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Rubén Albarrán: Mi vida en 20 canciones

Joselo Rangel, Rubén Albarrán, Enrique Rangel y Emmanuel del Real (desde la izquierda): Café Tacvba en Nueva York, 1992.
Foto: Alejandra Palacios

Es una tarde de verano en buenos Aires y Rubén Albarrán está tomando una limonada con jengibre para aplacar el calor. El cantante de Café Tacvba luce relajado y de buen humor, dispuesto a revisar el camino que lo llevó a convertirse en uno de los músicos más queridos y reconocibles del continente, incluso a pesar de sus múltiples cambios de imagen y de nombre (algunos de sus alias fueron: Cosme, Nrü, Rita Cantalagua, Sizu Yantra y Zopilote). Llega a la cita con una lista de canciones confeccionada por él mismo en lápiz sobre papel: éstas son, según Rubén, las que más lo representan como músico y compositor. "Son las que sentaron un hito importante dentro de mi historia y la del grupo, las que delinearon el juego conceptual que nos define desde hace años", dice. Al lado de cada tema hay anotaciones breves, cosas que no quiere olvidarse de mencionar.

"Algunas de estas canciones representan momentos de sentimientos muy fuertes, desbordantes", dice Rubén. "Hay muchas variantes que te hacen estar cerca de una canción, de identificarte hasta el punto en el que sentís que volás." En su relato se detecta mucho más que la génesis o la importancia de un tema en particular: aparecen también su inmersión en los terrenos del misticismo, su compromiso con causas ambientales y raciales, la evolución de una banda que ya se aproxima a los 30 años de carrera, los métodos de composición, los tironeos con la industria discográfica y la constante búsqueda de la reinvención, un juego delicado en el que es tan importante cambiar como mantener siempre la identidad.

"María"

'Café Tacvba' (Café Tacvba, 1992)

Tanto "María", que es de Joselo [José Alfredo Rangel, guitarrista], como "Las persianas", que es mía, las teníamos desde antes de formar Café Tacvba, cuando tocábamos en una banda que se llamaba Alicia Ya No Vive Aquí. El arreglo original era muy diferente: sonaba más jazz, más bossa nova. Hasta que un día, después de que Alicia se separara y nos volviéramos a juntar en Café Tacvba, la mamá de Quique [Enrique Rangel, bajista] y Joselo dijo: "Me gusta mucho ese bolero". Eso nos hizo reflexionar, y empezamos a jugar con el arreglo hasta llegar a ese lugar.

"Las persianas"

'Café Tacvba' (Café Tacvba, 1992)

Con "Las persianas" nos pasó algo similar. En aquel grupo anterior, era un ska. Surgió en un local que se llamaba El Tutti Frutti, al que iban todos los darks y los punketos de Ciudad de México. Ahí pensamos: "Tenemos que hacer algo que desafíe a este público". Estábamos descubriendo la discoteca de nuestros padres, donde había música tradicional, ranchera, huapango, entonces se nos ocurrió hacer el tema en esa clave, porque, básicamente, lo que en el ska se toca hacia arriba, en la música norteña se toca hacia abajo, como hace Joselo. Además, invitamos al Flaco Jiménez, que es un acordeonista célebre de la música norteña y tex-mex. Al abrir esa puerta comenzó la experimentación para después hacer "La ingrata", por ejemplo. Se nos abrió todo un universo nuevo.

"La chica banda"

'Café Tacvba' (Café Tacvba, 1992)

Es el primer tema que hicimos entre los cuatro, y por eso nunca lo dejamos de tocar. Estábamos jugando con varias influencias: hay mariachis, música de marimba, punk, todo en una sola canción. La verdad es que todavía no teníamos un acercamiento genuino a las músicas tradicionales; eso lo conseguimos más adelante, con Alejandro Flores, que fue el violinista y jaranero que nos acompañó durante muchos años. A través de él, empezamos a conocer esas músicas de primera mano. Pero acá todavía éramos rockeros, jóvenes urbanos descubriendo la música de sus papás. En los 50, muchos músicos tradicionales llegaron a la Ciudad de México, porque ahí estaban las radios, las grabadoras y el trabajo. Entonces la población urbana empezó a conocer la música rural. Se daba todo un reciclaje de culturas que descubrimos a través de nuestros padres. Y cuando apareció Gustavo Santaolalla, para nosotros fue un acontecimiento, porque él ya traía todo ese bagaje de experimentación con músicas tradicionales. "¡Encontramos al productor perfecto!", pensamos.

"La ingrata"

'Re' (Café Tacvba, 1993)

Nuestro primer disco salió en el 92, pero las canciones ya estaban compuestas desde el 89, o incluso el 86. Entonces teníamos un poco de miedo, porque los temas de Re no tuvieron ese tiempo de maduración. De entrada, el disco no gustó, y menos en México. La gente decía: "Café Tacvba es horrible, se perdieron". No sonábamos en la radio de nuestro país, ni de ningún país, salvo en Chile, donde nos empezaron a llamar para tocar. Chile nos salvó: en México no teníamos trabajo. Así fue que pudimos aguantar hasta que Re empezó a ser valorado en otros lugares. "La ingrata", obviamente, nos ayudó mucho. Tiene un clima de relajo, de fiesta. La gente la ponía en las reuniones para bailar y se cagaba de la risa.

"El aparato"

'Re' (Café Tacvba, 1993)

En el primer disco, cada canción era un universo donde metíamos muchas cosas al mismo tiempo, pero en Re ya empezamos a tener un poco más de conciencia con respecto a las influencias. Cada tema tiene una inspiración mucho más determinada, como es el ejemplo del huapango en "El aparato". En el tema hay una visión cósmica, que habla de extraterrestres, del misterio, y también está el acercamiento hacia la tierra, el camino rojo y los cantos originarios. En esa época, yo empecé a experimentar con teonanácatl, que son hongos. Empecé a asistir a ceremonias tradicionales, en las que se hablaba de una visión de espiral. Eso se nota en la canción. Y también es por eso que hay un caracol en la tapa del disco.

"El ciclón"

'Re' (Café Tacvba, 1993)

Esta canción también es sobre la visión del tiempo como espiral, en oposición al tiempo lineal. El concepto del álbum, justamente, eran los ciclos de la vida y el eterno retorno. Es, además, una de las primeras canciones en las que componemos de a dos: en este caso Meme [Emmanuel del Real, tecladista] y yo. Al principio, el método de composición era: yo traigo una canción, y todos hacemos el arreglo. Después fue: traigo una pequeña idea, y todos aportamos, no solamente al arreglo. O: "Tengo esta música, ¿por qué no le ponés letra?". Esa dinámica siguió evolucionando hasta Revés, que directamente fue un experimento de composición grupal. Llegábamos al ensayo en cero, y recién ahí nos poníamos a componer entre todos.

"Trópico de Cáncer"

'Re' (Café Tacvba, 1993)

En un momento varias asociaciones se acercaban a nosotros para compartirnos sus luchas, y así me empecé a sensibilizar con respecto a diferentes temas. Para mí, "Trópico de Cáncer" significaba hablar de ecología, de una preocupación acerca del planeta, de nuestro comportamiento y nuestro estilo de vida como seres humanos dentro de un sistema. Quería hablar de esa tensión entre estar construyendo ciudades (el sistema), y al mismo tiempo estar destruyendo la naturaleza (el entorno).

"Chilanga Banda"

'Avalancha de éxitos' (Café Tacvba, 1996)

Este es un disco de versiones de compositores que admiramos. En ese momento había una gran efervescencia del hip-hop, y un día estábamos en Tijuana, en el auto de un gran amigo nuestro, Octavio Hernández, un periodista que ya falleció, y en la radio pusieron "Chilanga Banda" en la versión original de Jaime López, que es a capela. Cuando la escuchamos, dijimos: "¡Este es el hip-hop mexicano!". Lo único que hicimos fue meterle una base. Para mí, el hip-hop se trata de encontrar el ritmo y la musicalidad en la forma en que naturalmente se expresa un grupo social. Y nosotros no hablamos como negros: hablamos como chilangos. Así que nuestro hip-hop es éste. El éxito de Avalancha… nos tomó completamente por sorpresa. Ahí terminó de florecer lo que había comenzado en Chile con Re, porque además MTV estaba tomando mucha fuerza, cosa que nos ayudó muchísimo. Hicimos una gira por casi todas las capitales de Latinoamérica. Fue maravilloso, nos dio mucha vida y presencia en todos esos países, y es el día de hoy que la gente nos tiene muy presentes y nos quiere mucho.

"10"

'Revés/Yo soy' (Café Tacvba, 1999)

Revés es nuestro disco instrumental, y en "10" probamos una forma diferente de componer. Yo había ido a grabar unos ritmos a la Compañía Nacional de Danza, le pasé esos tracks a Meme y él los transformó. Fue un disco en el que nos permitimos ese tipo de experimentos, lo cual para mí fue fundamental, porque Avalancha. había sido tan exitoso que se convirtió en algo excesivo. Nos cansó. Estábamos agotados por las giras tan extensas, y nuestra relación se había debilitado. "Yo no quiero cantar, huevón", pensaba en ese momento. Quería tocar la guitarra y ver qué pasaba entre nosotros cuatro. Así que compusimos y grabamos en un ambiente medio zen. En ese sentido, el disco fue un bálsamo. Volvimos un poco a las sombras. Fue como decir: "Los reflectores están muy duros, bajemos un poco la intensidad".

Café Tacvba en plena producción para RS en 2012, la época de ''El objeto antes llamado disco''.
Foto: Eugenio Mazzinghi

"Cero y uno"

'Cuatro caminos' (Café Tacvba, 2003)

Para mí siempre ha sido importante cambiar y romper con las reglas de juego que nosotros mismos nos imponemos. En Cuatro caminos ya llevábamos trece años como banda, y me pareció importante no jugar más con la caja de ritmos, un elemento con el que siempre habíamos contado. Nos abrimos a usar un baterista y fue muy interesante, porque descubrimos una energía bien rockera. Obviamente nuestros amplificadores también subieron de volumen. Todas las canciones del primer disco las habíamos ensayado en la casa de la mamá de Quique y Joselo. Re lo hicimos en la casa de la abuelita de Meme: eran ensayos muy silenciosos, de hecho muchas veces yo ni siquiera usaba micrófono. Pero con un baterista la cosa se transformó, fue como recibir una energía que no teníamos antes. Y fue bonito romper con ese paradigma. En un principio, a Joselo y a mí nos llamaba mucho la atención un video de Kraftwerk, en el que aparecen ellos cuatro delante del escenario, tocando con sus pequeñas computadoras. Decíamos: "¡Qué increíble! ¡Esto tira por tierra la clásica imagen del grupo de rock!". Para nosotros, tenían una actitud mucho más rockera que Poison. Trece años después, dijimos: "Ya jugamos bastante con eso, cambiemos". Ahí metimos baterista, y la primera canción del disco fue "Cero y uno", que es de Joselo. Fue una especie de hallazgo para nosotros, eso de estar tocando en un ritmo de cuatro por cuatro directo, sin los cambios de ritmo con los que habíamos experimentado en "El aparato" o "Las flores". Gozamos mucho de esa energía. Y también es una canción con la que me identifico a nivel intelectual, porque está relacionada con las lecturas que veníamos absorbiendo desde hacía tiempo sobre zen, existencialismo y otras filosofías.

"Encantamiento inútil"

'Cuatro caminos' (Café Tacvba, 2003)

Ya habíamos vivido el 11 de Septiembre de 2001, la canción habla de eso. El "12:60" que menciono en la letra hace referencia a los 12 meses, las 12 horas y los 60 minutos -el tiempo lineal, nuevamente-, en oposición a la visión del "13:20", que son los dos calendarios que existen en los pueblos originarios, de 13 y 20 meses, más relacionados con la naturaleza. En el momento del atentado sentí que se estaba cayendo la visión del "12:60", al mismo tiempo que las Torres Gemelas. La torre es una carta del tarot.

"Puntos cardinales"

'Cuatro caminos' (Café Tacvba, 2003)

Cuando llegamos a Cuatro caminos, ya nos habíamos dado un primer descanso, un año sabático, que fue muy importante para nosotros. Sentimos que nos dio mucha salud dentro del grupo. Entonces la idea era hablar de que en ese año sabático cada uno tomó su camino, pero el centro siempre siguió siendo Café Tacvba. Durante ese break, por ejemplo, yo me fui de viaje, y a partir de las lecturas de ese viaje (Krishnamurti, Osho) es que surge la lírica de "Puntos cardinales". Musicalmente, fue como volver a trabajar conjuntamente, porque los cuatro participamos en la composición de esta canción.

"Bienvenido"

'Bienvenido al sueño' (Sizu Yantra, 2006)

El disco de Sizu Yantra fue electrónico y básicamente instrumental. Es un álbum que a mí me sigue gustando mucho: lo escucho y no me suena viejo. Porque, a pesar de que para hacerlo me reuní con Ulises Pascual, que es un productor mexicano de música electrónica -y la música a la que él se dedicaba en esa época, el psychedelic trance, ya tuvo su sospecha de caducidad-, también aparecen otras influencias. Hubo mucha influencia de la música que escuchábamos cuando éramos jóvenes, como Kraftwerk, Gary Numan, Visage. Se dio esa combinación. Tiene sonidos que tal vez ahora puedan sonar pop, porque son muy utilizados, pero en ese momento eran más arriesgados.

"Volver a comenzar"

'Sino' (Café Tacvba, 2007)

Acá volvimos a tomarnos un año sabático, cada uno hizo sus cosas, y eso se ve reflejado en esta canción, que es una sumatoria de sentimientos y de intenciones musicales y líricas. No por nada dura ocho minutos. Además, le dijimos a la compañía: "Esta canción representa este momento y queremos que sea el primer corte". Fue muy interesante enfrentarnos a los formatos de la radio y la televisión. Cada vez que hemos tenido que defender el proceso creativo, nos ha empoderado. Lo mismo sucedió con Revés. Cuando se lo mostramos a Warner, nos dijeron: "Pero le van a poner letra, ¿no?". "No, es así", dijimos. Musicalmente, en "Volver a comenzar" dejamos que aparecieran influencias que antes no habíamos utilizado, como Pink Floyd o Yes. Yo empecé a escuchar a Pink Floyd en 2001, y de repente fue como: "¡Wow! ¡Está increíble!". Todavía traía muchos prejuicios de mi adolescencia. Y de repente empecé a descubrir todo ese bagaje rockero.

"Agua"

'Sino' (Café Tacvba, 2007)

Es una canción muy importante para mí, porque me permite hacer pequeñas ceremonias de agradecimiento. Para ese momento ya teníamos 18 o 19 años como banda, y comenzamos a darnos cuenta de lo mucho que habíamos recibido. Fue como decir: "Agradezcamos, porque la verdad es que esto es puro gozo". Nos la hemos pasado viajando, riéndonos, conociendo gente, comiendo rico, y todo gracias a la música. Qué belleza. También abrió el juego para organizar un festival bien grande, el Wirikuta Fest (2012), a beneficio del pueblo originario de los wixáricas. Ese concierto lo terminamos con "Agua" y se largó a llover copiosamente, fue muy emocionante.

"El outsider"

'Sino' (Café Tacvba, 2007)

Para mí es importante por la lírica, en la cual intento reflejar una propuesta, un estilo, un camino, que es el del boicot y la desobediencia civil. Me parece un arma poderosísima para no dejarle el control a la cúpula del poder. Creo que hay que retomar ese poder de una forma más horizontal y buscar otro camino, mucho más inteligente, porque la inteligencia colectiva es superior a la inteligencia individual. De eso se trata "El outsider".

"Alfonsina y el mar"

'Hoppo!' (Hoppo!, 2010)

Hoppo! comenzó porque tuve la necesidad de hacerle un homenaje póstumo a mi madre, que fue quien me enseñó, a través de un disco de Mercedes Sosa, mucho sobre el cancionero latinoamericano. A "Alfonsina y el mar" le hicimos un arreglo más oscuro, porque yo estaba en esa vibración de luto. A partir de este disco, llegué a la conclusión de que las canciones son espíritus que están vivos, buscando músicos que quieran volver a interpretarlas. "Alfonsina." nos escogió para volver a surgir. Es una canción bellísima, y fue el desencadenante para que comenzáramos a componer como grupo. Si no hubiéramos hecho esta versión, no habrían surgido canciones como "Mariposa de luz" y "Vaso de vino", de nuestro segundo disco, "Perro centrífugo" y "Una vuelta más", del tercero, o "El Huachito", del último. Algunas las grabamos en [en el programa de televisión conducido por Lalo Mir] Encuentro en el estudio. Quedaron muy bonitas.

"De este lado del camino"

'El objeto antes llamado disco' (Café Tacvba, 2012)

No sabíamos qué hacer para este disco, pero sabíamos que queríamos algo diferente. Entonces invitamos a nuestra gente cercana para que fuera parte del proceso, y a partir de ahí fue surgiendo el concepto. Queríamos que fuera gozoso. ¿Y dónde gozamos? En Buenos Aires, Santiago de Chile, el D.F., Los Angeles. Ahí están nuestros amigos y familia, a quienes invitamos a presenciar la grabación, que en general es un momento muy íntimo. Quique y Joselo se sentían un poco temerosos, creían que iban a estar incómodos grabando ante la mirada de terceros. Pero al final lo disfrutaron. Queríamos que la presencia de otras personas transformara nuestras interpretaciones, y estoy seguro de que el disco hubiera sido otro si lo grabábamos en la soledad del estudio. "De este lado del camino" me gusta particularmente porque es una colaboración entre Meme y yo. La intención era hablar del amor, pero no del típico amor de pareja: en lugar de decir "te amo", quería girar 180 grados y decir "me amo". De alguna manera era como ir en contra de la banalidad. No es que decir "te amo" sea banal, pero a través de la repetición continua en la canción pop, que a la vez suele venir mezclada con anuncios de gaseosas o teléfonos móviles, se vacía el significado. Entonces la intención era decir: "Primero, me amo yo".

"Volcán"

'El objeto antes llamado disco' (Café Tacvba, 2012)

Esta es una canción de amor hacia la Madre Tierra. Me inspira mucho y me identifico con ella, me hace volar de una forma deliciosa. A fin de cuentas, para mí la música es eso: el momento en el que te olvidás de que estás ejecutando un instrumento o cantando y simplemente te dejás ir. Ahí aparece otra cosa, una tercera dimensión más enriquecedora, sanadora, o como se la quiera llamar.

"Un par de lugares"

Disco aún sin título (Café Tacvba, 2017)

Fue una de las primeras canciones que compusimos para el disco que estamos terminando de grabar. Un día nos llamaron y nos dijeron que había un grupo de músicos y productores que estaban llevando a Mick Guzauski a México. Mick es un ingeniero de sonido estadounidense que trabajó con Michael Jackson y en el último disco de Daft Punk. Yo justo tenía ganas de invitar a los Daft Punk a que participaran de esta canción, pero lo intentamos y no lo pudimos lograr. Así que, cuando nos preguntaron si nos gustaría ir al estudio con Mick, dijimos: "Perfecto, hagámoslo". Cuando lo ves trabajar, parece que no hubiera ningún truco. Como siempre, la gente que sabe hacer bien las cosas hace que todo parezca muy sencillo, como si no hiciera falta más que poner el micrófono adecuado en el lugar adecuado. Mick tiene esa magia. Estamos muy contentos en esta nueva etapa, porque además somos independientes por primera vez en muchos años. Primero estuvimos en Warner, después en Universal, y ahora podemos escoger cuál va a ser el primer corte, con quién lo vamos a grabar, cómo lo vamos a lanzar hacia afuera, etc. Y creo que toda esa emoción está en "Un par de lugares", que es una canción fresca y sin preocupaciones.

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