensantes. A los 22 años, Gross lideró un grupo de aprendizaje de máquinas en Apple y vio cómo los gigantes tecnológicos dominan el campo. "Eso es malo para el mundo", dice. El desequilibrio de poder podría llevar a un control de información y a una desigualdad social extrema. "Tengo la misión sagrada de que haya muchas startups, no sólo cinco empresas monolíticas", dice. Co-fundó AI Grant, una organización sin fines de lucro para proyectos experimentales. "Cuanto más raro o nuevo", dice Gross, "más nos excitamos." Cree que trabajos que alguna vez fueron tediosos o peligrosos, como filtrar solicitantes de empleo o recolección de cultivos, serán hechos por máquinas. Pero va a requerir de una camada de desarrolladores muy diversa. Y eso, asegura Gross, será irreemplazable.

Brian Patrick Eha

David Benjamin: Arquitectura con materiales orgánicos

The Living – Fundador

En Nueva York, Benjamin hizo una instalación con ladrillos de hongos.
Foto: Amy Barkow/ Barkow Photo

Cuando el arquitecto David Benjamin decidió ponerle The Living a su compañía, quería que el nombre refiriera a su noción de que los edificios cobraran "vida" a través de sensores digitales, paredes móviles y otras formas de interacción computarizadas. Sólo después, dice Benjamin, se dio cuenta de que el nombre era literal: podía dar vida a la arquitectura "a través de cosas realmente vivas".

Benjamin -quien pasó un par de años de gira con su grupo de indie rock Push Kings antes de graduarse de la escuela de arquitectura de Columbia- opera como un científico loco con conciencia social. En su oficina en Manhattan, este hombre de 42 años ofrece muestras de su trabajo. Usó restos de agricultura -tallos de choclo- para hacer ladrillos orgánicos a partir de hongos y construir una torre de 12 metros en el patio del museo de arte contemporáneo del MoMA PS1. Cuando la instalación del museo fue desmantelada, dice Benjamin, los ladrillos se rompieron, se mezclaron con restos de comida, y "a los 60 días habían vuelto al suelo".

Cuando la compañía Airbus contrató a Benjamin para construir partes de aviones más livianas (y así reducir el consumo de combustible de sus flotas), otra vez se giró hacia el mundo natural. Específicamente, al modesto moho acuático, que se despliega de manera adaptativa en busca de comida. Creó un algoritmo basado en el crecimiento del moho, que es muy eficiente evolutivamente. Los patrones que emergieron de esto le permitieron diseñar partes de avión con formas irregulares y máxima fuerza y peso mínimo. Para otro trabajo, planea ponerles sensores a mejillones en el East River de Nueva York; los sensores van a cambiar los colores de una serie de luces para alertar a los caminantes acerca de la limpieza del agua.

Benjamin señala que los edificios consumen un tercio de la energía del mundo, y que los desechos por construcción ocupan un 30 por ciento de los vertederos de Estados Unidos. "La gente me pregunta: '¿Va a durar lo suficiente este material?'", dice. "A mí me gusta preguntar: '¿No va a durar demasiado este material?'. ¿Por qué los arquitectos no diseñamos el después además del antes?"

Mark Binelli

Kendra Kuhl, Nicholas Flanders y Etosha Cave: Como liberar al mundo del CO2

OPUS 12 – Fundadores

Una de las claves para resolver el calentamiento global es: ¿cómo podemos hacer que el carbono contaminante sea útil? Opus 12, fundado por los ex investigadores de Stanford Kendra Kuhl, Nicholas Flanders y Etosha Cave, construyeron un reactor para atrapar el gas de efecto invernadero y convertirlo en abono para hacer plásticos y combustibles líquidos. El punto, dice Flanders, el CEO, es "reciclar las emisiones de nuestros clientes para hacer productos nuevos, en lugar de tirar ese CO2". Y Opus 12 no es la única compañía que lo hace: en junio pasado, abrió el primer edificio que chupa el CO2 del aire en Suiza (los desechos serán usados para plantar vegetales); una planta en India está usando carbono para hacer bicarbonato. "Repensar nuestra economía para que deje de ser extractiva y pase a ser una que use los desechos tiene mucho sentido", dice Flanders.

Zoë Carpenter

Josh Evans, Roberto Flore y Michael Bom Frøst: La nueva revolución de los restaurantes: bichos

Nordic Food Lab – Investigadores

Foto: Brian Finke

Reducir el impacto de carbono implica repensar la fuente de las proteínas que provienen de la carne. En otras palabras, bichos. Durante tres años, Josh Evans, Roberto Flore y Michael Bom Frøst viajaron por el mundo, catalogando las propiedades de más de 150 especies comestibles para Nordic Food Lab, un think tank culinario fundado por los conocidos chefs René Redzepi y Claus Meyer. Cuando empezaron el proyecto, en 2013, el interés en los insectos comestibles explotaba como "la comida del futuro", proclamando que los grillos y los gusanos usan menos arena y agua que cualquier otras proteínas animales y producen muchos menos gases de efecto invernadero. Cuando las Naciones Unidas lanzaron un informe sobre insectos comestibles en mayo de aquel año, fue descargado más de un millón de veces en un solo día.

Nordic Food Lab encontró que, en toda esta marea de noticias, faltaba una pregunta fundamental: el gusto. "Si querés convencer al mundo de que coma insectos, tenés que considerarlo desde la perspectiva de alguien que va a comer", dice Bom Frøst. Muchas de las comidas que estaban disponibles eran congeladas en seco o usadas como acompañamiento. Para que la gente se enamorara de un nuevo grupo de comida, no era suficiente agarrar grillos y ponerles manteca de maní. Había que inspirarse en las tradiciones culinarias que habían valorado a los insectos por siglos: en Japón, se fríen avispones hasta que se hinchan; los kenianos preparan termitas conservándolas en miel; en el estado mexicano de Oaxaca, se pueden comer tacos con huevos de hormigas y orugas. "En la mayoría de los casos, los insectos no se comen porque la gente tenga hambre", dice Evans. "Los comen porque son una delicia."

Mientras Nordic Food Lab llama la atención sobre nuevas especies comestibles, intenta también enfatizar los riesgos de que la producción crezca demasiado rápido. "Muchos de los errores en la cría de cerdos, vacas o pollos pueden repetirse", dice Bom Frøst. Además, si los occidentales sólo consumen insectos de las grandes corporaciones agricultoras, dice, vamos a perdernos delicias como hormigas mieleras, cuyos abdómenes se hinchan con los néctares dulces de flores del desierto. O las 40 toneladas anuales de larvas de abejas producidas en Dinamarca, una delicia que describen como "un intermedio entre el tocino y el foie gras". Porque, aun si el mundo aprende a comer insectos, "tenemos que asegurarnos de que no empiecen a saber a cartón". G.B.

Kate Orff: Las ciudades frente al cambio climático

Scape Studios – Fundadora

Si nuestras ciudades van a sobrevivir a las subas del nivel del mar, vamos a necesitar a alguien tan inventivo como Kate Orff. En la costa sur de Staten Island, que fue devastada por el huracán Sandy, su compañía de urbanismo, SCAPE, construye un "rompeolas vivo", una serie de barreras y hábitats silvestres para que la costa sea más resistente. Un proyecto en Lexington, Kentucky, va a transformar un riachuelo contaminado en un camino interactivo que llame la atención sobre la cal única de la región. En el megacontaminado Gowanus Canal, de Brooklyn, SCAPE intenta reintroducir ostras nativas como sistema de filtración natural. "Va a ser abrumador para la próxima generación, considerando los problemas que heredarán", dice Orff. "Yo intento compensar esa ansiedad con proyectos para que la gente sienta que participa en un proceso para cambiar sus ciudades y comunidades." J.N.

Sue Sisley: Datos duros de los beneficios del porro

Consultorio privado – psiquiatra

En cuanto a la marihuana, el principal obstáculo para descubrimientos médicos importantes es la falta de pruebas clínicas. Los investigadores sólo pueden usar marihuana de una única granja en la Universidad de Mississippi, cuyo porro es significativamente menos potente y muchas veces llega al laboratorio cubierto de moho. El proceso de aprobación para nuevas investigaciones requiere firmas de dos agencias federales, y lleva años. Ahí entra Sue Sisley, una médica de Arizona que asumió la misión de establecer los beneficios del cannabis mientras confronta la burocracia que entorpece las investigaciones. Su trabajo ayudó a retraer una cantidad de requisitos onerosos para la investigación con porro. El año pasado, incluso mientras la DEA empezó a aceptar solicitudes para que otras granjas compitan con Mississippi, Sisley expuso el "desaprovechamiento de estudios con la droga" en un segmento de PBS NewsHour. "El gobierno de Estados Unidos sistemáticamente impidió este trabajo durante años", dice. "Nos obligaron a volvernos activistas. Realmente, sólo queríamos hacer ciencia."

Amanda Chicago Lewis

Manu Prakash: Hi tech para medicina de bajo costo

Stanford University – Profesor de Bioingeniería

Prakash con su microscopio de papel.
Foto: ´Ryumin Alexander/Tass/Zuma Press

Manu Prakash, profesor de Bioingeniería de Stanford, estaba de visita en una clínica en Uganda hace años cuando vio algo alarmante: usaban una costosa centrifugadora -un aparato vital en la detección de enfermedades como malaria y tuberculosis- como tope de puerta. No tenían electricidad para enchufarlo. Prakash, de 37 años, creció viendo escenas como ésa mientras viajaba por los lugares más carenciados del mundo. Para ayudar, se consagró a lo que él llama "ciencia frugal: la idea de que si hacés que la ciencia sea accesible, tendrá un impacto en la salud y la educación del mundo más allá de lo imaginable".

La experiencia de Prakash en Uganda llevó a él y a su equipo de investigadores a desarrollar una centrifugadora barata que cualquiera podría usar, aun con fondos limitados y capacitación mínima. Primero indagaron en diversos juguetes giratorios, hasta que tomaron el antiquísimo trompo de papel como modelo. El resultado es el Paperfuge: discos de papel con tubos que retienen muestras de sangre, conectados por cordeles que permiten al usuario girar los discos hasta alcanzar las 125.000 rpm y así aislar, por ejemplo, parásitos de malaria. Para estudiar esos parásitos, el usuario podría desplegar otro ingenioso invento de Prakash, el Foldscope, un microscopio de papel inspirado en el origami apto para imágenes de alto voltaje, con un costo de producción de un dólar. Al menos 50.000 Foldscopes fueron distribuidos en 135 países. Alguien utilizó uno para estudiar los contaminantes del aire en China, otros han testeado drogas truchas con ese dispositivo artesanal, y también diagnosticaron enfermedades de animales y plantas.

Herramientas como ésta, dice Prakash, "le dan sentido a la creatividad. A veces nos olvidamos de lo maravilloso que es este mundo. Si podemos llevarle eso a la gente, podemos cambiar sus actitudes frente a los problemas. Si podemos hacer que la gente sea curiosa, eso es lo que yo llamaría un éxito".

Jonah Weiner

Darren Walker: Una nueva ética para la filantropía

Ford Foundation – Presidente

Los filántropos más grandes del país han operado, durante mucho tiempo, buscando suavizar los aspectos más difíciles del capitalismo financiando programas que apoyaran a los pobres. Bajo el liderazgo de Darren Walker, la Ford Foundation está tomando otro camino. "En la filantropía tenemos que movernos desde una perspectiva de generosidad hacia una de justicia", dijo Walker en una conferencia en Estocolmo en octubre último. "Tenemos que observar las raíces que causan la injusticia, la pobreza, el cambio climático." Walker comenzó su carrera redesarrollando proyectos residenciales en Harlem, y luego encabezó programas de construcción de la Rockefeller Foundation en Nueva Orleans después de Katrina. Ahora lidera la tercera fundación del país, con 12.000 millones de dólares, es el pionero de un modelo de filantropía que pone el foco en las causas de la desigualdad. En abril pasado, anunció la inversión de mil millones de dólares en negocios socialmente benéficos, incluyendo construcción de residencias baratas en Estados Unidos y compañías que expanden el crédito en países en desarrollo. T.D.

KJ Erickson: Imaginando una sociedad sin dinero

Simbi – Fundadora

El mercado online de KJ Erickson, Simbi, no fue necesariamente diseñado para aliviar desastres. El sitio cuenta con 175.000 usuarios, que ofrecen servicios como asesorías legales, clases de idioma y consejos tántricos a cambio de créditos para luego usar en el futuro. La idea es facilitar "una economía suplementaria", dice Erickson. "A mucha gente le cuesta llegar a fin de mes en la economía basada en dólares." Pero cuando el huracán Harvey devastó Houston, dice ella, "vimos a mucha gente posteando servicios relacionados con el huracán". En la opción de "pagar más adelante" de la página, los usuarios estaban ofreciendo refugios gratuitos y otros servicios a víctimas desplazadas, una práctica que, después del huracán Irma y los tiroteos en Las Vegas, se repitió. "Nos volvimos una campaña de emergencia", dice Erickson.

Tessa Stuart

La revolución de las monedas online

Brian Armstrong / Coinbase – Cofundador y CEO

Antes de que Brian Armstrong lanzara Coinbase, una manera fácil para los usuarios de comprar, vender y almacenar monedas virtuales como el bitcoin, la única forma de comprar criptomonedas era girar dinero a una casa de intercambio desregulada en Japón o Eslovenia. "Resultó que lo que todos querían", dice, "era comprar y vender usando fondos de su banco". El sistema bancario de bitcoins en Coinbase, desde entonces, les permitió a 11,9 millones de usuarios intercambiar más de 40.000 millones de dólares en bienes digitales. Algunos empleados en países con monedas inestables eligen recibir sus salarios en bitcoins. En 2017, Coinbase lanzó Toshi, una app de mensajería diseñada como reemplazo de un banco, que ofrece una billetera digital y la capacidad de mandar mensajes y dinero a otros usuarios en todo el mundo. "Hay realmente una fiebre del oro", dice Armstrong. Ve, en última instancia, que el bitcoin -o alguno de sus rivales más jóvenes- será tratado como una verdadera moneda global. Y, considerando la seguridad inherente y el intercambio fácil de las criptomonedas, Armstrong cree que el próximo paso es una Internet monetizada, donde cada "Me gusta" tenga una pequeña cantidad de dinero adherida. "Si sos un moderador en un subreddit, lo hacés porque es tu pasión", dice Armstrong. "Pero en este nuevo mundo, podés imaginarte a miles viviendo de eso, curando contenido, gestionando comunidad o dando respuestas a la gente. Hace que suba el PBI de toda la Internet." B.P.E.

Nueva frontera genética

Feng Zhang / MIT – Biólogo molecular

En 2013, cuando el biólogo molecular del MIT Feng Zhang tenía 32 años, se transformó en el primer científico en editar con éxito células humanas usando CRISPR, una tecnología de modificación de genes que podría, en última instancia, usarse para arreglar mutaciones celulares. La tecnología ahora está liderando descubrimientos en el tratamiento de HIV, cáncer y enfermedades neurodegenerativas, por no hablar de su potencial para rediseñar arrecifes corales o aprovechar la bioenergía de las algas. "Es un Renacimiento", dice Zhang. "Hace mucho que queremos hacer esto, y estamos llegando a un momento en el que podemos."

CRISPR usa un sistema bacterial para cortar ADN con la simplicidad de un horno de juguete. Para enfermedades como la leucemia y el alzhéimer, los científicos anticipan que podrán dirigirse a mutaciones genéticas con precisión casi quirúrgica. También se utiliza esta tecnología para investigar el tamaño de semillas, mejorar la resolución microscópica, modificar órganos de cerdos y desarrollar mayor resistencia a virus. Otro padrino de CRISPR, George Church, de Harvard, investiga si esta tecnología puede incluso revivir especies extintas como el mamut lanudo (está empalmando su ADN en células de elefantes asiáticos). El CRISPR pronto será parte de una nueva línea de terapias genéticas para el cáncer. "Es el santo sudario del cáncer", dice Rick Young, cuyo laboratorio en el MIT empleó CRISPR para enfocarse en una causa genética clave de la enfermedad. "Estamos haciendo el mejor trabajo de nuestras carreras. Estamos en el centro de una revolución."

Pero las revoluciones pueden salir mal. Hace poco, DARPA, una agencia de investigación militar, empezó a financiar tecnología para impedir catástrofes genéticas. Agencias de inteligencia han lanzado sus propios equipos de desarrollo. "Con mil dólares de CRISPR y un baño, tenés un arma biológica", dice Hank Greely, especialista en bioética de Stanford. "Eso me pone nervioso."

Por ahora, Zhang está liderando la búsqueda de herramientas genómicas que algún día puedan superar al CRISPR, que funcionen con mayor precisión, velocidad e impacto.

Ben Wofford

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