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Un relato en primera persona desde el festival de Las Vegas que terminó en masacre

Tres jóvenes corren para protegerse de los disparos que llegaban desde una habitación del piso 32 del Mandala Bay Hotel.
Foto: AFP/ David Becker/Getty Images

Al menos 50 personas murieron y más de 400 personas fueron heridas después de que un tirador con un arma automática abriera fuego sobre una multitud de fans de música country en el Route 91 Harvest Festival en Las Vegas. Rolling Stone tenía un enviado en el lugar cuando explotó el caos. Este es su relato en primera persona.

"Agáchense, y quédense abajo". Esas son las palabras que escucho mientras repiquetean tiros alrededor mío. Apenas un momento atrás, estaba escuchando a Jason Aldean cantar "When She Says Baby" durante su set en el Route 91 Harvest Festival.

Al principio, parecieron dos petardos.

Yo estaba parado afuera de la sala 5, directamente frente al Mandalay Bay Hotel en el sur del Las Vegas Strip, cuando empezó el ruido. Dos de mis amigos sintieron un rebote. "¿Qué fue eso?", se preguntó una amiga mientras se agarraba la pierna. "Me duele la pierna." El otro amigo dijo: "Yo también sentí algo". Una chica que había cerca empezó a gritar de manera histérica.

Después hubo alrededor de 30 segundos de silencio y confusión y después pop, pop, pop, pop. Y después más pop, pop, pop, pop. Aldean y su grupo se fueron del escenario y se detuvo la música.

Entré corriendo a la sala con otras 40 personas. Algunas personas se pusieron atrás de una heladera. La mayoría de la gente se tiró al piso. Yo era una de esas personas en el piso.

La gente empezó a entrar a borbotones en busca de refugio. La gente comenzó a treparse por las ventanas.

"Agáchense, quédense abajo", decía todo el mundo, mientras salían disparos del piso 32. Por supuesto, no sabíamos que los disparos venían de ahí. Sonaba como si el tirador estuviera entre la gente.

El sonido se puso más ruidoso -o al menos así parecía-. El tirador parecía estar cerca, pensábamos. Las ventanas de vidrio de la sala empezaron a recibir disparos. Sentí vidrios rotos cayéndome en la espalda. Todos los sentimos. La gente gateaba y saltaba al primer piso por las ventanas rotas. No sé lo que les pasó a ellos.

Parecía que los disparos no iban a terminar nunca.

En ese momento, decidimos que básicamente no éramos más que presas fáciles, sin saber de dónde venían los disparos. Teníamos que irnos, y teníamos que irnos cuanto antes. En un momento, todos salimos corriendo por la puerta trasera de la sala.

Me mantuve agachado, agarré la mochila y huí rápido. Había montones de personas corriendo en la misma dirección.

Cruzando la calle, del otro lado del edificio del festival, algunas personas empezaron a empujar una reja de metal hacia un estacionamiento. Salté la reja. El tiroteo seguía. Vi un par de camionetas y corrí hacia ellas. Me oculté detrás de ellas con un par de personas.

"Quedate ahí, baby", le dijo un tipo a su novia, que tenía la pierna cubierta de sangre. Parecía shockeada, pero no muy dolorida. Le pregunté si estaba bien, y asintió con la cabeza. Una chica con la pierna rota pedía ayuda para salir de un camión adyacente. La ayudé con otras dos chicas.

Miré el Mandalay Bay y vi una luz titilando, mientras seguían rebotando los disparos. ¿Sería el tirador? Quizás. No miré lo suficiente como para saberlo.

Un par de minutos después, el sonido se detuvo, pero el caos continuaba. Mientras seguía huyendo del lugar, vi camionetas a una velocidad desquiciada y gente gritando algo acerca de hospitales ("¿Dónde mierda está el hospital?", alguien gritó). Vi policías y ambulancias yendo rápido hacia el predio del festival. Después yo estaba cerca del Mandalay Bay -recuerden: nadie sabía de dónde venían los disparos-. Sentí olor a pólvora. Un montón de pólvora.

Mi teléfono empezó a sonar con llamadas de amigos y familiares. "Estoy bien", les dije, mientras jadeaba y resoplaba y seguía huyendo del lugar.

Mientras escribo esto, han pasado dos horas del incidente, y hay al menos 50 personas muertas y más de 400 heridas.

Mark Gray

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